«Un camino para toda la vida» ¡Es la microbiota, idiota!
¿Cuántos de nosotros tenemos una salud perfecta? Hasta que la doctora y divulgadora Sari Arponen no formuló esta pregunta, con motivo de su visita al colegio mayor Santillana, nunca me había planteado cuán buena es, realmente, mi salud, probablemente porque no somos conscientes de su importancia hasta que surge alguna seria dolencia o enfermedad, pero… ¿Qué es la salud?
Para contestar a estas preguntas y mostrar los beneficios de una vida saludable, nos acompañó Sari el pasado jueves 13 de abril de 2023, dentro del ciclo de conferencias de desarrollo personal del programa Héroe®.
Fotografía: León de Corral
La OMS (Organización Mundial de la Salud) nos dice que la salud es «el completo estado de bienestar físico, psicológico y social», pero existe otro concepto más amplio que entiende la salud como un estado de equilibrio inestable del organismo, afectado por múltiples factores y muy difícil de mantener… Vamos a ver por qué.
El ser humano, históricamente, ha muerto por traumatismos o infecciones. Esta es la causa biológica para tener un cerebro diseñado para detectar peligros y tomar decisiones rápidamente y un sistema inmune encargado de defendernos de las infecciones.
El organismo, a través del sistema endocrino metabólico, decide dónde asignar los recursos: al cerebro o al sistema inmunológico. Esta es la explicación de que uno esté activo, sobre todo, por el día, y el otro por la noche, mientras dormimos.
Sin embargo, a lo largo de los siglos, el ser humano ha sido el único animal que ha conseguido cambiar el entorno para no morir de lo que amenazaba la supervivencia, y eso, a priori, es magnífico, ¿verdad?
El problema surge cuando, con motivo de haber cambiado tanto el entorno, nos encontramos con un cuerpo paleolítico en una sociedad actual, y eso provoca que el cerebro detecte riesgos donde no los hay, al no estar adaptado para entenderlos.
Así, estamos perdiendo la capacidad de hacer frente a determinados estímulos fisiológicos, puesto que, entre otros aspectos, tenemos comida y bebida sin necesidad de movernos y eso favorece la rigidez, tanto mental como inmune y metabólica.
¿Y cuál es el resultado final? El afloramiento de enfermedades crónicas no transmisibles (alergias, enfermedades autoinmunes, alzhéimer, enfermedades metabólicas, obesidad…) que no resolvemos con nuestros recursos físicos —léase estilo de vida— sino con fármacos.
Pero no todo es tan negro como puede parecer, ya que Sari nos ayudó a entender qué es lo que podemos hacer para cambiar esto, porque nos dejó claro que existen dos tipos de personas: las que están empoderadas y se responsabilizan de su salud y las que externalizan la solución a sus problemas.
Sari nos animó a sumarnos a las primeras, recalcando que es bastante fácil, ya que con buena alimentación, movimiento y respeto a los ritmos circadianos se pueden prevenir muchas de las enfermedades actuales.
Entonces, vamos a ver la receta mágica. ¿Cómo hacemos esto?
Lo primero es seguir una dieta pesco-mediterránea sin exceso de hidratos de carbono ya que con el ritmo de vida actual los hidratos hay que ganárselos. Para conseguirlo nos recomendó movernos (10.000/15000 pasos diarios) y hacer ejercicio de fuerza mínimo 2/3 veces por semana, y es que tenemos menos músculo del que deberíamos.
Además, puso énfasis en el descanso y en dormir lo necesario (en tiempo y calidad), en alejarnos de las pantallas lo máximo posible y en disfrutar de ocio al aire libre con otras personas.
Cuidar la microbiota, es decir, el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y cuyo equilibrio es fundamental para la salud.
Para lograrlo, debemos atender a nuestro intestino, empezando por la boca. Es fundamental la alimentación, las texturas duras (zanahoria, manzana…) no comer entre horas, lavarnos bien los dientes y enjuagarnos, huir del tabaco y el alcohol, e ir al dentista periódicamente.
¿Os parece fácil o imposible? La clave es ser constante y convertir estos hábitos en nuestro estilo de vida, aunque suponga el esfuerzo de renunciar parcialmente a los placeres inmediatos y pensar en las recompensas a largo plazo, algo que va contracorriente de la sociedad actual.
Por eso es muy importante que, desde el punto de vista de la salud, trabajemos para encontrar nuestro propósito vital. Y es que las personas que no tengan un propósito en la vida es difícil que se comprometan con estos esfuerzos.
A través del propósito definimos la manera en la que nos damos a los demás, lo que nos hace humanos. Y para eso debemos tener claros nuestros valores y encontrar una comunidad fuerte en la que apoyarnos.
Muchas gracias, Sari, por todo lo que nos has aportado con tu visita. Ojalá, ahora que sabemos cómo lograr un estilo de vida saludable, seamos capaces de apostar por las recompensas a largo plazo que nos brinda. Tenemos la suerte de contar con esa comunidad fuerte de la que nos hablaste para que los Héroes® encuentren su propósito vital.
Carlos Llano es una persona normal, con una vida y trabajo normales y una gran pasión: viajar, que es con la que, un día, decidió que debía aprovechar para hacer cosas extraordinarias.
Para contarnos su historia, vino a Santillana, dentro del ciclo formativo de las sesiones de desarrollo de Héroe®, el programa de excelencia personal del colegio mayor, el pasado jueves 23 de marzo de 2023.
Fotografía: Rafael Parra
Y es que Carlos, corre, y corre mucho, tiempo y kilómetros. Corre tanto que participa en 3 tipos de carreras:
Ultra triatlones, de hasta el doble de distancia que un Ironman.
Carreras de autosuficiencia, de hasta 500 km.
Carreras de montaña, de hasta 170 km con desniveles positivos de hasta 10.000 metros.
Carlos era un niño normal, un poco gordito (86 kg a los 14 años) que, a los 19 años y debido a una lesión de rodilla jugando al fútbol, incorporó una práctica nueva en su vida para recuperarse de la lesión: correr. Pasaron los años y un día decidió hacer una locura de las buenas, correr el Maratón de Sables, una carrera de 250 km en el desierto del Sáhara con una mochila a la espalda con lo imprescindible para sobrevivir. Ahí fue la primera vez que tomó conciencia del poder de la repetición. Si era muy constante en luchar por las cosas que quería, podría hacer cosas increíbles.
Carlos nos indicó cómo, si somos capaces de vencer la pereza, la desidia y no dejarnos vencer por excusas, el tiempo correrá a nuestro favor. No debemos esperar al momento propicio para empezar a hacer cosas extraordinarias porque ese momento «perfecto» nunca llega; hoy es el día en el que podemos hacer que nuestra vida comience a cambiar.
Al año siguiente quería hacer algo parecido y encontró otra gran aventura en el desierto de Atacama (en Chile). Esta carrera le ayudó a estar solo, con sus pensamientos, hasta un nivel insoportable. Pero acabó la carrera y aprendió a gestionar esos pensamientos. Carlos, nuevamente, nos transmitió el aprendizaje que esta aventura dejó en él:
«Tenemos 50.000 pensamientos diarios, de los que un buen número son negativos y que determinan nuestro día a día. Nuestra capacidad de gestionarlos va a determinar nuestra vida, ya que podemos aprender a relativizar los problemas que tenemos. No olvidemos que, en el primer mundo, el 95% no son realmente problemas, son circunstancias cotidianas».
Al año siguiente fue un paso más allá: el Ultraman de Canadá (con un recorrido equivalente a dos Ironman) que solo se atrevieron a intentar 29 personas de todo el mundo. Tras querer rendirse varias veces decidió seguir adelante a pesar de todo y consiguió terminar. Las personas debemos confiar ciegamente en nosotros mismos, porque podemos conseguir cosas increíbles. Y aunque no siempre vamos a lograr todo lo que nos propongamos, no debemos rendirnos, sino persistir.
Posteriormente llegó un gran aprendizaje para Carlos, el Epic5 en Hawái, que supuso su primer abandono y le sirvió para entender que, en la vida, las cosas no siempre salen como pensamos. Sin embargo, lo que nos define como personas no es que fallemos, sino cómo actuamos cuando lo hacemos. Debemos asumir el fallo como parte del aprendizaje, nunca debemos arrepentirnos de lo que intentamos y no nos salió bien.
A partir de aquí comenzó a buscar un verdadero propósito a sus locuras y encontró la manera de hacerlo captando con ellas recursos para destinarlos a proyectos solidarios en Burkina Faso, el tercer país más pobre del mundo.
Desde entonces, y a raíz de la experiencia más transformadora de su vida, ha desarrollado toda su labor social en África, enseñándole el valor de la austeridad. Esto es, valorar lo que tenemos y no depender de cosas materiales que no necesitamos. No debemos gastar tiempo haciendo cosas que no nos gustan para comprar cosas que no necesitamos. También aprendió el valor del acto pequeño. El gran cambio en el mundo es la suma de muchísimos actos aparentemente insignificantes.
En la visita de Carlos nos dimos cuenta de que, detrás de un gran sueño, siempre hay un gran esfuerzo. Carlos ha renunciado a muchas cosas, ha sufrido numerosos percances, pero no los cambia por nada, ya que todas sus aventuras y su labor social han despertado en él un infinito amor por la vida.
Carlos se despidió con un magnífico consejo:
«Sed valientes, deshaceos de todo lo que os limita e intentad dirigir vuestra vida, que es un absoluto regalo. Os invito a que, a partir de hoy, comencéis a construir la vida que queréis vivir».
Muchas gracias, Carlos por todo lo que nos aportaste. Ojalá, como tú, nunca cedamos a la pereza, no le pongamos excusas a la vida y encontremos una gran motivación para cambiar el mundo y ser unos auténticos Héroes®.
Es curioso cómo obviamos que el mayor regalo que nos concede la vida va a ser estar un tercio de ella, todos los días, en un estado catatónico, sin responder a estímulos y sin hacer nada.
Para hablarnos del sueño, su importancia y todo lo que implica, vino a Santillana el neurocientífico José Ramón Alonso el pasado 16 de marzo, dentro del ciclo de sesiones de desarrollo de Héroe®, programa de excelencia personal del colegio mayor.
Fotografía: Rafael Parra
José Ramón nos dejó claro la relevancia del sueño para vida, y no solo por el hecho de que si no duermes te mueres —antes incluso del tiempo que podemos aguantar sin comer o sin beber—, sino porque es uno de los mayores factores de riesgo para nuestra vida.
Porque, ¿sabéis cuáles son las principales causas de muerte en la juventud? Los accidentes de tráfico y los suicidios. ¿Y sabéis cuál es la principal causa de los accidentes de tráfico? En contra de lo que muchos habréis pensado, la falta de sueño supera a la suma de alcohol y drogas juntas.
De acuerdo, si no dormimos nos morimos, pero realmente, ¿para qué dormimos? Esta pregunta no ha tenido respuesta hasta hace pocos años. El cerebro realiza 3 acciones mientras dormimos:
Mantenimiento del organismo. Gracias al sueño, el cuerpo elimina todos los residuos generados durante la actividad del día. La lista de estos deshechos es muy larga, pero José Ramón nos citó, como ejemplo, a la beta amiloide, una sustancia que si se acumula en el cuerpo incrementa el riesgo de padecer Alzheimer.
Repasar lo vivido hoy. Aquí el organismo actúa en modo eficiente: si lo vivido es interesante y merece la pena, lo va a trasladar a la memoria a largo plazo, en caso contrario, lo va a borrar, como si no hubiera pasado.
Soñar. Si estamos preocupados por un algo, es posible que aparezca en nuestros sueños. Aunque aún no se sabe por qué ni para qué, hay hipótesis que defienden que soñamos para anticipar futuros. De hecho, existen, al menos, dos premios nobel a los que el experimento perfecto se les apareció soñando. Alucinante, ¿verdad?
Otro asunto que se abordó fue el de los diferentes horarios de sueño. Es lo que explica los dos cronotipos:
Alondras, o cronotipos tempranos. Se acuestan temprano y se despiertan temprano sin dificultad.
Búhos o cronotipos tardíos. Se acuestan tarde y se despiertan tarde.
Esto explica cómo, normalmente, en la adolescencia y la juventud el cronotipo se retrasa, lo que provoca una mayor actividad nocturna, y a medida que vamos cumpliendo años nos cuesta más trasnochar y menos madrugar.
¿Pero entonces, cuando es el momento ideal para dormir? ¿Es mejor hacerlo del tirón o es mejor echarnos una siesta?
No hay duda de que necesitamos el sueño profundo, que es el reparador. Más importante que la cantidad del sueño es su calidad, ya que si realizamos sueños cortos nos levantaremos cansados, aunque hay que dormir el tiempo suficiente para que el cuerpo desarrolle las funciones de las que hemos hablado antes. Respecto de la siesta, no dudó en calificarla como «el mejor invento de España», ya que sirve para hacer un pequeño reset en el cuerpo a mitad del día y eliminar las hormonas del estrés que se van acumulando a lo largo del día. Eso sí, 15 minutos de siesta es suficiente para hacer esta función. Dormir siestas de 2 horas pueden provocar que luego no conciliemos el sueño por la noche.
Una vez que estuvimos sensibilizados por la importancia del sueño y el descanso, abordamos cómo, en la época actual, los seres humanos dormimos menos de lo que querríamos y eso es debido a que existe una autentica «pandemia de falta de sueño», causada por, entre otras cosas, la existencia de luz eléctrica.
Debido a esto, nos invitó a trabajar en nuestra higiene del sueño, recomendándonos, si queremos dormir mejor:
Alejarnos de las pantallas una hora antes de irnos a la cama.
Acostarnos siempre a la misma hora.
No hacer una cena muy pesada.
Disminuir la luz.
Que la habitación esté algo fría.
Hacer ejercicio por la tarde.
Técnicas de relajación para eliminar la ansiedad…
José Ramón nos invitó a que cada uno personalicemos nuestro plan, ya que nuestras necesidades son distintas. Aunque se recomienda, generalmente, en torno a 8 horas, hay personas que duermen menos y están bien, y otras que necesitan más tiempo.
Y para ver si dormimos lo suficiente, nos invitó a preguntarnos… ¿Si os acostarais de nuevo os volveríais a dormir? ¿Os levantáis frescos?
Además, nos hizo ver que al cuerpo le gustan las rutinas, por eso es mejor dormir uniformemente toda la semana a pegarse atracones de sueño unos días y tener otros de carencia.
Y, por último, a pesar de que nuestra generación es la de la pastilla, nos invitó a que, en lo relativo al sueño y descanso, intentemos trabajarlo y organizarlo con una variación de hábitos y costumbres.
Muchas gracias, José Ramón, por todos tus consejos. No dudes que trabajaremos para tener un mejor descanso con el objetivo de que, por la noche, soñemos que somos unos auténticos Héroes® y por el día estemos descansados y con la energía suficiente para conseguir que esos sueños se hagan realidad.
Sebas Lorente es abogado, profesión que desempeñó en un bufete hasta el día en el que, una oportunidad, que no dejaría escapar, pasó frente a él: impartir charlas y conferencias para comunicar, transmitir y explicar determinadas «cosas» a las personas. En la actualidad es su dedicación exclusiva en cuerpo y alma.
Fotografía: Rafael Parra
Para eso vino a Santillana el pasado jueves 9 de marzo de 2023, dentro del ciclo de sesiones de Héroe®, programa de excelencia personal del colegio mayor, para impartir una sesión, titulada «#TenemosQueRepetir», inspirada en esas grandes noches con amigos que pasan a la historia y que terminan con dicha frase. ¿Su propósito? Que todos podamos repetir muchas veces esas noches memorables.
Sebas hizo referencia a algo que todos sabemos sobradamente: cuando salimos de noche no debemos conducir bebidos ni subirnos en un coche con un conductor que lo haya hecho. Entonces, ¿qué tiene de nuevo su mensaje?
Vino a contarnos por qué pasa lo que pasa, a pesar de saberlo sobradamente, y, sobre todo, qué pasa cuando tal hecho sucede.
Sebas juega al golf con un grupo de personas que tienen alguna discapacidad y en el que todos se conocen la historia del resto. La de algunos es congénita, pero la mayoría nacieron sin ella, es decir, ha sido un lance de la vida, normalmente consecuencia de un accidente y, frecuentemente, de tráfico.
A Sebas, con 20 años, le encantaba salir de fiesta. No se perdía una. Una noche salió por Sitges, y acabó en Barcelona. Al regresar, cometió el error de hacerlo en el coche de un amigo que «controlaba». Tuvieron un accidente en el que su amigo salió ileso y él… en silla de ruedas.
Nunca ha pensado que la culpa la tuviera su amigo, porque nadie le obligó a subir en ese coche. Y, en verdad, cree que el que lo sufre infinitamente no es él, sino su amigo, que vive con esa «mochila» con doble (hoy en día sería triple) carga: la primera, haber tenido un accidente al haberse dormido al volante, después de salir de fiesta e ingerir alcohol; la segunda, que, como consecuencia de lo anterior, su amigo quedara en silla de ruedas de por vida, con la carga emocional que ello conlleva y, aunque en aquel entonces la legislación al respecto era distinta y, encima, Sebas no reclamó indemnización alguna, en la actualidad hubiera tenido que soportar una tercera, de carácter económico, ya que, en caso de accidente, si se da positivo en alcohol o drogas, el seguro no se hace cargo de las indemnizaciones, pero se encargará de cobrárselo al responsable, poco a poco, de todos los ingresos que vaya teniendo.
¿Y qué provoca esto? Que todos los planes de vida futura se van al traste, ya que nunca tendrás dinero para construirla.
Sebas nos invitó a que tuviéramos esas consecuencias muy presentes, pero no en el momento en el que estábamos todos sentados escuchando con mucho interés y asintiendo con la cabeza. Él nos confesó que su verdadero interés era dejar ese mensaje latente para que saliera cuando realmente tuviera que salir: en el momento en el que estemos de copas y haya que ir a otro lugar o volver a casa…y no estemos en perfectas condiciones.
Es en ese momento cuando se pueden tomar dos decisiones: la buena y cualquier otra.
Y esa buena decisión que es tan fácil de ver leyendo este artículo o acudiendo a la charla de Sebas, es muy difícil abrazarla en el momento justo que hay que hacerlo férreamente, ya que van a aparecer demasiadas tentaciones en forma de frases del tenor: «Tranqui, que controlo». «Tranqui, que voy bien»; lo que realmente quiere decir: he bebido, he fumado, me he tomado lo que sea, pero creo que puedo conducir. O, «va, tío, que está aquí al lado».
Sebas nos dejó claro que cada uno tiene que hacer lo que crea que debe hacer con libertad, y si se quiere equivocar… adelante.
Porque podemos tomar la decisión equivocada y probablemente no pase nada, pero si pasa… no vale llorar luego, porque ya lo sabíamos, estábamos avisados y nos la hemos querido jugar.
Más grave aún es no querer darnos cuenta de todo lo que tenemos y que podemos perder si no hacemos lo correcto. Teniendo la inmensa fortuna de tener la vida que disfrutamos, ¿tenemos derecho a tirarlo todo por la borda por equivocarnos al tomar una decisión que, al hacerlo, sabíamos que nos estábamos equivocando?
Así fue la charla de Sebas, una reflexión para todos, no solo para los jóvenes, ya que todos tenemos una vida que perder si no somos responsables, tengamos la edad que tengamos.
Muchas gracias, Sebas, por venir a contarnos tu historia y darnos mucha luz. Ojalá podamos, como nos has pedido, dar una lección a todo el mundo y hacer lo correcto, para seguir siendo los Héroes® de nuestra vida.
Inma Puig lleva más de 40 años cuidando personas, que son, curiosamente, lo más importante para nosotros y lo que menos hacemos. Para enseñarnos a ponerlo en práctica, a la vez que nos regalaba su sabiduría y experiencia, vino el pasado jueves 23 de febrero al Colegio Mayor Santillana; una gran ayuda en nuestro camino para llegar a ser auténticos Héroes®.
Fotografía: Rafael Parra
Inma nos hizo ver cómo, siendo las personas con las que nos relacionamos las que más deberíamos cuidar en el mundo, hacemos prácticamente lo contrario: nos cuesta reconocer lo bueno de ellas y ponemos el foco en las cosas que hacen mal y, encima, los buscamos y se las mostramos. Y esto es lo peor que podemos hacer con una persona, ya que los seres humanos somos adictos al reconocimiento, lo necesitamos como el aire que respiramos.
Inma también nos habló sobre el fenómeno del duelo y cómo la sociedad actual, en la era postpandemia, está en un estrés postraumático general, ya que todos hemos perdido algo, bien material, personal, espiritual o cualquier suerte de combinación de ellos. El caso es que el ser humano, después de cada pérdida, debe hacer un duelo, que no es otra cosa que un camino que debemos transitar si queremos, después del mismo, seguir con nuestra vida.
Este camino transita por 4 fases que, aunque son comunes a todos, tienen diferente duración según la persona. Estas son:
Incredulidad o negación.
Rabia o ira.
Depresión.
Aceptación.
Inma también nos recomendó esforzarnos por comprender a los demás, pero de verdad, no como una mera declaración de intenciones. Para conseguirlo, disponemos de dos caminos: uno corto y difícil, que pasa por ponerse en el lugar del otro, y otro un poco más fácil pero que no estamos acostumbrados a hacer: seguir la anatomía humana y descubrir que tenemos dos oídos, dos ojos, dos manos y una sola boca, para tocar, ver y escuchar el doble de lo que hablamos.
Cuidar a las personas es crucial, no solo en el ámbito familiar o amistoso, también en el laboral. Tanto es así que es precisamente lo que marca la diferencia a la hora de que un equipo alcance o no sus objetivos. Si cuidas a una persona tendrás una persona cuidada, si no lo haces tendrás una persona deteriorada y, así, no rendirá conforme a su potencial. Sin embargo, no debemos confundirnos, cuidar no es sobreproteger: es poner límites, escuchar y reconocer.
Otra cosa que nos animó a hacer es volver a la manera de aprender que seguíamos cuando éramos niños, que no era otra que:
Observar.
Preguntar.
Escuchar.
A medida que nos hacemos mayores dejamos de preguntar y comenzamos a suponer y eso hace que nos equivoquemos y haya malentendidos… ¡Con lo fácil que es preguntar!
Inma nos recomendó buscar aquello que nos llene, que nos haga disfrutar de la vida. Como ejemplo, y haciendo referencia a su experiencia con deportistas de élite, quedó patente que nadie llega muy alto si no disfruta haciendo lo que hace, y es que para hacer algo muy bien hay que sacrificarse mucho, y si no disfrutas el proceso, es muy difícil hacerlo. Ella ha conocido muchos chicos que tenían alegría y valentía, y que, sin embargo, lo han perdido todo al haber sido sometidos a demasiada presión, lo que les hizo perder la capacidad de disfrutar con lo que hacían. Y no debemos caer en el error de pensar que disfrutar significa dejar de ser responsable, todo lo contrario.
Aun así, en la vida vamos a sentir presión muchas veces, y por eso debemos aprender a gestionarla, para que no nos venza y la podamos vivir como hay que vivirla: como un reto y no como una amenaza. A todos nos gusta decirnos a nosotros mismos: «a ver si soy capaz de…».
Y, por último, debemos pasar a la acción y hacer lo que sabemos hacer; no quedarnos en esa declaración de intenciones, ya que el mundo está lleno de personas que saben lo que hay que hacer, pero no lo hacen… ¿Por qué será?
Esa es una de las respuestas que intentamos buscar en nuestro camino para convertirnos en Héroes®. En nuestro caso, la respuesta son los dragones, esos miedos que tenemos que superar para conseguir nuestras metas. Gracias a ti Inma, nos llevamos muchas herramientas para vencerlos y seguir disfrutando con una vida que nos llena y que está llena de grandes retos que superar.
El pasado jueves 16 de febrero tuvimos una de las sesiones más mágicas de la historia de Héroe®, el programa de excelencia personal del Colegio Mayor Santillana, ya que vino a visitarnos Miguel de Lucas, un maestro de la comunicación a través de la magia y presentador de «Un país mágico», programa de éxito de televisión a lo largo de las últimas siete temporadas.
La sesión comenzó fuerte ya que Miguel nos «engañó» con unos trucos con los que nadie se enteró de qué era todo lo que estaba pasando. Y ahí estaba el mensaje que nos quería transmitir: estamos preparados para captar el 5% de la información que hay a nuestro alrededor y el 90% de nuestros procesos mentales son involuntarios, lo que nos invita a preguntarnos, a la hora de tomar una decisión importante en nuestra vida, si disponemos de toda la información necesaria para hacerlo.
Y es que nuestro cerebro es muy eficiente; sabe que no necesita saberlo todo y por eso nos lanza ideas (propuestas de pensamiento), que hacemos verdad en virtud del recuerdo (pasado) y a la imaginación (futuro).
Entonces, ¿cómo podemos ayudar al cerebro a tomar mejores decisiones? En primer lugar, a través del lenguaje, ya que «crea realidad». Miguel nos animó a hablarnos mucho y mejor de lo que normalmente hacemos, ya que tenemos la costumbre de dedicarnos palabras poco amables a nosotros mismos y dejar las bonitas para los demás.
A través de la ilusión, la conexión y el entretenimiento, enganchó con el público y lo mantuvo concentrado y atento durante la hora que compartió con nosotros. Fue por esto por lo que nos animó a «conectar» con las personas que tenemos alrededor, mirarlas a los ojos y dejar que surja la «magia».
Nos explicó un sinfín de aspectos sobre este noble arte, que no es otra cosa que la suma de técnica y presentación, y lo comparó con las habilidades del ser humano, que igualmente son la suma de aptitud y actitud. Y, ¿cuál de las dos es más importante en el presente? Como dato, nos indicó que en el ámbito de los recursos humanos se contrata por la actitud encargándose posteriormente las empresas de proporcionar la formación necesaria para que la persona adquiera la técnica necesaria para desempeñar su función.
También nos mostró como los magos juegan con las emociones, calientan el ambiente y aplican la técnica con el único objetivo de distraernos ya que es en el momento de más emoción cuando la inteligencia y la razón se encuentran más bajas.
Miguel nos explicó como, por mucho que ensayemos y nos anticipemos, «nunca se puede tener todo controlado». Por eso hay que poner el foco en lo que realmente depende de nosotros, centrándolo en el proceso, no en el resultado, porque esto último no está asegurado.
A través de una puesta en escena espectacular hicimos «el ritual Santillana», trasladándonos el mensaje de que debemos incorporar en nuestra vida mucha más emoción, amor, ilusión y empatía, a la vez que decimos adiós a la pereza, el miedo, el ego o la vergüenza.
Con esta manera tan amena de conectar con la gente, aprovechó para trasladarnos una gran cantidad de mensajes poderosos y nos invitó a ser los protagonistas de nuestra vida para conseguir lo que nos propongamos, descubriendo el mago que llevamos dentro.
Muchas gracias, Miguel, por regalarnos tu magia y hacernos sentir tanta emoción. Personalmente no descubrí ninguno de los trucos, pero era muy fácil que no lo hiciera, porque tenía mi razón muy baja y porque mi intención no era esa, sino emocionarme y aprender un poquito de todo lo que nos regalaste.
Ojalá toda tu experiencia nos sirva para encontrar el mago que llevamos dentro y ser, como tú, los verdaderos Héroes® de nuestra vida.
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