¿Os habéis preguntado alguna vez quién dirige vuestra vida?
Así comenzó su intervención Miren Cía en su visita al colegio mayor Santillana el pasado jueves 16 de noviembre de 2023, dentro del ciclo de conferencias de nuestro programa Héroe® de excelencia personal y que, aunque parezca la introducción a una sesión sobre teorías de la conspiración…nada más lejos de ello.
Fotografía: Gabriel Alvarado
Miren no nos propuso encontrar la respuesta «ahí afuera» sino en nuestro interior, en un viaje de introspección que bien nos podría llevar toda una vida. No es nada fácil descubrir «quién está dentro de nosotros». Estamos tan centrados en el hacer que se nos olvida conocer cuál es nuestro ser.
En el mundo actual, viajamos en un tren de alta velocidad del que conviene bajarse de vez en cuando y hacerse presente; tomar consciencia de uno mismo.
¿A qué nos referimos con eso? A investigar y trabajar para conocer quiénes somos y cuáles son nuestros deseos y nuestros miedos e inseguridades.
Esta necesidad de parar es propicia porque, cuando vamos muy rápido no pensamos, sino que nos transformamos en un personaje, es decir, adoptamos una estrategia de supervivencia por la que nos ponemos una máscara que nos ayuda a la hora de enfrentarnos al mundo.
Pero Miren nos invitó a no conformarnos con esto, sino a utilizar herramientas como el Eneagrama para trazar una especie de mapa tridimensional de búsqueda interior que nos ayude a comprender hacia dónde quiero ir, quién soy, de dónde vengo o en qué etapa de la vida me encuentro.
Para comprenderlo mejor, nos habló de los tres tipos de cerebros que todos tenemos y cómo, en cada persona, uno tiene más presencia que otro:
Un cerebro reptiliano, más primitivo e instintivo. Nos habla de la necesidad de tener un lugar en el mundo, de nuestra autonomía y nuestros límites, así como las causas de nuestros conflictos. Cuando no se le tiene en cuenta, actúa y activa nuestro cuerpo para defendernos. Si queremos evitar esta respuesta instintiva debemos preguntarnos: ¿De qué me estoy defendiendo? ¿Qué esta pasando que me hace reaccionar? Esta reacción suele ser en forma de ira, por lo que la siguiente pregunta sería: ¿Qué me enfada?
Un cerebro límbico, completamente emocional. La clave es nuestra identidad y autoestima, y está muy presente en la adolescencia, etapa en la que las relaciones son especialmente relevantes. Para profundizar en él nos va a ayudar hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué significado tengo para los demás? ¿Y los demás para mí? Y es que los seres humanos tenemos una gran necesidad de demostrar y sentir atención, aceptación y validación por parte de los demás.
Y uno racional, que nos hace humanos y nos ayuda a reflexionar, valorar, sopesar. Es el que proyecta el futuro y el que nos suele producir miedo e inseguridad. Para ayudarle debemos preguntarnos: ¿A qué le tengo miedo? Buscar apoyo y seguridad va a ser fundamental.
Miren nos invitó a ir trabajando estas tres dimensiones mediante un ejercicio de introspección, pero también exteriorizándolo, y nos invitó a hacerlo con nuestro tutor, recordándonos lo afortunados que somos en Santillana por contar con alguien que está a nuestra disposición para acompañarnos en este proceso, en el que conseguiremos tener: «El cuerpo presente, el corazón abierto y la mente callada».
Muchas gracias, Miren por todo lo que nos aportaste. Ojalá, como tú bien dices, podamos comenzar y mantener este proceso de introspección y autoconocimiento que, como sabemos que es para toda la vida, nos permita ir ascendiendo hasta llegar a ser los auténticos Héroes de nuestra vida y regalarle al mundo lo mejor de nosotros mismos.
El pasado jueves 27 de octubre nos visitó Carmen Giménez, dentro del ciclo de sesiones de Héroe®, nuestro programa de excelencia personal.
Personalmente puedo afirmar que el testimonio de Carmen ha sido uno de los más impactantes que he escuchado en mi vida, así es que… os recomiendo seguir leyendo este artículo y ver el vídeo que lo complementa.
Fotografía: Gabriel Alvarado
Para Carmen, todo comenzó una trágica noche de un mes de marzo. Ese día supuso el inicio de una nueva vida. Después de encerrarse en el baño y permanecer allí hasta que todo parecía indicar que estaba sola en casa, encontró el valor para salir y…lo siguiente que recuerda es despertar en el hospital de parapléjicos de Toledo.
Había sido víctima de violencia de género tras un largo proceso de sometimiento que la había anulado como persona y que culminó con el que entonces era su pareja arrojándola por la ventana de un tercer piso, llevándola a pasar el resto de su visa en una silla de ruedas.
¿Por qué no actuó Carmen antes de llegar a ese extremo? Nos hizo ver que ser víctima de violencia de género es muy duro y la mente humana no está preparada para concebir que la persona que se supone que te quiere, te maltrate. Uno tiende a culparse a sí mismo y resulta muy complicado dar el paso para denunciarlo.
Ella apuesta por educar en la no violencia, ya que es la única manera de atajar el problema de raíz, y es que por muy dura que sea la ley contra las personas maltratadoras, lo único que puede hacer es «apagar fuegos».
En esa cama de hospital comenzó su proceso de duelo; siendo costosísimo superar la fase de negación. Una y otra ves se repetía a sí misma: no puedo. Estaba llena de secuelas físicas, pero tenía otras mucho peores: psicológicas y emocionales. Las primeras fueron más «fáciles» de superar. Gracias al entrenamiento comenzó a darse cuenta de que iba a poder hacer todo lo que hacía antes, pero, eso sí, de una manera diferente. Solo tenía que perseverar en un arduo proceso de reaprendizaje.
Sin embargo, las segundas fueron más complejas de abordar. Carmen sentía que «si la persona a la que tú quieres y te quiere, intenta matarte, ¿qué no te podrá hacer el resto del mundo?».
Era un sentimiento de miedo que tuvo que trabajar mucho hasta llegar a acotarlo a ciertos aspectos de su vida. Por eso inventó su eslogan «sin miedo a cruzar la meta», porque Carmen es atleta paralímpica y campeona de España.
Pero su carrera deportiva no comenzó a raíz de la agresión, su historia es aún mucho más inspiradora.
Un día cogió un diccionario y harta del «no puedo» comenzó a buscar verbos y se dio cuenta que había alguno, de acción, que no podría volver a hacer, como andar, pero también fue consciente de que hay verbos mucho más importantes, los de emoción: soñar, ilusionar, compartir… hasta que llegó a uno con el que se quedó, vivir, decidiendo, en ese mismo instante, «vivir intensamente».
Durante todos los días que estuvo en el hospital, Carmen se aferró a las personas que fueron a visitarla. No pasó ni un solo día sola (y eso que apenas tenía familia), lo que le hizo recuperar la confianza en el ser humano hasta tal punto, que volvió a abrir su corazón.
Y aquí nos hizo una pregunta que muchos no supimos responder: ¿Puede una persona parapléjica ser madre? Y ya no solo desde el punto de vista fisiológico, si no, también funcional.
«Si no puede ni cuidar de sí misma, ¿cómo va a poder cuidar a otra persona?».
La respuesta es sí, Carmen es madre de 3 hijos y aquí es donde conocimos por qué llega a ser deportista de élite.
Bruno es el segundo hijo de Carmen, un niño que nació en casa, prematuro, con 34 semanas de gestación. Carmen avisó a los servicios médicos que estaba de parto, tuvo a su hijo y lo apoyó contra su pecho donde, poco a poco, fue dejando de respirar. 62 minutos después de su llamada llegaron los servicios de emergencia y, aunque en un principio lograron reanimarle, murió en el hospital.
En ese momento Carmen se dio cuenta que vivir no era el verbo más importante, pero sí amar. Ella amaba a Bruno antes de nacer, antes de concebirle incluso y, por supuesto, después de morir. El amor trasciende a la vida y es lo más poderoso que tenemos.
Bruno vino al mundo con una misión y Carmen sintió que era su responsabilidad cumplirla, por eso comenzó a correr en silla de atletismo, porque quiso llevarle por las calles del mundo por las que él no tuvo la oportunidad de caminar. Y corre tanto que ha llegado a ser campeona de España y a correr maratones, gracias al motor infinito del amor por su hijo.
Ahí surgió la idea de #RunForBruno, que ella siempre lleva en forma de colgante con la imagen de sus pies y manos cuando corre, creando la fundación «Run for you», porque todos corremos por un motivo y siempre hay algo que nos impulsa a dar el paso.
Carmen concluyó su testimonio con una frase que nos dio mucho que pensar ante una pregunta que le hizo un universitario:
¿Cómo se aprende a amar?
«Hay quien llega a tu vida para que aprendas a amar y hay quien llega a tu vida para que aprendas a amarte».
Muchas gracias, Carmen, por compartir con nosotros tu testimonio. Ojalá seamos capaces de correr muchos maratones que nos hagan sentir que podemos hacer todo lo que nos propongamos, pero, sobre todo, abriremos nuestro corazón para recibir a quien llegue a nuestra vida para enseñarnos a amar, a nosotros y a los demás.
¿Cómo reaccionas cuando la vida se pone cuesta arriba?
De eso nos habló el psicólogo Gonzalo Hervás, el pasado jueves 19 de octubre, en el colegio mayor Santillana, dentro del ciclo de sesiones de nuestro programa Héroe® de excelencia personal.
Pues la respuesta no puede ser más simple (y a la vez más compleja): con estrés y ansiedad.
Y es que la mayoría de las personas llevamos muy mal tener varios frentes abiertos. Nuestro organismo compara nuestras capacidades con lo que la vida nos exige: cuando las demandas están por encima de las capacidades se activa el estrés (mal asunto), pero si ocurre al revés se produce la desmotivación (no se yo qué es peor) y en el medio está el tan complicado de encontrar «equilibrio».
Fotografía: Gabriel Alvarado
Estudiar una carrera, preparar una oposición o comenzar un nuevo trabajo son situaciones que nos tensionan y nos pueden provocar este desequilibrio. Y, ante esto, ¿qué podemos hacer? Gonzalo nos invitó a intentar dar la vuelta a las situaciones, viéndolas como oportunidades en lugar de amenazas. Esto es muy fácil decirlo en un par de líneas, pero requiere mucho enfoque y trabajo interior para llevar a cabo este cambio de mentalidad.
El segundo tema clave del que nos habló fue la ansiedad y cómo todos cometemos los mismos errores: lo primero que uno intenta hacer ante la ansiedad es intentar controlarla y esto, lejos de solucionar el problema, hace que la situación se agrave.
Entonces, ¿qué hacemos? Nuevamente la solución es mucho más fácil de decir que de llevarla a la práctica: mantener la cabeza fría y no hacer nada. Y es que, aunque parezca mentira, la ansiedad no te puede matar, no te puede hacer nada malo, solo es una sensación ficticia que genera tu cuerpo.
Y es que tu organismo lo que hace es alertarte para que seas consciente de que algo no va bien, por eso el ataque de ansiedad suele aparecer en momentos de tranquilidad; en dicho estado es cuando se produce una activación desproporcionada para que te asustes y reacciones ante una acumulación de emociones. Y es que este es el verdadero problema de la mayoría de nosotros, nos llenamos de emociones que no gestionamos, nos las tragamos, cuando lo que tenemos que hacer es sacarlas hacia afuera (hablarlas, escribirlas, contarlas…).
Gonzalo nos habló de la importancia de ser resilientes, poder doblarse sin romperse, saber encajar el dolor y salir fortalecido del proceso, y nos invitó a entender el sufrimiento en una mala época como algo normal que debemos aceptar, igual que debemos aceptar que no durará para siempre, sino que pasará y, si lo gestionamos bien, saldremos fortalecidos y con grandes aprendizajes.
Debemos actuar proactivamente en esta gestión emocional, ya que el ser humano está diseñado para prevenir amenazas y esa es la causa del agobio que nos supone un futuro incierto, aunque sea muy improbable que ocurra todo lo que imaginamos.
Si lo hacemos, a base de trabajo, podremos llegar a detectar cuándo nuestro sistema emocional falla y ser conscientes de que nuestras emociones nos están traicionando.
Igual de importante es contar nuestras emociones como ponernos en el otro lado y escuchar a quien lo necesita y, por supuesto, nos enseñó a hacerlo: la clave consiste en decir muy poco, controlar las ganas de hablar y acompañar, con gestos, mirada… para que la otra persona sienta que la escuchas, que estás pendiente. Si a esto le sumas hacer las preguntas adecuadas, la otra persona acabará contándote cosas que ni él mismo sabía, por lo que le ayudarás a, incluso, conocerse un poco más.
Gonzalo nos aportó un enfoque positivo de cómo la sociedad está comenzando a normalizar que las personas hablen de sus problemas y de cómo los han superado, y nos dejó claro que para que tengas una vida plena debes aprender a disfrutar con tu trabajo. Y es que el ser humano tiene una necesidad de sentirse competente, hacer cosas y hacerlas bien.
Y en este momento estarás pensando…
«Si me tocase la primitiva, no volvería a trabajar en mi vida».
Lamento decirte que queda muy bien para soñarlo, pero que realmente no serías capaz de vivir así; tenemos una vida tan llena de retos y actividades que necesitamos continuamente tener cosas que hacer.
Te lo voy a preguntar de otra manera:
¿Cuánto aguantarías en una isla sin nada que hacer todo el día, nada más que levantarte, comer y descansar? (Yo seguro que no llego a una semana).
Gonzalo, muchas gracias por hacernos ver lo bonita que es la vida, con sus retos, desafíos y oportunidades. Muchas gracias, también, por enseñarnos que las emociones hay que gestionarlas y que es normal sentir estrés y ansiedad, pero que debemos hacer caso a las señales porque, solo de esa manera, podremos llegar a ser los Héroes® de nuestra existencia y tener una vida… LEGENDARIA.
¿Qué le contaríais a alguien acerca de vosotros mismos? Algo que resulte interesante y transcendental.
Con esta «inquietante» invitación a la reflexión comenzó Clara Viñarás su visita el pasado jueves 28 de septiembre, en una nueva sesión del programa Héroe® de excelencia personal del colegio mayor Santillana.
Fotografía: Gabriel Alvarado
Nuestra invitada nos hizo pensar que, aunque vivimos nuestra vida en primera persona, hacerla interesante para los demás es todo un reto.
Esta atleta internacional, fan de «Alicia en el país de las maravillas», nos recordó lo que le preguntó el conejo blanco a la protagonista: «¿Cuánto tiempo es para siempre? A veces, un instante».
Y de eso vino a hablarnos, de instantes. Porque, después de un instante, y más si es importante o transcendental para nuestra vida, nada vuelve a ser como antes.
Nos dejó claro que lo que marca a un deportista, sobre todo cuando termina su carrera deportiva, es la manera en la que ha trabajado su mente y desarrollado su capacidad para gestionar los instantes importantes a los que se ha enfrentado tanto en su preparación como en la competición.
Lo que hace el deporte de máximo nivel es ponerlos ante ti, siendo tú el responsable de su gestión; y eso es lo que te va a «construir» y definir como persona. Porque detrás de la imagen de los deportistas de ejemplo de superación, esfuerzo o sacrificio, hay personas exactamente iguales al resto, con vidas «muy parecidas» a las demás.
Si son «muy parecidas», debe haber algo que les diferencie, ¿verdad? ¿Qué hace un deportista de élite distinto del resto? La respuesta es, enfrentarse a tres grandes retos —instantes— que debe aprender a gestionar:
El dolor. Aunque este sea autoimpuesto, el deporte de alto nivel y la competición es una batalla constante entre el cuerpo, al que llevas al límite y por eso te dice ¡basta! recordándote que está en tu mano pararlo, y tu mente que te anima a no rendirte y seguir avanzando hasta la meta.
Y aquí viene el primer instante crucial: aceptar el dolor o abandonar la competición. Si abandonas, inmediatamente dejas de sentir dolor físico, pero comienza un dolor mucho más grande, el emocional, que además puede traer consecuencias para tu futuro profesional: perder una beca, un patrocinador o defraudar a las personas que han ido a verte competir al otro lado del mundo.
Si eres capaz de aprender a gestionar ese dolor y a aceptarlo, no solo lo podrás hacer en el deporte de alto nivel, sino en todos los ámbitos de tu vida.
El éxito. Una vez que aceptas el dolor y aprendes de él, además de comprender que es pasajero, comienzas a ver que es el camino que te va a llevar al éxito. Clara nos dejó muy claro que el éxito no es igual que el triunfo, y que, aunque no se produzca un triunfo (ganar la medalla de oro de los juegos olímpicos, por ejemplo) no quiere decir que no lo hayamos alcanzado. Y es que a veces nos cuesta reconocer que hacemos las cosas bien, y no deberíamos olvidar que hacer las cosas lo mejor que podemos ya es un gran éxito.
En una sociedad en la que todo se mide por número de seguidores o «likes», tenemos que ser capaces de decirnos a nosotros mismos que no somos súper héroes y que no podemos con todo (como deportistas y como personas) pero que somos más exitosos de lo que pensamos.
Y ese es otro instante, saber reconocer el éxito cuando lo tenemos delante.
La frustración. Pero también tenemos que aceptar el fracaso, de manera que, cuando la invitada de lujo de los deportistas (y del resto de mortales), la frustración, llame a nuestra puerta, tengamos clara nuestra decisión: dejar que nos invada o canalizarla.
Y es que el fracaso y la frustración pueden ser, convenientemente gestionados, un gran motor en nuestra vida, ya que nos muestran un lugar donde no queremos estar, y es aquí donde nacen las opciones: nos quedamos donde estamos o damos la vuelta y comenzamos un camino distinto. Sea cual sea nuestra decisión, lo peor que podemos hacer es culpar a los demás, ya que al hacerlo comenzaremos a sufrir mucho, pudiéndonos invadir, además, una gran sensación de soledad.
Si somos capaces de aprender a gestionar estos tres aspectos, nos volvemos invencibles, no porque siempre alcancemos el éxito, sino porque pase lo que pase vamos a ser a capaces de suturar nuestras propias heridas y resurgir fortalecidos tras los fracasos.
Muchas gracias, Clara, por todo lo que nos has aportado en tu visita. Ojalá aprendamos a aceptar el dolor, tan inherente a la vida ordinaria y hagamos una buena gestión de nuestros éxitos y fracasos, tan necesarios para poder llegar a ser unos verdaderos Héroes®.
El pasado jueves 21 de septiembre asistimos a una nueva sesión del programa de excelencia personal HÉROE® protagonizada, en esta ocasión, por un experto en técnicas de estudio y aprendizaje. Bajo el título «Estudiar o aprender», la tertulia con Sergio Moreno nos proporcionó la visión sobre cómo abordar el proceso de adquisición y anclaje de conocimientos y habilidades.
Fotografía: Rafael Parra
Vivimos en una sociedad en la que el estudio y el aprendizaje son clave, especialmente para los universitarios; de ahí que la sesión comenzara explorando nuestra relación con el estudio. ¿A cuántos de nosotros nos gusta estudiar?, fue una pregunta que propició el silencio en la sala. ¿Existe alguna asignatura que disfrutemos de verdad? Apenas un par de manos se alzaron tímidamente. La dificultad para concentrarnos también fue un aspecto que se puso sobre la mesa. ¿Por qué nos resulta tan complicado mantener nuestra atención en una tarea?
De entrada, Sergio nos animó, sobre todo y, ante todo, a leer, y a hacerlo como hábito de aprendizaje, pero no solo para adquirir conocimientos sino también como medio para mejorar aptitudes y habilidades y desarrollar valores y virtudes.
Sergio Moreno nos introdujo en el funcionamiento del cerebro ante el proceso de aprendizaje. Reveló que todo lo que aprendemos pasa por dos zonas cerebrales: las que regulan las emociones y las relativas a la atención y la memoria. La conexión emocional con lo que aprendemos es fundamental, y la preferencia por un tema determinado es uno de los principales motores de la motivación.
En este sentido, Moreno explicó cómo nuestro cerebro funciona mediante asociaciones. Si podemos relacionar algo que no nos gusta con algo que disfrutamos, gradualmente, terminaremos aceptándolo y, finalmente, incluso llegaremos a disfrutarlo. Esta dinámica es aplicable al estudio; lo que hoy puede parecernos tedioso, con el tiempo, puede convertirse en algo gratificante.
Una idea interesante que se presentó fue la importancia de asociar lugares específicos con actividades concretas. Por ejemplo, una habitación se asocia con el descanso. Diversos estudios han demostrado que cambiar la ubicación donde estudiamos puede aumentar nuestro rendimiento en un 40%. Además, el uso de colores y elementos gráficos contribuye al incremento de la concentración y la memoria entre un 50 y un 75%.
En cuanto a las emociones, la curiosidad se erigió como la más efectiva para impulsar el aprendizaje. En lo que respecta a la memoria, se aclaró que no se trata de aprender de memoria, sino de aprender con memoria. Nuestra memoria no reproduce información, sino que la reconstruye. Por lo tanto, cuanto más sólido sea nuestro proceso de estudio, más precisa será la reconstrucción.
Moreno instó a los asistentes a realizar más actividades que la de simplemente leer cuando nos enfrentamos a un texto. Sugirió una prelectura para captar la estructura, una lectura ligera para familiarizarnos con el contenido y, posteriormente, una lectura guiada para obtener un enfoque más profundo, marcando el texto o tomando notas.
En lo relativo a la concentración, se enfatizó la relevancia de eliminar distracciones como los dispositivos móviles y el efecto favorable al crear un entorno de estudio libre de desorden visual. Además, se mencionó que el proceso de estudio sigue siendo más eficiente en papel, de la misma manera que tomar apuntes a mano es más eficiente que hacerlo en un ordenador.
Sergio Moreno concluyó su presentación destacando la ventaja de contar con métodos y técnicas (sistema) para hacer más eficiente el estudio y el aprendizaje. Cuantos más recursos de aprendizaje utilicemos, más aprenderemos, y el estudio debe ser una actividad activa y participativa.
En resumen, la sesión sobre «Estudiar o aprender» nos proporcionó valiosas herramientas y enfoques para optimizar nuestro proceso de estudio. Desde la gestión de las emociones hasta la organización del entorno y la aplicación de diversas técnicas, queda claro que el aprendizaje eficiente es un proceso dinámico y multifacético que podemos mejorar con práctica y disciplina.
Gracias, Sergio, por enseñarnos tanto. Has impulsado nuestras ganas de aprender más. Tu forma de conectar con nuestras emociones y despertar nuestra curiosidad fue genial. Esperamos poder ser de esos héroes que inspiren a otros a aprender y que, además, sea emocionante.
Sergio Moreno
«¿Estudiar o aprender?»
Consultor técnicas estudio y aprendizaje
21 de septiembre de 2023 Sesión a las 21 h COLEGIO MAYOR SANTILLANA
El pasado jueves 14 de septiembre, arrancamos el curso 23/24 de Héroe® con la visita de un “camarero especializado en vinos”.
Y es que así definió su profesión David Robledo, el gran sumiller quien, a pesar de llevar toda una vida eligiendo el vino más adecuado para cada persona, en cada momento y en cada situación, nos dejó claro que en esta vida hay que ser agradecido (porque decir GRACIAS es gratis), tener los pies en el suelo y no olvidar de dónde venimos.
Fotografía: Rafael Parra
David, cuyo destino profesional parecía que iba a ser la filología, descubrió un verano, en el que comenzó a trabajar como camarero en Segovia para sacarse un dinerillo, su verdadera pasión. Y eso que en la época de la que estamos hablando, ser camarero era algo destinado para los que no servían para estudiar, porque, ¿A que tú también piensas… para tirar cañas o hacer un café hay que estudiar?
Pero David se la jugó y, a pesar de que le veían como un bicho raro, no se arrepiente de esa decisión que le cambió la vida, le ha dado muchas alegrías, ha viajado, aprendido y le ha permitido ser feliz. Eso sí, el camino no ha sido fácil y ha estado lleno de esfuerzo e ilusión. Porque ya que lo hacía, lo tenía claro: él quería trabajar en la élite, ser el número 1, y eso no se regala. Por eso nunca se cansó de hacer prácticas (no remuneradas) en los mejores restaurantes (Arzac, Zalacaín…), siendo consciente que lo más importante que se llevaría de esos grandes templos de la restauración no era el dinero, sino un aprendizaje que muy pocos en todo el mundo podrían llegar a tener.
David siempre ha sido un tipo con muchas inquietudes: dirige una pequeña distribuidora de vinos, se dedica a la docencia y tiene una empresa de consultoría gastronómica. Pero él es camarero y por eso sigue abriendo botellas y contando historias sobre el vino, lo que realmente le hace feliz.
Y ese fue su mensaje principal: que luchemos por dedicarnos profesionalmente a “eso” que nos haga felices. Además, nos dejó otro gran consejo, de una gran complejidad detrás de una aparente simpleza:
“Comed y compartid con los demás”
Aprovechó esta frase para defender a la familia como pilar de nuestra sociedad, ya que son los que están siempre ahí, a las duras y las maduras, como los buenos amigos, a los que nos animó a conservar, cuidar, querer y preocuparnos por ellos.
Como último consejo, nos dijo que “seamos buenas personas”, y que nos rodeemos de buenas personas, si pueden ser mejores que nosotros para aprender de ellos, mucho mejor.
David ha tratado a miles de clientes en su vida, y nos aseguró que se conoce como es una cada uno por la forma en la que tratan al camarero, es en esa distancia corta cuando se ve si una persona es educada, déspota, arrogante, no tiene principios o es maleducada.
Nos habló de la cultura del vino y nos animó a disfrutarlo con moderación, siempre para celebrar, nunca para olvidar. Aprendimos de denominaciones de origen y nos invitó a dejarnos aconsejar por profesionales, tanto en restaurantes como en tiendas especializadas y a probar, probar mucho. Nos dijo que siempre hay un vino ideal para cada persona, pero va a depender de la compañía, el contexto, el clima, el momento o la situación.
Por último, nos aconsejó ser muy generosos a la hora de criticar un vino, porque después de una botella hay mucho trabajo, esfuerzo y familias que viven de ello.
Muchas gracias, David, por todo lo que nos has enseñado, no dudes que no solo intentaremos ser generosos a la hora de criticar un vino, sino a cualquier persona en general, porque todos tenemos algo único que debemos respetar. Ojalá lo sepamos aplicar en nuestros día a día, porque esos POR FAVOR y GRACIAS, los cuales son gratis, nos pueden ayudar a ser unos verdaderos Héroes®.
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