Juan Mateo Díaz

Juan Mateo Díaz

Juan Mateo Díaz
«Más Kant y menos Trump; la decisión de negociar»

«Si hay algo que hacemos durante toda la vida, es negociar. Da igual a lo que te dediques. Todo el mundo tiene conflictos y tiene que llegar a acuerdos, porque uno no tiene lo que se merece, sino lo que es capaz de negociar».

Fotografía: Rafael Parra

De esta manera comenzó su intervención Juan Mateo en su visita al Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 9 de diciembre de 2021. Y es que se nota que se dedica a formar en cómo negociar. Nada más empezar nos dio lo que queríamos: una sesión llena de experiencia, aprendizaje y mucha utilidad.

Juan nos enseñó que debemos dejar de sentir los conflictos como algo negativo, ya que son inherentes al ser humano. Es imposible no tenerlos y son necesarios para avanzar. Si nadie se opone a lo que yo pienso, todo permanecería igual. Solamente cuando alguien no piensa como yo, mi cabeza comienza a buscar nuevos argumentos, nuevas posiciones, nuevos pensamientos.

Entonces, si el conflicto es positivo, ¿por qué tiene mala fama? Porque no sabemos manejarlos y eso hace que, cuando surgen, la situación acabe mal.

Debido a eso nos animó a entender la negociación como una forma de vivir, una forma de pensar. Aunque la negociación tiene mucha técnica, nos la tenemos que creer y tiene que formar parte de nuestro comportamiento diario; debemos incorporarla a nuestra forma de ser.

Pero ¿por dónde empezamos?

Por algo muy básico, muy simple y que hacemos muy poco: «Negociar es, básicamente, escuchar. Si escuchas al otro, tienes la capacidad de entenderle».

Para ilustrar esto nos explicó que la capacidad de escucha es la principal cualidad que la universidad de Harvard destacó en un estudio propio sobre la excanciller Angela Merkel. Después de entrevistar a los líderes mundiales con los que había tenido relación, la inmensa mayoría destacaba de ella la gran capacidad de escucha que había desarrollado en su carrera política y que esa circunstancia es la que le había permitido llegar a acuerdos que, muchas veces, se creían imposibles.

Los mortales pensamos que debemos afrontar una negociación hablando mucho para persuadir al otro; para que nos dé algo a cambio de nada. Y ahí cometemos nuestro primer gran error, ya que una negociación es conseguir algo a cambio de algo.

Para ello debo conocer dos cosas: en primer lugar «qué quiero yo», y en segundo lugar «qué quiere el otro». De esta manera puedo trabajar para conseguir lo que yo quiero a cambio de lo que quiere el otro.

Otro factor fundamental es desarrollar la capacidad de entender al otro sin juzgarle.

«Negociar no es un acto de generosidad, es un acto de inteligencia egoísta».

Esto que puede parecer muy lógico, en la práctica se complica, ya que además de no escuchar y prejuzgar, se nos disparan las emociones y es cuando todo se va al traste. ¿Y qué conseguimos?, perjudicarnos a nosotros mismos porque, en contra de lo que normalmente pensamos, «negociar no es un acto de generosidad, es un acto de inteligencia egoísta».

Una negociación es un juego estrictamente colaborativo, y en este se debe ganar sin vencer al otro. De ahí viene el famoso WIN-WIN. Si no ganamos los dos, la negociación no es posible. Nuevamente encontramos un grave problema de concepto que hace muy difícil negociar: nos han enseñado «juegos competitivos» en los que el objetivo era que uno gane (a ser posible nosotros) y otro pierda. ¿Cómo vamos a poder cambiar el chip de un día para otro?

Uno de los recursos técnicos que podemos usar es «falsar» mi opinión, pensar «en qué estoy equivocado». Y es que nos encanta que nos digan lo altos y guapos que somos y que siempre acertamos, pero si de verdad queremos crecer, deberíamos rodearnos de personas que no nos concedan siempre la razón. Debemos buscar esa persona capaz de demostrarnos que estoy equivocado. Para eso necesitamos tener una personalidad enormemente fuerte, capaz de admitir que nos equivocamos. Ahora piensa, ¿estás realmente preparado para dar este paso? 

Si tienes una persona de confianza que te diga en qué te equivocas y eres capaz de admitirlo, en ese momento comenzarás a saber negociar.

Una vez que hayamos dado este primer paso nos queda todo un mundo por descubrir hasta que, de verdad, sintamos la negociación como nuestra forma de vida. Porque en una negociación, el 80% del éxito es prepararla y luego preguntar, escuchar, preguntar, escuchar… hasta que encuentras el camino.

¿No te convence lo que contamos? Entonces, como bien nos dijo Juan, levántate y vete, no sigas leyendo este artículo, pero antes de hacerlo piensa… Si rompo contigo… ¿Qué me queda? ¿Tengo alternativa? Es la primera pregunta que debes hacerte en cada negociación para ver si tienes que seguir negociando o te levantas y te vas. Y la siguiente pregunta que debes hacerte es… Si él rompe conmigo, ¿qué le queda?

Porque una negociación es un problema de alternativas, y eso fue lo que Juan nos ha ofrecido en su magnífica charla, una alternativa a la vida de discusiones y de querer llevar la razón. Tú decides si hemos descubierto lo que quieres. Si eres honesto contigo mismo, seguro que en este preciso instante estás sonriendo y asintiendo, en caso contrario, no importa demasiado porque no habrás terminado de leer este artículo.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Juan Mateo Díaz
«Más Kant y menos Trump; la decisión de negociar»

Director de la Cátedra «Instituto superior de negociación». Universidad Francisco de Vitoria

9 de diciembre de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Curro Castillo

Curro Castillo

Curro Castillo
«Vidas productivas»

¿Alguna vez habéis pensado: «Ojalá tuviera un poquito más de tiempo para…?»

Vivimos con la sensación de no tener tiempo para hacer todo lo que queremos hacer. Sin embargo, a nuestro alrededor hay personas que viven relajadas, hacen un montón de cosas y son súper productivas. ¿Cómo lo hacen? ¿Tienen un reloj para parar el tiempo? ¿Viven en un universo paralelo donde los días tienen 36 horas?

Fotografía: Rafael Parra

A eso se dedica Curro Castillo, especialista en enseñar a la gente a tener ese «ratito más». Y no tiene una máquina que desdoble el espacio/tiempo sino que, con organización, buenos hábitos y unos cuantos trucos es capaz de conseguir que los profesionales trabajen mejor, menos tiempo y con mejores resultados, pudiendo dedicarse más a su familia, a sus aficiones a… lo que quieran.

A eso vino al Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 25 de noviembre de 2021, a contarnos su «secreto». ¿Queréis saberlo? Pues vamos allá.

Para descubrirlo tenemos que intentar comprender cómo un estudiante de derecho sin vocación ni ganas, después de volver de Inglaterra donde viajó para perfeccionar el idioma, acabó trabajando en una consultora de esas que en los años 90 del siglo pasado se decía que si entrabas tenías tu futuro profesional asegurado. Lo que no le contaron fue la letra pequeña: jornadas de 16 horas diarias, mucho aprendizaje profesional, trabajo y esfuerzo ingentes, pero una inexistente vida personal que le impedía incluso afianzar una relación sentimental. No se dio cuenta de todo ello hasta que le abandonó la tercera novia consecutiva por el mismo motivo: solo tenía tiempo para su trabajo. 

Después de varios cambios de empresas en los que «refrescaba su conciencia» trabajando un poquito menos (12 horas en lugar de 16), en noviembre de 2009 tomo la decisión de dejar de trabajar y embarcarse en un proyecto para construir una réplica de un galeón del s. XVII junto con otras 200 personas. Una vez terminada la construcción no se podía quedar ahí y se fue a estrenarlo en un viaje de Sevilla a Shangai que acabaría durando 5 meses. Ese viaje «idílico» (que, en realidad ha sido el trabajo más duro de su vida; por ejemplo, para izar la vela mayor hacían falta 14 hombres), le aportó mucho, pero, sobre todo, TIEMPO para pensar y tomar la decisión de no volver a su vida anterior. 

A partir de entonces se especializó en «gestión del tiempo» y comenzó su carrera en el terreno de la productividad. Una de las primeras cosas que aprendió fue que carecía de hábitos y metodología para trabajar bien y que no las tenía porque nunca se las habían enseñado.

Pero ni a él ni a ninguno de nosotros nadie nos enseña a trabajar. Cuando empezamos lo hacemos en función de lo que vemos y sin darnos cuenta vamos adquiriendo hábitos por imitación. El problema es que muchos de esos hábitos son nefastos. 

Hábitos como dormir adecuadamente, no usar el móvil antes de acostarse o cómo gestionar las constantes distracciones durante el estudio o trabajo, son fundamentales para ser productivos. La atención es nuestro mejor activo y es en los momentos de atención plena, es decir, cuando estamos con una única herramienta delante y sin elementos distractores, cuando somos más productivos.

Otro ejemplo de mal hábito es la procrastinación. «Gracias» a ella tenemos una falsa sensación de control, pero realmente estamos aplazando tareas que, a la postre, se convierten en graves problemas.

Después una larga lista de consejos para comenzar las tareas que no queremos hacer, dejar de trabajar en el momento adecuado y tener un descanso, o cómo distinguir entre tareas banales o de alto impacto, todos los asistentes nos dimos cuenta de que podemos hacer mucho más (o empezar a hacer algo) en lo que a productividad personal se refiere.

Muchas gracias, Curro, por tus enseñanzas. Nos apuntamos en nuestra libreta (como nos has enseñado) que debemos trabajar para ser más productivos y nos proponemos decir «no» a todo eso que nos roba ese bien tan preciado que tenemos y que no valoramos como se merece, «nuestro tiempo» … por lo menos hasta que se invente una máquina para pararlo.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Curro Castillo
«Vidas productivas»

Fundador de Marksman Training

25 de noviembre de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Jerónimo José Martín

Jerónimo José Martín

Jerónimo José Martín
«Heroínas contra Héroes en el cine actual»

Si un tertuliano comienza su intervención diciendo: «Estaba un día desayunando con Charlize Theron y…» todo lo que venga después tiene que ser bueno, sí o sí.

Fotografía: Rafael Parra

Fotografía: Rafael Parra

Y no solo cumplió con el listón tan alto con el que empezó, sino que la tertulia con Jerónimo José Martín fue todo un espectáculo en el que la intensidad se fue incrementando hasta el final, terminando con una anécdota… Mejor os la cuento al final y así os tengo un ratito en tensión.

Por poneros un ejemplo de lo que significó la sesión para los colegiales de Santillana, uno de los asistentes dijo al terminar que había sido el mejor día de su vida y al día siguiente, lejos de recapacitar y pensar que a lo mejor «se había venido arriba», nos confesó que no había dormido en toda la noche pensando en todo lo que había sentido.

Pero dejémonos, de momento, de alabanzas y vamos al lío.

Jerónimo, además de ser un excelente crítico de cine, es un gran defensor del cine actual, contemporáneo, y uno de los motivos (dejando a un lado la mayor o menor excelencia técnica de las películas) es la capacidad que tiene el cine de ser, por un lado, reflejo de la sociedad y por otro, un mecanismo generador de opinión para determinados grupos de interés.

Históricamente eso se veía más claro en el cine independiente, que era el encargado de hacerse eco de problemas, conflictos, luchas… Pero en la actualidad todo el cine sigue una de esas dos funciones, ya sean megaproducciones de superhéroes, «pelis» de «dibus», o cine independiente noruego (esto último es para hacerme un poco el interesante y entendido).

Jerónimo nos explicó cómo estamos viviendo un momento de la historia en el que se están produciendo cambios muy fuertes que actúan contra la objetividad de la naturaleza humana, reflejados en una ideología de género que se impregna en todos los ámbitos sociales.

Si a eso le añadimos un toque filosófico, nos encontramos con que vivimos en una sociedad marcada por el hedonismo, esto es, una ideología dominante que pone el acento en el placer, el dinero y el poder, y, además, desde un plano individualista, o sea, pensando en nosotros mismos y nadie más. ¿Y eso qué es lo que provoca? Una sociedad que enfrenta a hombres y mujeres y una sociedad de «soledades» en la que yo voy a mi «bola» y piso a quien tenga que pisar para conseguir mis objetivos, en la que lo peor que te puede pasar es ser un loser, un perdedor, porque si lo eres… ¿Qué narices estás haciendo con tu vida que no eres capaz de triunfar (en términos de placer, dinero y poder)?

Y uno puede pensar: bueno, antes éramos esclavos, luego siervos, posteriormente herramientas de clases altas…No está tan mal que vivamos bien y disfrutemos de los placeres de la vida. En el fondo nos están dando cosas buenas a cambio de nada, ¿verdad? En este punto conviene recordar que nadie regala nada a cambio de nada, por lo que debemos despertar y entender que a muchos le interesa (y no solo desde el punto de vista económico, aunque estén forrados) que estemos anestesiados pensando solo en nuestro placer. ¿Por qué será? Dejamos esa pregunta para que cada uno responda lo que considere.

Afortunadamente, el cine, igual que sus historias, también entiende lo que está pasando y se rebela contando historias en las que la trama se centra en poner en valor el esfuerzo y la lucha contra la tiranía. De esa manera, tenemos historias que defienden la rebelión de los losers, que vuelven a hablar de la importancia de la familia o de la paternidad y la maternidad como dimensiones objetivas del ser humano necesarias para alcanzar la plenitud.

Pero ¿esta charla no iba de actrices y actores de Hollywood, sus cotilleos, chismes y chascarrillos?

Por supuesto que sí, y eso es lo bonito del cine, que además del cotilleo, nos seguirá contando historias que nos hagan pensar y reflexionar. Ojalá podamos ver todo lo que tiene para mostrarnos con un espíritu crítico, con un criterio propio y teniendo claro lo que cada película, serie o documental nos quiere contar.

Porque, como dice Jerónimo, si no te quedas en la superficie de lo que ves y profundizas un poco, percibirás el mensaje que el director quiere transmitir en cada creación.

Como ejemplo de esto, nos detalló de manera muy gráfica la entrevista que hizo a Mark Walhberg y a M. Night Shyamalan en el estreno de «El incidente», y cómo ambos asintieron al preguntarles Jerónimo si era una película con trasfondo religioso que ensalzaba la fuerza del amor.

Muchas gracias, Jerónimo, por tu visita, ojalá algún día nosotros defendamos nuestra profesión con el amor y la pasión que tu muestras en la tuya y que con tanto acierto nos trasmitiste el 18 de noviembre de 2021, dentro del programa HÉROE® del Colegio Mayor Santillana.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Jerónimo José Martín
«Heroínas contra Héroes en el cine actual»

Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos ● CEC
Crítico de cine en COPE y TRECE TV

18 de noviembre de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Miguel Aranguren

Miguel Aranguren

Miguel Aranguren
LEER, SOÑAR, ESCRIBIR
«o cómo de un diario surge un novelista»

«Un escritor es un cazador de historias, por eso esta noche me voy a llevar más de lo que os voy a dejar. Porque algún día, sin saber cómo, cuándo ni por qué, saltará la chispa de aquello que presentí, vi y sentí».

Fotografía: Rafael Parra

Con esta sugerente frase comenzó la tertulia el escritor Miguel Aranguren, que vino el pasado jueves 11 de noviembre al Colegio Mayor Santillana para participar en nuestro programa Héroe®.

Y es que, según sus palabras, Miguel vino para «sacudirnos» con la intención de que espabilemos y vivamos la vida, ese regalo que se nos ha dado, que pasa tan rápido que apenas nos damos cuenta y que, por tanto, no podemos desaprovechar. 

Por eso nos invita a que cada día nos preguntemos, ¿qué podría yo hacer? Si lo hacemos, cuando pase tiempo podremos echar la vista atrás y contar nuestra historia igual que un escritor cuenta su novela. Si lo conseguimos, es que nuestra vida habrá merecido la pena.

Con esta premisa vive Miguel su vida y esa actitud le ha llevado a ser, además de escritor, apoderado taurino, aprendiz de escultor de madera y, sobre todo, un gran promotor de la lectura, dedicando gran parte de su tiempo y esfuerzo a luchar para que la gente se apasione por devorar libros.

Una vida profesional que comenzó con un sueño cumplido, un viaje a África. Miguel tenía esa ilusión desde que veía las películas de Tarzán siendo un niño, por eso le encanta conocer los sueños de los jóvenes y, sobre todo, le inquieta descubrir que alguien no los tenga.

En ese viaje se hizo escritor gracias a que llevó un cuaderno donde apuntó todo lo que hacía y sentía: los olores, los paisajes, los amigos… El verano acabó, no quería volver y, mientras el avión de regreso despegaba y se le saltaban las lágrimas, pensó «tengo el verano escrito». Así comenzó a leer el diario y «se desdobló». Él ya no estaba en el avión, comenzaba de nuevo el verano y comprendió que se había convertido en escritor. Descubrió que tenía el poder de «desdoblar el tiempo». Tenía una historia que no le pertenecía y a partir de ahora se dedicaría a contar muchas más para los demás. Por eso, desde entonces, se ha dedicado a observar y preguntar.

Y fue otra pregunta la que consiguió, nuevamente, zarandear a la audiencia:

«¿Qué hace un joven en la universidad si no lee?».

La respuesta puede ser: «Es que yo me centro en lo mío», pero a un universitario le tiene que interesar TODO. Debe aspirar a estar en el engranaje principal de la sociedad, en la parte de la estructura social que hace que la maquinaria funcione. Debe estar en la parte fundamental de la máquina, en el corazón del motor. Y en ese corazón, la clave está en conocer al ser humano, formarse en la propia antropología y… ¿De qué nos hablan los libros? Del ser humano. Ese ser humano que se define por lo que lee. Ese ser humano que, ante un mismo texto, lee una novela distinta que el resto de los mortales.

Una vez que estábamos entregados a su historia y locos por comenzar a leer una y otra novela, surgió una pregunta más interesante todavía:

«Si, además de leer quisiera escribir, a mi edad, ¿podría? 

Es decir, un escritor, ¿nace o se hace?»

Miguel nos dejó claro que todos, si llevamos desde los 3 años con un lápiz en la mano, deberíamos escribir relativamente bien y sería esperable que tuviéramos ocasiones para escribir. La clave es: 

¿Queremos esforzarnos en contarle a alguien una historia apasionante?

Con esa pregunta terminamos este artículo, deseando que buena parte de los asistentes comiencen a abrir libros y descubrir historias increíbles. Esas historias están llenas de Héroes y seguro que entre nosotros hay alguno que verdaderamente lo es y comienza a escribir una historia para que otros la lean y la vivan de mil maneras diferentes.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Miguel Aranguren
LEER, SOÑAR, ESCRIBIR
«o cómo de un diario surge un novelista»

ESCRITOR

11 de noviembre de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

David Rodríguez-Rabadán

David Rodríguez-Rabadán

David Rodríguez-Rabadán
«Aunque no se pueda CURAR, siempre se puede CUIDAR»

Fotografía: Rafael Parra

El hecho de que un día moriremos es lo único seguro después de nacer. Todo lo que suceda entre estos dos eventos es una aventura que nos corresponde vivir a cada uno de nosotros.

Sin embargo, es curioso cómo, a pesar de ser la única certeza que tenemos, la muerte continúa siendo tabú en la sociedad.

Pues de eso, de muerte, o mejor dicho… de vida, vino a hablarnos David Rodríguez-Rabadán, director general del Hospital Laguna el pasado jueves 28 de octubre de 2021.

Y decimos de vida porque Laguna se dedica a cuidar la fragilidad en esos últimos momentos de la vida. Pero para comprender esto un poco mejor comenzó explicándonos «qué es Laguna»:

  • Es el mejor hospital de cuidados paliativos de España. 
  • Tiene una unidad pediátrica de cuidados paliativos.
  • Tiene una de las mejores unidades de cuidados del Alzheimer severo.
  • Tiene también una residencia de mayores para cuando empiezan a aparecer los síntomas del Alzheimer, con el objetivo de ayudar a frenar el avance de la enfermedad.
  • Y tiene también un programa de rehabilitación y estimulación cognitiva para las personas mayores que comienzan a tener lagunas y despistes. 

Y como muchos no teníamos demasiada idea de lo que estaba hablando, continuó explicándonos: ¿qué son los cuidados paliativos?

Todavía no son una rama de la medicina (como la cardiología o la neurología) sino una especialización. Sirven para quitar el dolor cuando tu enfermedad es incurable. Y por eso hablamos de vida, porque sirven para que lo que te queda de vida, lo vivas bien y con consciencia.

Para conseguirlo es muy importante formar muy bien a todos los que forman la pirámide de atención, desde los médicos a los cuidadores a domicilio, los auxiliares, las enfermeras…

Una vez que nos explicó qué se hace en Laguna y por qué, David nos habló de la «dignidad humana». Todas las personas somos dignas por ser seres racionales, pero sobre todo por tener alma. Los enfermos de Alzheimer severo no son muy racionales en su estado, pero sí tienen alma, y muy grande, por lo que no pierden nunca su dignidad.

David no rehuyó la polémica y afrontó sin tapujos un tema tan controvertido como la ley de la eutanasia. Fue muy crítico con ella, ya que lo primero que le llama la atención es que se hayan inventado el término «muerte digna» y, bajo la excusa de la libertad de que cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, realmente lo que se ha hecho es obligar a alguien a que me mate. Porque todo el mundo tiene la libertad de suicidarse, pero el estado no puede obligar a alguien a que me mate.

¿Por qué David defiende los cuidados paliativos frente a la eutanasia?

Porque con esta ley, una persona puede elegir morir en un momento de dolor intenso, sin lucidez. Incluso una persona con depresión, que no ve salida, puede elegir morir, y es que la ley prevé como supuesto el «sufrimiento físico o existencial».

Cuando David leyó el borrador de esta ley, se le ocurrió que sería bueno explicar cómo tratan en Laguna esa parte final de la vida y escribieron un libro: «La vida y un día más», porque lo que quieren contar es «ese día más que no hubiera existido con la eutanasia», un libro lleno de anécdotas que han ocurrido en Laguna en «esos días más», lleno de historias que entran por el corazón.

Después de contarnos muchas anécdotas que, efectivamente nos entraron por el corazón, entendimos claramente la diferencia entre cuidados paliativos y eutanasia:

«El dolor es tan desesperante que te lleva a querer morir para no sufrir. La eutanasia hace eso, matarte para que no sufras. Los cuidados paliativos te quitan el dolor y te ayudan a asumir el final de tu vida de una forma mucho más serena y natural».

Por último, David nos animó a ser buenos profesionales y allá donde estemos, influir. Nos explicó la importancia de hacer bien lo que decidamos hacer, ser honestos, pensar en los demás, ser esa pequeña luz en nuestro entorno. Nos instó a no ser mediocres, porque los mediocres no convencen a nadie, sino a adquirir prestigio, personal y profesional para que nuestra opinión cuente, y así cambiar el mundo.

Muchas gracias, David, por todo lo que nos has aportado, por tu experiencia y tus consejos. Seguro que intentaremos vivir una vida plena gracias a ellos, y cuando llegue el final ojalá podamos, sin dolor, despedirnos de todas las personas que queremos e irnos en paz, sintiendo que nuestra vida ha merecido la pena.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

David Rodríguez-Rabadán
«Aunque no se pueda CURAR, siempre se puede CUIDAR»

[La vida es más que un cuerpo que da, hace o deja de hacer.]
Director General del Hospital Laguna

28 de octubre de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
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KOCTEL

KOCTEL

KOCTEL
FERNANDO HERNÁNDEZ

«El arte es una vocación, una actitud ante la vida»

Con esta sugerente frase comenzó su intervención Fernando Hernández, más conocido como KOCTEL, uno de los artistas urbanos más importantes de nuestro país.

El 21 de octubre de 2021 vino a compartir su testimonio: una historia de vocación, trabajo, «inversión», constancia y… después de mucho de todo eso, éxito.

Fotografía: Rafael Parra

Porque una cosa nos dejó muy clara: el éxito no llega por casualidad sino por la acumulación de años y años de decisiones que debes tomar y que no siempre son fáciles.

Fernando no nació en una familia de artistas, tampoco fueron sus padres los que le inculcaron la pasión por el arte. Todo comenzó siendo un niño al que le gustaba pintar. Pero no era como todos los demás, era capaz de pasar horas delante de un montón de hojas con la única compañía de sus lápices de colores.

Su familia, de origen humilde, hubiera preferido verle en la universidad estudiando algo de provecho, pero ante la evidencia tan clara de cuál era su pasión, lo único que hicieron fue ayudarle e inculcarle un espíritu de sacrificio. Querían que tuviera claro que nadie le iba a regalar nada. Y Fernando nos confesó que esa ha sido la mejor enseñanza que sus padres le pudieron dar, ya que gracias a eso es la persona que ha llegado a ser.

Siendo un niño, Fernando empezó a participar –y ganar– pequeños concursos de pintura, primero locales, luego regionales… Hasta que resulta vencedor de un gran certamen en el que no solo logra el mayor reconocimiento, sino que uno de los miembros del jurado habla con sus padres y les dice que «si Fernando quiere volar, debe salir de Sevilla».

En ese momento sus padres apuestan por ello y se traslada a Madrid a estudiar en una escuela de ilustración y diseño. Aquí comienza su carrera artística profesional al profundizar en lo que siempre le había atraído, el arte urbano. Y es que este arte es como un museo al aire libre y él quiere pintar murales.

¿Cómo ha evolucionado Fernando a KOCTEL?

Al terminar de estudiar se encontró con «una mano delante y otra detrás», sin trabajo ni oportunidades. Lejos de desfallecer, comenzó a pintar murales con amigos y desarrollar un estilo artístico propio, ya que en el ámbito del arte es fundamental tener una seña de identidad para que la sociedad te conozca e identifique. Él decidió, en honor a sus raíces sevillanas, darle un sentido cítrico –que no crítico– a su arte. Si ves sus creaciones lo entenderás.

En ese proceso de búsqueda realiza sus primeras exposiciones (arquitectura tropical) y en 2015 empieza a desarrollarse en el gran formato, puliendo su propio estilo. Todos los pequeños pasos que ha dado le aportan energía para seguir adelante.

Su primer proyecto fuera de España fue en Portugal y, una vez cruzada esa frontera, le surge la oportunidad de visitar una exposición en China, pero no para pintar, sino para promocionar allí productos españoles como jamón, vino, queso…

¿Diría entonces que no? Para nada. KOCTEL atravesó medio mundo para invitar a jamón a los visitantes, pero no perdió la oportunidad de ofrecerse para pintar un mural en la misma feria. Lo hizo y fue todo un éxito, teniendo una gran repercusión ya que en China no existía el arte urbano como tal.

¿Qué hubiese pasado si hubiera dicho que no a ofrecer queso? ¿Y si no hubiera tenido el valor de ofrecerse a pintar?

Porque Fernando siempre se ofrecía para pintar GRATIS.

Al volver a España, no dudó en entrar en un colegio de Carabanchel que llamó su atención cuando pasaba por delante, para hacer una propuesta a la directora. A la semana le llamaron y le dijeron que sí, y ese fue su primer gran formato (12×8 metros).

Comienza a utilizar plataformas elevadoras y se da cuenta que el gran formato era muy efectivo y atractivo. Viaja a Alemania y, a base de insistir, le dan un muro de unos 15 metros de alto. También viaja a México, a La Paz (Baja California). En 2017 pinta un muro de 22 metros x 10 de ancho en Georgia (Tiblisi).

KOCTEL nos dejó claro que si quieres ser alguien en el mundo del arte, además de tener gran talento hay que invertir tiempo, dinero y trabajo, mucho trabajo.

Pero una pregunta que todo el auditorio nos hacíamos era, 

¿De qué has vivido mientras «invertías» en desarrollar tu carrera?

Con una sonrisa sincera nos contó que había trabajado en todo lo que le salía. Muchos de ellos, precarios y de baja cualificación, para poder vivir. Pero en su vida el dinero siempre ha sido secundario, ya que gracias a su esfuerzo y constancia ha seguido adelante sin pedir ayuda a sus padres.

Actualmente solo se tiene que preocupar de su arte, ya que trabaja para una galería de arte con sede en Bogotá, y son ellos los que le buscan los proyectos y los clientes.

Sin todo ese esfuerzo y sacrificio, no hubiera sido posible todo lo demás. Fernando apostó siempre por su pasión, y aunque al principio aparece el miedo a fracasar y a que no salga bien, la clave para tener «éxito» es la pasión y la perseverancia.

Muchas gracias KOCTEL por animarnos a luchar por lo que queremos en la vida. Ojalá algún día podamos decir que hemos conseguido que nuestra pasión sea, como en tu caso, la manera en la que conseguimos hacer un mundo mejor (y más bonito).

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

KOCTEL
FERNANDO HERNÁNDEZ

«Arte urbano como forma de vida»
Artista visual

21 de octubre de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®