Emprender sin miedo al fracaso, aprender de las dificultades y descubrir que, detrás de cualquier gran proyecto, lo verdaderamente importante son las personas que nos acompañan.
Javier Arambarri, emprendedor y fundador de Pulpo, una empresa tecnológica dedicada a la gestión de flotas de vehículos, visitó el Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 29 de octubre de 2026 para compartir con nosotros su experiencia personal y profesional, marcada por el emprendimiento, el deporte y, sobre todo, la familia.
Con 50 años, siete hijos y una trayectoria empresarial llena de éxitos y fracasos, Javier nos invitó a reflexionar sobre la asunción de riesgos, el aprendizaje que podemos desprender de nuestros errores y, sobre todo, saber encontrar lo que, de verdad, proporciona sentido a nuestra vida.
Aprender a arriesgar cuando la vida se complica
A los 16 años, mientras estudiaba en el extranjero, Javier recibió una llamada que cambiaría su vida. Su padre, enfermo de alcoholismo, le comunicó que iba a separarse de su madre.
Comenzó entonces una etapa de enorme dificultad familiar y económica que le obligó a asumir responsabilidades desde muy joven, y sufragar sus gastos.
Aunque recuerda esos años como los más dolorosos de su vida, reconoce que también le hicieron más fuerte y le enseñaron a saber cómo afrontar y superar las dificultades.
De esa experiencia nació una convicción que ha marcado toda su trayectoria: no podemos controlar todo lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cómo afrontar las adversidades.
Por eso, Javier asegura que no tiene miedo a arriesgar. Una actitud que aplica tanto al emprendimiento como al deporte, donde ha afrontado desafíos tan exigentes como maratones y pruebas Ironman.
Emprender también significa aprender a fracasar
Su trayectoria profesional comenzó en el sector de la selección de perfiles directivos. Tras descubrir una oportunidad de negocio, decidió crear su propia empresa, que posteriormente vendió con importantes beneficios.
Sin embargo, ese primer éxito económico le llevó a confiarse, afrontando nuevos proyectos que terminaron fracasando. Lejos de abandonar, decidió volver a intentarlo.
Durante su etapa en México conoció al, que, a la postre, sería su socio. Juntos emprendieron un nuevo negocio de aparcamiento de vehículos, una decisión especialmente arriesgada porque su mujer, Rocío, estaba embarazada de su sexto hijo.
Los comienzos no fueron fáciles. Durante los primeros cinco meses no consiguieron ningún pedido. Sin embargo, decidieron cambiar su modelo de negocio y comenzaron a trabajar con empresas.
Fue entonces cuando descubrieron que muchos de sus clientes gestionaban sus flotas de vehículos mediante simples hojas de cálculo. En aquella necesidad encontraron una oportunidad y, en apenas una semana, pusieron en marcha Pulpo.
El proyecto consiguió levantar un millón de Euros en seis meses, aunque posteriormente atravesaron dificultades financieras que les obligaron a buscar financiación repetidamente, hasta alcanzar los veinte millones de Euros.
Hoy, Pulpo opera en quince países.
Su experiencia nos recordó que fracasar no significa haber perdido el tiempo, sino haber aprendido algo que puede resultar decisivo para nuestro siguiente intento.
La familia como verdadero pilar del éxito.
Aunque Javier ha dedicado buena parte de su vida a emprender, nos dejó claro que su mayor prioridad no está en los negocios. Durante la sesión habló con especial cariño de Rocío, su mujer, a quien considera el principal apoyo de su vida. Destacó su confianza, su personalidad y su capacidad para animarle a perseguir objetivos que, en ocasiones, ni él mismo cree posibles.
También nos explicó cómo organiza su día para compaginar familia, trabajo y deporte. Se levanta a las seis de la mañana para entrenar, lleva a sus hijos al colegio y trabaja hasta las seis de la tarde, momento en el que procura desconectar para dedicar tiempo a su familia.
Su ejemplo nos permitió comprender que el verdadero éxito no consiste únicamente en alcanzar grandes metas profesionales, sino también en saber cuidar aquello por lo que merece la pena esforzarse.
Mirar al futuro sin dejar de aprender
En la parte final de la sesión, Javier nos animó a viajar, conocer otras culturas y aprovechar las oportunidades de un mundo cada vez más global.
También destacó el papel que desempeñará la inteligencia artificial en el horizonte empresarial, explicándonos cómo ya la utiliza para automatizar la mayoría de los procesos de su compañía.
Su mensaje fue una invitación a mantener la curiosidad, adaptarnos a los cambios y no dejar nunca de aprender. Gracias a esta conversación comprendimos que arriesgar no significa actuar sin pensar, sino tener el valor de perseguir nuestras aspiraciones, incluso cuando sabemos que podemos equivocarnos.
Muchas gracias, Javier, por compartir con nosotros una trayectoria que demuestra que los fracasos pueden convertirse en oportunidades y que ninguna conquista profesional tiene verdadero sentido si olvidamos a las personas que nos acompañan en el camino. Ojalá este aprendizaje lo hagamos vida, y consigamos ser unos auténticos Héroes, que dejen huella y hagan un mundo mejor.
Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
Sobre él:
Empresario, emprendedor, cofundador y director general de Pulpo, una empresa tecnológica especializada en la gestión de flotas de vehículos, con presencia en 12 países de Europa y América. Cuenta con una amplia trayectoria internacional en el desarrollo de negocios, el liderazgo empresarial y la creación de compañías.
Apasionado del deporte y la superación personal, su experiencia combina el entorno empresarial y el deportivo, dos ámbitos en los que destaca la importancia de la disciplina, la constancia, el esfuerzo y la capacidad de afrontar nuevos retos.
Atreverse a perseguir grandes objetivos, descubrir el valor de la perseverancia, y comprender que la verdadera grandeza no está en alcanzar el éxito, sino en poner nuestras capacidades al servicio de los demás.
Lluís Gracia, fundador del proyecto de comunicación «Aladetres», visitó el Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 22 de octubre de 2026 en una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal, invitándonos a reflexionar sobre nuestras inquietudes, aspiraciones y la importancia de atrevernos a hacer cosas grandes.
Lluís Gracia en el Colegio Mayor Santillana, 22 de octubre de 2026
Con tan solo 24 años, Lluís compartió su experiencia emprendiendo en el ámbito de la comunicación, un camino que comenzó a recorrer a los 18 años, cuando apenas tenía conocimientos profesionales, pero sí muchas ganas de aprender y hacer algo diferente.
Su intervención comenzó planteando una pregunta que, a buen seguro, muchos nos habíamos hecho alguna vez:
«¿Habéis tenido alguna inquietud que sintáis que os han apagado?»
Una cuestión que nos llevó a reflexionar sobre cuántas veces renunciamos a nuestras ideas por miedo, inseguridad o simplemente porque alguien nos ha convencido de que no merece la pena intentarlo.
Porque, como descubrimos durante la sesión, muchas veces el mayor obstáculo para alcanzar nuestras metas no está en nuestras capacidades, sino en atrevernos a dar el primer paso.
No permitas que otros apaguen tus inquietudes
Lluís nos habló de sus propios comienzos y de cómo, desde muy joven, tuvo que enfrentarse a opiniones que cuestionaban sus decisiones. Cuando manifestó su intención de estudiar periodismo, le recomendaron que eligiera Derecho. Más adelante, también intentaron disuadirle de poner en marcha su propio pódcast.
Estas experiencias le enseñaron que escuchar los consejos de quienes nos quieren es importante, pero que no debemos permitir que las expectativas de los demás terminen condicionando nuestro futuro.
Durante la sesión recordó algunas de las ideas que Steve Jobs compartió en su célebre discurso en la Universidad de Stanford. Una de ellas, especialmente importante para nosotros, fue que nuestro tiempo es limitado y que no podemos pasar la vida esperando el momento perfecto.
Lluís nos animó a comenzar con los recursos que tengamos a nuestro alcance. Él mismo empezó trabajando desde casa con un ordenador y unas pocas ideas claras, sin disponer de grandes medios ni contactos profesionales.
También insistió en la importancia de aspirar alto desde el principio. En sus primeros pasos llegó a escribir a distintos partidos políticos para intentar entrevistar a sus candidatos electorales, sin saber siquiera si recibiría alguna respuesta.
Su mensaje era sencillo: no necesitamos tenerlo todo preparado para empezar, pero sí necesitamos empezar para descubrir hasta dónde podemos llegar.
La disciplina convierte las inquietudes en oportunidades
Uno de los aspectos más importantes de la sesión fue comprender que la ilusión, por sí sola, no garantiza ningún resultado. Podemos tener grandes ideas, aspiraciones y proyectos, pero necesitamos trabajar constantemente para convertirlos en realidad.
Lluís recordó una reflexión del futbolista Ferran Torres: «El éxito de tu vida está escondido en tu trabajo diario».
A partir de ella, nos explicó que la motivación resulta fundamental para comenzar cualquier proyecto, pero que la disciplina es todavía más importante para mantenerlo cuando aparecen las dificultades.
También compartió su perseverancia para conseguir determinadas entrevistas. En una ocasión, llegó a necesitar 1.279 días hasta lograr entrevistar a José María Aznar, un ejemplo de que algunos objetivos requieren mucho más tiempo del que inicialmente imaginamos.
Nos instó a no desanimarnos ante las negativas y a comprender que el fracaso forma parte de cualquier trayectoria profesional. Si queremos dedicarnos a algo importante, debemos aceptar que muchas puertas permanecerán cerradas antes de encontrar una oportunidad.
En ese camino, destacó la importancia de rodearnos de personas que puedan ayudarnos a crecer. Nos aconsejó buscar referentes profesionales, acercarnos a quienes trabajan en los sectores que nos interesan y aprender de su experiencia.
Porque construir nuestro futuro no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino también en tener iniciativa, hacer preguntas y aprovechar las oportunidades para seguir aprendiendo.
El proyecto perfecto no existe. Lo verdaderamente importante es tener el valor de empezar y la constancia necesaria para continuar.
Aspirar alto sin perder de vista quiénes somos.
Lluís nos invitó a pensar en la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Muchas veces somos los primeros en limitar nuestras posibilidades, convencidos de que determinadas metas están fuera de nuestro alcance.
Sin embargo, nos recordó que nuestra forma de mirarnos influye directamente en cómo afrontamos el mundo y en la confianza con la que perseguimos nuestros objetivos.
Nos animó a no tener miedo de proponernos metas ambiciosas y a descubrir que podemos llegar mucho más lejos de lo que inicialmente pensamos.
Para ilustrarlo, habló de su admiración por los halcones, capaces de alcanzar velocidades extraordinarias y dirigirse hacia su objetivo con una determinación absoluta. Una imagen que utilizó para transmitirnos la importancia de saber qué queremos, y trabajar con decisión para conseguirlo.
Pero también nos hizo reflexionar sobre algo que había cambiado en su propia manera de entender la vida.
Durante mucho tiempo había concedido una gran importancia a los objetivos que quería alcanzar. Con los años, comprendió que había una cuestión todavía más importante: los valores que debían orientar sus decisiones.
Antes de preguntarnos qué queremos conseguir, debemos preguntarnos quiénes queremos ser.
Porque alcanzar nuestras metas no debería llevarnos a olvidar nuestros principios ni las razones por las que comenzamos a perseguirlas.
La verdadera grandeza consiste en servir a los demás.
Esta reflexión nos llevó al tema central de la sesión: la magnanimidad.
Lluís explicó que vivimos en una sociedad que habla constantemente de ambición, éxito y reconocimiento. Desde pequeños aprendemos a competir, superar obstáculos y alcanzar posiciones cada vez más altas, pero pocas veces nos detenemos a pensar para qué queremos llegar hasta allí.
Para ayudarnos a comprender la diferencia entre ambición y magnanimidad, utilizó una imagen especialmente ilustrativa.
La ambición puede llevarnos a querer subir una montaña lo más rápido posible para que todos vean hasta dónde hemos llegado. La magnanimidad, en cambio, consiste en querer alcanzar esa cima para, desde allí, poder ayudar a los demás.
Esta diferencia nos permitió comprender que aspirar a grandes cosas no es incompatible con la humildad. Al contrario, nuestras capacidades, conocimientos y oportunidades adquieren un sentido mucho más profundo cuando decidimos utilizarlos para mejorar la vida de otras personas.
Lluís también nos habló de los principales enemigos de la magnanimidad: la falsa humildad, la tendencia a elegir siempre el camino más seguro y la confusión entre grandeza y éxito.
Nos recordó que no debemos infravalorar nuestras capacidades ni conformarnos con hacer únicamente aquello que sabemos que podemos conseguir. Pero tampoco debemos medir nuestra valía exclusivamente por los resultados o el reconocimiento que recibimos.
Ser magnánimos significa atrevernos a hacer cosas grandes, no para demostrar que somos mejores, sino para contribuir a que el mundo sea mejor.
Y esa actitud, insistió, no empieza necesariamente con proyectos extraordinarios. También se manifiesta en nuestras decisiones cotidianas, en nuestra manera de tratar a los demás y en la responsabilidad con la que afrontamos nuestras obligaciones.
Porque para ser magnánimos en las grandes cosas, primero debemos aprender a serlo en las pequeñas.
Encontrar un motivo que dé sentido a nuestro esfuerzo
En la parte final de la sesión, Lluís nos invitó a mirar más allá de nuestras aspiraciones académicas y profesionales.
Nos recordó que vivimos en una época en la que las máquinas son capaces de realizar tareas que hasta hace poco parecían exclusivamente humanas. Sin embargo, hay algo que no pueden tener de la misma manera que nosotros: un motivo personal que dé sentido a lo que hacen.
Por eso insistió en que debemos descubrir qué nos mueve realmente, por qué nos esforzamos y por quién merece la pena hacerlo.
También nos animó a relacionarnos con personas diferentes y a compartir nuestros valores a través del ejemplo. La verdad, explicó, no debe entenderse como un territorio que tenemos que defender frente a los demás, sino como un bien que merece la pena compartir.
Su mensaje nos recordó que nuestra formación no debería limitarse a prepararnos para conseguir un buen trabajo o alcanzar una posición profesional. También debemos aprender a ser personas capaces de asumir responsabilidades, ayudar a quienes nos rodean y contribuir positivamente a la sociedad.
La magnanimidad empieza hoy
Lluís nos dejó una reflexión especialmente importante para quienes todavía estamos construyendo nuestro futuro. No tenemos que esperar a terminar nuestros estudios, encontrar nuestro primer trabajo o alcanzar una determinada posición para comenzar a hacer cosas importantes.
La juventud es precisamente el momento de experimentar, equivocarnos, aprender y atrevernos a perseguir aquello que nos ilusiona.
Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, comprendimos que debemos conservar nuestras inquietudes, trabajar con disciplina y no permitir que el miedo al fracaso nos impida avanzar. Pero también aprendimos que ninguna meta merece la pena si, por el camino, olvidamos nuestros valores y el sentido de lo que hacemos.
Quizá la pregunta no sea únicamente hasta dónde somos capaces de llegar, sino para qué queremos llegar tan lejos y a quién podemos ayudar cuando lo consigamos.
Muchas gracias, Lluís, por animarnos a perseguir grandes objetivos sin perder de vista lo verdaderamente importante. Ojalá sepamos transformar nuestras inquietudes en proyectos, nuestras capacidades en oportunidades para los demás y nuestra ambición en magnanimidad, convirtiéndonos así en auténticos Héroes capaces de dejar una huella positiva en el mundo.
Héctor Trinidad Colegio Mayor Santillana
Sobre él:
Comunicador y joven emprendedor que ha hecho de las entrevistas una herramienta para acercar experiencias, ideas y reflexiones a las nuevas generaciones.
En 2021 fundó A la de TRES, un proyecto audiovisual por el que han pasado personalidades destacadas del periodismo, la cultura, la política y el pensamiento, como Vicente Vallés, José Mota, Enrique Rojas o Juan Manuel de Prada.
Su iniciativa apuesta por el diálogo, la autenticidad y la transmisión de valores, demostrando cómo una inquietud personal puede convertirse en un proyecto capaz de inspirar a miles de jóvenes.
Su trayectoria refleja la importancia de la iniciativa personal, la perseverancia y el compromiso para convertir las ideas en realidades.
Descubrir qué significa realmente el éxito, aprender a tomar decisiones y encontrar el equilibrio entre la ambición profesional y la libertad personal.
Silvia Moreno visitó el Colegio Mayor Santillana en una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal el pasado jueves 15 de octubre de 2026, invitándonos a reflexionar sobre nuestras aspiraciones profesionales, el dinero y el verdadero significado del éxito. Su intervención comenzó con una pregunta aparentemente sencilla:
«¿Qué haríais por ganar 100.000 Euros al año?». Esta cuestión nos llevó a plantearnos otra todavía más relevante:
¿Cuánto necesitamos ganar para vivir bien, y qué estamos dispuestos a sacrificar para conseguirlo?
Silvia compartió su experiencia, marcada por una trayectoria de grandes responsabilidades, jornadas interminables y una profunda transformación en su manera de entender la vida. Porque, como descubrimos durante la sesión, alcanzar el éxito que imaginábamos no siempre significa encontrar la felicidad que buscábamos.
Silvia Moreno en el Colegio Mayor Santillana, 15 de octubre de 2026.
Cuando el éxito deja de ser lo que imaginábamos
Durante muchos años, Silvia creyó que triunfar profesionalmente significaba vestir de traje, dirigir grandes equipos y regresar a casa a las nueve de la noche para seguir trabajando mientras cenaba cualquier cosa mirando el ordenador. Su carrera la llevó a coordinar personas repartidas por todo el mundo, con horarios exigentes y responsabilidades constantes.
Había conseguido lo que consideraba una vida exitosa, pero el precio fue demasiado alto. La autoexigencia y el agotamiento terminaron provocándole un episodio de desgaste profesional que la llevó a detenerse por completo, sin tener preparado un plan alternativo.
Aquel cambio repentino, pasando de una actividad frenética a la inactividad, resultó especialmente difícil. Comprendió entonces que el dinero y los pequeños lujos habían dejado de representar su ideal de bienestar. Lo que verdaderamente deseaba era algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, más valioso: volver a ser dueña de su tiempo.
La ambición también necesita una dirección
Silvia nos animó a conocernos mejor antes de perseguir cualquier objetivo profesional. ¿Qué nos motiva? ¿Qué habilidades tenemos? ¿Qué clase de vida queremos construir?
Insistió en que la ambición no debe quedarse en una declaración de intenciones. Para alcanzar nuestras metas necesitamos iniciativa, perseverancia y una actitud estratégica ante las oportunidades.
«Sed pesados con lo que queréis», nos aconsejó. No se refería a insistir sin sentido, sino a demostrar un interés verdadero por aquello que deseamos conseguir, aprender de quienes saben más que nosotros y no conformarnos con esperar a que las oportunidades aparezcan.
También nos recordó que debemos ser conscientes de nuestras circunstancias. Muchos disfrutamos de oportunidades que otras personas no tienen, pero esas ventajas no garantizan nuestro futuro. Debemos reconocerlas, aprovecharlas responsablemente y estar dispuestos a esforzarnos más allá de nuestra zona de comodidad.
Construir oportunidades y rodearnos de quienes nos hacen crecer
Uno de los aspectos más prácticos de la sesión fue la importancia de las relaciones personales. Silvia defendió que una buena red de contactos no se construye únicamente a través de las pantallas, sino conversando, preguntando y acercándonos a los entornos profesionales en los que queremos desarrollarnos.
Nos animó a buscar personas que nos desafíen intelectualmente y a dejarnos aconsejar por quienes tienen más experiencia. Nuestro entorno, explicó, condiciona enormemente nuestras posibilidades de crecimiento.
También destacó la importancia de establecer objetivos concretos, escribirlos, fijar plazos y revisar periódicamente nuestros avances. Porque imaginar un futuro es importante, pero trabajar cada día para hacerlo posible es lo que marca la diferencia.
En ese camino, debemos aprender a valorar nuestros pequeños logros. Silvia reconoció que su excesiva autoexigencia le había impedido disfrutar de muchos de ellos. Por eso nos invitó a encontrar un equilibrio entre querer mejorar constantemente y saber agradecer lo que ya hemos conseguido.
Ganar más no siempre significa vivir mejor
Actualmente, Silvia desarrolla su actividad profesional vinculada a una empresa, en una modalidad de trabajo que le permite organizar sus horarios, trabajar desde distintos lugares y disponer de mayor libertad personal.
Para ella, esa autonomía constituye uno de sus mayores logros profesionales. Ha descubierto que ganar dinero no tiene por qué ser incompatible con disfrutar del tiempo, siempre que sepamos definir nuestras prioridades.
También nos invitó a reflexionar sobre nuestros hábitos económicos. Nos aconsejó evitar los gastos innecesarios, pensar cómo aprovechar mejor nuestros ingresos y adquirir una mayor conciencia del valor del dinero.
Su mensaje no consistía en renunciar a la ambición económica, sino en comprender qué lugar queremos que ocupe el dinero en nuestra vida y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.
El éxito empieza por conocernos
Silvia nos dejó una reflexión especialmente importante para quienes todavía estamos construyendo nuestro futuro. No existe una única definición de éxito válida para todos. Algunos aspirarán a dirigir grandes empresas; otros, a emprender sus propios proyectos, y otros encontrarán su satisfacción en disponer de tiempo para lo que más les importa.
Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, comprendimos que debemos ser curiosos, cuestionar nuestras propias ideas y atrevernos a salir de lo conocido. Que el esfuerzo y la ambición son fundamentales, pero también lo es saber hacia dónde queremos dirigirlos.
Quizá la pregunta no sea únicamente qué estaríamos dispuestos a hacer por ganar 100.000 euros al año, sino qué tipo de vida queremos vivir cuando hayamos alcanzado nuestras metas.
Muchas gracias, Silvia, por ayudarnos a cuestionar nuestra idea del éxito y recordarnos que debemos ser protagonistas de nuestras propias decisiones. Ojalá sepamos perseguir nuestros objetivos sin perder de vista lo que verdaderamente nos hace felices, y convertirnos así en auténticos Héroes capaces de inspirar a los demás.
Héctor Trinidad Colegio Mayor Santillana @HectorTrinidadQ
Sobre ella:
Psicopedagoga, career coach y especialista en empleabilidad y bienestar organizacional. Acompaña a profesionales en procesos de búsqueda de empleo, cambio y desarrollo de carrera, ayudándoles a identificar su valor, tomar decisiones y afrontar con mayor claridad los procesos de selección.
Desarrolla también una importante labor de divulgación sobre mercado laboral, talento y recursos humanos, con una comunidad de más de 43.000 seguidores en LinkedIn, donde comparte herramientas y consejos prácticos sobre currículum, entrevistas, empleabilidad y decisiones profesionales.
Actualmente está vinculada profesionalmente a LHH y compagina su actividad con la formación, la creación de contenido y el acompañamiento a profesionales en distintas etapas de su carrera.
Descubrir el talento propio, cultivarlo y encontrar en él una forma de disfrutar de la vida
José Carlos Gracia, creador del conocido pódcast histórico Memorias de un tambor, visitó el Colegio Mayor Santillana para compartir su experiencia personal en una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal. Una historia que nos invitó a reflexionar sobre las decisiones que tomamos, el valor de nuestras inquietudes y una pregunta que, tarde o temprano, todos debemos plantearnos: ¿es más importante ganarse bien la vida o dedicarse a algo que realmente nos gusta?
José Carlos Gracia en el Colegio Mayor Santillana, 8 de octubre de 2026
José Carlos no vino a darnos una lección teórica sobre el éxito. Vino a contarnos su propia vida, convencido de que la experiencia de quienes nos preceden puede ayudarnos a encontrar respuestas, o al menos a hacernos mejores preguntas.
Encontrar una pasión, incluso cuando parece tarde
Su trayectoria comenzó lejos de los micrófonos. Sin estudios universitarios, después de cursar COU, se convirtió en funcionario y pasó veinte años trabajando en un edificio gris. Tenía estabilidad económica, pero le faltaba algo. Mientras contemplaba la vocación con la que su mujer ejercía la enseñanza, él buscaba fuera del trabajo aquello que verdaderamente le ilusionaba: la historia y la informática.
A los cuarenta años apareció una oportunidad. Una vacante que requería conocimientos informáticos le permitió cambiar de puesto y, con ello, su manera de afrontar cada jornada. Por primera vez disfrutaba de su trabajo, sentía que aportaba y encontraba motivos para seguir creciendo.
De aquella experiencia extrajo uno de sus principales consejos: aunque nuestra situación actual no nos entusiasme, nunca debemos abandonar nuestras inquietudes. Siempre podemos cultivar un «plan B», una afición o un talento que algún día termine abriéndonos nuevas puertas.
De una pequeña editorial a miles de oyentes
Su entusiasmo lo llevó a crear su propia editorial. Los beneficios económicos eran modestos, pero la satisfacción personal compensaba el esfuerzo. Comenzó a publicar, participar en programas de radio y organizar actividades relacionadas con la historia.
Uno de los momentos decisivos llegó cuando, tras escribir un libro sobre la batalla de Las Navas de Tolosa, organizó una excursión al escenario histórico. La respuesta fue sorprendente: llenó cuatro autobuses. Descubrió entonces que existía un enorme interés por conocer nuestro pasado.
Vinieron después las conferencias, los viajes y nuevas amistades. Hasta que un joven llamado Goyo le propuso crear un pódcast. El primer episodio consiguió 800 descargas. Hoy, su programa más escuchado ha alcanzado las 700.000.
Así nació Memorias de un tambor, un proyecto que le permitió contar la historia de España desde una perspectiva más cercana y personal. Su trabajo acabaría llevándolo también a la televisión y a recibir un premio literario de la Comunidad de Madrid.
El éxito no siempre se mide en dinero
Pese a su repercusión, José Carlos ha decidido no monetizar su pódcast. Prefiere conservar la libertad de dedicarle el tiempo que quiera, sin convertir su pasión en una obligación.
Su mensaje fue claro: todos tenemos un «superpoder», algo que nos hace diferentes. Nuestra tarea consiste en descubrirlo y cultivarlo mediante el esfuerzo, la constancia y la resistencia a la frustración.
También nos animó a apartar el móvil, conversar más, observar y pensar. Porque, como recordó, «la vida es corta, pero ancha»: hay tiempo para muchas cosas si sabemos aprovecharlo.
Descubrir lo que nos hace diferentes
José Carlos nos dejó una reflexión especialmente valiosa para quienes estamos comenzando a tomar decisiones importantes. No siempre podemos elegir nuestras circunstancias, pero sí podemos decidir qué hacemos con nuestras inquietudes.
Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, comprendimos que el éxito no consiste necesariamente en ganar más dinero o alcanzar grandes reconocimientos, sino en encontrar aquello que nos mueve y atrevernos a desarrollarlo. Quizá descubrir nuestro propio talento sea también otro paso en el camino para llegar a ser un Héroe.
Muchas gracias, José Carlos, por recordarnos que nunca es tarde para empezar a hacer lo que nos gusta.
Héctor Trinidad Colegio Mayor Santillana
Sobre él:
José Carlos Gracia es escritor y divulgador de Historia, creador y director de Memorias de un Tambor, podcast dedicado a la Historia de España que, tras casi catorce años, se ha consolidado como uno de los espacios de divulgación histórica de referencia.
Es autor de España y su herencia invisible y presenta en Canal Historia el programa Un día en nuestra Historia, dedicado a acercar al gran público los principales acontecimientos y personajes de nuestro pasado.
Su labor divulgativa ha sido reconocida con el Premio Bitácoras al Mejor Podcast, el Premio del Público de ASESPOD y, recientemente, con el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid 2026.
El 24 de septiembre, Ignacio Cembrero visitó el Colegio Mayor Santillana para explicarnos la naturaleza de las relaciones entre España y Marruecos que derivaron en el hecho de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta el pasado 30 de julio, y su posterior evolución. Periodista especializado en el Magreb, ha sido corresponsal en la región y lleva buena parte de su carrera ligado tanto a Marruecos como a la política exterior española.
Planteó la pregunta que todos los españoles nos hacemos: ¿cómo se explica lo que ocurrió este verano cuando, según el propio Gobierno, las relaciones entre España y Marruecos atravesaban uno de sus mejores momentos?
Ignacio Cembrero en el Colegio Mayor Santillana, jueves 24 de septiembre de 2026.
Una relación difícil
Para responder, Cembrero se remontó a la crisis diplomática de 2021. España permitió la entrada de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, para ser tratado en un hospital de Logroño. El Polisario reclama la independencia del Sáhara Occidental, antigua colonia española ocupada en su mayor parte por Marruecos, que considera el territorio como propio.
La acogida de Ghali provocó un fuerte enfrentamiento con Marruecos. En mayo de aquel año, más de 10.000 personas entraron en Ceuta desde territorio marroquí.
El intento de reconciliación por parte de España vino unos meses después. En marzo de 2022, Pedro Sánchez envió una carta a Mohamed VI en la que consideraba la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la opción «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. Era un cambio drástico en la posición que España había mantenido hasta entonces.
Cembrero repasó otros gestos del Gobierno español hacia Marruecos. Entre ellos, la incorporación del país vecino a la candidatura que España y Portugal preparaban para organizar el Mundial de fútbol de 2030.
¿Qué ha obtenido España a cambio? Cembrero reconoció que Marruecos ha reforzado su colaboración para frenar la inmigración irregular. La excepción, señaló, es Ceuta, donde la presión migratoria continúa siendo un problema. También recordó las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla, presentadas por el Gobierno como uno de los avances de la nueva relación, pero cuyo funcionamiento solamente existe sobre el papel.
¿Qué ocurrió en Ceuta?
La sesión se centró en lo sucedido el 30 de julio. Unas 72.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos, muchas de ellas a nado o bordeando el espigón del Tarajal. En los días anteriores habían circulado por redes sociales mensajes que animaban a cruzar la frontera, difundiendo información falsa sobre las posibilidades de permanecer en España.
La prensa española e internacional desplazada hasta Ceuta constató la falta de control en algunos puntos del lado marroquí y recogió testimonios de personas que aseguraban haber recibido indicaciones para dirigirse hacia la frontera.
Su interpretación es que Marruecos permitió la entrada como una forma de presión sobre España. Para explicarlo, Cembrero habló de otro asunto que ha marcado durante años la relación entre los dos países: el espionaje.
Pegasus
Pegasus es un programa de espionaje que permite acceder de forma remota a un teléfono móvil, leer sus mensajes y obtener otra información almacenada en el dispositivo. El programa ha sido utilizado por distintos gobiernos y servicios de inteligencia.
Cembrero contó que él mismo fue uno de los objetivos. Sus primeras sospechas llegaron en junio de 2021, cuando un medio marroquí publicó el contenido de dos mensajes de WhatsApp que había intercambiado de forma privada con miembros del Gobierno español. Según explicó, no había compartido esas conversaciones con nadie más.
Poco después supo que su número figuraba entre los posibles objetivos de Pegasus identificados en una investigación periodística internacional. Cembrero acudió entonces al CNI, aunque aseguró que no recibió la ayuda que esperaba.
Con el tiempo se conoció que los teléfonos de Pedro Sánchez y varios miembros del Gobierno también habían sido infectados con Pegasus. Cembrero considera que Marruecos estuvo detrás de esos espionajes, aunque hizo una distinción durante la sesión: una cosa es espiar y otra utilizar después esa información para chantajear. No cree que existan pruebas suficientes para afirmar que se haya producido ese chantaje.
Necesitamos a Marruecos
Cembrero terminó defendiendo que España necesita mantener una buena relación con Marruecos. La cooperación entre ambos países es necesaria en cuestiones como la inmigración, la seguridad o el comercio.
Eso no significa que España deba aceptar todas las exigencias de su vecino. Cembrero considera que España tiene más instrumentos para presionar a Marruecos que Marruecos para presionar a España, pero cree que no los utiliza.
También habló de Ceuta y Melilla. Aunque algunos dirigentes marroquíes reivindican ambas ciudades, explicó que la prioridad territorial de Marruecos sigue siendo el Sáhara Occidental y que, por el momento, no cree que Ceuta y Melilla ocupen el primer lugar de su agenda.
Tampoco espera que una entrada como la de este verano vuelva a repetirse a corto plazo. España necesita a Marruecos, concluyó, pero Marruecos también necesita a España.
Jaime Baselga
Colegio Mayor Santillana
Sobre él:
Periodista y escritor especializado en el Magreb y el mundo árabe, Ignacio Cembrero cuenta con una extensa trayectoria dedicada al periodismo internacional. Durante más de tres décadas trabajó en El País, donde ejerció como corresponsal en Oriente Próximo, el Magreb y Bruselas, siguiendo de cerca algunos de los principales acontecimientos políticos y sociales de estas regiones.
Su conocimiento del norte de África y de las relaciones entre España y sus vecinos mediterráneos le ha convertido en una voz de referencia en el análisis del Magreb, con especial atención a Marruecos, Argelia y el Sáhara Occidental. Autor de Vecinos alejados y La España de Alá, combina la experiencia sobre el terreno, el análisis político y la investigación periodística para acercar las claves de una región fundamental para comprender la política exterior española.
Marta Robles visitó el Colegio Mayor Santillana el 17 de septiembre para hablarnos de la actualidad política. Ha trabajado en prensa, radio y televisión. También escribe novela negra, un género en el que, como ella misma explicó, no todo es blanco o negro. Una idea que relacionó directamente con la política actual.
Marta Robles en el Colegio Mayor Santillana, jueves 17 de septiembre de 2026.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Una parte de la sesión sirvió para recorrer la historia reciente de España. Nos habló de la Guerra Civil, la dictadura de Franco, la llegada de la democracia y el papel que ha desempeñado la monarquía parlamentaria hasta nuestros días.
Recordó su infancia durante los últimos años del franquismo, cuando muchas de las libertades que hoy damos por supuestas, todavía no existían, y las mujeres tenían muchas más limitaciones legales y sociales que los hombres. Recordó, por ejemplo, que el adulterio femenino seguía siendo delito al comienzo de la transición.
La muerte de Franco no supuso un cambio inmediato. Algunas leyes y costumbres de la dictadura continuaron durante los primeros años de la democracia. Este nuevo período se acompañó de muchos cambios, pero también de cierta incertidumbre respecto de lo que podía ocurrir. «Era un juguete nuevo y daba miedo cargárselo», nos dijo Marta. Llegaron nuevos derechos y se extendió el acceso a la educación y la sanidad.
Periodismo y política
Al hablar de la situación actual, Marta insistió en que la política nos afecta, queramos o no. Si no participamos, explicó, serán otros quienes tomen las decisiones y lo harán a su imagen y semejanza.
En ese contexto habló también del papel del periodismo. Para ella, su trabajo consiste en traducir la realidad para que los ciudadanos puedan entenderla. Estar informado es, para Robles, el primer paso para poder formarse una opinión propia.
Habló de cómo han cambiado los medios y de las dificultades para mantener su independencia cuando entran en juego intereses empresariales y políticos. Pero señaló también nuestra responsabilidad como lectores: «tendemos a informarnos en medios que coinciden con nuestra forma de pensar».
Los héroes del siglo XXI
Dedicó buena parte del final a la polarización política. Habló de una sociedad cada vez más dividida, en la que cuesta escuchar a quien piensa de otra manera y donde muchas veces el debate no sirve para llegar a acuerdos.
Para ella, escuchar al otro y permitir que un buen argumento nos haga cambiar de opinión forma parte de una democracia sana. También reclamó a los representantes políticos mayor capacidad para buscar acuerdos y trabajar por el bien común.
Su mensaje final estuvo dirigido a los colegiales: «Los héroes del s. XXI son aquellos capaces de reconocer sus propios errores». Escuchar, contrastar lo que recibimos y admitir que podemos estar equivocados es parte de aprender a convivir con quienes piensan distinto.
Sobre ella:
Periodista, escritora y conferenciante, Marta Robles cuenta con una extensa trayectoria en prensa, radio y televisión, donde ha dirigido y presentado numerosos espacios informativos y culturales. Su carrera la ha convertido en una de las voces reconocibles del periodismo cultural y social español, combinando durante décadas la comunicación con su vocación literaria.
Como escritora, ha publicado más de veinte libros entre novela, ensayo, biografía y divulgación. Ganadora del Premio Fernando Lara de Novela por Luisa y los espejos, su obra explora especialmente las relaciones humanas, el amor, el poder, la violencia y la condición femenina, con una mirada que une investigación periodística y narrativa. Su trayectoria refleja una misma vocación: observar, comprender y contar la realidad a través de las personas y sus historias.
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