Juan Songel

Juan Songel

Juan Songel
El reverso de la música
Qué hay detrás de la obra y vida de los grandes compositores

Juan Songel, pianista, visitó el Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 23 de abril de 2026, en una nueva (y última de este curso 25-26) sesión del programa HÉROE® de excelencia personal, persuadiéndonos para que miremos la música desde un lugar distinto del mero sonido, sino desde lo que la sostiene, y da sentido. Porque, como él mismo planteó, comprender el contexto —quién compone, cuándo, por qué— no es un lujo de eruditos, sino una puerta de entrada para cualquier persona dispuesta a escuchar de verdad.

Juan Songel, en el CM Santillana

«Me ha gustado mucho, pero yo no entiendo de música clásica». Esta es una frase habitual de los que no tenemos educación musical, pero que Songel quiso desmontar desde el inicio. No hace falta saber; hace falta abrirse: sentir, interactuar, dejarse afectar por la música. A partir de ahí, todo empieza a fluir.

Escuchar con profundidad: la música como lenguaje vivo

Juan estructuró la sesión a través de la interpretación de distintas piezas, dialogando con ellas, y con el público. No se trataba solo de tocar, sino de descubrir qué hay detrás de cada obra.

Con Johann Sebastian Bach, nos introdujo en un universo profundamente marcado por su fe luterana. Para Bach, la música no era solo arte: era servicio. «Una música de iglesia bien regulada, para la gloria de Dios». Tras interpretar una de sus piezas, Songel nos ayudó a desentrañar su arquitectura: varias voces que entran, se superponen y dialogan entre sí, como si cada línea tuviera vida propia.

El siguiente paso nos llevó a Frédéric Chopin. Conocido por sus nocturnos, pero también por haber llevado el piano a sus límites, Chopin representa la ambición de explorar las posibilidades de un instrumento. Influido por figuras como Niccolò Paganini, quiso hacer con el piano lo que Paganini hacía con el violín: expandirlo. La pieza elegida, un estudio para mano izquierda, mostró esa búsqueda casi obsesiva por exprimir al máximo el instrumento.

La emoción hecha música

Con Serguéi Rajmáninov, la experiencia se volvió más directa, más reconocible. Su música, como explicaba Songel, es transparente: permite al oyente conectar de manera inmediata con lo que transmite. Interpretó dos de sus «momentos musicales», obras compuestas en un momento vital concreto: al terminar el conservatorio, con rapidez, y necesidad económica.

Pero detrás de esas piezas hay también una historia de caída y reconstrucción. Tras el fracaso de su primera sinfonía, Rajmáninov pasó tres años sin escribir, sumido en una profunda crisis. De ese silencio surgiría después su segundo concierto para piano, una obra que condensa la búsqueda, la lucha y la recuperación de la inspiración.

La música como aspiración a lo elevado

Finalmente, nos acercamos a Johannes Brahms, un compositor que entendía la música como algo que trasciende lo sensible. Para él, el arte no se queda en lo que se percibe, sino que apunta a algo más alto, a lo que el artista accede y puede, en cierto modo, compartir con su público.

La pieza interpretada —el segundo movimiento de su tercera sonata— incluía un texto en la partitura, recordándonos que, en ocasiones, la música también dialoga con la palabra para expresar lo que por sí sola apenas alcanza.

Mucho más que técnica o sentimiento

A lo largo de la sesión, quedó claro que la música no es solo técnica, ni únicamente emoción. Es una síntesis compleja en la que intervienen la vida del autor, su contexto, sus miedos, sus sueños, su manera de mirar el mundo. Escuchar música es, en el fondo, adentrarse en el universo interior del compositor.

Todos los autores que escuchamos esa tarde escribieron sus obras entre los 20 y los 30 años. Una edad de intensidad, de búsqueda, de afirmación. Quizá por eso sus composiciones siguen hablándonos hoy con tanta fuerza.

Crear desde dentro

Para cerrar, Juan Songel compartió también parte de su propio camino: una formación extensa y exigente en el ámbito musical que desemboca, inevitablemente, en la creación propia. Y así, como broche final, nos regaló una de sus composiciones, recordándonos que la música no es solo algo que se interpreta o se analiza, sino algo que se vive y se continúa.

Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, los asistentes no solo escucharon música: aprendieron a percibirla de otra manera, a ir más allá del sonido, a descubrir que, detrás de cada nota, hay una historia, una intención y, en última instancia, una persona. Porque quizá, tal y como quedó flotando en el ambiente al terminar, entender la música no consiste en saber más… sino escuchar mejor. ¿Será esta experiencia otro paso más en nuestro camino para llegar a ser un Héroe? Muchas gracias, Juan, por enseñarnos un mundo nuevo y desconocido para casi todos nosotros.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Juan Songel
El reverso de la música
Qué hay detrás de la obra y vida de los grandes compositores

Pianista

Sobre él:

Pianista valenciano con trayectoria internacional como solista y músico de cámara. Ha actuado en distintos países europeos y en auditorios de referencia en España, participando también en festivales y ciclos especializados.
Formado en Valencia, amplió sus estudios en la ESMUC y en el Koninklijk Conservatorium Brussel, donde obtuvo el Master of Arts cum laude bajo la dirección de Daniel Blumenthal.
Actualmente compagina su actividad artística con la docencia como profesor de repertorio con piano en el Conservatorio Superior de Música “Salvador Seguí” de Castellón.

23 de abril de 2026
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Javier Quintero

Javier Quintero

Javier Quintero
El reto de conocerte

El pasado jueves 26 de marzo de 2026, el Colegio Mayor Santillana acogió una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal con Javier Quintero, en un encuentro que, lejos de ofrecer respuestas cerradas, invitó a los asistentes a algo mucho más exigente: hacerse buenas preguntas. «Prefiero que os vayáis con más dudas que certezas», afirmó desde el inicio, marcando el tono de una sesión profundamente reflexiva sobre el conocimiento personal en una etapa clave de la vida.

El cerebro: un órgano en construcción

Javier Quintero en el Colegio Mayor Santillana

Quintero puso el foco en una idea tan sencilla como poderosa: somos el único ser capaz de estudiar el órgano que nos permite estudiarnos a nosotros mismos. El cerebro, explicó, no es algo estático, sino un sistema en constante cambio, especialmente entre los 15 y los 25 años, una etapa donde su capacidad de desarrollo es enorme.

Pero como cualquier otro órgano, necesita entrenamiento. «Cuanto más os exijáis ahora, más recorrido tendrá vuestro cerebro», señaló. Cada pequeño esfuerzo cuenta: recorrer una y otra vez un mismo camino —intelectual, emocional o de hábitos— acaba construyendo  autopistas mentales que determinan hasta dónde podemos llegar.

Entender lo que sentimos

Uno de los momentos más reveladores de la sesión fue la explicación de los tres niveles del cerebro: el más primario o «reptiliano», el emocional, y el racional. Nuestro desarrollo, apuntó, consiste en aprender a ir de abajo arriba: si no tenemos cubiertas las necesidades básicas o estamos emocionalmente alterados, pensar con claridad se vuelve casi imposible.

En este contexto, las emociones ocupan un lugar central. «Son la respuesta automática que proporciona nuestro cerebro a lo que ocurre fuera, en virtud de nuestras experiencias pasadas». Sin embargo, tendemos a ignorarlas hasta que nos desbordan. La clave está en aprender a identificarlas y gestionarlas, entendiendo que, en última instancia, somos responsables de cómo las vivimos.

El silencio que no sabemos escuchar

Quintero señaló también uno de los errores más comunes cuando tratamos de conocernos: no dedicar tiempo a escucharnos. En una rutina marcada por la prisa y la hiperactividad, evitamos el silencio, cuando precisamente ahí pueden surgir las mejores ideas. Un paseo sin estímulos, sin distracciones, puede convertirse en un espacio privilegiado de autoconocimiento.

Además, abordó cuestiones como la neurodivergencia, entendida como una forma distinta de procesar la información, o el TDAH, cuyo conocimiento ha evolucionado con el tiempo, y hoy permite comprender mejor a muchas personas que antes quedaban descolgadas por falta de diagnóstico.

Alinearse para vivir con sentido

En el tramo final, la sesión se centró en una idea que resume gran parte del encuentro: la importancia de la coherencia personal. «La felicidad es cuando lo que pienso, lo que digo y lo que hago está alineado». Para ello, es necesario detenerse, revisar nuestros principios y valores, y hacer pequeños ejercicios de introspección de forma periódica.

Porque conocerse no es un estado que se alcanza de una vez para siempre, sino un proceso continuo que exige atención, esfuerzo y honestidad.

Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, los asistentes se llevaron algo más valioso que una lista de respuestas: la inquietud por seguir buscándose a sí mismos. Porque en esa búsqueda el mayor reto no será encontrarnos, sino acercarnos cada día un poquito más a ese Héroe que queremos llegar a ser.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Javier Quintero
El reto de conocerte

Psiquiatra

Sobre él:

Médico especialista en Psiquiatría, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Alcalá. Ha desarrollado su carrera profesional en hospitales de referencia en Madrid, como el Hospital Ramón y Cajal, la Fundación Jiménez Díaz y, actualmente, como jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor. Compagina su labor clínica con la docencia como profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Universidad Complutense de Madrid, así como con la investigación y la divulgación científica. Es autor de numerosos libros y artículos especializados, y ha participado en diferentes iniciativas institucionales y científicas relacionadas con la salud mental y el TDAH.

26 de marzo de 2026
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Carlos Martínez

Carlos Martínez

Carlos Martínez
De influenciable a influencer

Carlos Martínez @soypichifit, visitó el pasado jueves 19 de marzo de 2026 el Colegio Mayor Santillana, dentro del programa HÉROE® de excelencia personal, para compartir un testimonio profundamente personal, marcado por el contraste entre una vida desordenada y un proceso real de cambio. Bajo el título «De influenciable a influencer», Carlos planteó una reflexión honesta sobre la identidad, la presión social y la posibilidad —siempre abierta— de recomenzar.

Desde el inicio, dejó clara una idea que atravesó toda la sesión: «conócete, acéptate y supérate… pero también disfruta». Una frase de San Agustín que además de incorporar su mensaje (disfruta), es fiel reflejo del camino que ha recorrido.

Carlos Martinez @soypichifit en el CM Santillana

Una historia marcada por el contraste

Carlos comenzó relatando su infancia, atravesada por una enfermedad grave —leucemia— que, aunque apenas recuerda, dejó una huella profunda en su entorno y en su forma de entender la vida. A partir de ahí, describió una adolescencia y juventud marcadas por la inseguridad, la necesidad constante de aprobación y una fuerte desconexión personal.

«Siempre he querido sentirme querido», reconocía. Esa búsqueda le llevó, en muchas ocasiones, a construir una identidad fundamentada en la mirada de los demás, en lugar de en su propia convicción.

Problemas familiares, comparaciones constantes, una autoestima frágil y una sensación de no encajar fueron configurando un contexto en el que, poco a poco, fue tomando decisiones equivocadas: malas compañías, hábitos destructivos y una vida cada vez más desordenada.

«No hacía las cosas por mí, las hacía por lo que esperaba el resto», explicaba con claridad.

Caer, tocar fondo… y empezar a reaccionar

Durante su intervención, Carlos no evitó hablar de sus errores: adicciones, problemas con el juego, conflictos personales, falta de disciplina y una trayectoria académica y profesional marcada por la improvisación.

Lejos de justificarse, asumió su responsabilidad con una honestidad poco habitual: «hacer las cosas mal y encima sentirte mal, es terrible».

El punto de inflexión no fue un gran acontecimiento aislado, sino la acumulación de pequeñas evidencias: una vida que no iba hacia donde él quería. La distancia entre lo que era y lo que deseaba ser se hacía cada vez más evidente.

«Yo quería ser buen hijo, buen profesional, formar una familia… pero mi vida iba en la dirección contraria». Ese choque con la realidad fue el inicio del cambio.

Disciplina frente a motivación

Uno de los aprendizajes centrales de la sesión fue la importancia de la disciplina frente a la motivación. Carlos lo expresó con contundencia: «la motivación dura dos semanas; la disciplina es lo que te sostiene».

El cambio, explicó, no fue inmediato ni espectacular, sino progresivo y trabajado: empezar a cuidar el cuerpo, ordenar los hábitos, establecer rutinas y, sobre todo, tomar decisiones conscientes.

Introdujo tres pilares fundamentales en su proceso:

  • El cuerpo: deporte, alimentación y descanso como base de estabilidad.

  • Los hábitos: pequeños cambios sostenidos en el tiempo, sin buscar soluciones rápidas.

  • El entorno social: aprender a elegir mejor, a decir que no y a no actuar por presión.¡

«Un hábito no es algo que ya no cuesta; es algo que cuesta menos, pero que hay que seguir trabajándolo».

Conocerse, ponerse límites y aprender a caer

Lejos de un discurso idealista, Carlos insistió en la fragilidad humana. «No somos Hulk, somos débiles», afirmaba subrayando la importancia de conocerse bien para poder establecer límites realistas.

Uno de los momentos más valiosos de la sesión fue su reflexión sobre las recaídas: caer no invalida el proceso. Lo verdaderamente importante es la capacidad de volver a levantarse.

«No pasa nada por fallar un día; lo importante es seguir».

A partir de su propia experiencia, explicó cómo el cambio no consiste en eliminar todas las caídas, sino en aprender a gestionarlas sin abandonar el camino.

Reconciliarse con uno mismo

Más allá de lo físico o lo conductual, el cambio más profundo ha sido interior. Carlos habló abiertamente de su dificultad para valorarse, de su tendencia a exigirse en exceso y de la necesidad de aprender a perdonarse.

«Perdonarse no es olvidar; es recordar quién eres y hasta dónde puedes llegar».

Este proceso le ha permitido reconstruir su identidad desde la autenticidad, dejando atrás el personaje que había construido para encajar.

Hoy afirma sentirse en un momento de mayor estabilidad: mejor consigo mismo, con su entorno y con su proyecto de vida.

Dar sentido: de la experiencia al compromiso

Actualmente, Carlos colabora en la fundación vinculada a su historia personal, dedicando parte de su tiempo a ayudar a otras personas. Este paso ha supuesto un cambio de perspectiva: de una vida centrada en sí mismo a una vida orientada al servicio.

«Me di cuenta de que soy muy feliz ayudando».

Además, ha encontrado en la comunicación —y en compartir su testimonio— una vía para transformar su experiencia en algo útil para los demás.

Sin dar lecciones ni fórmulas cerradas, su mensaje fue claro: el cambio es posible, pero exige verdad, esfuerzo y tiempo.

Un mensaje realista para una vida real

Carlos concluyó su intervención con una idea que resume bien el espíritu de la sesión: no se trata de alcanzar la perfección, sino de avanzar con sentido.

A través de su historia, los asistentes pudieron comprobar que el cambio no es lineal, que está lleno de contradicciones, caídas y aprendizajes, pero también que merece la pena, porque es la manera de construir un Héroe® auténtico, de carne y hueso, de los que cambian el mundo.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Carlos Martínez
De influenciable a influencer

Fundación Caíco
@soypichifit

Sobre él:

Superviviente de leucemia infantil y colaborador en iniciativas de apoyo a niños y familias que afrontan el cáncer. Tras superar la enfermedad cuando era niño, ha dedicado parte de su vida a compartir su experiencia y a participar en proyectos sociales vinculados a la lucha contra el cáncer infantil.
Actualmente colabora en actividades de sensibilización y apoyo a la Fundación Caíco, entidad que trabaja para mejorar la vida de los niños con cáncer y de sus familias. A través de su testimonio busca transmitir esperanza y concienciar sobre la importancia del acompañamiento, la investigación y el apoyo social durante la enfermedad.

19 de marzo de 2026
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Claudia Múgica

Claudia Múgica

Claudia Múgica
Pasado y presente del terrorismo de ETA; testimonio de los jóvenes

Claudia Múgica visitó, el pasado jueves 16 de abril de 2026, el Colegio Mayor Santillana para ofrecer una sesión que, lejos de ser cómoda, resultó profundamente necesaria. Bajo el título «Pasado y presente del terrorismo de ETA; testimonio de los jóvenes» compartió, no solo datos y contexto histórico, sino también una experiencia personal marcada por el dolor, la memoria y el compromiso con la verdad, porque hay realidades que remueven por dentro, y esta fue una de ellas.

Una historia que no se puede olvidar

Claudia Múgica en el CM Santillana

ETA (Euskadi Ta Askatasuna) nació en 1959 con una motivación política que no tardó en derivar en una espiral de violencia. Su primer asesinato, en 1968, marcó el inicio de una etapa que se prolongaría durante décadas, dejando un balance devastador: 853 víctimas mortales, miles de heridos, decenas de secuestros y una sociedad profundamente tensionada.

Lejos de desaparecer con el fin del franquismo en 1975, la organización intensificó su actividad en los años 80, popularmente conocidos como los «años de plomo», con una media de prácticamente un asesinato al día. A lo largo de su historia, amplió sus objetivos más allá de las fuerzas de seguridad del estado, afectando también a jueces, políticos, periodistas y civiles, en lo que se denominó como «socialización del sufrimiento».

El cese definitivo de la violencia en 2011 y su disolución en 2018 no cierran, sin embargo, las heridas. A día de hoy, un porcentaje significativo de los casos sigue sin resolverse, y muchas familias continúan sin saber quién asesinó a sus seres queridos.

El peso de la historia en primera persona

Claudia no habló desde la distancia. Nieta de Fernando Múgica y sobrina-nieta de Enrique Múgica, su historia familiar está directamente atravesada por el terrorismo. De hecho, ella misma se encontraba en el vientre de su madre cuando asesinaron a su abuelo.

Durante la sesión, proyectó un documental en el que se relata la historia de su familia, y el clima de miedo que se vivía en el País Vasco. Un testimonio que, según confesó, le resultó imposible, durante mucho tiempo, ver sin romper a llorar.

Pero, más allá del dolor, su intervención puso el foco en una realidad incómoda: no solo existió la violencia de la banda terrorista, sino también un entorno social que, en muchos casos, señalaba, aislaba y estigmatizaba a las víctimas, y a sus familias. Una doble herida que no ha sido reconocida.

La memoria como tarea pendiente

Uno de los puntos más impactantes de la sesión fue la reflexión sobre el presente. Claudia denunció cómo, en muchos casos, la sociedad parece conformarse con el hecho de que la violencia haya terminado, sin esforzarse por preservar la memoria de lo ocurrido.

Mostró escenas actuales de homenajes a antiguos miembros de ETA, celebrados como si fueran héroes, y compartió datos preocupantes sobre la percepción de los jóvenes, entre ellos el hecho de que una parte significativa justifique la violencia con fines políticos.

Ante esta realidad, Claudia forma parte de la asociación Ego Non, junto a otros jóvenes —muchos de ellos familiares de víctimas— que trabajan para mantener viva la memoria, contar las historias reales y evitar que el relato se distorsione o se banalice.

Informarse para defender la libertad

Lejos de quedarse en el pasado, la sesión terminó con una llamada clara a la responsabilidad personal. La historia de ETA no es solo un capítulo cerrado, sino una advertencia sobre hasta dónde puede llegar el ser humano cuando se deja arrastrar por la radicalización y la violencia.

«La violencia siempre tiene el mismo final», nos recordó Claudia: un camino que solo conduce al sufrimiento y a la destrucción.

Por eso, el mayor aprendizaje que dejó su testimonio fue sencillo y exigente a la vez: informarse, conocer la verdad y ser capaces de argumentar con rigor en defensa de la libertad y la democracia.

Porque solo desde la memoria es posible construir un futuro más justo. Y solo desde el conocimiento podemos evitar que la historia vuelva a repetirse. Seamos Héroes de verdad, de los que se informan, aprenden y recuerdan para intentar evitar cometer los mismos errores del pasado. Muchas gracias Claudia, por recordarnos una realidad incómoda para nosotros, y dolorosísima para tí, y para miles de víctimas de ETA.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Claudia Múgica
Pasado y presente del terrorismo de ETA; testimonio de los jóvenes

Nieta de Fernando Múgica Herzog
Miembro Asociación Ego Non

Sobre ella:

Nieta de Fernando Múgica Herzog, abogado y dirigente del PSE-EE en el País Vasco, asesinado por la banda terrorista ETA en San Sebastián el 6 de febrero de 1996. A través de su testimonio participa en encuentros con jóvenes para transmitir la importancia de la memoria de las víctimas del terrorismo y subrayar que la violencia nunca puede justificarse como instrumento político. Colabora en iniciativas educativas y de sensibilización vinculadas a la memoria de las víctimas.

16 de abril de 2026
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Pilar Sancho

Pilar Sancho

Pilar Sancho
Producir cine de y con impacto

El pasado 12 de marzo de 2026, el Colegio Mayor Santillana acogió una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal con Pilar Sancho, productora cinematográfica y ganadora del Goya 2025 al mejor cortometraje documental por Semillas de Kivu. En un encuentro marcado por la cercanía y la crudeza de las historias compartidas, Pilar ofreció una mirada profunda al ámbito de la producción audiovisual, donde la pasión, el riesgo y el compromiso humano se entrelazan constantemente.

Pilar Sancho con el Colegio Mayor Santillana

«La clave de todo es la pasión», afirmó desde el inicio. Una pasión que, lejos de caducar, se renueva en cada proyecto, en cada historia y en cada obstáculo superado. Porque producir cine no es solo encontrar financiación o coordinar equipos; es también decidir cómo se cuenta una historia, acompañar al talento y construir, en equipo, algo que tenga sentido y deje huella.

Historias que cuentan, historias que importan.

Uno de los momentos más impactantes de la sesión fue el relato del rodaje de Semillas de Kivu, un documental que aborda la reconstrucción —física y psicológica— de mujeres víctimas de violencia sexual en la República Democrática del Congo.

Lejos de cualquier comodidad, el equipo tuvo que enfrentarse a enormes dificultades: acceder a la zona, proteger el material, garantizar la seguridad, incluso tuvieron que entrar en el país como turistas, con el equipo de grabación desmontado y oculto entre su ropa. Se hicieron pasar por misioneros, convivieron con el riesgo constante —incluidos los disparos que se escuchaban por la noche— y trabajaron en condiciones extremas, sin apenas recursos ni electricidad.

«El éxito viene muchas veces de las barreras que hemos conseguido superar», explicó Pilar. Y este Goya, sin duda, es fruto de muchas de ellas.

Producir es hacer posible lo imposible.

Pilar explicó que el trabajo de producción consiste, en gran medida, en hacer viable lo que a priori parece inviable: planificar, anticiparse, encontrar soluciones, soportar la presión y acompañar al equipo en cada fase del proyecto.

En el género documental, a diferencia de la ficción, no hay guión cerrado ni actores que se adapten al rodaje: son las historias reales las que marcan el ritmo. «Tú tienes que adaptarte a la vida de las personas», señalaba. Por eso, gran parte del trabajo consiste en encontrar a quienes están dispuestos a contar su historia… y saber reconocer quién puede convertirse en un verdadero personaje.

Además, subrayó la importancia de la financiación: todo proyecto se mueve entre tres presupuestos —el ideal, el realista y aquel al que no quieres acudir— y rara vez se inicia sin una base económica asegurada. En el contexto actual, donde las ayudas públicas cubren desde un 50% hasta un 80%, el resto depende de financiación privada, lo que exige una constante labor de búsqueda, creatividad, negociación y confianza.

Cine que transforma la realidad

Más allá de lo técnico, Pilar insistió en el poder del cine como herramienta de transformación social. Frente a informes y datos, las imágenes tienen la capacidad de generar impacto emocional, de movilizar conciencias y de acercar realidades que, de otro modo, permanecerían lejanas.

Semillas de Kivu ya ha sido proyectado en Naciones Unidas, y el siguiente paso está siendo convertirlo en largometraje, con el propósito de contar la historia, y aportar pruebas que permitan llevar a los responsables ante la justicia internacional.

«Siempre quiero tratar temas donde pocos han entrado, o hacerlo desde otra perspectiva», afirmó. Historias humanas, donde vidas y obras se entrelazan para ofrecer una mirada más profunda y auténtica de la persona.

Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, los asistentes pudieron comprender que el cine no es solo entretenimiento, sino también responsabilidad, compromiso y valentía. Que detrás de cada historia hay un equipo que decide dar un paso al frente, incluso cuando no es fácil. Y que, cuando se hace con verdad y pasión, el cine puede convertirse en una de las herramientas más poderosas para cambiar el mundo.

Muchas gracias, Pilar, por mostrarnos que contar historias también es una forma de hacer justicia, ojalá nosotros lleguemos a ser unos auténticos Héroes con un grado de compromiso tan grande que nos permita construir un mundo mejor.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Pilar Sancho
Producir cine de y con impacto

Productora de cine
Goya 2025 mejor cortometraje documental

Sobre ella:

Productora cinematográfica especializada en producción audiovisual y coproducciones internacionales. Inició su trayectoria en productoras como Filmayer Internacional y Magic Films, participando en proyectos como Los renglones torcidos de Dios o en la financiación de largometrajes como La distancia más larga, nominada al Goya en 2015 y ganadora del Premio Platino. Ha trabajado en coproducciones con países como Francia, Italia, Irán, México y Venezuela. En 2025 obtuvo el Premio Goya al Mejor Cortometraje Documental por Semillas de Kivu, y sus proyectos han participado en festivales internacionales como la Biennale de Venecia, la Berlinale o Sundance.

12 de marzo de 2026
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

Álvaro Pérez

Álvaro Pérez

Álvaro Pérez Álvarez
Posverdad, ¿cuándo la verdad dejó de importar?

¿Cuándo la verdad dejó de importar?

El pasado 26 de febrero de 2025, el periodista y filósofo Álvaro Pérez Álvarez visitó el Colegio Mayor Santillana dentro del programa HÉROE® de excelencia personal para plantearnos una pregunta incómoda, pero urgente:

¿Cuándo la verdad dejó de importar?

Lo que parecía una sesión sobre fake news terminó siendo una reflexión mucho más profunda sobre el contexto cultural en el que vivimos, nuestra responsabilidad como universitarios, y el modo en el que consumimos —y producimos— información.

Álvaro Pérez en el CM SANTILLANA

No es solo desinformación; es posverdad.

Cuando uno escucha el término posverdad piensa inmediatamente en desinformación o noticias falsas. Pero Álvaro fue más allá y lo definió con precisión:

«La posverdad es la distorsión deliberada de la realidad para influir o manipular las creencias de la opinión pública».

Es, en el fondo, la mentira, pero con traje elegante. Y entonces es cuando surge la gran cuestión: Si la mentira ha existido siempre, ¿por qué ahora hablamos tanto de ella?

La mentira no es nueva; el contexto, sí.

Álvaro nos puso ejemplos para ilustrarnos de la evolución histórica de las fake news. Así, en 1898 se publicó un dibujo de un barco estadounidense hundiéndose frente a la costa de Cuba. La ilustración se interpretó y difundió como «España hunde un barco estadounidense». Un mes después, estalló la guerra.

Incluso nos enseñó cómo en 1903 ya aparecía el término fake news en la prensa estadounidense. La manipulación no es un invento del siglo XXI.

Entonces, ¿qué ha cambiado? La respuesta es el contexto.

  • Vivimos en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo.
  • Tenemos acceso masivo a la información.
  • Cualquier persona puede llegar a millones de personas en segundos.
  • Y, además, tendemos a creer aquello que confirma lo que ya pensábamos. Eso tiene nombre: sesgo de confirmación, porque lo que refuerza nuestros prejuicios nos resulta más fácil de aceptar. No solo elegimos qué leer, elegimos qué creer.

Antes, las mentiras tenían consecuencias

Hubo un tiempo en el que la prensa amarilla estaba diferenciada de la prensa seria. Si alguien mentía, pagaba un precio. Había consecuencias reputacionales, profesionales, sociales.

Hoy la mentira circula, se comparte, se viraliza… y muchas veces no ocurre nada. El problema no es solo que existan noticias falsas, sino que hemos normalizado un contexto donde la verdad compite en inferioridad de condiciones frente a lo emocional, lo inmediato y lo conveniente.

¿Qué podemos hacer?

Álvaro fue claro: no hay recetas mágicas, pero sí responsabilidades.

Si tuviera que resumirse en tres acciones, serían estas:

  1. Leer —de verdad—.
    No basta con saber juntar letras. Hace falta una lectura crítica, universitaria. Preguntarse: ¿Por qué dicen esto? ¿Para qué lo dicen? ¿Desde qué marco lo cuentan?

No puede haber democracia sin prensa libre. Y no puede haber ciudadanos libres sin pensamiento crítico.

  1. Formarnos.
    Aunque seamos excelentes técnicamente en nuestra disciplina, trabajamos con personas. Y las personas necesitan criterio, profundidad y cabeza bien formada.
  2. Manejar bien las fuentes.
    Verificar, contrastar, acudir a información rigurosa. No compartir automáticamente lo primero que confirma lo que ya pensamos.

Una responsabilidad universitaria

Durante años, también desde el ámbito político y mediático, se ha repetido que «la verdad es poliédrica», que todo es interpretable. En parte, reconocía Álvaro, el propio periodismo ha contribuido a esta deriva.

Pero en medio de esta complejidad surge una afirmación clara: A nosotros, que somos universitarios, la verdad nunca debería dejarnos de importar. La universidad no es solo un lugar para adquirir competencias técnicas, es un espacio para aprender a pensar; y pensar exige amor por la verdad.

En el Colegio Mayor Santillana seguimos trabajando para que el programa HÉROE® no sea solo un ciclo de conferencias, sino un espacio donde se entrenen las virtudes intelectuales y humanas que sostienen una sociedad libre.

Porque si la verdad deja de importar, todo lo demás se tambalea. Y porque ser universitario implica una responsabilidad: buscarla, defenderla y vivir de acuerdo con ella.

Gracias, Álvaro, por recordarnos que la verdad no es una opción estética, sino un compromiso moral, aunque tengamos que ser, en nuestro tiempo actual, unos auténticos Héroes para cumplirlo.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

 

Álvaro Pérez Álvarez
Posverdad, ¿cuándo la verdad dejó de importar?

Periodista y filósofo

Sobre él:

Periodista y profesor universitario, especializado en escritura periodística, ética del periodismo y análisis del discurso público. Licenciado en Filosofía y Periodismo y doctor por la Universidad de Navarra, ha investigado de forma extensa la obra de Manuel Chaves Nogales, referente del periodismo basado en los hechos y la honestidad intelectual. Entre 2017 y 2025 fue decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo, donde impartía docencia en redacción, opinión y periodismo narrativo, y reflexionaba sobre el impacto de la posverdad en la información, la opinión pública y la formación de periodistas.

26 de febrero de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®