Ignacio Cembrero ¿Es Marruecos un socio fiable? 24 de septiembre de 2026 21.00h
Sobre él:
Periodista y escritor especializado en el Magreb y el mundo árabe, Ignacio Cembrero cuenta con una extensa trayectoria dedicada al periodismo internacional. Durante más de tres décadas trabajó en El País, donde ejerció como corresponsal en Oriente Próximo, el Magreb y Bruselas, siguiendo de cerca algunos de los principales acontecimientos políticos y sociales de estas regiones.
Su conocimiento del norte de África y de las relaciones entre España y sus vecinos mediterráneos le ha convertido en una voz de referencia en el análisis del Magreb, con especial atención a Marruecos, Argelia y el Sáhara Occidental. Autor de Vecinos alejados y La España de Alá, combina la experiencia sobre el terreno, el análisis político y la investigación periodística para acercar las claves de una región fundamental para comprender la política exterior española.
Periodista, escritora y conferenciante, Marta Robles cuenta con una extensa trayectoria en prensa, radio y televisión, donde ha dirigido y presentado numerosos espacios informativos y culturales. Su carrera la ha convertido en una de las voces reconocibles del periodismo cultural y social español, combinando durante décadas la comunicación con su vocación literaria.
Como escritora, ha publicado más de veinte libros entre novela, ensayo, biografía y divulgación. Ganadora del Premio Fernando Lara de Novela por Luisa y los espejos, su obra explora especialmente las relaciones humanas, el amor, el poder, la violencia y la condición femenina, con una mirada que une investigación periodística y narrativa. Su trayectoria refleja una misma vocación: observar, comprender y contar la realidad a través de las personas y sus historias.
Javier Alvarado Venezuela s. XXI, gerencia en tiempos de caos
El pasado 10 de septiembre, Javier Alvarado visitó el Colegio Mayor Santillana para recorrer, desde su propia experiencia, los primeros años del siglo XXI en Venezuela. Ingeniero y gerente, desarrolló durante décadas su carrera en la industria energética del país y ocupó puestos de responsabilidad en Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Desde esa posición vivió el ascenso de Hugo Chávez, el paro petrolero y la transformación política, económica y social del país.
De la prosperidad petrolera a la llegada de Chávez
Durante el siglo XX, Venezuela encontró en el petróleo su principal fuente de riqueza. PDVSA se convirtió en una de las mayores empresas del país y en una fuente de ingresos públicos y de divisas, hasta el punto de que buena parte de la economía venezolana dependía de su funcionamiento. A finales de siglo, el desgaste político y el descontento de la población favorecieron la aparición de Hugo Chávez. Tras protagonizar el intento de golpe de Estado de 1992, ser encarcelado y posteriormente indultado, ganó las elecciones presidenciales de 1998 con el 56% de los votos. Alvarado recordó la enorme popularidad que alcanzó entonces. Chávez se presentó como alguien ajeno a los partidos tradicionales y capaz de romper con una clase política muy desgastada. Su dominio en los medios y su forma de comunicarse lograron conectar con el pueblo venezolano. Los niños se disfrazaban de él y su imagen podía encontrarse en hogares junto a símbolos religiosos como la Virgen de Coromoto. Para muchos representaba una esperanza de cambio.
El principio del fin
Una vez en el poder, Chávez convocó en 1999 una Asamblea Constituyente que desembocó en una nueva Constitución y modificó la estructura institucional del país. Según Alvarado, la sociedad no llegó a valorar entonces el alcance de aquellos cambios. El apoyo tampoco procedía únicamente de las clases populares: parte de los sectores con mayor poder económico aceptó inicialmente a Chávez confiando en que el nuevo escenario político no perjudicaría sus intereses. «El capital es lo más cobarde que hay», resumió durante la sesión. Con los años, el Estado comenzó a intervenir más en la economía. Chávez expropió empresas que consideraba de interés estratégico, de modo que la propiedad pasaba a manos del Estado. El proceso afectó tanto a grandes compañías como a explotaciones agrícolas y provocó numerosos conflictos con sus propietarios por las condiciones y compensaciones ofrecidas. Esta creciente intervención terminó alcanzando también a la industria petrolera, donde Alvarado desarrollaba su carrera y viviría algunos de los episodios más convulsos de aquellos años.
Gerencia en tiempos de caos
El paro petrolero de 2002 y 2003 marcó uno de los momentos más difíciles para PDVSA. El conflicto nació en medio del enfrentamiento entre el Gobierno de Chávez y una parte de los trabajadores que se sumó a una huelga que llegó a paralizar gran parte de la actividad de la compañía. Tras el conflicto, miles de empleados fueron despedidos y la estructura de la compañía sufrió importantes cambios. Alvarado permaneció en la empresa y asumió posteriormente responsabilidades en Recursos Humanos y en la gerencia de PDVSA Occidente. Desde allí vivió las presiones y enfrentamientos entre trabajadores mientras trataban de mantener la actividad de la compañía. Durante la sesión nos contó cómo conservar el empleo llegó a condicionar el comportamiento de muchos trabajadores. Algunos acudían a actos políticos, buscaban demostrar públicamente su adhesión o cumplían determinadas exigencias por miedo a ser despedidos. En aquel ambiente, explicó, la competencia entre compañeros podía convertirse en una cuestión de supervivencia laboral.
Una reflexión para las nuevas generaciones
Alvarado terminó trasladando su experiencia a los colegiales: «Somos privilegiados por nacer donde nacimos». Habló de las oportunidades que ofrece España, de unos padres que han invertido en su educación y de la responsabilidad de una generación que pronto tendrá que asumir decisiones. También pidió no perder el contacto con Venezuela y aprender de lo ocurrido allí. Su experiencia le sirvió para pedir a los universitarios que no den por sentadas las oportunidades y libertades con las que han crecido. España seguirá avanzando, señaló, y ellos formarán parte de ese futuro. Una responsabilidad que comienza por conocer lo que sucede a su alrededor y aprovechar la formación y las oportunidades que han recibido.
Jaime Baselga Colegio Mayor Santillana
Sobre él:
Ingeniero eléctrico, gerente y emprendedor, Javier Alvarado cuenta con una extensa trayectoria profesional vinculada a los sectores energético y empresarial de Venezuela. Graduado por la Universidad Simón Bolívar y especializado en Gerencia de la Energía, ha desempeñado responsabilidades de alta dirección tanto en la industria petrolera como en el sector eléctrico del país.
Su experiencia profesional le ha permitido conocer desde dentro algunos de los principales procesos de transformación económica, energética e institucional de Venezuela durante las últimas décadas. A través de su trayectoria y experiencia directa, aporta una perspectiva privilegiada para acercarse a la realidad venezolana, su evolución y los desafíos que han marcado la historia reciente del país.
10 de septiembre de 2026 Sesión a las 21 h COLEGIO MAYOR SANTILLANA
Juan Songel El reverso de la música Qué hay detrás de la obra y vida de los grandes compositores
Juan Songel, pianista, visitó el Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 23 de abril de 2026, en una nueva (y última de este curso 25-26) sesión del programa HÉROE® de excelencia personal, persuadiéndonos para que miremos la música desde un lugar distinto del mero sonido, sino desde lo que la sostiene, y da sentido. Porque, como él mismo planteó, comprender el contexto —quién compone, cuándo, por qué— no es un lujo de eruditos, sino una puerta de entrada para cualquier persona dispuesta a escuchar de verdad.
Juan Songel, en el CM Santillana
«Me ha gustado mucho, pero yo no entiendo de música clásica». Esta es una frase habitual de los que no tenemos educación musical, pero que Songel quiso desmontar desde el inicio. No hace falta saber; hace falta abrirse: sentir, interactuar, dejarse afectar por la música. A partir de ahí, todo empieza a fluir.
Escuchar con profundidad: la música como lenguaje vivo
Juan estructuró la sesión a través de la interpretación de distintas piezas, dialogando con ellas, y con el público. No se trataba solo de tocar, sino de descubrir qué hay detrás de cada obra.
Con Johann Sebastian Bach, nos introdujo en un universo profundamente marcado por su fe luterana. Para Bach, la música no era solo arte: era servicio. «Una música de iglesia bien regulada, para la gloria de Dios». Tras interpretar una de sus piezas, Songel nos ayudó a desentrañar su arquitectura: varias voces que entran, se superponen y dialogan entre sí, como si cada línea tuviera vida propia.
El siguiente paso nos llevó a Frédéric Chopin. Conocido por sus nocturnos, pero también por haber llevado el piano a sus límites, Chopin representa la ambición de explorar las posibilidades de un instrumento. Influido por figuras como Niccolò Paganini, quiso hacer con el piano lo que Paganini hacía con el violín: expandirlo. La pieza elegida, un estudio para mano izquierda, mostró esa búsqueda casi obsesiva por exprimir al máximo el instrumento.
La emoción hecha música
Con Serguéi Rajmáninov, la experiencia se volvió más directa, más reconocible. Su música, como explicaba Songel, es transparente: permite al oyente conectar de manera inmediata con lo que transmite. Interpretó dos de sus «momentos musicales», obras compuestas en un momento vital concreto: al terminar el conservatorio, con rapidez, y necesidad económica.
Pero detrás de esas piezas hay también una historia de caída y reconstrucción. Tras el fracaso de su primera sinfonía, Rajmáninov pasó tres años sin escribir, sumido en una profunda crisis. De ese silencio surgiría después su segundo concierto para piano, una obra que condensa la búsqueda, la lucha y la recuperación de la inspiración.
La música como aspiración a lo elevado
Finalmente, nos acercamos a Johannes Brahms, un compositor que entendía la música como algo que trasciende lo sensible. Para él, el arte no se queda en lo que se percibe, sino que apunta a algo más alto, a lo que el artista accede y puede, en cierto modo, compartir con su público.
La pieza interpretada —el segundo movimiento de su tercera sonata— incluía un texto en la partitura, recordándonos que, en ocasiones, la música también dialoga con la palabra para expresar lo que por sí sola apenas alcanza.
Mucho más que técnica o sentimiento
A lo largo de la sesión, quedó claro que la música no es solo técnica, ni únicamente emoción. Es una síntesis compleja en la que intervienen la vida del autor, su contexto, sus miedos, sus sueños, su manera de mirar el mundo. Escuchar música es, en el fondo, adentrarse en el universo interior del compositor.
Todos los autores que escuchamos esa tarde escribieron sus obras entre los 20 y los 30 años. Una edad de intensidad, de búsqueda, de afirmación. Quizá por eso sus composiciones siguen hablándonos hoy con tanta fuerza.
Crear desde dentro
Para cerrar, Juan Songel compartió también parte de su propio camino: una formación extensa y exigente en el ámbito musical que desemboca, inevitablemente, en la creación propia. Y así, como broche final, nos regaló una de sus composiciones, recordándonos que la música no es solo algo que se interpreta o se analiza, sino algo que se vive y se continúa.
Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, los asistentes no solo escucharon música: aprendieron a percibirla de otra manera, a ir más allá del sonido, a descubrir que, detrás de cada nota, hay una historia, una intención y, en última instancia, una persona. Porque quizá, tal y como quedó flotando en el ambiente al terminar, entender la música no consiste en saber más… sino escuchar mejor. ¿Será esta experiencia otro paso más en nuestro camino para llegar a ser un Héroe? Muchas gracias, Juan, por enseñarnos un mundo nuevo y desconocido para casi todos nosotros.
Juan Songel El reverso de la música Qué hay detrás de la obra y vida de los grandes compositores
Pianista
Sobre él:
Pianista valenciano con trayectoria internacional como solista y músico de cámara. Ha actuado en distintos países europeos y en auditorios de referencia en España, participando también en festivales y ciclos especializados. Formado en Valencia, amplió sus estudios en la ESMUC y en el Koninklijk Conservatorium Brussel, donde obtuvo el Master of Arts cum laude bajo la dirección de Daniel Blumenthal. Actualmente compagina su actividad artística con la docencia como profesor de repertorio con piano en el Conservatorio Superior de Música “Salvador Seguí” de Castellón.
23 de abril de 2026 Sesión a las 21 h COLEGIO MAYOR SANTILLANA
El pasado jueves 26 de marzo de 2026, el Colegio Mayor Santillana acogió una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal con Javier Quintero, en un encuentro que, lejos de ofrecer respuestas cerradas, invitó a los asistentes a algo mucho más exigente: hacerse buenas preguntas. «Prefiero que os vayáis con más dudas que certezas», afirmó desde el inicio, marcando el tono de una sesión profundamente reflexiva sobre el conocimiento personal en una etapa clave de la vida.
El cerebro: un órgano en construcción
Javier Quintero en el Colegio Mayor Santillana
Quintero puso el foco en una idea tan sencilla como poderosa: somos el único ser capaz de estudiar el órgano que nos permite estudiarnos a nosotros mismos. El cerebro, explicó, no es algo estático, sino un sistema en constante cambio, especialmente entre los 15 y los 25 años, una etapa donde su capacidad de desarrollo es enorme.
Pero como cualquier otro órgano, necesita entrenamiento. «Cuanto más os exijáis ahora, más recorrido tendrá vuestro cerebro», señaló. Cada pequeño esfuerzo cuenta: recorrer una y otra vez un mismo camino —intelectual, emocional o de hábitos— acaba construyendo autopistas mentales que determinan hasta dónde podemos llegar.
Entender lo que sentimos
Uno de los momentos más reveladores de la sesión fue la explicación de los tres niveles del cerebro: el más primario o «reptiliano», el emocional, y el racional. Nuestro desarrollo, apuntó, consiste en aprender a ir de abajo arriba: si no tenemos cubiertas las necesidades básicas o estamos emocionalmente alterados, pensar con claridad se vuelve casi imposible.
En este contexto, las emociones ocupan un lugar central. «Son la respuesta automática que proporciona nuestro cerebro a lo que ocurre fuera, en virtud de nuestras experiencias pasadas». Sin embargo, tendemos a ignorarlas hasta que nos desbordan. La clave está en aprender a identificarlas y gestionarlas, entendiendo que, en última instancia, somos responsables de cómo las vivimos.
El silencio que no sabemos escuchar
Quintero señaló también uno de los errores más comunes cuando tratamos de conocernos: no dedicar tiempo a escucharnos. En una rutina marcada por la prisa y la hiperactividad, evitamos el silencio, cuando precisamente ahí pueden surgir las mejores ideas. Un paseo sin estímulos, sin distracciones, puede convertirse en un espacio privilegiado de autoconocimiento.
Además, abordó cuestiones como la neurodivergencia, entendida como una forma distinta de procesar la información, o el TDAH, cuyo conocimiento ha evolucionado con el tiempo, y hoy permite comprender mejor a muchas personas que antes quedaban descolgadas por falta de diagnóstico.
Alinearse para vivir con sentido
En el tramo final, la sesión se centró en una idea que resume gran parte del encuentro: la importancia de la coherencia personal. «La felicidad es cuando lo que pienso, lo que digo y lo que hago está alineado». Para ello, es necesario detenerse, revisar nuestros principios y valores, y hacer pequeños ejercicios de introspección de forma periódica.
Porque conocerse no es un estado que se alcanza de una vez para siempre, sino un proceso continuo que exige atención, esfuerzo y honestidad.
Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, los asistentes se llevaron algo más valioso que una lista de respuestas: la inquietud por seguir buscándose a sí mismos. Porque en esa búsqueda el mayor reto no será encontrarnos, sino acercarnos cada día un poquito más a ese Héroe que queremos llegar a ser.
Médico especialista en Psiquiatría, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Alcalá. Ha desarrollado su carrera profesional en hospitales de referencia en Madrid, como el Hospital Ramón y Cajal, la Fundación Jiménez Díaz y, actualmente, como jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor. Compagina su labor clínica con la docencia como profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Universidad Complutense de Madrid, así como con la investigación y la divulgación científica. Es autor de numerosos libros y artículos especializados, y ha participado en diferentes iniciativas institucionales y científicas relacionadas con la salud mental y el TDAH.
26 de marzo de 2026 Sesión a las 21 h COLEGIO MAYOR SANTILLANA
Carlos Martínez @soypichifit, visitó el pasado jueves 19 de marzo de 2026 el Colegio Mayor Santillana, dentro del programa HÉROE® de excelencia personal, para compartir un testimonio profundamente personal, marcado por el contraste entre una vida desordenada y un proceso real de cambio. Bajo el título «De influenciable a influencer», Carlos planteó una reflexión honesta sobre la identidad, la presión social y la posibilidad —siempre abierta— de recomenzar.
Desde el inicio, dejó clara una idea que atravesó toda la sesión: «conócete, acéptate y supérate… pero también disfruta». Una frase de San Agustín que además de incorporar su mensaje (disfruta), es fiel reflejo del camino que ha recorrido.
Carlos Martinez @soypichifit en el CM Santillana
Una historia marcada por el contraste
Carlos comenzó relatando su infancia, atravesada por una enfermedad grave —leucemia— que, aunque apenas recuerda, dejó una huella profunda en su entorno y en su forma de entender la vida. A partir de ahí, describió una adolescencia y juventud marcadas por la inseguridad, la necesidad constante de aprobación y una fuerte desconexión personal.
«Siempre he querido sentirme querido», reconocía. Esa búsqueda le llevó, en muchas ocasiones, a construir una identidad fundamentada en la mirada de los demás, en lugar de en su propia convicción.
Problemas familiares, comparaciones constantes, una autoestima frágil y una sensación de no encajar fueron configurando un contexto en el que, poco a poco, fue tomando decisiones equivocadas: malas compañías, hábitos destructivos y una vida cada vez más desordenada.
«No hacía las cosas por mí, las hacía por lo que esperaba el resto», explicaba con claridad.
Caer, tocar fondo… y empezar a reaccionar
Durante su intervención, Carlos no evitó hablar de sus errores: adicciones, problemas con el juego, conflictos personales, falta de disciplina y una trayectoria académica y profesional marcada por la improvisación.
Lejos de justificarse, asumió su responsabilidad con una honestidad poco habitual: «hacer las cosas mal y encima sentirte mal, es terrible».
El punto de inflexión no fue un gran acontecimiento aislado, sino la acumulación de pequeñas evidencias: una vida que no iba hacia donde él quería. La distancia entre lo que era y lo que deseaba ser se hacía cada vez más evidente.
«Yo quería ser buen hijo, buen profesional, formar una familia… pero mi vida iba en la dirección contraria». Ese choque con la realidad fue el inicio del cambio.
Disciplina frente a motivación
Uno de los aprendizajes centrales de la sesión fue la importancia de la disciplina frente a la motivación. Carlos lo expresó con contundencia: «la motivación dura dos semanas; la disciplina es lo que te sostiene».
El cambio, explicó, no fue inmediato ni espectacular, sino progresivo y trabajado: empezar a cuidar el cuerpo, ordenar los hábitos, establecer rutinas y, sobre todo, tomar decisiones conscientes.
Introdujo tres pilares fundamentales en su proceso:
El cuerpo: deporte, alimentación y descanso como base de estabilidad.
Los hábitos: pequeños cambios sostenidos en el tiempo, sin buscar soluciones rápidas.
El entorno social: aprender a elegir mejor, a decir que no y a no actuar por presión.¡
«Un hábito no es algo que ya no cuesta; es algo que cuesta menos, pero que hay que seguir trabajándolo».
Conocerse, ponerse límites y aprender a caer
Lejos de un discurso idealista, Carlos insistió en la fragilidad humana. «No somos Hulk, somos débiles», afirmaba subrayando la importancia de conocerse bien para poder establecer límites realistas.
Uno de los momentos más valiosos de la sesión fue su reflexión sobre las recaídas: caer no invalida el proceso. Lo verdaderamente importante es la capacidad de volver a levantarse.
«No pasa nada por fallar un día; lo importante es seguir».
A partir de su propia experiencia, explicó cómo el cambio no consiste en eliminar todas las caídas, sino en aprender a gestionarlas sin abandonar el camino.
Reconciliarse con uno mismo
Más allá de lo físico o lo conductual, el cambio más profundo ha sido interior. Carlos habló abiertamente de su dificultad para valorarse, de su tendencia a exigirse en exceso y de la necesidad de aprender a perdonarse.
«Perdonarse no es olvidar; es recordar quién eres y hasta dónde puedes llegar».
Este proceso le ha permitido reconstruir su identidad desde la autenticidad, dejando atrás el personaje que había construido para encajar.
Hoy afirma sentirse en un momento de mayor estabilidad: mejor consigo mismo, con su entorno y con su proyecto de vida.
Dar sentido: de la experiencia al compromiso
Actualmente, Carlos colabora en la fundación vinculada a su historia personal, dedicando parte de su tiempo a ayudar a otras personas. Este paso ha supuesto un cambio de perspectiva: de una vida centrada en sí mismo a una vida orientada al servicio.
«Me di cuenta de que soy muy feliz ayudando».
Además, ha encontrado en la comunicación —y en compartir su testimonio— una vía para transformar su experiencia en algo útil para los demás.
Sin dar lecciones ni fórmulas cerradas, su mensaje fue claro: el cambio es posible, pero exige verdad, esfuerzo y tiempo.
Un mensaje realista para una vida real
Carlos concluyó su intervención con una idea que resume bien el espíritu de la sesión: no se trata de alcanzar la perfección, sino de avanzar con sentido.
A través de su historia, los asistentes pudieron comprobar que el cambio no es lineal, que está lleno de contradicciones, caídas y aprendizajes, pero también que merece la pena, porque es la manera de construir un Héroe® auténtico, de carne y hueso, de los que cambian el mundo.
Superviviente de leucemia infantil y colaborador en iniciativas de apoyo a niños y familias que afrontan el cáncer. Tras superar la enfermedad cuando era niño, ha dedicado parte de su vida a compartir su experiencia y a participar en proyectos sociales vinculados a la lucha contra el cáncer infantil. Actualmente colabora en actividades de sensibilización y apoyo a la Fundación Caíco, entidad que trabaja para mejorar la vida de los niños con cáncer y de sus familias. A través de su testimonio busca transmitir esperanza y concienciar sobre la importancia del acompañamiento, la investigación y el apoyo social durante la enfermedad.
19 de marzo de 2026 Sesión a las 21 h COLEGIO MAYOR SANTILLANA
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdo