¿Qué es, para ti, el Museo del Prado? Piénsalo un poco.
Con esta sugerente pregunta comenzó su sesión Javier Sainz de los Terreros, responsable de comunicación digital de la pinacoteca, el pasado jueves 16 de mayo, en la última sesión del curso 23/24 del programa de desarrollo personal Héroe® del Colegio Mayor Santillana.
Javier Sainz de los Terreros en el CM Santillana
Si te paras a pensar con calma sobre esta institución, con más de 200 años de existencia, observarás que las respuestas suelen ser de tres tipos, según las diferentes etapas vitales. Para algunos, representa una visita con el colegio; para otros, una tarde con el abuelo, y habrá quien lo asocie con su luna de miel… Pero también es marca España o Goya, Velázquez, Rubens…
Esa es la gran habilidad del responsable de comunicación digital: «saber que el museo es lo que es y lo que tiene, pero también todo lo que le rodea y la experiencia que cada visitante tiene en él».
Ya hace un tiempo que la política de comunicación incorporó un giro, acorde con el nivel de excelencia que había logrado, posicionándose en el centro del panorama internacional, precisamente para «llevar» el museo a todo el mundo porque…
¿Quién puede visitar el Prado? Y lo más importante, ¿cómo llegamos a todos los que no pueden hacerlo?
En la actualidad, cualquier persona en cualquier parte del mundo puede ver una conferencia del museo, un vídeo o un TikTok… Pero la intención es que, además de lugar de excelencia, el Prado sea un lugar de personas.
Javier puso en valor las obras centenarias del catálogo y la relevancia de aproximarse, poco a poco a su entendimiento, y, aunque al principio resulte un poco difícil «acariciar» todos los matices de un cuadro, no pasa nada, ya llegará el momento, lo importante es iniciar ese camino de descubrimiento.
Una visita al museo no debe ser un examen para comprobar si se sabe o no sobre la materia o para saber quién es el más entendido, sino que debe ser una actividad para disfrutar. Lo mismo pasa con los vídeos en directo, hay que intentar que la gente se sienta a gusto, empatizar e identificarnos con ella y para eso no hace falta ser un «entendido», basta con tener un discurso a pie de calle, para que todos te entiendan.
Nos contó cómo fue el arranque del Prado en TikTok. Después de responder a la pregunta de ¿por qué no? Invirtieron 5 meses para pensar qué es lo que debían hacer. Puesto que lo que les gusta a los usuarios son las historias, supieron encontrar ese vínculo por el que, lo que para un técnico del museo es «otro día más en la oficina», para el público fuera una historia apasionante.
Por eso decidieron «contar historias» sirviéndose de esta red social; vídeos fáciles, caseros, que comunican una idea, de manera clara, que no suele ser conocida. Pronto supieron que habían dado en la diana. El algoritmo detectaba que los usuarios veían el vídeo entero, por lo que lo consideraba interesante, y lo recomendaba hasta el punto de viralizarse y superar, en ocasiones, el millón de visualizaciones. Teniendo presente que en 2023 se obtuvo récord de visitantes presenciales con algo más de 3 millones, que un vídeo lo vean más de un millón de personas no está nada mal, ¿verdad?
A medida que iban grabando vídeos, adquirieron experiencia y notaron que a los jóvenes les encanta aprender, las historias, las anécdotas, pero no les gusta que les enseñen. Por eso la clave del éxito está en «humanizar el vídeo» para que se queden los 3 o 4 primeros segundos, luego que se queden los siguientes… y tener ritmo suficiente para lograr que se vea el vídeo entero (unos 30 segundos), con una premisa básica: que quien lo vea, aprenda algo, que el vídeo le sirva para algo.
En este punto podrías pensar: ¿pero el Museo del Prado no es demasiado serio para estar en TikTok, que está lleno de gente haciendo cualquier suerte de cosas?
¡Que va! No quieren hacernos reír, quieren hablar de arte y mostrar rostros, personas que trabajan en el museo para que todos percibamos que son normales y que cualquiera que se lo proponga puede llegar a trabajar algún día en el Prado.
Además, TikTok es solo una parte de la comunicación digital. También utilizan otras redes sociales como Instagram en donde emiten directos, de lunes a viernes, de 10 minutos de duración, antes abrir al público. También disponen de comunicación, digamos, «más seria», a través de conferencias, las cátedras…
En definitiva, hay mil formas de disfrutar del Museo del Prado, cada persona tiene la suya y Javier y su equipo se han propuesto y han conseguido, llegar a todos.
Muchas gracias, Javier, por todo lo que nos enseñaste. Ojalá algún día podamos ser unos auténticos Héroes que hagamos cosas que cambien el mundo y tengamos la habilidad de hacérselo llegar a todos los habitantes del planeta, tal y como vosotros hacéis magistralmente.
En la historia de la humanidad, no habíamos vivido nunca en un entorno que nos juzgue constantemente como en el actual. Eso provoca que nos preocupemos únicamente de nosotros (y de nuestra imagen) olvidándonos del otro, que vemos como alguien a quien juzgar o que nos juzga, en lugar de una persona a la que darnos y con quien compartir.
Esta sociedad del «yo-yo» y «ya-ya» ha provocado, entre otras cosas, el auge descontrolado de la pornografía y su uso masivo entre personas cada vez más jóvenes y desinformadas sexualmente.
Alejandro Villena en el Colegio Mayor Santillana
Para explicarnos por qué ocurre esto, las consecuencias que tiene y cómo podemos solucionarlo, nos visitó, el pasado jueves 25 de abril, y dentro del ciclo de sesiones de formación de Héroe®, el programa de excelencia personal del colegio mayor Santillana, Alejandro Villena, psicólogo y sexólogo clínico, además de uno de los mayores expertos en la materia a nivel mundial.
Y es que el porno tiene que ver mucho con el yo y poco con el tú, con el nosotros. Eso encaja muy bien en la sociedad del «ya-ya», del «si quiero lo tengo»: comida, transporte, televisión, cualquier producto… y sexo, por supuesto, a través del porno.
Alejandro nos explicó cómo el problema de una sociedad que nos hace la vida tan cómoda es que llega un momento en el que esa comodidad se convierte en inutilidad, ya que el cerebro que no se mueve se atrofia, y si no lo retamos no se va a desarrollar. Además, nuestro cerebro necesita ser capaz de esperar, enseñarle que lo bueno siempre viene después de lo inmediato.
Resulta curiosa la paradoja de que, precisamente en el momento histórico de mayor desarrollo tecnológico, el ser humano tenga cada vez menor cociente intelectual debido al escaso desarrollo de determinadas competencias y habilidades, como el lenguaje o la capacidad de atención. A esto, Alejandro añadió el hecho de que vivamos en la sociedad de la desinformación, donde una mentira se difunde seis veces más rápido que una verdad, debido a que cada vez tengamos menos capacidad para pararnos a reflexionar las cosas. Todo esto hace que vivamos en un mundo cada vez más libre, pero que ejerce menos la libertad.
Lo mismo sucede con la sexualidad: tenemos acceso a más información sobre educación sexual que en cualquier época anterior pero no la utilizamos en nuestro provecho, no la «ejercemos», y esto tiene que ver con la pornografía.
Alejandro nos amplió este tema, explicándonos cómo el porno se vende como algo que te va a dar más placer y va a mejorar tu sexualidad. Pero el resultado es todo lo contrario, una pareja en la que uno de los dos consume porno puede padecer muchos de los siguientes problemas:
Preferencia pornográfica: Prefiero ver porno que estar con mi pareja.
Ver porno se relaciona con la infidelidad, la promiscuidad o consumir prostitución.
Afecta a nuestra respuesta sexual: Cuanto más se consume pornografía hay más disfunción eréctil, o mayor dificultad para eyacular.
El sexo cada vez es más digital y menos humano.
La pornografía condiciona la narrativa sexual.
El sexo te conecta, el porno te desconecta.
El sexo es cuidar a una persona, la pornografía es utilizar a alguien.
La adicción al porno se comporta igual que otras adicciones. El cuerpo necesita, cada vez, más cantidad, frecuencia e intensidad.
Se está olvidando la diferencia de la sexualidad humana y la del resto de especies: el vínculo. Cuanto más sana es la unión psicológica, más placentera es la sexualidad.
Oxitocina vs. dopamina. La capacidad de cuidar, tratar bien y querer al otro se deteriora con la pornografía.
Comportamientos agresivos, sexismo, cosificación, instrumentalización, imitación de la violación.
El porno (como todas las drogas) te promete cosas, pero te miente. La autoestima de los consumidores está más deteriorada.
El cerebro nos está preparado para la pornografía, ya que nunca ha habido pornografía. Ahora hay exposición 24/7.
El porno también (igual que otras redes) está pensando para el scroll infinito. Mueve el doble de visitas que Netflix, Tiktok y Amazon juntos, para retenerte, hacer que te enganches y les «regales» tus datos.
A pesar de todo, el mensaje de Alejandro no es catastrofista; todo lo contrario, nos llenó de esperanza ya que sin el porno se vive muy bien. Para eso debemos comenzar a ser conscientes y dueños de nuestro tiempo y nuestro destino, ya que a lo que le dedicamos nuestro tiempo es lo que nos hace ser una persona u otra.
El sexo es algo maravilloso (no olvidéis que todos existimos gracias al sexo), pero tenemos que conectar con un aspecto más profundo de la sexualidad que la relación superficial que, como sociedad, tenemos ahora.
También nos mostró la importancia de retrasar y cuidar el acceso de los hijos a la tecnología (por ejemplo, con un pin parental), cuidar su educación sexual apostando por ponerle afecto, ternura y empatía, y ayudar a que las personas se desarrollen como tales.
Los jóvenes de ahora tienen una excesiva intensidad emocional para la capacidad que tienen de gestionarla. Por eso, si les enseñamos a gestionar sus emociones, les ayudaremos a que no recurran a la pornografía (como otras drogas, el alcohol o el juego), porque el inicio suele ser consecuencia de carencias que hay que tratar.
Por último, nos invitó a hacer una reflexión sobre por qué nos alejamos más de lo humano y nos acercamos a lo digital, por qué la generación actual se siente más sola y hay mayor ansiedad, depresión, adicciones y suicidios, o por qué falta cultura de esfuerzo y capacidad de atención.
Muchas gracias, Alejandro por todo lo que nos enseñaste, ojalá todo ese aprendizaje nos ayude a apartarnos del «yo-yo» y el «ya-ya» y seamos capaces de pararnos a pensar y reflexionar sobre lo que debemos hacer para convertirnos en unos auténticos Héroes capaces de darnos a los demás, no de manera inmediata, sino de manera LEGENDARIA.
En un momento de posverdad, polarización y cookies, donde el periodismo tradicional tiene que luchar constantemente para evitar ser «seducido» por el poder económico o político, el pasado jueves 18 de abril de 2024, nos visitó Jorge Bustos, subdirector del periódico El Mundo, dentro del ciclo de sesiones de Héroe®, el programa de excelencia personal del colegio mayor Santillana.
Fue un honor recibir a este antiguo colegial del mayor en la misma sala en la que comenzó a incubar su vocación literaria. Una sala donde, además del periódico, se leían todo tipo de libros que los colegiales se recomendaban apasionadamente unos a otros.
Jorge Bustos en el Colegio Mayor Santillana
Como nuestros jóvenes no son ni tan apasionados por la lectura ni por la actualidad, Jorge hizo énfasis en la necesidad de cultivarse en estos hábitos, sobre todo si queremos ser libres e independientes; tener criterio propio y no dejar que nos manipulen (o por lo menos, no demasiado).
También nos habló sobre la importancia de ser considerado un profesional fiable si lo que deseas es ser referente, mucho más cuando se circunscribe al ámbito periodístico, en donde los grandes comunicadores diseñan, con su trabajo diario, la agenda política de este país.
Jorge está en una etapa profesional de exploración creativa con tiempo para escribir libros y columnas de crónica política y disfrutando mucho del teatro de la vida parlamentaria, donde políticos mienten tratando de colocar su «relato» y periodistas tratan de desenmascararlos.
De tanto trabajar en un mundo lleno de mentira, Jorge sintió la necesidad de acercarse a la verdad, y no hay más verdad que el sufrimiento porque este no se puede enmascarar. Por eso, los últimos dos años su vida han consistido en que le contaran la mentira por la mañana e invertir las tardes yendo a un centro de acogida para que le contaran la verdad.
Ha sido un enriquecedor contraste que le ha servido para relativizar todo, ser consciente de que todo se puede ir al traste en cualquier momento y que es mejor no creérselo demasiado, ya que un día puedes ver la final de la Champions en una magnífica ciudad llamada Kiev, y al día siguiente esta ciudad es destruida por la guerra.
Tan injusto es pensar que la gente tiene lo que se merece como lo contrario; que no somos culpables de nada de lo que nos pase porque somos víctimas del capitalismo que nos destruye. Hay que equidistar de estos extremos tan perversos, y valorar que somos el producto de nuestra herencia genética y de nuestro esfuerzo, pero también de nuestro colegio, nuestra familia, nuestra sociedad… y dependiendo de donde nazcas, puedes ser más o menos afortunado.
Nos hizo ver la importancia de no ceder a las presiones de los poderosos, pero también que la peor presión que hoy se ejerce sobre la libertad de prensa la ejerce el pueblo, los ofendidos, la cancelación… las redes sociales. El periodista de verdad es el que sabe que todo lo que dice puede ser contestado por alguien y a medida que su influencia crece tiene que tomar una decisión, o convertirse en publicista de la gente que le quiera utilizar o mantenerse con independencia.
Aunque todos los medios tienen un sesgo y una línea editorial (es decir, se escribe con «intención») y no sea posible ser objetivos, hay que luchar por ser ecuánimes, ser capaces de reconocer el logro de los más alejados ideológicamente y criticar los errores de los más cercanos.
En la actualidad la sociedad se fía más de las redes sociales que de la prensa porque es imposible competir con la inmediatez que proporcionan estas. Por eso es más importante que nunca formarnos en el valor de la información, y es que para desarrollar el gusto por la información libre tenemos que haberla probado y habernos empapado de ella.
Jorge terminó reconociendo el difícil reto que la prensa tiene por delante, conseguir que un joven de dieciocho años lea un periódico, algo que no saben muy bien cómo afrontar.
En definitiva, Jorge nos invitó a tener ganas de leer, conocer, juzgar y descubrir la verdad. Muchas gracias por todo lo que nos enseñaste, ojalá seamos capaz de seguir tus consejos y convertirnos en unos auténticos Héroes® formados e informados, que luchemos por conocer la verdad y trabajemos por construir un mundo mejor.
El pasado jueves 11 de abril de 2024 vino al colegio mayor Santillana, dentro de las sesiones de desarrollo personal de Héroe®, nuestro programa de excelencia personal, Diego Carrasco, figura destacada en el Tribunal Constitucional (TC) quien, desde su función de jefe de prensa, nos brindó una perspectiva única respecto del funcionamiento interno y relevancia de esta institución en la sociedad española.
Diego Carrasco en el Colegio Mayor Santillana
Antiguo colegial del Albaycín en los años 80 del siglo pasado, Diego ha sido testigo de la evolución en el campo del derecho y la justicia en España. Su compromiso con la excelencia académica y el servicio público le han llevado al TC, donde lleva ya más de seis años contribuyendo al desarrollo del derecho constitucional y la protección de los derechos fundamentales.
Diego destacó el privilegio de los colegiales de Santillana al recibir una formación integral que trasciende lo académico. Disciplina, compromiso y desarrollo de principios y valores fundamentales, se trabajan con cada colegial, preparándolos para afrontar los desafíos del mundo real con confianza y determinación.
También compartió con nosotros una panorámica de los desafíos y responsabilidades que enfrenta el TC en la actualidad. Como guardián de la constitución y los derechos fundamentales, el tribunal desempeña un papel crucial en la protección de las libertades individuales y la preservación del estado de derecho en España.
En un momento de agitación política y controversia legal, nos mostró una perspectiva esclarecedora sobre cuestiones de actualidad como la interpretación constitucional durante el estado de alarma y la reciente propuesta de ley de amnistía. Estos temas, entre muchos otros, subrayan la complejidad del sistema judicial español y ponen de manifiesto las tensiones inherentes entre el poder legislativo y judicial.
La discusión sobre la amnistía, en particular, plantea grandes interrogantes respecto del equilibrio entre justicia y perdón, así como sobre el papel del TC en la defensa de los principios constitucionales. Con la posibilidad de que la ley sea impugnada por inconstitucionalidad, los jueces se enfrentan a decisiones difíciles que tendrán repercusiones a largo plazo tanto en el sistema judicial como en el conjunto de la sociedad.
En última instancia, la experiencia y la sabiduría de Diego Carrasco nos recuerdan la importancia de defender los valores democráticos y el estado de derecho en tiempos de incertidumbre y cambio. Su compromiso con la justicia y su integridad personal sirven como faro de esperanza y orientación en un mundo cada vez más complejo y desafiante.
Muchas gracias, Diego por explicarnos la importancia de las instituciones que protegen nuestra vida ordinaria y hacen que podamos vivir en una sociedad con ciudadanos libres e iguales. Ojalá podamos, en un futuro, ser una parte activa de estas instituciones y, por qué no, ser Héroes® y guardianes de las libertades de todos los españoles.
El jueves 21 de marzo de 2024, justo antes de las vacaciones de Semana Santa, nos visitó Javier Cascón, un joven que impactó y nos ayudó, a través de su testimonio y una batería de preguntas provocadoras, a vivir una noche que podemos definir con una sola palabra… inspiradora.
Javier nos dio 3 consejos para alcanzar una vida plena, desde su sencillez y experiencia de vida:
Fotografía: Gabriel Alvarado
Conocerse.
¿Quién eres de verdad? ¿Qué sustenta tu vida? ¿Cuáles son los cimientos que soportan todo?
Javier se siente amado y confiado (en que las cosas que nos rodean se pueden cambiar). Sobre esto comenzó a construir su vida, conocer sus dones, e identificar sus oportunidades de mejora; poniéndose manos a la obra. Se preguntó si sus hábitos eran buenos y estaba siendo realmente libre. Para empezar a cambiar cosas comenzó a plantearse retos con un plazo determinado; la mayoría de ellos eran sencillos, pero le ayudaban a desestructurar su mente y a salir de su zona de confort.
Por ejemplo, se dio cuenta que le importaba demasiado lo que la gente pensaba de él y comenzó a no comprar ropa… nada de ropa. Tanto es así que lleva 4 años y medio sin hacerlo. Aprecia más lo que tiene y sus sentimientos no dependen de lo que posee. Este y otros retos (como leer cincuenta libros en un año) le ayudaron a conocer mejor su potencial, y vislumbrar lo que podía llegar a hacer.
Despojarse.
¿Qué te está parando? ¿Qué te impide volar? ¿Qué te impide lanzarte a por cosas?
Javier comenzó a despojarse de cosas; al principio materiales y luego emocionales. Aprendió a no necesitar tanto y se dio cuenta de que cuanto más te despojas más libre eres para poder hacer lo que deseas, porque tienes menos ataduras.
Cada mañana disponemos de una nueva cuenta con 86.400 segundos que se «recargan» día tras día y que nosotros decidimos en qué deseamos invertirlos, por eso siguió preguntándonos…
¿Qué estamos haciendo con nuestro tiempo cada mañana?
Una vez que comenzó a despojarse de lo superficial, se dio cuenta de la respuesta que quería dar a esa pregunta.
Amar al prójimo.
Comenzó a colaborar con comedores sociales, pero sentía que algo le faltaba; necesitaba más.
A los 16 años comenzó a colaborar con una asociación que impartían talleres de arte para jóvenes, y con las obras que estos elaboraban y vendían, obtenían dinero que reinvertían en más formación.
Posteriormente fue a ayudar a otra fundación que tiene pisos compartidos en los que conviven jóvenes con personas sin hogar y cuyo propósito es conceder segundas oportunidades a personas que lo han pasado mal en la vida (drogas, prostitución…) no solo proporcionándoles un techo, sino haciéndoles parte de un hogar.
Allí se dio cuenta que tenía que hacer algo más, ya que veía a muchas personas sin hogar que no tenían sitio, y comenzó a preguntarse:
¿Quién soy yo para negar la habitación a una persona porque la vivienda esté completa?
¿Dejarías que tu padre, madre o hermano durmiera en la calle?
¿Cómo voy a dejar que mi hermano duerma en la parroquia o en la puerta de un comercio?
Estas cuestiones, que la mayoría de nosotros hemos normalizado, son impensables para Javier. No entiende que puedan suceder en el primer mundo, por eso tuvo claro su siguiente proyecto: «Comprar una casa para personas sin hogar».
Buscó varios trabajos para poder pagarlo y cuando tuvo 20.000 Euros ahorrados decidió escribir algo sencillo. Lo publicó en redes sociales para ver si alguien le apoyaba, y ese fue el origen de su libro «Amen sin tilde», que nos dedicó cariñosamente y ya forma parte de la biblioteca del colegio mayor Santillana.
En menos de un año compraron la primera casa. Fue el 5 de septiembre de 2022, día del trigésimo aniversario del fallecimiento de la madre Teresa de Calcuta.
A esta primera casa le siguió otra más y seguro que, poco a poco, irán aumentando para poder llegar a ayudar a cuantas más personas, mejor. De momento, ya son 8 las que han pasado por ellas.
A todos nos han dicho alguna vez que lo que planteamos es imposible, que estamos locos, o que estamos «malgastando» nuestro tiempo o el dinero, pero…
¿Qué es el éxito para mí? ¿Por qué estudio y voy a la universidad o al trabajo cada día? ¿Qué es lo que me da la felicidad?
Igual que Javier sabe dónde quiere estar: ayudando a las personas sin hogar, nos animó a buscar eso que queremos hacer y luchar para conseguirlo. Aunque el 80% de lo que nos rodea no podemos cambiarlo, tenemos un 20% sobre lo que sí podemos ejercer una gran influencia: nuestro propio yo y entorno próximo.
Por eso, nos instó a rodearnos de gente buena que nos ayude a cumplir nuestros sueños y propósitos, por muy locos que estos sean.
Muchas gracias, Javier, por una noche tan inspiradora en Santillana. Ojalá podamos llegar a conocer, desprendernos y preocuparnos por los demás tanto como tú y llegar a ser unos auténticos Héroes.
Si te pidieran una prueba de que Dios existe, ¿qué dirías? Difícil encrucijada, ¿verdad?
Si me lo preguntasen a mi diría que, pruebas, lo que se dice pruebas… eso es más cuestión de fe, ¿no?
Pero esa habría sido mi respuesta antes del jueves 14 de marzo, día en el que nos visitó José Carlos González-Hurtado, dentro del ciclo de sesiones Héroe®, el programa de excelencia personal del colegio mayor Santillana.
Fotografía: Gabriel Alvarado
José Carlos tiene claras 3 cosas:
Dios existe.
Jesucristo es Dios.
La Iglesia es de Jesucristo.
Pero como es mucho contenido para un solo día, su visita se centró en brindarnos pruebas de lo primero, rompiendo con esa idea de que Dios y ciencia están enfrentados, porque es todo lo contrario: nunca ha habido más pruebas de la existencia de Dios que en la actualidad y cuanto más nos acerquemos a la ciencia, más conscientes seremos de la existencia de Dios.
En primer lugar, y en contra de lo que cabría pensar, la mayor parte de los científicos no son ateos. En el último siglo, el 97% de premios Nobel de física, el 95% de química y el 93% de medicina son teístas o religiosos.
Pero, no hace falta ser creyente para convencerse de que Dios existe, ya que como decía San Agustín, «para creer, primero hay que pensar». A la existencia de Dios se puede llegar sin fe, gracias a la razón y a la observación de la naturaleza.
Por ejemplo, se suele pensar que el Big Bang refuta la existencia de Dios, cuando es lo contrario. La ciencia dice que de la nada, nada sale, y si el universo se ha creado desde la nada, entonces, ¿quién lo ha creado? La respuesta solo puede ser la existencia de una inteligencia que no es material, ni temporal ni espacial, preexistente al Big Bang, e iniciadora de todo; con lo cual, tuvo un comienzo (provocado por alguien), no es infinito y está en expansión.
Además, tendrá un final. La segunda ley de la termodinámica dice que la entropía (el desorden) siempre aumenta. Y esto va a hacer que el universo se acabe, por la decadencia de los protones, dentro de 2 mil trillones de trillones de trillones de años.
Más ejemplos: la aritmética, la matemática y toda la ciencia, son incompletas. Dentro de un sistema hay reglas que tienen que ser demostradas con un sistema superior. Esta escalada de sistemas hasta el infinito hace que para el sostenimiento de todo haya algo superior a todo lo demás, y eso no puede ser otra cosa que Dios.
Si nos fijamos en la vida y buscamos hasta llegar a su raíz, el genoma humano, el ADN, nos damos cuenta de que todo está estructurado en virtud de un lenguaje complejo y detrás del diseño de un lenguaje debe haber una inteligencia, que no puede ser otra cosa que Dios.
Además de ser conscientes de que todo tiene que haber sido creado por una inteligencia superior, creer en Dios te ayuda en tu vida ya que quiere decir que hay alguien que quiso que existieras hace 13.700 millones de años y quiere que existas ahora.
La alternativa a todo lo que José Carlos nos contó y que se nos vende como la verdad, es que todo se produjo por azar. Sin embargo, la probabilidad de que todo lo existente se haya producido así, es técnicamente 0. (Hay más probabilidad de que te toque la lotería primitiva todas las semanas durante miles de años a que todo haya surgido por azar, y a mí nunca me ha tocado ni el reintegro).
Parece claro que tiene mucha más lógica creer en Dios que no hacerlo. Pero, entonces, ¿cómo hemos llegado a pensar lo contrario?
Para esta pregunta hay muchas respuestas: por indefensión aprendida, por soberbia, ya que mucha gente está casada con sus ideas, o porque no quiere creer en un universo con un Dios, sino que quiere tener el control y el mando de todo, queriendo ser ese Dios. Pero también es bueno hacer autocrítica y ser conscientes del mal ejemplo que, históricamente, hemos dado los creyentes (y seguimos haciéndolo).
Es resumen, la gente que no cree es por voluntad, porque decide no creer, no por falta de entendimiento, porque ese entendimiento, tal y como hemos visto, debería acercarle a Dios.
Y una vez visto esto, deberíamos preguntarnos lo siguiente: si el ser humano es naturalmente teísta, si el conocimiento nos acerca a la idea de que tuvo que haber un creador y, a pesar de ello, la humanidad es la que quiere, deliberadamente, alejarse de la idea de Dios y no creer, ¿qué podemos hacer nosotros para revertir la situación?
Pues, llevando a cabo lo que nos animó a hacer nuestro invitado: no mirar para otro lado, no dejarnos llevar por lo socialmente aceptado y «tener valor para decir la verdad».
Muchas gracias, José Carlos, por romper mitos y mostrarnos tantas evidencias para que podamos defender lo que creemos. Ahora solo nos falta tener coraje, valor y determinación para ser unos auténticos Heroes®, conseguir que las cosas cambien con nuestro testimonio de vida, y ayudar a que la humanidad se acerque más a Dios, con nuestro ejemplo.
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