«Es mejor tener diez culpables en la calle, que meter a un inocente en la cárcel.»
CHARLA DEL PROGRAMA DE EXCELENCIA PERSONAL DEL COLEGIO MAYOR SANTILLANA.
Vive una experiencia universitaria plena en nuestra residencia de estudiantes en Madrid.
El pasado jueves 23 de enero estuvo con nosotros Antonio Del Moral, magistrado del Tribunal Supremo que ha llevado entre otros, casos como el del Procés.
Nos contó que su larga carrera le ha brindado, sobre todo, numerosas anécdotas, muchas de ellas muy simpáticas. Esto explicaría por qué no se le ha borrado la sonrisa durante toda la tertulia. Una sonrisa que sin duda, es signo de que aún conserva la pasión por su oficio. Y esta pareció acentuarse mientras compartía con nosotros algunas de esas anécdotas, algunas tales como pequeños malentendidos en los que, en distintas conferencias en Guatemala y Honduras, le presentaron como «fiscal supremo del tribunal español», causando la consecuente risa de sus compañeros.
Pero sobretodo ha compartido con nosotros una anécdota que ha servido, además de para ofrecernos un dulce recuerdo -y nunca mejor dicho-, para hacernos comprender cómo funciona verdaderamente el derecho. Su anécdota es la siguiente:
«Los que aplicamos la justicia somos, ante todo, humanos.»
Fotografía de Jaime Baselga
Hace años, recibió la visita de un colegio. El grupo estaba compuesto por ochenta niños de entre ocho y diez años. Hasta entonces, se había hecho cargo de casos importantísimos, pero nunca se había enfrentado a tal marabunta de niños. Para apaciguarles, decidió traerles chocolatinas, y darle una a cada niño que le respondiese bien a una pregunta. Comenzó con preguntas fáciles: qué era un juez, a qué se dedicaba etc. y a cada respuesta, un niño recibía una chocolatina. Pero acabó preguntándoles «¿Los jueces alguna vez nos equivocamos?», a lo que todos los niños respondieron, al unísono, con un rotundo «no». Esta vez, naturalmente, ninguno recibió chocolatina. Entonces les explicó lo mismo que nos explicó a nosotros: «los que aplicamos la justicia somos, ante todo, humanos. Esto significa que nos podemos equivocar, y que no siempre tomamos las medidas adecuadas. La justicia de los hombres es tan pequeña como los propios hombres.» Con este mensaje no nos incita a dejar de creer en la justicia, sino a, más bien, lo contrario. Nos dice que no hay que perder la fe en ella, que tenemos que aspirar a que la justicia del hombre llegue lo más cerca posible al ideal de justicia.
Para ilustrarnos mejor hasta qué punto puede llegar la imperfección de la justicia, nos contó la historia de un hombre inglés al que acusaron de violador. Este hombre pasó doce años en la cárcel hasta que se descubrió que el verdadero autor del crimen no había sido él.
«Es mejor tener diez culpables en la calle que meter a un inocente en la cárcel.»
Este error tiene una gran magnitud, ya que destruyó la vida de una persona. Por eso, nos transmite la siguiente reflexión, que se debe tener siempre presente antes de juzgar a alguien: si metemos a un sospechoso en la cárcel, podemos cometer dos injusticias: metemos a un inocente en la cárcel, y dejamos al culpable en libertad. En cambio, si le absolvemos, solo podemos cometer una injusticia: dejar libre al culpable de un crimen. En este sentido, nos dice que, para él, es mejor tener diez culpables en la calle que meter a un inocente en la cárcel.
Esta afirmación, sin duda, tiene unas grandísimas connotaciones, y nos ha dejado a los colegiales mucho de lo que hablar y sobre lo que relfexionar.
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
La justicia… ¿Es justicia? Antonio del Moral García
Magistrado del tribunal supremo
📆 23 de enero
🕒 Cena: 20:20h Tertulia: 21h
🏡 C/Marbella 60, 28034, Madrid
¿Es posible y, sobre todo, es útil utilizar la gamificación en un Colegio Mayor en Madrid?
Todos los años, en torno al mes de junio, a punto de terminar el curso, hacemos un diseño estratégico del siguiente: marcamos los objetivos y desarrollamos las acciones que vamos a realizar para conseguirlos, así cómo el calendario de realización de las mismas. Hasta aquí todo bastante normal y estándar.
Este curso nos surgió una pregunta que nos costó bastante contestar:
¿Qué debe ofrecer un Colegio Mayor en Madrid a sus colegiales para que estos se impliquen en el mismo?
Sí, que se impliquen, ya que un colegial no solo es un cliente que recibe un servicio hotelero, sino que forma parte muy activa en la vida de un Colegio Mayor y necesitamos que todos nuestros colegiales se impliquen en el mismo.
Pero, ¿cómo conseguimos que un chico milenial, o de generación Z (o de lo que sean ahora) se motive y se implique?
Tras mucho darle vueltas, tuvimos una idea, ¿Por qué no usamos la gamificación? Sí, utilizar el juego como herramienta para conseguirlo. Y empezamos a darle forma.
Nuestra idea era que ellos vieran la vida en el Colegio Mayor como un juego en el que pueden ir sumando puntos para la consecución de un objetivo. Además, para que fuera más atractivo, le dimos una imagen muy parecida a los juegos de arcade y plataformas de los años 80, juegos tales como Donkey Kong, Super Mario Bross etc. Y así surgió nuestro gran juego:
El Level Up.
Pero, ¿Qué es el Level Up?
Un juego en el que todos los colegiales pueden ir subiendo niveles desde el 11 hasta el 1, a través de la obtención de puntos, los cuales se consiguen mediante la asistencia, implicación, diseño y organización de planes colegiales, los cuales forman parte de nuestro Plan de Excelencia Personal.
Cada vez que uno de los colegiales sube de nivel recibe un premio, el cual va desde algo muy simbólico como puede ser una bolsa de chucherías, al premio máximo de alcanzar el Nivel 1, que es bautizar tu habitación con tu nombre y pasar a formar parte de la historia de Santillana. ¿Y a quién no le gustaría que una habitación de un Colegio Mayor en Madrid llevara su nombre? ¡Menudo orgullo!
Pues nos lanzamos a la aventura y lo pusimos en marcha al comenzar el curso 2019/2020. ¿Y el resultado? A fecha de enero del año 2020,
La participación de nuestros colegiales en los planes ha aumentado un 138%.
TODOS nuestros colegiales han participado en mayor en menor medida en los planes.
El colegial que lidera el ranking está ya en el Nivel 6, y tiene a tiro llegar al Nivel 1 y rebautizar su habitación.
La palabra Level Up se escucha por todos los rincones del Colegio Mayor, y ha pasado a formar parte de la vida de nuestros colegiales, los cuales la incluyen en muchas de sus conversaciones.
En definitiva, la gamificación ha supuesto una herramienta muy válida para motivar, implicar e incentivar a nuestros colegiales, por lo que seguiremos dando pasos en esta dirección y os invitamos a que probéis nuevas maneras de acercaros a los jóvenes actuales, los cuales solo necesitan que se les hable y motive de la manera que ellos desean, no de la manera que los más talluditos, como el que os escribe, lo haría.
Al fin y al cabo, lo que nos importa es conseguir nuestro objetivo, que no es otro que nuestros colegiales disfruten de una “Pura Vida Universitaria”.
<<Un señor de 88 años quiere calidad de vida, no cantidad>>
CHARLA DEL PROGRAMA DE EXCELENCIA PERSONAL DEL COLEGIO MAYOR SANTILLANA.
Vive una experiencia universitaria plena en nuestra residencia de estudiantes en Madrid.
Comenzamos, no solo el año, sino la década con la sesión del PEP de mano de Francisco Zambrana, que nos viene a hablar no precisamente de los comienzos, sino de finales. Y no son finales particularmente dulces y livianos, sino uno de los finales más duros y lacerantes que puede haber para la vida de alguien. Un final que solo puede traer el cáncer.
Francisco, oncólogo desde hace veinte años, no eligió estudiar una rama de la medicina que fuese especialmente fácil. «He tenido que dar muy malas noticias, de las peores que se les pueden dar a alguien -nos cuenta-, y he tenido que ver morir a muchísimas personas, y, aunque no me acuerde de todas, presenciarlo es algo que me ha marcado y que, con el paso de los años, me ha ido cambiando.»
Uno de los mayores cambios que ha experimentado, es el creciente agrado por mantener conversaciones con sus pacientes. Este gusto lo ha desarrollado, además de por el placer que le aporta, porque estas facilitan enormemente su labor profesional. A este respecto, nos recuerda que, como médico, no se limita a curar pacientes: «Hay dos cosas, la vejez y las enfermedades incurables -como su propio nombre indica-, que no se pueden curar». Ante estos dos casos, el médico debe garantizarle una existencia digna.
«Un señor de ochenta y ocho años no quiere llegar a los cien. Lo que quiere es vivir con la mayor calidad posible el poco tiempo que le queda.»
Para cumplir este deseo, el cual tienen muchas personas, debe descubrir cómo quiere pasar sus últimos días de vida, qué es lo que verdaderamente le importa. Y, para hacerlo, la vía más eficaz es una buena conversación, que se dé a tiempo. La mayoría de los médicos no se preocupan por lo que realmente desea su paciente -aunque cierto es que la falta de personal y de fondos de los hospitales públicos contribuyen a ello-. Esto provoca que mucha gente pase sus últimos días completamente infeliz.
Fotografía: Gonzalo Rodríguez
Un ejemplo de ello es lo que hacen muchos centros para lograr que el enfermo esté protegido, haciendo todo por él y tomando todas las precauciones de seguridad necesarias, de modo que él no tenga nada que hacer. Por ejemplo, si a alguien le apasiona cocinar, no le dejan hacerlo, para que no haga ningún esfuerzo; o le aíslan del contacto con todo tipo de animal para que no le transmitan ninguna enfermedad. Estas precauciones, a pesar de estar tomadas con muy buenas intenciones, son, a su parecer, completamente innecesarias . Insiste en la importancia que tiene permitir hacer al paciente lo que realmente le apasiona y que, además, no es perjuicioso para él; y comenta lo positivo que es pasar tiempo rodeado de animales, especialmente de perros, pues estos, le dan al enfermo muchísimo amor y felicidad, sentimientos que les hace vivir más años -y de mejor calidad, por cierto-. Y esto es algo que no ha conseguido ninguna medicina, a pesar de los avances tecnológicos.
Y, en cuanto a los avances tecnológicos, comenta su preocupación por cómo será la integración de la inteligencia artificial en el campo de la medicina, la cual se supone que diagnostica mejor que otras personas, por ejemplo, el cáncer de mama. Sin embargo, si esto no se controla es un problema, ya que va a deshumanizar la medicina, y a romper el vínculo médico-paciente, que es importantísimo e irremplazable.
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
Somos mortales. La medicina y lo que importa al final.
Francisco Zambrana
¿Alguna vez te has preguntado cómo es un colegio mayor por dentro? Cuando uno decide que es el momento de dar un paso adelante en su vida y emprende su aventura universitaria en Madrid, tiene que plantearse decisiones que pueden marcar grandes diferencias en su futuro, una de ellas: ¿Dónde vivo?
Enseguida surge la opción de buscar un piso y nos dirigimos a uno de esos portales de alquiler, vemos miles de fotos, comparamos precios, observamos la zona, el barrio, la distancia a la universidad, solicitamos una visita y… – Necesitas un aval de tus padres –, – no alquilo a estudiantes porque hacéis fiestas – ,– ¿Solo vas a quedarte un año? –
Podría citar muchas más frases que seguro que más de uno recuerda, pero mejor te lanzo una pregunta: ¿Te has planteado vivir en un colegio mayor o en una residencia universitaria?
Comenzaremos por lo más visual, las fotos del Colegio Mayor, pero como no nos conformábamos con poner unas cuantas imágenes de las instalaciones, hemos decidido realizar un minucioso TOUR VIRTUAL, para que puedas utilizar el móvil o tu ordenador al más puro estilo <> y caminar por dentro.
Explora cada zona común, las instalaciones deportivas, las habitaciones, el comedor.
Voy a ser paciente y esperaré tranquilamente a que devores cada rincón; no te preocupes, te espero.
(…)
(…)
Ahora que ya lo has visto todo, o casi todo, y que hemos presumido de tener una de las mejores instalaciones en cuanto a colegios mayores en Madrid, te explicamos lo que verdaderamente diferencia a una residencia universitaria o un colegio mayor como Santillana, de un piso o de una residencia de estudiantes: su plan formativo.
En Santillana no solo formamos excelentes estudiantes, formamos excelentes personas
Esta frase no es solo un claim o un slogan, es mucho más, es nuestro valor añadido, es nuestra razón de ser.
Para alcanzar esta meta hemos diseñado e implementado el Programa de Excelencia Personal [HÉROE]. Un programa de formación en valores para el desarrollo personal y profesional de nuestros universitarios.
De esta forma pretendemos ser un espacio en el que se respiren valores tales como la responsabilidad, el compromiso, la solidaridad y la mejora continua, con un gran objetivo que es nuestra piedra angular: no sólo formar buenos estudiantes, formar buenas personas.
Pero te preguntarás: ¿Cómo conseguimos esto?
Todo se hace realidad mediante una serie de elementos formativos en los que los colegiales pueden participar, que son los siguientes:
Charlas, talleres y actividades formativas semanales.
Tutorías individuales y personalizadas.
Comisiones de solidaridad, deporte, vida colegial, cultura y festejos.
Actividades, convivencias, viajes, campos de trabajo, congresos, etc.
Clubs de debate, de economía, de comunicación etc. además de un coro colegial.
Becas y prácticas profesionales para veteranos.
En definitiva, queremos que los jóvenes aprendan estudiando, haciendo, sintiendo, viviendo, organizando y liderando.
Ahora que ya conoces cómo es un colegio mayor por dentro, tanto en instalaciones y servicios como en formación, podemos decir que la idea principal de todas estas actividades, programas, valores e ideales tiene un objetivo común y no es otro que disfrutar de una PURA VIDA UNIVERSITARIA.
Autor: Salvador Parrilla Responsable de Comunicación
Hace 44 años, un 6 de febrero de 1976, se fundó el Colegio Mayor Universitario Santillana con el objetivo de ofrecer a los universitarios de Madrid una formación integral en todos los ámbitos –profesional, social, espiritual y humano– además de ofrecer todos los medios necesarios al estudiante para lograr sin distracción su título universitario.
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