Pablo Cortina nos cuenta su experiencia de primera mano sobre la estancia en el Colegio Mayor Santillana durante la crisis del COVID19

 

Pablo Cortina

Pablo Cortina

Si este curso hubiera seguido su cauce con normalidad, estas serían las últimas semanas del mismo en Madrid, en el Colegio Mayor. El pasado 25 de abril hubiéramos celebrado la imposición de becas, y actualmente todos estaríamos en el ecuador de nuestros exámenes finales. Hubiésemos regresado, después, a nuestras casas para disfrutar del verano.

Sin embargo, la situación no podría ser menos parecida a la que hubiéramos esperado en septiembre. Ni hemos podido celebrar la imposición de becas ni estamos haciendo aún nuestros exámenes finales. Ni si quiera está el Colegio Mayor completo, quedando tan solo un tercio de sus colegiales en él.

Las razones de esto no son ajenas a nadie: el Coronavirus es el responsable de que en Santillana no hayamos podido finalizar nuestro plan formativo como esperábamos. Solo una catástrofe de esta magnitud, que se ha cobrado miles de muertos y ha causado que el mundo se paralice, ha podido con ello. Ante esta situación no han sido pocos los planes que se han tenido que cancelar o aplazar en el mejor de los casos. Nuestro Plan de Excelencia Personal, en torno al cual giran todas las actividades de Santillana, no ha salido indemne: nuestros torneos deportivos no se han podido celebrar, no hemos podido realizar excursiones ni visitas a museos, los invitados a las tertulias de los jueves tampoco han podido venir… pero lo que más se ha notado es que cerca de una veintena de colegiales se han vuelto a sus hogares a pasar la cuarentena con sus familias.

No pasa nada por cancelar unos cuantos planes, pues siempre hay alternativas, pero, «¿cómo seguirá Santillana adelante sin su principal motor y razón de ser, los colegiales?», habrá pensado el lector.  Eso mismo nos preguntamos todos los que permanecimos aquí, y, tras unos días de total incertidumbre, el 30% de colegiales que aún permanecíamos en Santillana, junto al personal y a los tutores, nos pusimos manos a la obra para diseñar un plan que nos ayudase a pasar la cuarentena de la forma más liviana posible.

«Esta solución ha sido de lo más sencilla, gracias al enorme compromiso que tenemos los colegiales, los tutores y el personal de Santillana, y nuestras ganas por seguir creciendo»

Nos explica Fernando, nuestro coordinador académico, que, a pesar de la distancia física, ha vivido todo este proceso desde muy cerca.

Lo que al principio iba a ser una quincena y se fue aplazando progresivamente para acabar convirtiéndose en dos meses, se ha pasado muy rápido para la mayoría de los que nos quedamos en Madrid, en el Colegio Mayor, y con certeza podemos asegurar que ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que hemos tenido, y la mejor forma en la que podríamos haber avisado la cuarentena.

«Naturalmente, echamos de menos a nuestros amigos y familiares, y estamos deseando volver a salir a la normalidad para verles, pero la verdad es que he disfrutado mucho estos días en Santillana»

Explica Nicolás, colegial de Santillana.

Y no le falta razón: durante estos meses el ambiente de formación y de fraternidad se ha intensificado, y todos hemos hecho un gran esfuerzo para que esto suceda, manteniendo los horarios convencionales para aprovechar el día al máximo, haciendo debates filosóficos semanalmente de la mano de Joseángel Dominguez,  uno de los tutores de la residencia universitaria, celebrando torneos de Tenis de mesa y proyectando películas y documentales durante los fines de semana.

Ni siquiera las ponencias del Programa de excelencia de los jueves se han interrumpido, ya que nuestros invitados han estado con nosotros de forma telemática gracias a aplicaciones como Zoom, algo que seguro que enriquecerá el proyecto de formación en un futuro cada vez más cercano.

«El ambiente de estudio que hay aquí no lo hay en ningún otro sitio».

Javier Juárez, decano del Colegio Mayor.

Y todo esto no lo hemos disfrutado exclusivamente los colegiales que nos hemos quedado en Madrid, si no que la mayoría de nuestras actividades las hemos retransmitido de forma online en nuestras redes sociales, habiendo sido Jorge, Miguel,  Rafael, Juan Ramón y Luís Alberto nuestros seguidores más incondicionales, que no se han perdido casi nada. De hecho, nuestras actividades han tenido tal repercusión que varios de nuestros colegiales han decidido volver a Santillana, porque, como dice Javier, nuestro decano, «El ambiente de estudio que hay aquí no lo hay en ningún otro sitio».

El regreso de estos colegiales es la prueba de que, aunque este no ha sido un período fácil para nadie, en Santillana hemos sabido adaptarnos a las circunstancias, exprimiéndolas al máximo y sacando lo positivo de ellas, de modo que hemos hecho que estos dos meses hayan sido una experiencia de crecimiento intenso, que es mérito de todos y cada uno de los que hacemos posible este proyecto.

Por todo eso y mucho más: gracias.

Pablo Cortina

Autor: Pablo Cortina
Veterano del Colegio Mayor

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