Javier Alvarado
Venezuela s. XXI, gerencia en tiempos de caos
El pasado 10 de septiembre, Javier Alvarado visitó el Colegio Mayor Santillana para recorrer, desde su propia experiencia, los primeros años del siglo XXI en Venezuela. Ingeniero y gerente, desarrolló durante décadas su carrera en la industria energética del país y ocupó puestos de responsabilidad en Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). Desde esa posición vivió el ascenso de Hugo Chávez, el paro petrolero y la transformación política, económica y social del país.
De la prosperidad petrolera a la llegada de Chávez
Durante el siglo XX, Venezuela encontró en el petróleo su principal fuente de riqueza. PDVSA se convirtió en una de las mayores empresas del país y en una fuente de ingresos públicos y de divisas, hasta el punto de que buena parte de la economía venezolana dependía de su funcionamiento.
A finales de siglo, el desgaste político y el descontento de la población favorecieron la aparición de Hugo Chávez. Tras protagonizar el intento de golpe de Estado de 1992, ser encarcelado y posteriormente indultado, ganó las elecciones presidenciales de 1998 con el 56% de los votos.
Alvarado recordó la enorme popularidad que alcanzó entonces. Chávez se presentó como alguien ajeno a los partidos tradicionales y capaz de romper con una clase política muy desgastada. Su dominio en los medios y su forma de comunicarse lograron conectar con el pueblo venezolano. Los niños se disfrazaban de él y su imagen podía encontrarse en hogares junto a símbolos religiosos como la Virgen de Coromoto. Para muchos representaba una esperanza de cambio.
El principio del fin
Una vez en el poder, Chávez convocó en 1999 una Asamblea Constituyente que desembocó en una nueva Constitución y modificó la estructura institucional del país. Según Alvarado, la sociedad no llegó a valorar entonces el alcance de aquellos cambios. El apoyo tampoco procedía únicamente de las clases populares: parte de los sectores con mayor poder económico aceptó inicialmente a Chávez confiando en que el nuevo escenario político no perjudicaría sus intereses.
«El capital es lo más cobarde que hay», resumió durante la sesión.
Con los años, el Estado comenzó a intervenir más en la economía. Chávez expropió empresas que consideraba de interés estratégico, de modo que la propiedad pasaba a manos del Estado. El proceso afectó tanto a grandes compañías como a explotaciones agrícolas y provocó numerosos conflictos con sus propietarios por las condiciones y compensaciones ofrecidas. Esta creciente intervención terminó alcanzando también a la industria petrolera, donde Alvarado desarrollaba su carrera y viviría algunos de los episodios más convulsos de aquellos años.
Gerencia en tiempos de caos
El paro petrolero de 2002 y 2003 marcó uno de los momentos más difíciles para PDVSA. El conflicto nació en medio del enfrentamiento entre el Gobierno de Chávez y una parte de los trabajadores que se sumó a una huelga que llegó a paralizar gran parte de la actividad de la compañía. Tras el conflicto, miles de empleados fueron despedidos y la estructura de la compañía sufrió importantes cambios.
Alvarado permaneció en la empresa y asumió posteriormente responsabilidades en Recursos Humanos y en la gerencia de PDVSA Occidente. Desde allí vivió las presiones y enfrentamientos entre trabajadores mientras trataban de mantener la actividad de la compañía.
Durante la sesión nos contó cómo conservar el empleo llegó a condicionar el comportamiento de muchos trabajadores. Algunos acudían a actos políticos, buscaban demostrar públicamente su adhesión o cumplían determinadas exigencias por miedo a ser despedidos. En aquel ambiente, explicó, la competencia entre compañeros podía convertirse en una cuestión de supervivencia laboral.
Una reflexión para las nuevas generaciones
Alvarado terminó trasladando su experiencia a los colegiales: «Somos privilegiados por nacer donde nacimos». Habló de las oportunidades que ofrece España, de unos padres que han invertido en su educación y de la responsabilidad de una generación que pronto tendrá que asumir decisiones.
También pidió no perder el contacto con Venezuela y aprender de lo ocurrido allí. Su experiencia le sirvió para pedir a los universitarios que no den por sentadas las oportunidades y libertades con las que han crecido. España seguirá avanzando, señaló, y ellos formarán parte de ese futuro. Una responsabilidad que comienza por conocer lo que sucede a su alrededor y aprovechar la formación y las oportunidades que han recibido.
Jaime Baselga
Colegio Mayor Santillana