Santiago de la Cierva

Santiago de la Cierva

Santiago de la Cierva

Cuando todo estalla; el arte de gestionar y comunicar crisis

Sobre él:

Experto en comunicación corporativa y gestión de crisis, licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra. Ha sido director de Comunicación Corporativa del IESE Business School, donde también ha ejercido como profesor de comunicación y gestión de crisis.

A lo largo de su carrera ha desarrollado proyectos de gran repercusión internacional, como la fundación de la agencia de noticias ROMEreports y la dirección ejecutiva de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011, así como la coordinación general de la reciente visita del papa León XIV a España.

Pablo Garrido

Pablo Garrido

Pablo Garrido

Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente

Sobre él:

Doctor ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid y jefe de proyecto en Talgo, empresa en la que desarrolla su carrera profesional. Ha liderado proyectos ferroviarios nacionales e internacionales, participando en iniciativas de innovación y desarrollo tecnológico vinculadas al transporte de alta velocidad.

Compagina su actividad profesional con la docencia en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM. Su labor investigadora se centra en la inteligencia artificial aplicada a la movilidad, el mantenimiento predictivo y el transporte sostenible. En 2025 fue reconocido por la Real Academia de Ingeniería con la medalla Juan López de Peñalver, que distingue la trayectoria de jóvenes investigadores en el ámbito de la ingeniería.

Javier Arambarri

Javier Arambarri

«El arte de arriesgar»

Emprender sin miedo al fracaso, aprender de las dificultades y descubrir que, detrás de cualquier gran proyecto, lo verdaderamente importante son las personas que nos acompañan.

Javier Arambarri, emprendedor y fundador de Pulpo, una empresa tecnológica dedicada a la gestión de flotas de vehículos, visitó el Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 29 de octubre de 2026 para compartir con nosotros su experiencia personal y profesional, marcada por el emprendimiento, el deporte y, sobre todo, la familia.

Con 50 años, siete hijos y una trayectoria empresarial llena de éxitos y fracasos, Javier nos invitó a reflexionar sobre la asunción de riesgos, el aprendizaje que podemos desprender de nuestros errores y, sobre todo, saber encontrar lo que, de verdad, proporciona sentido a nuestra vida.

Aprender a arriesgar cuando la vida se complica

A los 16 años, mientras estudiaba en el extranjero, Javier recibió una llamada que cambiaría su vida. Su padre, enfermo de alcoholismo, le comunicó que iba a separarse de su madre.

Comenzó entonces una etapa de enorme dificultad familiar y económica que le obligó a asumir responsabilidades desde muy joven, y sufragar sus gastos.

Aunque recuerda esos años como los más dolorosos de su vida, reconoce que también le hicieron más fuerte y le enseñaron a saber cómo afrontar y superar las dificultades.

De esa experiencia nació una convicción que ha marcado toda su trayectoria: no podemos controlar todo lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cómo afrontar las adversidades.

Por eso, Javier asegura que no tiene miedo a arriesgar. Una actitud que aplica tanto al emprendimiento como al deporte, donde ha afrontado desafíos tan exigentes como maratones y pruebas Ironman.

Emprender también significa aprender a fracasar

Su trayectoria profesional comenzó en el sector de la selección de perfiles directivos. Tras descubrir una oportunidad de negocio, decidió crear su propia empresa, que posteriormente vendió con importantes beneficios.

Sin embargo, ese primer éxito económico le llevó a confiarse, afrontando nuevos proyectos que terminaron fracasando. Lejos de abandonar, decidió volver a intentarlo.

Durante su etapa en México conoció al, que, a la postre, sería su socio. Juntos emprendieron un nuevo negocio de aparcamiento de vehículos, una decisión especialmente arriesgada porque su mujer, Rocío, estaba embarazada de su sexto hijo.

Los comienzos no fueron fáciles. Durante los primeros cinco meses no consiguieron ningún pedido. Sin embargo, decidieron cambiar su modelo de negocio y comenzaron a trabajar con empresas.

Fue entonces cuando descubrieron que muchos de sus clientes gestionaban sus flotas de vehículos mediante simples hojas de cálculo. En aquella necesidad encontraron una oportunidad y, en apenas una semana, pusieron en marcha Pulpo.

El proyecto consiguió levantar un millón de Euros en seis meses, aunque posteriormente atravesaron dificultades financieras que les obligaron a buscar financiación repetidamente, hasta alcanzar los veinte millones de Euros.

Hoy, Pulpo opera en quince países.

Su experiencia nos recordó que fracasar no significa haber perdido el tiempo, sino haber aprendido algo que puede resultar decisivo para nuestro siguiente intento.

La familia como verdadero pilar del éxito.

Aunque Javier ha dedicado buena parte de su vida a emprender, nos dejó claro que su mayor prioridad no está en los negocios. Durante la sesión habló con especial cariño de Rocío, su mujer, a quien considera el principal apoyo de su vida. Destacó su confianza, su personalidad y su capacidad para animarle a perseguir objetivos que, en ocasiones, ni él mismo cree posibles.

También nos explicó cómo organiza su día para compaginar familia, trabajo y deporte. Se levanta a las seis de la mañana para entrenar, lleva a sus hijos al colegio y trabaja hasta las seis de la tarde, momento en el que procura desconectar para dedicar tiempo a su familia.

Su ejemplo nos permitió comprender que el verdadero éxito no consiste únicamente en alcanzar grandes metas profesionales, sino también en saber cuidar aquello por lo que merece la pena esforzarse.

Mirar al futuro sin dejar de aprender

En la parte final de la sesión, Javier nos animó a viajar, conocer otras culturas y aprovechar las oportunidades de un mundo cada vez más global.

También destacó el papel que desempeñará la inteligencia artificial en el horizonte empresarial, explicándonos cómo ya la utiliza para automatizar la mayoría de los procesos de su compañía.

Su mensaje fue una invitación a mantener la curiosidad, adaptarnos a los cambios y no dejar nunca de aprender. Gracias a esta conversación comprendimos que arriesgar no significa actuar sin pensar, sino tener el valor de perseguir nuestras aspiraciones, incluso cuando sabemos que podemos equivocarnos.

Muchas gracias, Javier, por compartir con nosotros una trayectoria que demuestra que los fracasos pueden convertirse en oportunidades y que ninguna conquista profesional tiene verdadero sentido si olvidamos a las personas que nos acompañan en el camino. Ojalá este aprendizaje lo hagamos vida, y consigamos ser unos auténticos Héroes, que dejen huella y hagan un mundo mejor.

Héctor Trinidad

Colegio Mayor Santillana

Sobre él:

Empresario, emprendedor, cofundador y director general de Pulpo, una empresa tecnológica especializada en la gestión de flotas de vehículos, con presencia en 12 países de Europa y América. Cuenta con una amplia trayectoria internacional en el desarrollo de negocios, el liderazgo empresarial y la creación de compañías.

Apasionado del deporte y la superación personal, su experiencia combina el entorno empresarial y el deportivo, dos ámbitos en los que destaca la importancia de la disciplina, la constancia, el esfuerzo y la capacidad de afrontar nuevos retos.

Lluís Gracia

Lluís Gracia

Lluis Gracia «Magnanimidad en tiempos de crisis»

Atreverse a perseguir grandes objetivos, descubrir el valor de la perseverancia, y comprender que la verdadera grandeza no está en alcanzar el éxito, sino en poner nuestras capacidades al servicio de los demás.

Lluís Gracia, fundador del proyecto de comunicación «Aladetres», visitó el Colegio Mayor Santillana el pasado jueves 22 de octubre de 2026 en una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal, invitándonos a reflexionar sobre nuestras inquietudes, aspiraciones y la importancia de atrevernos a hacer cosas grandes.

Lluís Gracia en el Colegio Mayor Santillana, 22 de octubre de 2026

Con tan solo 24 años, Lluís compartió su experiencia emprendiendo en el ámbito de la comunicación, un camino que comenzó a recorrer a los 18 años, cuando apenas tenía conocimientos profesionales, pero sí muchas ganas de aprender y hacer algo diferente.

Su intervención comenzó planteando una pregunta que, a buen seguro, muchos nos habíamos hecho alguna vez:

«¿Habéis tenido alguna inquietud que sintáis que os han apagado?»

Una cuestión que nos llevó a reflexionar sobre cuántas veces renunciamos a nuestras ideas por miedo, inseguridad o simplemente porque alguien nos ha convencido de que no merece la pena intentarlo.

Porque, como descubrimos durante la sesión, muchas veces el mayor obstáculo para alcanzar nuestras metas no está en nuestras capacidades, sino en atrevernos a dar el primer paso.

No permitas que otros apaguen tus inquietudes

Lluís nos habló de sus propios comienzos y de cómo, desde muy joven, tuvo que enfrentarse a opiniones que cuestionaban sus decisiones. Cuando manifestó su intención de estudiar periodismo, le recomendaron que eligiera Derecho. Más adelante, también intentaron disuadirle de poner en marcha su propio pódcast.

Estas experiencias le enseñaron que escuchar los consejos de quienes nos quieren es importante, pero que no debemos permitir que las expectativas de los demás terminen condicionando nuestro futuro.

Durante la sesión recordó algunas de las ideas que Steve Jobs compartió en su célebre discurso en la Universidad de Stanford. Una de ellas, especialmente importante para nosotros, fue que nuestro tiempo es limitado y que no podemos pasar la vida esperando el momento perfecto.

Lluís nos animó a comenzar con los recursos que tengamos a nuestro alcance. Él mismo empezó trabajando desde casa con un ordenador y unas pocas ideas claras, sin disponer de grandes medios ni contactos profesionales.

También insistió en la importancia de aspirar alto desde el principio. En sus primeros pasos llegó a escribir a distintos partidos políticos para intentar entrevistar a sus candidatos electorales, sin saber siquiera si recibiría alguna respuesta.

Su mensaje era sencillo: no necesitamos tenerlo todo preparado para empezar, pero sí necesitamos empezar para descubrir hasta dónde podemos llegar.

La disciplina convierte las inquietudes en oportunidades

Uno de los aspectos más importantes de la sesión fue comprender que la ilusión, por sí sola, no garantiza ningún resultado. Podemos tener grandes ideas, aspiraciones y proyectos, pero necesitamos trabajar constantemente para convertirlos en realidad.

Lluís recordó una reflexión del futbolista Ferran Torres: «El éxito de tu vida está escondido en tu trabajo diario».

A partir de ella, nos explicó que la motivación resulta fundamental para comenzar cualquier proyecto, pero que la disciplina es todavía más importante para mantenerlo cuando aparecen las dificultades.

También compartió su perseverancia para conseguir determinadas entrevistas. En una ocasión, llegó a necesitar 1.279 días hasta lograr entrevistar a José María Aznar, un ejemplo de que algunos objetivos requieren mucho más tiempo del que inicialmente imaginamos.

Nos instó a no desanimarnos ante las negativas y a comprender que el fracaso forma parte de cualquier trayectoria profesional. Si queremos dedicarnos a algo importante, debemos aceptar que muchas puertas permanecerán cerradas antes de encontrar una oportunidad.

En ese camino, destacó la importancia de rodearnos de personas que puedan ayudarnos a crecer. Nos aconsejó buscar referentes profesionales, acercarnos a quienes trabajan en los sectores que nos interesan y aprender de su experiencia.

Porque construir nuestro futuro no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino también en tener iniciativa, hacer preguntas y aprovechar las oportunidades para seguir aprendiendo.

El proyecto perfecto no existe. Lo verdaderamente importante es tener el valor de empezar y la constancia necesaria para continuar.

Aspirar alto sin perder de vista quiénes somos.

Lluís nos invitó a pensar en la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Muchas veces somos los primeros en limitar nuestras posibilidades, convencidos de que determinadas metas están fuera de nuestro alcance.

Sin embargo, nos recordó que nuestra forma de mirarnos influye directamente en cómo afrontamos el mundo y en la confianza con la que perseguimos nuestros objetivos.

Nos animó a no tener miedo de proponernos metas ambiciosas y a descubrir que podemos llegar mucho más lejos de lo que inicialmente pensamos.

Para ilustrarlo, habló de su admiración por los halcones, capaces de alcanzar velocidades extraordinarias y dirigirse hacia su objetivo con una determinación absoluta. Una imagen que utilizó para transmitirnos la importancia de saber qué queremos, y trabajar con decisión para conseguirlo.

Pero también nos hizo reflexionar sobre algo que había cambiado en su propia manera de entender la vida.

Durante mucho tiempo había concedido una gran importancia a los objetivos que quería alcanzar. Con los años, comprendió que había una cuestión todavía más importante: los valores que debían orientar sus decisiones.

Antes de preguntarnos qué queremos conseguir, debemos preguntarnos quiénes queremos ser.

Porque alcanzar nuestras metas no debería llevarnos a olvidar nuestros principios ni las razones por las que comenzamos a perseguirlas.

La verdadera grandeza consiste en servir a los demás.

Esta reflexión nos llevó al tema central de la sesión: la magnanimidad.

Lluís explicó que vivimos en una sociedad que habla constantemente de ambición, éxito y reconocimiento. Desde pequeños aprendemos a competir, superar obstáculos y alcanzar posiciones cada vez más altas, pero pocas veces nos detenemos a pensar para qué queremos llegar hasta allí.

Para ayudarnos a comprender la diferencia entre ambición y magnanimidad, utilizó una imagen especialmente ilustrativa.

La ambición puede llevarnos a querer subir una montaña lo más rápido posible para que todos vean hasta dónde hemos llegado. La magnanimidad, en cambio, consiste en querer alcanzar esa cima para, desde allí, poder ayudar a los demás.

Esta diferencia nos permitió comprender que aspirar a grandes cosas no es incompatible con la humildad. Al contrario, nuestras capacidades, conocimientos y oportunidades adquieren un sentido mucho más profundo cuando decidimos utilizarlos para mejorar la vida de otras personas.

Lluís también nos habló de los principales enemigos de la magnanimidad: la falsa humildad, la tendencia a elegir siempre el camino más seguro y la confusión entre grandeza y éxito.

Nos recordó que no debemos infravalorar nuestras capacidades ni conformarnos con hacer únicamente aquello que sabemos que podemos conseguir. Pero tampoco debemos medir nuestra valía exclusivamente por los resultados o el reconocimiento que recibimos.

Ser magnánimos significa atrevernos a hacer cosas grandes, no para demostrar que somos mejores, sino para contribuir a que el mundo sea mejor.

Y esa actitud, insistió, no empieza necesariamente con proyectos extraordinarios. También se manifiesta en nuestras decisiones cotidianas, en nuestra manera de tratar a los demás y en la responsabilidad con la que afrontamos nuestras obligaciones.

Porque para ser magnánimos en las grandes cosas, primero debemos aprender a serlo en las pequeñas.

Encontrar un motivo que dé sentido a nuestro esfuerzo

En la parte final de la sesión, Lluís nos invitó a mirar más allá de nuestras aspiraciones académicas y profesionales.

Nos recordó que vivimos en una época en la que las máquinas son capaces de realizar tareas que hasta hace poco parecían exclusivamente humanas. Sin embargo, hay algo que no pueden tener de la misma manera que nosotros: un motivo personal que dé sentido a lo que hacen.

Por eso insistió en que debemos descubrir qué nos mueve realmente, por qué nos esforzamos y por quién merece la pena hacerlo.

También nos animó a relacionarnos con personas diferentes y a compartir nuestros valores a través del ejemplo. La verdad, explicó, no debe entenderse como un territorio que tenemos que defender frente a los demás, sino como un bien que merece la pena compartir.

Su mensaje nos recordó que nuestra formación no debería limitarse a prepararnos para conseguir un buen trabajo o alcanzar una posición profesional. También debemos aprender a ser personas capaces de asumir responsabilidades, ayudar a quienes nos rodean y contribuir positivamente a la sociedad.

La magnanimidad empieza hoy

Lluís nos dejó una reflexión especialmente importante para quienes todavía estamos construyendo nuestro futuro. No tenemos que esperar a terminar nuestros estudios, encontrar nuestro primer trabajo o alcanzar una determinada posición para comenzar a hacer cosas importantes.

La juventud es precisamente el momento de experimentar, equivocarnos, aprender y atrevernos a perseguir aquello que nos ilusiona.

Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, comprendimos que debemos conservar nuestras inquietudes, trabajar con disciplina y no permitir que el miedo al fracaso nos impida avanzar. Pero también aprendimos que ninguna meta merece la pena si, por el camino, olvidamos nuestros valores y el sentido de lo que hacemos.

Quizá la pregunta no sea únicamente hasta dónde somos capaces de llegar, sino para qué queremos llegar tan lejos y a quién podemos ayudar cuando lo consigamos.

Muchas gracias, Lluís, por animarnos a perseguir grandes objetivos sin perder de vista lo verdaderamente importante. Ojalá sepamos transformar nuestras inquietudes en proyectos, nuestras capacidades en oportunidades para los demás y nuestra ambición en magnanimidad, convirtiéndonos así en auténticos Héroes capaces de dejar una huella positiva en el mundo.

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana

Sobre él:

Comunicador y joven emprendedor que ha hecho de las entrevistas una herramienta para acercar experiencias, ideas y reflexiones a las nuevas generaciones.

En 2021 fundó A la de TRES, un proyecto audiovisual por el que han pasado personalidades destacadas del periodismo, la cultura, la política y el pensamiento, como Vicente Vallés, José Mota, Enrique Rojas o Juan Manuel de Prada.

Su iniciativa apuesta por el diálogo, la autenticidad y la transmisión de valores, demostrando cómo una inquietud personal puede convertirse en un proyecto capaz de inspirar a miles de jóvenes.

Su trayectoria refleja la importancia de la iniciativa personal, la perseverancia y el compromiso para convertir las ideas en realidades.

Silvia Moreno

Silvia Moreno

Silvia Moreno «¿Qué harías por 100K al año?»

Descubrir qué significa realmente el éxito, aprender a tomar decisiones y encontrar el equilibrio entre la ambición profesional y la libertad personal.

Silvia Moreno visitó el Colegio Mayor Santillana en una nueva sesión del programa HÉROE® de excelencia personal el pasado jueves 15 de octubre de 2026, invitándonos a reflexionar sobre nuestras aspiraciones profesionales, el dinero y el verdadero significado del éxito. Su intervención comenzó con una pregunta aparentemente sencilla: 

«¿Qué haríais por ganar 100.000 Euros al año?». Esta cuestión nos llevó a plantearnos otra todavía más relevante: 

¿Cuánto necesitamos ganar para vivir bien, y qué estamos dispuestos a sacrificar para conseguirlo?

Silvia compartió su experiencia, marcada por una trayectoria de grandes responsabilidades, jornadas interminables y una profunda transformación en su manera de entender la vida. Porque, como descubrimos durante la sesión, alcanzar el éxito que imaginábamos no siempre significa encontrar la felicidad que buscábamos.

Silvia Moreno en el Colegio Mayor Santillana, 15 de octubre de 2026.

Cuando el éxito deja de ser lo que imaginábamos

Durante muchos años, Silvia creyó que triunfar profesionalmente significaba vestir de traje, dirigir grandes equipos y regresar a casa a las nueve de la noche para seguir trabajando mientras cenaba cualquier cosa mirando el ordenador. Su carrera la llevó a coordinar personas repartidas por todo el mundo, con horarios exigentes y responsabilidades constantes.

Había conseguido lo que consideraba una vida exitosa, pero el precio fue demasiado alto. La autoexigencia y el agotamiento terminaron provocándole un episodio de desgaste profesional que la llevó a detenerse por completo, sin tener preparado un plan alternativo.

Aquel cambio repentino, pasando de una actividad frenética a la inactividad, resultó especialmente difícil. Comprendió entonces que el dinero y los pequeños lujos habían dejado de representar su ideal de bienestar. Lo que verdaderamente deseaba era algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, más valioso: volver a ser dueña de su tiempo.

La ambición también necesita una dirección

Silvia nos animó a conocernos mejor antes de perseguir cualquier objetivo profesional. ¿Qué nos motiva? ¿Qué habilidades tenemos? ¿Qué clase de vida queremos construir?

Insistió en que la ambición no debe quedarse en una declaración de intenciones. Para alcanzar nuestras metas necesitamos iniciativa, perseverancia y una actitud estratégica ante las oportunidades.

«Sed pesados con lo que queréis», nos aconsejó. No se refería a insistir sin sentido, sino a demostrar un interés verdadero por aquello que deseamos conseguir, aprender de quienes saben más que nosotros y no conformarnos con esperar a que las oportunidades aparezcan.

También nos recordó que debemos ser conscientes de nuestras circunstancias. Muchos disfrutamos de oportunidades que otras personas no tienen, pero esas ventajas no garantizan nuestro futuro. Debemos reconocerlas, aprovecharlas responsablemente y estar dispuestos a esforzarnos más allá de nuestra zona de comodidad.

Construir oportunidades y rodearnos de quienes nos hacen crecer

Uno de los aspectos más prácticos de la sesión fue la importancia de las relaciones personales. Silvia defendió que una buena red de contactos no se construye únicamente a través de las pantallas, sino conversando, preguntando y acercándonos a los entornos profesionales en los que queremos desarrollarnos.

Nos animó a buscar personas que nos desafíen intelectualmente y a dejarnos aconsejar por quienes tienen más experiencia. Nuestro entorno, explicó, condiciona enormemente nuestras posibilidades de crecimiento.

También destacó la importancia de establecer objetivos concretos, escribirlos, fijar plazos y revisar periódicamente nuestros avances. Porque imaginar un futuro es importante, pero trabajar cada día para hacerlo posible es lo que marca la diferencia.

En ese camino, debemos aprender a valorar nuestros pequeños logros. Silvia reconoció que su excesiva autoexigencia le había impedido disfrutar de muchos de ellos. Por eso nos invitó a encontrar un equilibrio entre querer mejorar constantemente y saber agradecer lo que ya hemos conseguido.

Ganar más no siempre significa vivir mejor

Actualmente, Silvia desarrolla su actividad profesional vinculada a una empresa, en una modalidad de trabajo que le permite organizar sus horarios, trabajar desde distintos lugares y disponer de mayor libertad personal.

Para ella, esa autonomía constituye uno de sus mayores logros profesionales. Ha descubierto que ganar dinero no tiene por qué ser incompatible con disfrutar del tiempo, siempre que sepamos definir nuestras prioridades.

También nos invitó a reflexionar sobre nuestros hábitos económicos. Nos aconsejó evitar los gastos innecesarios, pensar cómo aprovechar mejor nuestros ingresos y adquirir una mayor conciencia del valor del dinero.

Su mensaje no consistía en renunciar a la ambición económica, sino en comprender qué lugar queremos que ocupe el dinero en nuestra vida y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.

El éxito empieza por conocernos

Silvia nos dejó una reflexión especialmente importante para quienes todavía estamos construyendo nuestro futuro. No existe una única definición de éxito válida para todos. Algunos aspirarán a dirigir grandes empresas; otros, a emprender sus propios proyectos, y otros encontrarán su satisfacción en disponer de tiempo para lo que más les importa.

Gracias a esta sesión del programa HÉROE®, comprendimos que debemos ser curiosos, cuestionar nuestras propias ideas y atrevernos a salir de lo conocido. Que el esfuerzo y la ambición son fundamentales, pero también lo es saber hacia dónde queremos dirigirlos.

Quizá la pregunta no sea únicamente qué estaríamos dispuestos a hacer por ganar 100.000 euros al año, sino qué tipo de vida queremos vivir cuando hayamos alcanzado nuestras metas.

Muchas gracias, Silvia, por ayudarnos a cuestionar nuestra idea del éxito y recordarnos que debemos ser protagonistas de nuestras propias decisiones. Ojalá sepamos perseguir nuestros objetivos sin perder de vista lo que verdaderamente nos hace felices, y convertirnos así en auténticos Héroes capaces de inspirar a los demás.

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Sobre ella:

Psicopedagoga, career coach y especialista en empleabilidad y bienestar organizacional. Acompaña a profesionales en procesos de búsqueda de empleo, cambio y desarrollo de carrera, ayudándoles a identificar su valor, tomar decisiones y afrontar con mayor claridad los procesos de selección.

Desarrolla también una importante labor de divulgación sobre mercado laboral, talento y recursos humanos, con una comunidad de más de 43.000 seguidores en LinkedIn, donde comparte herramientas y consejos prácticos sobre currículum, entrevistas, empleabilidad y decisiones profesionales.

Actualmente está vinculada profesionalmente a LHH y compagina su actividad con la formación, la creación de contenido y el acompañamiento a profesionales en distintas etapas de su carrera.