CHARLA DEL PROGRAMA DE EXCELENCIA PERSONAL DEL COLEGIO MAYOR SANTILLANA.
Vive una experiencia universitaria plena en nuestro colegio mayor en Madrid.
El pasado jueves 12 de marzo compartimos en Santillana tiempo con Pau Rodrigo, especialista en lenguaje no verbal. Paradójicamente, nos viene a hablar de un tema que, por recomendación de las autoridades sanitarias, se está dejando de lado: algo tan arraigado en nuestra cultura como el apretón de manos es ahora algo a evitar, ante el riesgo de contraer el Coronavirus.
Pero, naturalmente, el lenguaje verbal es mucho más que un simple apretón de manos. Este engloba todo aquello que va más allá de las palabras, que las complementa, pero que, la mayoría de veces, es mucho más poderosa -entorno a 6 o 7 veces más-, puesto que engloba más del 60% de la comunicación. Esto quiere decir que, en una simple conversación, transmitimos mucho más con nuestro cuerpo que con nuestras palabras.
Fotografía: Jaime Baselga
La prueba fehaciente de ello es el debate entre los dos candidatos a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 1960: John Kennedy y Richard Nixon. Este debate se retransmitió por radio y, por primera vez, por televisión. Sin embargo, no podemos decir que todos los estadounidenses percibieron el mismo debate, ya que había una diferencia esencial: la presencia del lenguaje corporal. La relevancia que puede llegar a tener este se ve en que aquellos que escucharon el debate por la radio, eligieron en las encuestas a Nixon como claro vencedor del debate, mientras que los que, además de escucharla, la vieron, eligieron a Kennedy, cuya expresión corporal marcó la diferencia.
Esta anécdota ha hecho que muchísima gente, desde ese momento, quisiese aprender a hablar en público, y con ello, a moverse correctamente, y muchos científicos se dedicaron a estudiar el significado de todos nuestros gestos. Rodrigo es uno de esos estudiosos que se ha especializado en la interpretación de las señales de nuestro cuerpo, y ha querido compartir un poco de su conocimiento con nosotros:
«Nuestros pies muchas veces nos delatan, e indican si nos interesa mucho una persona -cuando apuntan hacia ella-, si estamos nerviosos o incómodos -cuando damos pasos cortos repetidamente- o nos queremos ir -cuando los pies apuntan a la salida.»
Así pues, nos ha hablado sobre cómo hay gestos que dependen del contexto cultural (por ejemplo, el exceso de contacto corporal propio de los españoles), y otros gestos que son innatos y que todo el mundo tiene (como levantar las manos para celebrar algo, cosa que también hacen los ciegos, a pesar de no haber podido ver a nadie hacer este gesto). También nos ha hablado de la importancia de todo lo que hay debajo de nuestra cintura: nuestros pies muchas veces nos delatan, e indican si nos interesa mucho una persona -cuando apuntan hacia ella-, si estamos nerviosos o incómodos -cuando damos pasos cortos repetidamente- o nos queremos ir -cuando los pies apuntan a la salida.
Pero a lo que más importancia a dado es al apretón de manos, ya que es una de las cosas que más influencia va a tener sobre la imagen que se formen de nosotros. Por eso, nos ha dado la clave para dar un buen apretón de manos, que no debe ser ni muy débil ni muy fuerte, y que, a ser posible, debe ir acompañados de contacto visual y de un ligero toque con la mano. La razón de esta recomendación es que hacerlo producen en nuestro interlocutor oxitocina, hormona que estimula el deseo de contacto con la otra persona. El mejor ejemplo de quien usa esta técnica es Barack Obama.
En occidente, lo normal es mirar a nuestro interlocutor entre un 60 y un 70 por ciento.
Otro elemento del lenguaje no verbal es la mirada. En occidente, lo normal es mirar a nuestro interlocutor entre un 60 y un 70 por ciento. Salirse de esta ratio se interpreta como algo raro. Además, los ojos pueden delatar a alguien que miente. El mentiroso, por los nervios, puede esquivar el contacto visual o, por el contrario, mantener fijamente la mirada. También indican si una sonrisa es sincera: cuando hay arrugas en torno a ellos.
Seguramente, al rededor de los nuestros no podría haber más arrugas, pues esta es, sin duda, una de las mejores tertulias que hemos tenido este curso.
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
PAU RODRIGO
El poder del lenguaje no verbal
– Más allá de las palabras –
Consultor experto en comunicación no verbal.
Analista de conducta.
📆 12 de marzo
🕒 Cena: 20:20 h Tertulia: 21:00 h
🏡 C/Marbella 60, 28034, Madrid
Hay derrotas triunfales a las que envidian algunas victorias
El contenido del Programa de Excelencia personal del Colegio Mayor Santillana se divide en tres bloques: el primero de todos está orientado al autoconocimiento, el segundo, al conocimientodelentorno que nos rodea y el tercer bloque está destinado a combinar ambos saberes para poder saber cuál es nuestro lugar en el mundo y cómo podemos transformarlo. Este tercer bloque ha sido coronado por la sesión del pasado 27 de febrero, en el que recibimos a Pedro García Aguado.
Pedro ha sido campeón olímpico, presentador de televisión, escritor, conferenciante, y un largo etcétera. A primera vista puede parecer muchísimo más eminente haber ganado una medalla olímpica que haber presentado un programa de televisión pero mucha gente le admira más por su paso por la parrilla televisiva.
En el caso de Pedro, hacerlo es lo más previsible, y no porque pensemos que en la televisión haya alcanzado -o incluso superado- en nivel de prodigiosidad al deporte sino por el contenido del programa concreto que estuvo presentando durante varios años, – Hermano Mayor – . Y es que lo que había detrás de este programa era la ayuda a familias que tienen problemas con sus hijos dentro y fuera del hogar.
Fotografía: Gonzalo Rodríguez
Para conseguir esto no ha necesitado de títulos de psicología ni nada parecido, sino que ha precisado tan solo de la sabiduría que le ha otorgado su propia experiencia que, tras más de una década «hundido» por culpa del alcohol y las drogas, con todo lo que ello acarrea, Pedro sabe mejor de primera mano cómo se sienten muchos de esos chicos que salían en el programa.
Para llegar hasta ese punto, el camino que atravesó fue oscuro y sinuoso. Comenzó a sus 14 años, bebiendo alcohol. Cinco años más tarde empezó con la cocaína. Y, como en todo camino oscuro, a uno le cuesta poder percibir bien la realidad. Para auto justificarse, culpaba a los demás, eximiéndose de toda responsabilidad, hasta tal punto que acabó creyéndose él mismo sus propias mentiras.
Cuando, por un cúmulo de eventos, tocó fondo, pudo salir de esta vorágine de mentiras, y ayudar a otros que han atravesado una situación parecida a seguir su ejemplo. Al hacerlo, é mismo muestra como ha podido coger sus mayores bajezas y asumir su responsabilidad para poder cambiar y, además, hacer el bien ayudando a otros.
Un paralelismo parecido fue el que le sucedió en su carrera deportiva: estuvieron años llegando a finales, pero sin ganar nunca ninguna, siendo el colmo la final de las olimpiadas del ’92, en Barcelona. En ese momento, podrían haberle echado la culpa a muchísima gente, pero, en vez de eso, asumieron la responsabilidad que tenían sobre aquella derrota para cambiar de paradigma. Cuatro años después, en las siguientes olimpiadas, se hicieron con el oro.
Ambas historias son bellas metáforas -y sencillas como la vida misma- de lo que todos deberíamos hacer ante las derrotas: asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde para poder mejorar, sin tratar de engañarnos ni auto justificarnos.
Como concluye un vídeo que nos enseñó durante su coloquio, «hay derrotas triunfales a las que envidian algunas victorias». Ese es el caso de estas dos historias, y de toda derrota que te sirva para mejorar y, sobre todo, para ayudar a los demás.
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
PEDRO GARCÍA AGUADO
La estrategia del camaleón – Aprender y adaptarse –
Asesor, conferenciante y escritor. CEO de Aprender a Educar Co Founder Centro Tempus
Trayectoria · Exjugador español de waterpolo, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, presentador de programas de televisión, escritor y conferenciante. · Entre 2009 y 2015 presentó en el canal Cuatro los programas Hermano mayor, El campamento y En la caja. · Con posterioridad presentó los programas Cazadores de trolls, La isla, Eso que te ahorras y De hoy en un año, en el grupo Atresmedia. · En 2019 ha sido Director General de Juventud de la Comunidad de Madrid
📆 27 de febrero 🕒 Cena: 20:20 h Tertulia: 21:00 h 🏡 C/Marbella 60, 28034, Madrid
CHARLA DEL PROGRAMA DE EXCELENCIA PERSONAL DEL COLEGIO MAYOR SANTILLANA.
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El pasado jueves 20 de febrero recibimos en el Colegio Mayor Santillana a Antonio Miguel Carmona, político madrileño con dilatada experiencia en múltiples disciplinas sobre las que solo pudimos hablar de pasada porque no vino a hacer gala de su brillante carrera sino a compartir una breve pero rica síntesis de su visión sobre el panorama político español.
En concreto vino a compartir su defensa de algo que existe desde el siglo III d.C., con la diócesis de Diocleciano, pero que actualmente corre peligro. Se refiere claramente a la unidad de España. Ante todo, nos pide disculpas por darnos este pronóstico que a más de uno le quita el sueño, pero es algo sobre lo que tenemos que estar alerta —nos dice—.
Quiere que seamos conscientes porque cree que la formación es la única vía para acabar con los dolores que afligen al país desde hace años. Estos dolores, que pueden acabar por destruirlo, son causados por personas que no tienen ni competencia intelectual ni competencia política. «Su mayor error —dice— es ceder más competencias a las autonomías». Esta sucesión de acontecimientos políticos llega a su peor puerto, en su opinión, cuando el gobierno central se sentó a negociar de tú a tú con el Govern de Cataluña, y cuando cedió la Seguridad Social a Euskadi (hace un par de días), pues esta es la institución que más cohesión crea a nivel nacional.
Fotografía: Gonzalo Rodríguez
«Ahora bien, todas estas medidas, ¿no las ha llevado a cabo el partido en el que él milita?», se preguntó buena parte del público; aunque antes de que alguien lo preguntase él mismo lo confirmó. A pesar de ello sigue siendo socialdemócrata y para él la unidad de la nación está por encima de todo principio político o económico. De hecho, no repara en criticar no solo a su propio partido sino a todo símbolo político, ya sea la izquierda o la derecha. A cada uno le reprocha una cosa: por un lado, a la derecha le recuerda que «no hay nada más patriótico que hacer la declaración de la renta» y a la izquierda, que se deja envilecer por los nacionalismos periféricos.
«Somos un país trascendente».
Una etiqueta política con la que se siente a gusto es la de jacobino. Se autodenomina así porque dice ser centralista. Al igual que él, nos recuerda, que también lo fueron Pío Baroja, Gregorio Marañón y Unamuno, aunque este último llegó a ser muchas cosas. Y lo es porque, como decían ellos, «somos un país trascendente».
También nos recuerda el importante papel que ha jugado la burguesía en estos sucesos. Esta, al igual que la burguesía de otras regiones españolas, defendió el proteccionismo para poder desarrollar su industria durante la revolución industrial. Actualmente, para defender sus intereses frente a la burguesía española, busca la autonomía. Este cambio de paradigma evidencia sin duda que su estrategia política está supeditada a sus intereses económicos.
Frente a este ataque no lanza un mensaje belicista sino uno caracterizado por la moderación. Nos dice que no hay que defender la unidad de forma equivocada, escudándonos solamente en la Constitución sino construyendo un proyecto común en el que todo hombre y mujer se vea implicado al recibir los mismos derechos y deberes independientemente de su condición. Este camino, nos dice, lo marca Francia.
Por último, se despide respondiendo a la pregunta de Héctor diciéndole que, tras la vasta carrera a sus espaldas, lo que más valora es «ayudar a los demás, Vivir para servir».
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
¿Por qué España se niega a si misma?
Un relato de soluciones y disoluciones
Profesor de Economía y político.
También participa como analista de distintos programas de debate político en radio y televisión.
📆 20 de febrero
🕒 Cena: 20:20h Tertulia: 21h
🏡 C/Marbella 60, 28034, Madrid
La clave de la dignidad es juzgar actos y no personas
CHARLA DEL PROGRAMA DE EXCELENCIA PERSONAL DEL COLEGIO MAYOR SANTILLANA.
Vive una experiencia universitaria plena en nuestra residencia universitariaenMadrid.
El pasado jueves 30 de enero recibimos en nuestro Colegio Mayor a Gonzalo y María, quienes trabajan en Cooperación Internacional desde hace años, habiendo sacado múltiples proyectos adelante. Realmente resulta sorprendente que gente tan joven, que solo nos saca un par de años a algunos de nosotros, ya haya dejado su huella en una organización tan grande e importante como es en la que trabajan. Pero más impactante es que dediquen su tiempo a algo que cada vez es menos frecuente ver: ayudar a los demás.
A lo largo de la sesión nos han explicado lo importante que es para ellos este objetivo, y que no debe consistir solamente en una ayuda material, si no en algo que va mucho más allá, que es hacer visible la dignidad de esas personas a las que ayudan. «¿Por qué es tan importante tratar a todo el mundo con dignidad?», se preguntaron muchos colegiales, «porque todos los conflictos en el mundo, ya sean guerras, o simples peleas, tienen su raíz en precisamente eso, en no reconocer la dignidad del otro», nos respondió Gonzalo.
<<Todos los conflictos del mundo tienen su raíz en reconocer o no la dignidad del otro.>>
Un ejemplo que nos muestra la importancia de esto es, ni más ni menos, el apoyo escolar, que la organización da a decenas de niños de primaria y secundaria. Estos niños tienen las mismas capacidades que cualquier otro, a pesar de los resultados que presentan. Esto se debe a que muchos de ellos, cuando vuelven del colegio, no tienen a nadie en casa que les pregunte qué tal les ha ido en un examen, que les enseñe a coger hábitos de estudio o que, simplemente, les de amor. Pero en el apoyo escolar, además de aprender matemáticas, inglés o lengua, lo que verdaderamente deja huella en ellos es la atención que han recibido por parte de los voluntarios. «Cuando adquieres el compromiso de ir semanalmente a verles y a echarles una mano, les estás mandando un gran mensaje: que son importantes, que sus estudios valen la pena». De no ser por esta ayuda, no solo fracasarán académicamente, sino también en la vida en general, ya que quedarán con unas profundas heridas afectivas y no sabrán confiar en nadie. Ahí está la importancia de su labor.
Fotografía de Gonzalo Rodríguez
Otra clave de la dignidad es juzgar actos y no personas, idea que ya aparecía en el código penal romano. Naturalmente, esto, cuesta mucho, ya que en la actualidad tendemos a etiquetar a las personas. Pero estas etiquetas lo único que hacen es envilecernos, no dejándonos ver en lo más profundo de la persona, guiándonos solo por unos cuantos prejuicios. Y sabemos de sobra lo doloroso que es esto, pues todos hemos recibido alguna en un momento de nuestras vidas, pero, sin embargo, seguimos poniéndolas. De la importancia de evitar hacer esto nos concienció la exposición de fotos que lleva una semana por las paredes del Colegio Mayor. Estas fotos, nos explica María, no pretenden retratar a personas sin hogar, y mostrar su miseria como si lo viésemos desde un escaparate. Por el contrario, en muy pocas fotos se ve esto, ya que, todas estas fotos fueron realizadas por una persona sin hogar. Esto se hizo con el objetivo de mostrar su día a día desde su punto de vista, porque, al fin y al cabo, ¿quién mejor que ellos para hacerlo? Además, mostrar los gustos de una persona es una forma de humanizarla, de mostrar que, tras la fachada que nos muestra, hay un mundo inmenso.
Tras explicarnos todo esto y mostrarnos el testimonio de Paco, un hombre de 51 años que vive en la calle, nos dejó a todos claro la crudeza de no tener hogar. Por último, concluyeron con un taller que nos ayudó a profundizar sobre el significado y verdadero valor de la dignidad.
Sin duda, ha sido una sesión que ha dejado huella en nuestras vidas.
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
La dignidad, valor transformador del trato a las personas
Gonzalo Villalón Fornés
Economista | Consultor de cooperación y desarrollo
Maria Villarta
Coordinadora de proyectos en Cooperación internacional.
📆 30 de enero
🕒 Cena: 20:20h Tertulia: 21h
🏡 C/Marbella 60, 28034, Madrid
«Es mejor tener diez culpables en la calle, que meter a un inocente en la cárcel.»
CHARLA DEL PROGRAMA DE EXCELENCIA PERSONAL DEL COLEGIO MAYOR SANTILLANA.
Vive una experiencia universitaria plena en nuestra residencia de estudiantes en Madrid.
El pasado jueves 23 de enero estuvo con nosotros Antonio Del Moral, magistrado del Tribunal Supremo que ha llevado entre otros, casos como el del Procés.
Nos contó que su larga carrera le ha brindado, sobre todo, numerosas anécdotas, muchas de ellas muy simpáticas. Esto explicaría por qué no se le ha borrado la sonrisa durante toda la tertulia. Una sonrisa que sin duda, es signo de que aún conserva la pasión por su oficio. Y esta pareció acentuarse mientras compartía con nosotros algunas de esas anécdotas, algunas tales como pequeños malentendidos en los que, en distintas conferencias en Guatemala y Honduras, le presentaron como «fiscal supremo del tribunal español», causando la consecuente risa de sus compañeros.
Pero sobretodo ha compartido con nosotros una anécdota que ha servido, además de para ofrecernos un dulce recuerdo -y nunca mejor dicho-, para hacernos comprender cómo funciona verdaderamente el derecho. Su anécdota es la siguiente:
«Los que aplicamos la justicia somos, ante todo, humanos.»
Fotografía de Jaime Baselga
Hace años, recibió la visita de un colegio. El grupo estaba compuesto por ochenta niños de entre ocho y diez años. Hasta entonces, se había hecho cargo de casos importantísimos, pero nunca se había enfrentado a tal marabunta de niños. Para apaciguarles, decidió traerles chocolatinas, y darle una a cada niño que le respondiese bien a una pregunta. Comenzó con preguntas fáciles: qué era un juez, a qué se dedicaba etc. y a cada respuesta, un niño recibía una chocolatina. Pero acabó preguntándoles «¿Los jueces alguna vez nos equivocamos?», a lo que todos los niños respondieron, al unísono, con un rotundo «no». Esta vez, naturalmente, ninguno recibió chocolatina. Entonces les explicó lo mismo que nos explicó a nosotros: «los que aplicamos la justicia somos, ante todo, humanos. Esto significa que nos podemos equivocar, y que no siempre tomamos las medidas adecuadas. La justicia de los hombres es tan pequeña como los propios hombres.» Con este mensaje no nos incita a dejar de creer en la justicia, sino a, más bien, lo contrario. Nos dice que no hay que perder la fe en ella, que tenemos que aspirar a que la justicia del hombre llegue lo más cerca posible al ideal de justicia.
Para ilustrarnos mejor hasta qué punto puede llegar la imperfección de la justicia, nos contó la historia de un hombre inglés al que acusaron de violador. Este hombre pasó doce años en la cárcel hasta que se descubrió que el verdadero autor del crimen no había sido él.
«Es mejor tener diez culpables en la calle que meter a un inocente en la cárcel.»
Este error tiene una gran magnitud, ya que destruyó la vida de una persona. Por eso, nos transmite la siguiente reflexión, que se debe tener siempre presente antes de juzgar a alguien: si metemos a un sospechoso en la cárcel, podemos cometer dos injusticias: metemos a un inocente en la cárcel, y dejamos al culpable en libertad. En cambio, si le absolvemos, solo podemos cometer una injusticia: dejar libre al culpable de un crimen. En este sentido, nos dice que, para él, es mejor tener diez culpables en la calle que meter a un inocente en la cárcel.
Esta afirmación, sin duda, tiene unas grandísimas connotaciones, y nos ha dejado a los colegiales mucho de lo que hablar y sobre lo que relfexionar.
Autor: Pablo Cortina Veterano del Colegio Mayor
La justicia… ¿Es justicia? Antonio del Moral García
Magistrado del tribunal supremo
📆 23 de enero
🕒 Cena: 20:20h Tertulia: 21h
🏡 C/Marbella 60, 28034, Madrid
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