Jerónimo José Martín «Heroínas contra Héroes en el cine actual»
Si un tertuliano comienza su intervención diciendo: «Estaba un día desayunando con Charlize Theron y…» todo lo que venga después tiene que ser bueno, sí o sí.
Fotografía: Rafael Parra
Y no solo cumplió con el listón tan alto con el que empezó, sino que la tertulia con Jerónimo José Martín fue todo un espectáculo en el que la intensidad se fue incrementando hasta el final, terminando con una anécdota… Mejor os la cuento al final y así os tengo un ratito en tensión.
Por poneros un ejemplo de lo que significó la sesión para los colegiales de Santillana, uno de los asistentes dijo al terminar que había sido el mejor día de su vida y al día siguiente, lejos de recapacitar y pensar que a lo mejor «se había venido arriba», nos confesó que no había dormido en toda la noche pensando en todo lo que había sentido.
Pero dejémonos, de momento, de alabanzas y vamos al lío.
Jerónimo, además de ser un excelente crítico de cine, es un gran defensor del cine actual, contemporáneo, y uno de los motivos (dejando a un lado la mayor o menor excelencia técnica de las películas) es la capacidad que tiene el cine de ser, por un lado, reflejo de la sociedad y por otro, un mecanismo generador de opinión para determinados grupos de interés.
Históricamente eso se veía más claro en el cine independiente, que era el encargado de hacerse eco de problemas, conflictos, luchas… Pero en la actualidad todo el cine sigue una de esas dos funciones, ya sean megaproducciones de superhéroes, «pelis» de «dibus», o cine independiente noruego (esto último es para hacerme un poco el interesante y entendido).
Jerónimo nos explicó cómo estamos viviendo un momento de la historia en el que se están produciendo cambios muy fuertes que actúan contra la objetividad de la naturaleza humana, reflejados en una ideología de género que se impregna en todos los ámbitos sociales.
Si a eso le añadimos un toque filosófico, nos encontramos con que vivimos en una sociedad marcada por el hedonismo, esto es, una ideología dominante que pone el acento en el placer, el dinero y el poder, y, además, desde un plano individualista, o sea, pensando en nosotros mismos y nadie más. ¿Y eso qué es lo que provoca? Una sociedad que enfrenta a hombres y mujeres y una sociedad de «soledades» en la que yo voy a mi «bola» y piso a quien tenga que pisar para conseguir mis objetivos, en la que lo peor que te puede pasar es ser un loser, un perdedor, porque si lo eres… ¿Qué narices estás haciendo con tu vida que no eres capaz de triunfar (en términos de placer, dinero y poder)?
Y uno puede pensar: bueno, antes éramos esclavos, luego siervos, posteriormente herramientas de clases altas…No está tan mal que vivamos bien y disfrutemos de los placeres de la vida. En el fondo nos están dando cosas buenas a cambio de nada, ¿verdad? En este punto conviene recordar que nadie regala nada a cambio de nada, por lo que debemos despertar y entender que a muchos le interesa (y no solo desde el punto de vista económico, aunque estén forrados) que estemos anestesiados pensando solo en nuestro placer. ¿Por qué será? Dejamos esa pregunta para que cada uno responda lo que considere.
Afortunadamente, el cine, igual que sus historias, también entiende lo que está pasando y se rebela contando historias en las que la trama se centra en poner en valor el esfuerzo y la lucha contra la tiranía. De esa manera, tenemos historias que defienden la rebelión de los losers, que vuelven a hablar de la importancia de la familia o de la paternidad y la maternidad como dimensiones objetivas del ser humano necesarias para alcanzar la plenitud.
Pero ¿esta charla no iba de actrices y actores de Hollywood, sus cotilleos, chismes y chascarrillos?
Por supuesto que sí, y eso es lo bonito del cine, que además del cotilleo, nos seguirá contando historias que nos hagan pensar y reflexionar. Ojalá podamos ver todo lo que tiene para mostrarnos con un espíritu crítico, con un criterio propio y teniendo claro lo que cada película, serie o documental nos quiere contar.
Porque, como dice Jerónimo, si no te quedas en la superficie de lo que ves y profundizas un poco, percibirás el mensaje que el director quiere transmitir en cada creación.
Como ejemplo de esto, nos detalló de manera muy gráfica la entrevista que hizo a Mark Walhberg y a M. Night Shyamalan en el estreno de «El incidente», y cómo ambos asintieron al preguntarles Jerónimo si era una película con trasfondo religioso que ensalzaba la fuerza del amor.
Muchas gracias, Jerónimo, por tu visita, ojalá algún día nosotros defendamos nuestra profesión con el amor y la pasión que tu muestras en la tuya y que con tanto acierto nos trasmitiste el 18 de noviembre de 2021, dentro del programa HÉROE® del Colegio Mayor Santillana.
Miguel Aranguren LEER, SOÑAR, ESCRIBIR
«o cómo de un diario surge un novelista»
«Un escritor es un cazador de historias, por eso esta noche me voy a llevar más de lo que os voy a dejar. Porque algún día, sin saber cómo, cuándo ni por qué, saltará la chispa de aquello que presentí, vi y sentí».
Fotografía: Rafael Parra
Con esta sugerente frase comenzó la tertulia el escritor Miguel Aranguren, que vino el pasado jueves 11 de noviembre al Colegio Mayor Santillana para participar en nuestro programa Héroe®.
Y es que, según sus palabras, Miguel vino para «sacudirnos» con la intención de que espabilemos y vivamos la vida, ese regalo que se nos ha dado, que pasa tan rápido que apenas nos damos cuenta y que, por tanto, no podemos desaprovechar.
Por eso nos invita a que cada día nos preguntemos, ¿qué podría yo hacer? Si lo hacemos, cuando pase tiempo podremos echar la vista atrás y contar nuestra historia igual que un escritor cuenta su novela. Si lo conseguimos, es que nuestra vida habrá merecido la pena.
Con esta premisa vive Miguel su vida y esa actitud le ha llevado a ser, además de escritor, apoderado taurino, aprendiz de escultor de madera y, sobre todo, un gran promotor de la lectura, dedicando gran parte de su tiempo y esfuerzo a luchar para que la gente se apasione por devorar libros.
Una vida profesional que comenzó con un sueño cumplido, un viaje a África. Miguel tenía esa ilusión desde que veía las películas de Tarzán siendo un niño, por eso le encanta conocer los sueños de los jóvenes y, sobre todo, le inquieta descubrir que alguien no los tenga.
En ese viaje se hizo escritor gracias a que llevó un cuaderno donde apuntó todo lo que hacía y sentía: los olores, los paisajes, los amigos… El verano acabó, no quería volver y, mientras el avión de regreso despegaba y se le saltaban las lágrimas, pensó «tengo el verano escrito». Así comenzó a leer el diario y «se desdobló». Él ya no estaba en el avión, comenzaba de nuevo el verano y comprendió que se había convertido en escritor. Descubrió que tenía el poder de «desdoblar el tiempo». Tenía una historia que no le pertenecía y a partir de ahora se dedicaría a contar muchas más para los demás. Por eso, desde entonces, se ha dedicado a observar y preguntar.
Y fue otra pregunta la que consiguió, nuevamente, zarandear a la audiencia:
«¿Qué hace un joven en la universidad si no lee?».
La respuesta puede ser: «Es que yo me centro en lo mío», pero a un universitario le tiene que interesar TODO. Debe aspirar a estar en el engranaje principal de la sociedad, en la parte de la estructura social que hace que la maquinaria funcione. Debe estar en la parte fundamental de la máquina, en el corazón del motor. Y en ese corazón, la clave está en conocer al ser humano, formarse en la propia antropología y… ¿De qué nos hablan los libros? Del ser humano. Ese ser humano que se define por lo que lee. Ese ser humano que, ante un mismo texto, lee una novela distinta que el resto de los mortales.
Una vez que estábamos entregados a su historia y locos por comenzar a leer una y otra novela, surgió una pregunta más interesante todavía:
«Si, además de leer quisiera escribir, a mi edad, ¿podría?
Es decir, un escritor, ¿nace o se hace?»
Miguel nos dejó claro que todos, si llevamos desde los 3 años con un lápiz en la mano, deberíamos escribir relativamente bien y sería esperable que tuviéramos ocasiones para escribir. La clave es:
¿Queremos esforzarnos en contarle a alguien una historia apasionante?
Con esa pregunta terminamos este artículo, deseando que buena parte de los asistentes comiencen a abrir libros y descubrir historias increíbles. Esas historias están llenas de Héroes y seguro que entre nosotros hay alguno que verdaderamente lo es y comienza a escribir una historia para que otros la lean y la vivan de mil maneras diferentes.
David Rodríguez-Rabadán «Aunque no se pueda CURAR, siempre se puede CUIDAR»
Fotografía: Rafael Parra
El hecho de que un día moriremos es lo único seguro después de nacer. Todo lo que suceda entre estos dos eventos es una aventura que nos corresponde vivir a cada uno de nosotros.
Sin embargo, es curioso cómo, a pesar de ser la única certeza que tenemos, la muerte continúa siendo tabú en la sociedad.
Pues de eso, de muerte, o mejor dicho… de vida, vino a hablarnos David Rodríguez-Rabadán, director general del Hospital Laguna el pasado jueves 28 de octubre de 2021.
Y decimos de vida porque Laguna se dedica a cuidar la fragilidad en esos últimos momentos de la vida. Pero para comprender esto un poco mejor comenzó explicándonos «qué es Laguna»:
Es el mejor hospital de cuidados paliativos de España.
Tiene una unidad pediátrica de cuidados paliativos.
Tiene una de las mejores unidades de cuidados del Alzheimer severo.
Tiene también una residencia de mayores para cuando empiezan a aparecer los síntomas del Alzheimer, con el objetivo de ayudar a frenar el avance de la enfermedad.
Y tiene también un programa de rehabilitación y estimulación cognitiva para las personas mayores que comienzan a tener lagunas y despistes.
Y como muchos no teníamos demasiada idea de lo que estaba hablando, continuó explicándonos: ¿qué son los cuidados paliativos?
Todavía no son una rama de la medicina (como la cardiología o la neurología) sino una especialización. Sirven para quitar el dolor cuando tu enfermedad es incurable. Y por eso hablamos de vida, porque sirven para que lo que te queda de vida, lo vivas bien y con consciencia.
Para conseguirlo es muy importante formar muy bien a todos los que forman la pirámide de atención, desde los médicos a los cuidadores a domicilio, los auxiliares, las enfermeras…
Una vez que nos explicó qué se hace en Laguna y por qué, David nos habló de la «dignidad humana». Todas las personas somos dignas por ser seres racionales, pero sobre todo por tener alma. Los enfermos de Alzheimer severo no son muy racionales en su estado, pero sí tienen alma, y muy grande, por lo que no pierden nunca su dignidad.
David no rehuyó la polémica y afrontó sin tapujos un tema tan controvertido como la ley de la eutanasia. Fue muy crítico con ella, ya que lo primero que le llama la atención es que se hayan inventado el término «muerte digna» y, bajo la excusa de la libertad de que cada uno puede hacer lo que quiera con su vida, realmente lo que se ha hecho es obligar a alguien a que me mate. Porque todo el mundo tiene la libertad de suicidarse, pero el estado no puede obligar a alguien a que me mate.
¿Por qué David defiende los cuidados paliativos frente a la eutanasia?
Porque con esta ley, una persona puede elegir morir en un momento de dolor intenso, sin lucidez. Incluso una persona con depresión, que no ve salida, puede elegir morir, y es que la ley prevé como supuesto el «sufrimiento físico o existencial».
Cuando David leyó el borrador de esta ley, se le ocurrió que sería bueno explicar cómo tratan en Laguna esa parte final de la vida y escribieron un libro: «La vida y un día más», porque lo que quieren contar es «ese día más que no hubiera existido con la eutanasia», un libro lleno de anécdotas que han ocurrido en Laguna en «esos días más», lleno de historias que entran por el corazón.
Después de contarnos muchas anécdotas que, efectivamente nos entraron por el corazón, entendimos claramente la diferencia entre cuidados paliativos y eutanasia:
«El dolor es tan desesperante que te lleva a querer morir para no sufrir. La eutanasia hace eso, matarte para que no sufras. Los cuidados paliativos te quitan el dolor y te ayudan a asumir el final de tu vida de una forma mucho más serena y natural».
Por último, David nos animó a ser buenos profesionales y allá donde estemos, influir. Nos explicó la importancia de hacer bien lo que decidamos hacer, ser honestos, pensar en los demás, ser esa pequeña luz en nuestro entorno. Nos instó a no ser mediocres, porque los mediocres no convencen a nadie, sino a adquirir prestigio, personal y profesional para que nuestra opinión cuente, y así cambiar el mundo.
Muchas gracias, David, por todo lo que nos has aportado, por tu experiencia y tus consejos. Seguro que intentaremos vivir una vida plena gracias a ellos, y cuando llegue el final ojalá podamos, sin dolor, despedirnos de todas las personas que queremos e irnos en paz, sintiendo que nuestra vida ha merecido la pena.
«El arte es una vocación, una actitud ante la vida»
Con esta sugerente frase comenzó su intervención Fernando Hernández, más conocido como KOCTEL, uno de los artistas urbanos más importantes de nuestro país.
El 21 de octubre de 2021 vino a compartir su testimonio: una historia de vocación, trabajo, «inversión», constancia y… después de mucho de todo eso, éxito.
Fotografía: Rafael Parra
Porque una cosa nos dejó muy clara: el éxito no llega por casualidad sino por la acumulación de años y años de decisiones que debes tomar y que no siempre son fáciles.
Fernando no nació en una familia de artistas, tampoco fueron sus padres los que le inculcaron la pasión por el arte. Todo comenzó siendo un niño al que le gustaba pintar. Pero no era como todos los demás, era capaz de pasar horas delante de un montón de hojas con la única compañía de sus lápices de colores.
Su familia, de origen humilde, hubiera preferido verle en la universidad estudiando algo de provecho, pero ante la evidencia tan clara de cuál era su pasión, lo único que hicieron fue ayudarle e inculcarle un espíritu de sacrificio. Querían que tuviera claro que nadie le iba a regalar nada. Y Fernando nos confesó que esa ha sido la mejor enseñanza que sus padres le pudieron dar, ya que gracias a eso es la persona que ha llegado a ser.
Siendo un niño, Fernando empezó a participar –y ganar– pequeños concursos de pintura, primero locales, luego regionales… Hasta que resulta vencedor de un gran certamen en el que no solo logra el mayor reconocimiento, sino que uno de los miembros del jurado habla con sus padres y les dice que «si Fernando quiere volar, debe salir de Sevilla».
En ese momento sus padres apuestan por ello y se traslada a Madrid a estudiar en una escuela de ilustración y diseño. Aquí comienza su carrera artística profesional al profundizar en lo que siempre le había atraído, el arte urbano. Y es que este arte es como un museo al aire libre y él quiere pintar murales.
¿Cómo ha evolucionado Fernando a KOCTEL?
Al terminar de estudiar se encontró con «una mano delante y otra detrás», sin trabajo ni oportunidades. Lejos de desfallecer, comenzó a pintar murales con amigos y desarrollar un estilo artístico propio, ya que en el ámbito del arte es fundamental tener una seña de identidad para que la sociedad te conozca e identifique. Él decidió, en honor a sus raíces sevillanas, darle un sentido cítrico –que no crítico– a su arte. Si ves sus creaciones lo entenderás.
En ese proceso de búsqueda realiza sus primeras exposiciones (arquitectura tropical) y en 2015 empieza a desarrollarse en el gran formato, puliendo su propio estilo. Todos los pequeños pasos que ha dado le aportan energía para seguir adelante.
Su primer proyecto fuera de España fue en Portugal y, una vez cruzada esa frontera, le surge la oportunidad de visitar una exposición en China, pero no para pintar, sino para promocionar allí productos españoles como jamón, vino, queso…
¿Diría entonces que no? Para nada. KOCTEL atravesó medio mundo para invitar a jamón a los visitantes, pero no perdió la oportunidad de ofrecerse para pintar un mural en la misma feria. Lo hizo y fue todo un éxito, teniendo una gran repercusión ya que en China no existía el arte urbano como tal.
¿Qué hubiese pasado si hubiera dicho que no a ofrecer queso? ¿Y si no hubiera tenido el valor de ofrecerse a pintar?
Porque Fernando siempre se ofrecía para pintar GRATIS.
Al volver a España, no dudó en entrar en un colegio de Carabanchel que llamó su atención cuando pasaba por delante, para hacer una propuesta a la directora. A la semana le llamaron y le dijeron que sí, y ese fue su primer gran formato (12×8 metros).
Comienza a utilizar plataformas elevadoras y se da cuenta que el gran formato era muy efectivo y atractivo. Viaja a Alemania y, a base de insistir, le dan un muro de unos 15 metros de alto. También viaja a México, a La Paz (Baja California). En 2017 pinta un muro de 22 metros x 10 de ancho en Georgia (Tiblisi).
KOCTEL nos dejó claro que si quieres ser alguien en el mundo del arte, además de tener gran talento hay que invertir tiempo, dinero y trabajo, mucho trabajo.
Pero una pregunta que todo el auditorio nos hacíamos era,
¿De qué has vivido mientras «invertías» en desarrollar tu carrera?
Con una sonrisa sincera nos contó que había trabajado en todo lo que le salía. Muchos de ellos, precarios y de baja cualificación, para poder vivir. Pero en su vida el dinero siempre ha sido secundario, ya que gracias a su esfuerzo y constancia ha seguido adelante sin pedir ayuda a sus padres.
Actualmente solo se tiene que preocupar de su arte, ya que trabaja para una galería de arte con sede en Bogotá, y son ellos los que le buscan los proyectos y los clientes.
Sin todo ese esfuerzo y sacrificio, no hubiera sido posible todo lo demás. Fernando apostó siempre por su pasión, y aunque al principio aparece el miedo a fracasar y a que no salga bien, la clave para tener «éxito» es la pasión y la perseverancia.
Muchas gracias KOCTEL por animarnos a luchar por lo que queremos en la vida. Ojalá algún día podamos decir que hemos conseguido que nuestra pasión sea, como en tu caso, la manera en la que conseguimos hacer un mundo mejor (y más bonito).
¿Qué se estudia para ser «Siri»? Con esta sugerente pregunta comenzó la intervención de Iratxe Gómez en su visita el 14 de octubre de 2021 al Colegio Mayor Santillana. Y es que Iratxe vino a abrirnos la mente para que comprendiéramos que somos nosotros los que debemos dibujar y crear nuestro camino profesional y vital, más allá de la línea recta que nos marca la sociedad, nuestra familia o el sistema educativo porque (y aquí continuó haciendo preguntas): ¿Estáis estudiando para lo que vais a trabajar? ¿Existe la profesión que vais a desarrollar en el futuro?
Fotografía: Rafael Parra
“La Siri” nos dio una verdadera lección de lo que es una vida profesional con altibajos, continuas reinvenciones y cero miedos o complejos. Ella tuvo siempre muy claro que nadie le iba a decir lo que tenía que hacer y, lo más importante, lo que podía o no podía hacer.
Por eso no le tembló el pulso para dedicarse a la interpretación (de manera paralela a su formación universitaria) a pesar de que su familia veía eso como una afición para llenar su tiempo libre, porque «el mundo de la farándula no es algo serio a lo que ella se tuviera que dedicar».
Pero estudiar interpretación no quiere decir que tengas que ser actriz principal de Hollywood o de Broadway, hay muchos más caminos que puedes seguir, ya que… y aquí contestamos a la pregunta de cabecera, Iratxe ha estudiado filología inglesa, locución, doblaje, fonética y fonología, interpretación…Y ha desarrollado una extensa carrera profesional que la ha llevado a Estados Unidos, China o Alemania.
Entonces… Iratxe debe ser un gran ejemplo de éxito, ¿no? Una persona famosa, con formación, grandes empleos, que se ha recorrido medio mundo… Debe estar forrada, ¿verdad? Ese es el mensaje que vino a transmitirnos, ¿cierto? Que si trabajas mucho, tendrás éxito, fama y dinero, ¿a que sí?
Ni mucho menos. Nuestra invitada nos dejó claro que la vida es muy inestable y que unos días disfrutas de éxito y al día siguiente no tienes empleo. Que los grandes proyectos son apasionantes, pero un día se acaban y te tienes que reinventar una y otra vez.
«Huid de la mediocridad. Sed buenos (los mejores) en lo que hagáis y estudiéis, sea lo que fuere».
Pero entonces, ¿cómo podemos gestionar ese tipo de vida? Iratxe nos remarcó la importancia de tener una gran base sobre la que construir todo lo demás, siendo en su caso su familia. Además, teniendo claro que su situación laboral en cada momento no depende de su capacidad ni de su profesionalidad, sino de múltiples factores que se escapan a su control. Ella siempre ha realizado lo que ha estado en su mano para superar las barreras que se le han presentado, pero aún así, hay factores sobre los que nada se puede hacer. Por eso, «no se toma en serio ni la fama ni el fracaso». Terminó su presentación regalándonos excelentes consejos: «Huid de la mediocridad. Sed buenos (los mejores) en lo que hagáis y estudiéis, sea lo que fuere». Debemos llenarnos de piezas para poder armar nuestro puzle, porque a lo largo de la vida podremos construir elementos dispares con las mismas piezas, al desconocer lo que el futuro nos va a demandar. Y lo más importante, no debemos tener miedo a pesar de saber que lo que hagamos el día de mañana lo más probable es que aún no se haya inventado, porque, si cogemos todas nuestras piezas y dejamos en un cajón las viejas instrucciones, podremos… «recalcular nuestra ruta».
Muchas gracias por regalarnos tu testimonio de lucha, esfuerzo y superación. Nos has enseñado lo «divertido» que es ser «Siri», pero nos quedamos con lo grande que es ser «Iratxe Gómez Casado».
En el año 1900, la esperanza de vida media de un ser humano era de 35 años. Hoy en día, dicha cifra ha aumentado hasta los 73. En 2019 se publicó que ese había sido el mejor año de la humanidad.
A pesar de la pandemia, si nos detenemos un instante y nos preguntamos si tenemos o no motivos para ser felices y optimistas, ¿que contestaríamos?
Fotografía: Rafael Parra
Personalmente yo contestaría «sí», pero la Dra. Paloma Fuentes, en su visita a Santillana el 30 de septiembre de 2021, nos hizo ver que el ser humano tiende a centrarse en lo malo y olvidar lo bueno, y no porque le guste ser pesimista, sino porque es esclavo de su cerebro, cuyo objetivo no es hacerle feliz, sino lograr la supervivencia.
Paloma fue pionera en la gestión de la «felicidad» en el ámbito laboral. En los años 80, cuando trabajaba en el departamento de prevención de Mahou velando cada día para que los empleados «regresaran a casa igual que cuando comenzaron su jornada de trabajo» (en lo que a salud se refiere), tuvo la genial idea de sustituir ese igual por un mejor, y ese pequeño cambió supuso una revolución.
Ese fue el punto de partida para la realización de todo tipo de proyectos de salud en el trabajo, psicoterapia, coaching o nutrición. Y no solo con los trabajadores de la empresa, sino también en el entorno de la fábrica y su ámbito de influencia, realizando campañas culturales y artísticas, exposiciones y un sinfín de actividades para mejorar la vida de las personas.
Y con ese trabajo durante más de 30 años, ¿qué conclusiones ha obtenido Paloma?
Que todos estamos sometidos, en mayor o menor medida y debido a nuestra relación con el entorno, a lo que llamamos estrés. Y esa tensión, que normalmente tiene connotaciones muy negativas, no tiene necesariamente que ser mala, sino que puede ser muy enriquecedora para nosotros (y para el mundo). Y que la diferencia entre ambas situaciones no está en el exterior, sino en nosotros mismos, y se llama AUTOCONFIANZA.
Las situaciones del día a día nos pueden causar mucho mal físico, en el caso de que no tengamos habilidades y recursos para afrontarlas. Si no lo sabemos gestionar se mueren neuronas, tenemos problemas digestivos, aumenta el riesgo cardiovascular o disminuyen las defensas y somos más propensos a enfermar.
¿Y cómo conseguimos lo contrario? Entrenando y utilizando correctamente nuestra mente. Somos seres llenos de energía e información y esa energía de nuestra mente es clave para hacer frente y dar respuesta a todo lo que nos presenta la vida.
Porque nuestra mente tiene dos modos de trabajar: consciente e inconscientemente, y, ¿cuál crees que es mejor?
Debemos llenar nuestro cerebro con buena energía porque así nuestra mente trabaja con consciencia y es capaz de dar respuestas a los problemas de la manera que queremos. Si no lo hacemos así, si nuestra mente está baja de energía, funciona en automático y reacciona de la manera más primitiva, ¿para qué?, para mantenernos vivos.
¿Conseguir esto es fácil? No, es muy complicado. Cambiar es muy difícil porque al cerebro nuestra felicidad le da igual. Si hoy estamos vivos, nuestro cerebro quiere que hagamos lo mismo, porque sabe que eso nos asegura un día más en la tierra. Además, repetir lo mismo cada día nos ayuda a gastar mucha menos energía.
Por eso tenemos tan complicado ser felices, porque nuestro cerebro no busca la felicidad, sino la supervivencia. (Y por eso nos premia con un componente de placer en lo que le ayuda en su objetivo de sobrevivir: comer, reproducirnos, ponernos en forma, aprender…).
Paloma nos dejó claro que, si queremos cambiar algo en nuestra vida lo primero que debemos hacer es creer que podemos hacerlo y querer hacerlo. Una vez que tengamos ambas cosas, «solo» tendremos que repetir, repetir, y repetir…
Pero no pensemos que ese cambio supone un esfuerzo infinito. Si comenzamos dedicándonos 10 minutos al día, pronto veremos resultados prometedores. Y es que debemos ser nosotros los que pasemos a la acción pues solo nosotros somos capaces de hacernos felices.
Si le decimos: «Esto es magnífico», nos lo vamos a creer, y si le decimos: «Esto es una basura», también nos lo vamos a creer.
Paloma nos enseñó que el cerebro es ciego y nos cree incondicionalmente. Si le decimos: «Esto es magnífico», nos lo vamos a creer, y si le decimos: «Esto es una basura», también nos lo vamos a creer.
Por eso debemos ser nosotros los que controlemos a nuestro cerebro (que lleva mandando durante toda nuestra vida), y para ello Paloma nos proporcionó 3 claves:
Conectar con nuestro cuerpo gracias a nuestra respiración y nuestra postura para mejorar nuestra conectividad en la corteza prefrontal.
Tomar consciencia de la cantidad de cosas extraordinarias que tenemos en nuestra vida y dejar de verlas como normales, para apreciar realmente lo extraordinarias que son.
Verbalizar y escribir todo lo que nos hace mal en nuestra vida para que, aunque siga estando en nuestra vida porque no va a desaparecer, deje de hacernos daño.
Y es que la vida son luces y sombras, altos y bajos, momentos buenos y malos. La capacidad que tengamos de gestionarnos es clave para ser un poco más felices.
Muchas gracias, Paloma, por todo lo que nos aportaste. Con tu ayuda trabajaremos más en nuestra felicidad y, cuando vengan los momentos duros, recordaremos esas 3 palabras que debemos decirnos para no desfallecer: «Esto también pasará».
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdo