Álvaro Pérez Álvarez
Posverdad, ¿cuándo la verdad dejó de importar?

¿Cuándo la verdad dejó de importar?

El pasado 26 de febrero de 2025, el periodista y filósofo Álvaro Pérez Álvarez visitó el Colegio Mayor Santillana dentro del programa HÉROE® de excelencia personal para plantearnos una pregunta incómoda, pero urgente:

¿Cuándo la verdad dejó de importar?

Lo que parecía una sesión sobre fake news terminó siendo una reflexión mucho más profunda sobre el contexto cultural en el que vivimos, nuestra responsabilidad como universitarios, y el modo en el que consumimos —y producimos— información.

Álvaro Pérez en el CM SANTILLANA

No es solo desinformación; es posverdad.

Cuando uno escucha el término posverdad piensa inmediatamente en desinformación o noticias falsas. Pero Álvaro fue más allá y lo definió con precisión:

«La posverdad es la distorsión deliberada de la realidad para influir o manipular las creencias de la opinión pública».

Es, en el fondo, la mentira, pero con traje elegante. Y entonces es cuando surge la gran cuestión: Si la mentira ha existido siempre, ¿por qué ahora hablamos tanto de ella?

La mentira no es nueva; el contexto, sí.

Álvaro nos puso ejemplos para ilustrarnos de la evolución histórica de las fake news. Así, en 1898 se publicó un dibujo de un barco estadounidense hundiéndose frente a la costa de Cuba. La ilustración se interpretó y difundió como «España hunde un barco estadounidense». Un mes después, estalló la guerra.

Incluso nos enseñó cómo en 1903 ya aparecía el término fake news en la prensa estadounidense. La manipulación no es un invento del siglo XXI.

Entonces, ¿qué ha cambiado? La respuesta es el contexto.

  • Vivimos en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo.
  • Tenemos acceso masivo a la información.
  • Cualquier persona puede llegar a millones de personas en segundos.
  • Y, además, tendemos a creer aquello que confirma lo que ya pensábamos. Eso tiene nombre: sesgo de confirmación, porque lo que refuerza nuestros prejuicios nos resulta más fácil de aceptar. No solo elegimos qué leer, elegimos qué creer.

Antes, las mentiras tenían consecuencias

Hubo un tiempo en el que la prensa amarilla estaba diferenciada de la prensa seria. Si alguien mentía, pagaba un precio. Había consecuencias reputacionales, profesionales, sociales.

Hoy la mentira circula, se comparte, se viraliza… y muchas veces no ocurre nada. El problema no es solo que existan noticias falsas, sino que hemos normalizado un contexto donde la verdad compite en inferioridad de condiciones frente a lo emocional, lo inmediato y lo conveniente.

¿Qué podemos hacer?

Álvaro fue claro: no hay recetas mágicas, pero sí responsabilidades.

Si tuviera que resumirse en tres acciones, serían estas:

  1. Leer —de verdad—.
    No basta con saber juntar letras. Hace falta una lectura crítica, universitaria. Preguntarse: ¿Por qué dicen esto? ¿Para qué lo dicen? ¿Desde qué marco lo cuentan?

No puede haber democracia sin prensa libre. Y no puede haber ciudadanos libres sin pensamiento crítico.

  1. Formarnos.
    Aunque seamos excelentes técnicamente en nuestra disciplina, trabajamos con personas. Y las personas necesitan criterio, profundidad y cabeza bien formada.
  2. Manejar bien las fuentes.
    Verificar, contrastar, acudir a información rigurosa. No compartir automáticamente lo primero que confirma lo que ya pensamos.

Una responsabilidad universitaria

Durante años, también desde el ámbito político y mediático, se ha repetido que «la verdad es poliédrica», que todo es interpretable. En parte, reconocía Álvaro, el propio periodismo ha contribuido a esta deriva.

Pero en medio de esta complejidad surge una afirmación clara: A nosotros, que somos universitarios, la verdad nunca debería dejarnos de importar. La universidad no es solo un lugar para adquirir competencias técnicas, es un espacio para aprender a pensar; y pensar exige amor por la verdad.

En el Colegio Mayor Santillana seguimos trabajando para que el programa HÉROE® no sea solo un ciclo de conferencias, sino un espacio donde se entrenen las virtudes intelectuales y humanas que sostienen una sociedad libre.

Porque si la verdad deja de importar, todo lo demás se tambalea. Y porque ser universitario implica una responsabilidad: buscarla, defenderla y vivir de acuerdo con ella.

Gracias, Álvaro, por recordarnos que la verdad no es una opción estética, sino un compromiso moral, aunque tengamos que ser, en nuestro tiempo actual, unos auténticos Héroes para cumplirlo.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

 

Álvaro Pérez Álvarez
Posverdad, ¿cuándo la verdad dejó de importar?

Periodista y filósofo

Sobre él:

Periodista y profesor universitario, especializado en escritura periodística, ética del periodismo y análisis del discurso público. Licenciado en Filosofía y Periodismo y doctor por la Universidad de Navarra, ha investigado de forma extensa la obra de Manuel Chaves Nogales, referente del periodismo basado en los hechos y la honestidad intelectual. Entre 2017 y 2025 fue decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo, donde impartía docencia en redacción, opinión y periodismo narrativo, y reflexionaba sobre el impacto de la posverdad en la información, la opinión pública y la formación de periodistas.

26 de febrero de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

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