Claudia Múgica
Pasado y presente del terrorismo de ETA; testimonio de los jóvenes

Claudia Múgica visitó, el pasado jueves 16 de abril de 2026, el Colegio Mayor Santillana para ofrecer una sesión que, lejos de ser cómoda, resultó profundamente necesaria. Bajo el título «Pasado y presente del terrorismo de ETA; testimonio de los jóvenes» compartió, no solo datos y contexto histórico, sino también una experiencia personal marcada por el dolor, la memoria y el compromiso con la verdad, porque hay realidades que remueven por dentro, y esta fue una de ellas.

Una historia que no se puede olvidar

Claudia Múgica en el CM Santillana

ETA (Euskadi Ta Askatasuna) nació en 1959 con una motivación política que no tardó en derivar en una espiral de violencia. Su primer asesinato, en 1968, marcó el inicio de una etapa que se prolongaría durante décadas, dejando un balance devastador: 853 víctimas mortales, miles de heridos, decenas de secuestros y una sociedad profundamente tensionada.

Lejos de desaparecer con el fin del franquismo en 1975, la organización intensificó su actividad en los años 80, popularmente conocidos como los «años de plomo», con una media de prácticamente un asesinato al día. A lo largo de su historia, amplió sus objetivos más allá de las fuerzas de seguridad del estado, afectando también a jueces, políticos, periodistas y civiles, en lo que se denominó como «socialización del sufrimiento».

El cese definitivo de la violencia en 2011 y su disolución en 2018 no cierran, sin embargo, las heridas. A día de hoy, un porcentaje significativo de los casos sigue sin resolverse, y muchas familias continúan sin saber quién asesinó a sus seres queridos.

El peso de la historia en primera persona

Claudia no habló desde la distancia. Nieta de Fernando Múgica y sobrina-nieta de Enrique Múgica, su historia familiar está directamente atravesada por el terrorismo. De hecho, ella misma se encontraba en el vientre de su madre cuando asesinaron a su abuelo.

Durante la sesión, proyectó un documental en el que se relata la historia de su familia, y el clima de miedo que se vivía en el País Vasco. Un testimonio que, según confesó, le resultó imposible, durante mucho tiempo, ver sin romper a llorar.

Pero, más allá del dolor, su intervención puso el foco en una realidad incómoda: no solo existió la violencia de la banda terrorista, sino también un entorno social que, en muchos casos, señalaba, aislaba y estigmatizaba a las víctimas, y a sus familias. Una doble herida que no ha sido reconocida.

La memoria como tarea pendiente

Uno de los puntos más impactantes de la sesión fue la reflexión sobre el presente. Claudia denunció cómo, en muchos casos, la sociedad parece conformarse con el hecho de que la violencia haya terminado, sin esforzarse por preservar la memoria de lo ocurrido.

Mostró escenas actuales de homenajes a antiguos miembros de ETA, celebrados como si fueran héroes, y compartió datos preocupantes sobre la percepción de los jóvenes, entre ellos el hecho de que una parte significativa justifique la violencia con fines políticos.

Ante esta realidad, Claudia forma parte de la asociación Ego Non, junto a otros jóvenes —muchos de ellos familiares de víctimas— que trabajan para mantener viva la memoria, contar las historias reales y evitar que el relato se distorsione o se banalice.

Informarse para defender la libertad

Lejos de quedarse en el pasado, la sesión terminó con una llamada clara a la responsabilidad personal. La historia de ETA no es solo un capítulo cerrado, sino una advertencia sobre hasta dónde puede llegar el ser humano cuando se deja arrastrar por la radicalización y la violencia.

«La violencia siempre tiene el mismo final», nos recordó Claudia: un camino que solo conduce al sufrimiento y a la destrucción.

Por eso, el mayor aprendizaje que dejó su testimonio fue sencillo y exigente a la vez: informarse, conocer la verdad y ser capaces de argumentar con rigor en defensa de la libertad y la democracia.

Porque solo desde la memoria es posible construir un futuro más justo. Y solo desde el conocimiento podemos evitar que la historia vuelva a repetirse. Seamos Héroes de verdad, de los que se informan, aprenden y recuerdan para intentar evitar cometer los mismos errores del pasado. Muchas gracias Claudia, por recordarnos una realidad incómoda para nosotros, y dolorosísima para tí, y para miles de víctimas de ETA.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Claudia Múgica
Pasado y presente del terrorismo de ETA; testimonio de los jóvenes

Nieta de Fernando Múgica Herzog
Miembro Asociación Ego Non

Sobre ella:

Nieta de Fernando Múgica Herzog, abogado y dirigente del PSE-EE en el País Vasco, asesinado por la banda terrorista ETA en San Sebastián el 6 de febrero de 1996. A través de su testimonio participa en encuentros con jóvenes para transmitir la importancia de la memoria de las víctimas del terrorismo y subrayar que la violencia nunca puede justificarse como instrumento político. Colabora en iniciativas educativas y de sensibilización vinculadas a la memoria de las víctimas.

16 de abril de 2026
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

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