Jesús Poveda
Jesús Poveda de Agustín
«¿Estás vivo o te mantienen vivo?»
La tarea de un psiquiatra es una de las más complejas que existe.
El psiquiatra “casi siempre se encuentra en la delgada línea que separa la vida y la muerte”, o al menos así sucede en el caso de Jesús Poveda.
Jesús, médico psiquiatra de profesión y profesor de psiquiatría en la Universidad Autónoma de Madrid, vino el pasado jueves 15 de abril a hablarnos de la diferencia entre “vivir una vida” y que “nos mantengan con vida”.
Un psiquiatra no tiene un trabajo de oficina. Su prioridad son siempre sus pacientes y por sus características es probable que te necesiten en cualquier momento, a cualquier hora, y el hecho de no estar cuando les necesites puede ser la diferencia entre vivir o morir.
“La vida no vivida es una enfermedad de la que podemos morir”.
Pero Jesús no vino a hablarnos de muerte, sino de VIDA (sí, con mayúsculas). Una VIDA que necesita que la dotemos de un verdadero sentido si queremos vivirla de verdad, porque “La vida no vivida es una enfermedad de la que podemos morir”.
El olvido de nuestra meta, nuestro motor o simplemente aquello que nos hace sonreir cada día puede tener como consecuencia una depresión. Jesús manifestó que: “la depresión es una de las grandes enfermedades del siglo XXI”, aunque quiso remarcar que, curiosamente, solo en occidente. En el resto del mundo tienen otras necesidades básicas que cubrir, como comer e intentar sobrevivir.
En occidente ese problema lo tenemos, afortunadamente, solucionado, pero nuestro ritmo de vida intenso, en el que exprimimos nuestros cuerpos al límite puede llevarnos a la enfermedad, ya que “la depresión puede ser una consecuencia de haber vivido por encima de nuestra posibilidades (físicas y emocionales) mucho tiempo”.
Para conseguir prevenir esto, Jesús nos propone una fórmula para mejorar la sociedad en la que vivimos, y es dejar de guiarnos por lo instantáneo, “lo quiero ya, aquí y ahora”, y es que “si vives en lo instantáneo te olvidas de dónde venimos y a dónde vamos”.
Esta necesidad de darle un sentido a la vida se ha hecho aún más presente con la pandemia, que nos ha obligado a cambiar nuestros hábitos. Esto ha hecho que se hayan manifestado dos nuevos fenómenos psicológicos:
- Ya no podemos planificar como antes, y ya no sentimos que tenemos el control de nuestras vidas.
- Nos ha puesto frente a frente con la muerte, algo tan real como la vida, pero que la sociedad actual esconde, como si el hecho de no verla a diario hiciese que no exista.
La crisis social que esto ha generado lleva a Jesús a pensar que tal vez estábamos “aburguesados” y el coronavirus nos ha mostrado que donde creíamos que ya no existía nada más “hay un nuevo camino por descubrir”.
“La muerte es como un faro. Gracias a él ves el puerto y sabes si puedes entrar o no. Pero si solo te fijas en el faro, te acabas cegando”.

La forma más fácil de entender cómo hacerle frente a la muerte es mediante la metáfora que Jesús Poveda contó: “La muerte es como un faro. Gracias a él ves el puerto y sabes si puedes entrar o no. Pero si solo te fijas en el faro, te acabas cegando”.
Por lo tanto, no tengamos miedo a morir, ya que es algo que pasará seguro. Lo importante es que, hasta que llegue ese momento, debemos llenar nuestra VIDA de sentido para vivirla intensa y plenamente.
JORGE BELMONTE
Veterano del Colegio Mayor
Estudiante de periodismo
Jesús Poveda de Agustín
«¿Estás vivo o te mantienen vivo?»
Libertad, educación y creatividad en la universidad
Profesor de psiquiatría en la UAM.
📆 15 de abril de 2021
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA
C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Primera pieza del puzzle
El privilegio de vivir en el Colegio Mayor Santillana
Ms. Luis José Samayoa Rodríguez
Abogado
Master en Tributación Internacional y Asesoría Jurídica de Empresas
Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nueva San Salvador
Antiguo colegial y miembro del Alumni del Colegio Mayor Santillana.
En una etapa crucial de mi formación académica y tomando el reto de optimizar y sacar el mayor provecho a las oportunidades que mi familia con esfuerzo y entusiasmo ponían a mi disposición, se toma la decisión conjunta de que este servidor emigre y cruce el océano al otro lado del mundo, en una travesía de muchas horas, bajo un grado de incertidumbre al llegar a un entorno totalmente distinto del país de procedencia.
Sin embargo, y luego de un común acuerdo con dos de los seres mas importantes de mi vida (abuela y tío), inicio mi ciclo de vida y estudios de posgrados en un Colegio Mayor, es decir una residencia para estudiantes. Para no hacer un rollo de historietas, vivencias, aprendizajes y demás, que sin duda marcaron parte de mi vida en el Mayor Santillana en la ciudad de Madrid, España, focalizaré estas palabras que se emiten desde el fondo de mi corazón bajo dos valores que sin duda me fueron transmitidos y acuñados en mi vida colegial en la residencia: el respeto y solidaridad.
El respeto hacia los demás en donde todas las personas que conviven en ese techo, buscaban siempre mantener un reconocimiento, consideración, atención o deferencia, que se deben a las otras personas, de una forma constante y activa, para saber vivir y alcanzar la paz y la tranquilidad con quienes te rodean. Lo anterior, forjado por la ética y la moral. El Mayor me permitió comprender aún más el hecho de aceptar y comprender las maneras de pensar y actuar distintas a las de uno mismo, como parte del cuidado al entorno que nos rodea en cualquier momento de nuestras vidas. Por lo anterior, puedo dar fe que se trata de cumplir aquella frase célebre del conocido político Benito Juárez:
“El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Por otra parte, lo otro que marca mucho y hace sobresalir al Colegio Mayor es el apoyo o la adhesión circunstancial a una causa o al interés de otros, como parte de una solidaridad desinteresada de los que habitan el lugar. Llegar después de una jornada laboral o académica y encontrar amigos que te brindaban ánimos en cualquier momento, es algo a lo que no puede asignársele precio alguno. Lo anterior sin duda es crucial para poder enlazar amistades y hermandades que prevalecerán en el transcurso del tiempo.
Si me diesen la oportunidad de volver a vivir en mi segunda casa (el Mayor Santillana) lo haría sin lugar a duda. Santillana es y será una gran familia en la que todos se conocen, cuidan y ayudan mutuamente.
Vivir en un colegio mayor es muy recomendable cuando estudias en Madrid
ENTREVISTA A JORGE BELMONTE
La llegada del buen tiempo nos indica que el curso académico entra en su recta final. Es ahí cuando muchos estudiantes de bachillerato empiezan a contemplar distintas opciones para emprender sus estudios universitarios. Algunos deciden quedarse en casa, pero un gran número deciden cambiar de ciudad y con ello, también deben decidir el lugar donde van a vivir; colegio mayor, piso o residencia universitaria entre otras opciones.
Madrid cuenta con una ventaja gracias a la gran oferta educativa que tiene. En la capital hay nada más y nada menos que 17 universidades, tanto públicas como privadas. Esta variedad es uno de los motivos por lo que muchos jóvenes se decantan por venir a estudiar a Madrid.
En esta entrevista nuestro residente de tercer año, Jorge Belmonte, llegado desde Cartagena y estudiante de periodismo en la Universidad Villanueva, nos cuenta cómo y por qué escogió residir en el Colegio Mayor Santillana.
¿Cómo conociste Santillana?
Conocí el Colegio Mayor Santillana investigando en internet. Me di cuenta de que estaba a tan solo 5 minutos de la Universidad Villanueva, donde estudio la carrera de periodismo. La cercanía con la universidad fue clave para elegir venir a Santillana.
¿Qué es lo que te motivó a solicitar plaza en el colegio mayor?
Por un lado están los ideales de familia, ya que al ser un colegio mayor pequeño, te permite conocer con facilidad a todos los residentes. También por la formación académica y personal, la capacidad de proponer planes, talleres, sesiones o convivencias, y como he dicho anteriormente, la distancia con la universidad a la que voy.
¿La idea que te formaste de cómo sería la vida aquí concuerda con lo que te encontraste?
En gran parte sí. Tal vez algo distinto en cuanto a la libertad que me había imaginado, pero a grandes rasgos sí que se cumple.
¿Qué aspectos destacarías de tu estancia en Santillana?
Para mi, estar en Santillana es como el paso intermedio entre la independencia total y salir de casa. Además, destacaría el ambiente de familia que se respira.
¿Podrías decirme algún aspecto de tu vida en el que hayas mejorado gracias a vivir en Santillana?
En primer lugar, he visto una mejoría en mi vida a la hora de tomar mis propias decisiones en el día a día. Otro aspecto interesante a destacar es haber aprendido a convivir con gente muy diferente de pensamiento, cultura, idiología, etc.
¿Notas mucha diferencia entre tu casa en Cartagena y Madrid?
El hecho de salir de casa por primera vez sí se nota, pero en mi caso lo valoro como algo muy positivo. La libertad e independencia que te otorga es muy gratificante y creo que no soy el único que lo experimenta.
¿Cuáles son tus planes de futuro?
Encontrar un trabajo que me llene y me permita plantear planes a largo plazo. Todo el mundo en Santillana conoce mi pasión por el periodismo, que es una carrera vocacional y es a lo que me gustaría dedicarme el día de mañana.
¿Qué recomendarías a un estudiante que está pensando venir a Madrid y duda entre piso o colegio mayor?
Durante los primeros años, vivir en un colegio mayor es muy recomendable cuando estudias en Madrid, por todo lo que te aporta ya que allí sabes que vas a tener un lugar donde conocer gente y entablar nuevas amistades y que estando en un piso al principio sería más complicado.
¿Qué actividades te gustaría liderar o iniciar el año que viene?
Me gustaría seguir liderando y organizando el club de debate de Santillana. Creo que la experiencia de estos años ha sido muy positiva y enriquecedora para todos los que hemos participado y hemos aprendido mucho de técnicas y conceptos que estoy seguro nos servirán.
¿Cómo ha sido vivir este año de pandemia en el colegio mayor con todas las limitaciones exteriores?
Creo que es un gran alivio, porque en estas circunstancias un piso no tiene muchas ventajas y un colegio mayor te aporta ambiente, planes y tranquilidad, tan necesaria en estos momentos.
El hecho de ser un colegio mayor con solo 35 residentes, ¿cómo lo valoras?
De manera muy positiva. Permite conocer a todos los residentes y que no haya nadie que sea un número sino una persona.
Muchas gracias Jorge.








