Open Day Virtual – Santillana

Open Day Virtual – Santillana

JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS ONLINE

El próximo Viernes 5 de febrero de 2021 organizamos el primer OPEN DAY SANTILLANA, una sesión de aproximadamente 90 minutos de duración que tiene como objetivo resolver todas las dudas de los alumnos de bachillerato que quieras acudir a Madrid a comenzar su aventura universitaria.

En la sesión contaremos con diferentes ponentes que nos hablarán de muchos temas de interés relacionados con la universidad y la vida universitaria y en responderemos a las preguntas que nos lancéis por el chat y a las que nos queráis hacer llegar por medio del siguiente formulario.

¡Apúntate al OPEN DAY DE SANTILLANA!

FECHA: VIERNES 5 DE FEBRERO
HORA: A LAS 16 H.
LUGAR: CANAL DE YOUTUBE EN CMSANTILLANA
PÚBLICO: Alumnos de primero y segundo de bachillerato, padres, profesores y responsables de instituciones formativas de España y latinoamérica.

¿Quieres asistir virtualmente? Déjanos tus datos para poder invitarte a la sesión.

*Al completar tu solicitud y enviar este formulario estás aceptando las políticas de privacidad.

CARLOS SALAS MERINO

CARLOS SALAS MERINO

CARLOS SALAS MERINO
<< Adicciones; ¿Cuándo empezamos a huir de nosotros mismos? >>

El programa de excelencia personal Héroe busca formar a los colegiales de Santillana para que, no solo sean grandes profesionales, sino que también sean grandes personas.

Fotografía: Miguel Cardenal

Para poder evolucionar como individuos hay que tener siempre presente no solo lo que te potencia, sino también hay que conocer qué aspectos te pueden generar un retroceso en ese crecimiento, sobre todo para prevenir su aparición y, en el caso de que nos encontremos con ellos, ponerles remedio. 

Por eso, el jueves 28 de enero de 2021, el psicólogo Carlos Salas se acercó al Colegio Mayor Santillana a charlar sobre adicciones y cómo evitar dejarse llevar por las mismas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que “cualquier cosa que nos genere un placer es susceptible de convertirse en adicción”. 

Pero que algo nos guste o nos genere placer o bienestar no quiere decir que sea malo, la clave es contestar a esta pregunta: ¿Cuándo podemos empezar a pensar que somos adictos a algo? 

Y la respuesta que nos dio Carlos fue muy clara: Cuando se den dos factores conjuntamente, un sentimiento de dependencia y una tolerancia cada vez mayor.

Para poder entender mejor lo que nos quería contar nos habló de las dos posturas que hay en el estudio de las adicciones: 

  • Teoría del modelo biomédico: nos enganchamos porque somos, o en ese momento estamos, vulnerables.
  • Teoría del modelo bio-psicosocial, también conocida como de refuerzo negativo: Al principio esa acción que posteriormente se convertirá en adicción genera un refuerzo positivo, pero te adiccionas cuando esa acción es una válvula de escape de las cosas negativas. Ya no es algo positivo, pero sirve para no tener esos sentimientos negativos.

“No juega para encontrarse bien, si no para no encontrarse mal”

Esta última teoría se basa, en gran parte, en la asociación de sentimientos. Pongamos por ejemplo el juego: Un adolescente empieza a jugar por diversión, por la tensión de si puede ganar algo de dinero, a la vez que disfruta y genera adrenalina. Sin embargo, con el paso del tiempo deja de jugar por diversión y lo hace para evadirse de los problemas. “No juega para encontrarse bien, si no para no encontrarse mal”. Además, al generar tolerancia, cada vez necesita jugar más y más, tiempo y dinero para sentir lo mismo, dejar de sufrir.

Sin darnos ningún dato personal, Salas nos mostró perfiles generales de los adictos que ha conocido. 

Nos habló de un chico de unos 25 años que, en el momento de ir a terapia, ya había perdido más de 25.000€ y que no tenía límite, porque algo que nos quiso dejar claro es que…

“Cuando un adicto al juego pide ayuda, es porque ha perdido absolutamente todo: lo suyo, lo de su familia, y muy frecuentemente tiene deudas que le acompañará el resto de su vida”. 

Aunque “las adicciones nos llevan a límites absurdos” , ¿cómo puede ser posible llegar a esos extremos? Otra de las causas es no hacer una adecuada gestión de nuestras emociones, y el origen es porque nunca nos han enseñado a hacerlo. No nos han enseñado a llorar, a estar tristes, a no ser perfectos…Nos han enseñado, sobre todo a los hombres, que debemos ser fuertes y aguantar lo que nos echen, pero al no gestionar adecuadamente nuestras emociones, somos muchos más vulnerables y propensos a caer en el pozo de las adicciones. Si a todo esto añadimos el tabú de no querer acudir a un psicólogo porque se asimila con “estar loco”, el cocktail es una bomba de relojería esperando el momento justo de estallar.

Esto es lo que Pixar nos enseñó con la película Inside Out, que los sentimientos tienen una utilidad y nos mandan mensajes. Hay que alegrarse cuando pasa algo positivo, y entristecer cuando sucede algo negativo. 

Entonces, ¿Cómo podemos evitarlo o por lo menos ayudar a quien lo esté comenzando a sufrir? Hay formas para detectar cuando alguien está comenzando a adicionarse. Ejemplos claros son las alteraciones de comportamiento que llevan a realizar conductas extrañas nunca antes hechas por la persona. El aplanamiento emocional también es uno de los síntomas más recurrentes. 

Además de observar las emociones y medir los comportamientos, lo más importante en estos casos es hacerle ver al posible adicto que “tiene personas detrás con las que puede contar para que le ayuden”.

Hablamos de la adicción al teléfono móvil y cómo hay una gran industria de ingeniería social detrás que busca tenernos la mayor cantidad de tiempo detrás de la pantalla. El mayor riesgo que sufrimos es utilizarlo para evitar el aburrimiento, por lo que si queremos ser menos vulnerables, debemos “aprender a aburrirnos”, ya que nunca nos han enseñado a hacerlo.

Y por último hablamos de la dependencia emocional en el ámbito amoroso, en lo que tiene mucha culpa la visión del amor idealizado que nos ha vendido Hollywood tanto en las comedias románticas como en el mundo de Disney. 

En definitiva, la vida no es de color de rosa, el amor no es de Disney y todos debemos aprender a gestionar el día a día con sus momentos buenos y malos, con sus penas y alegrías. Debemos aprender a afrontar los problemas y a no huir de ellos. Debemos saber reir, llorar y disfrutar de la vida que tenemos, y si vemos que no podemos con algo, pedir ayuda, porque todos somos vulnerables a caer en el pozo de las adicciones.

JORGE BELMONTE
Veterano del Colegio Mayor
Estudiante de periodismo

CARLOS SALAS MERINO
<< Adicciones; ¿Cuándo empezamos a huir de nosotros mismos? >>
Psicólogo
📆  28 de enero de 2021
Sesión a las 20:45 h

COLEGIO MAYOR SANTILLANA
C/MARBELLA 60, 28034, MADRID

Friday Revolution

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Otro viernes más, regresa Friday Revolution, una iniciativa solidaria que consiste en repartir comida a las familias más necesitadas. Sin duda, es una labor increíble por parte de nuestros colegiales.

¡Bingo en Santillana!

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Para despejar la mente en esta época de exámenes, este viernes 29 los colegiales han montado un plan de Bingo con regalos sorpresa. ¡Seguro que nos deja má de un momento emocionante!

Alfonso Rodríguez

Alfonso Rodríguez

ALFONSO RODRÍGUEZ
<< A contracorriente >> Encontrar el cielo desde el infierno

La vida, de vez en cuando, suele darte oportunidades únicas de aprender cosas que, por muy duras que puedan resultar, se te quedan grabadas de por vida. También te otorga la posibilidad de conocer a gente extraordinaria que te permite descubrir el mundo a través de unos ojos que ya lo han explorado. 

El jueves 21 de enero de 2021 los ojos que nos mostraron realidades que pocas veces se cuentan fueron los del reputado reportero internacional Alfonso Rodríguez. 

Fotografía: Miguel Cardenal

Las primeras palabras del periodista fueron para pedir perdón por todas las cosas que no podía contar, ya que entre sus múltiples contactos figuran tanto narcotraficantes como toda una serie de personas que no les temblaría el pulso para tomar represalias contra Alfonso o su familia, por muy amigos que sean.

Las personas no nacen criminales, todos somos niños inocentes con ganar de jugar y ser felices. Pero, en palabras de Alfonso, las circunstancias son las que les llevan a robar, a traficar y, si la situación lo requiere, a pegar cinco balazos en la cabeza a una persona. 

Puso de ejemplo a Cádiz, una ciudad que según sus palabras “lleva en paro desde el hombre de Cromañón”, donde son comunes las familias que trabajan de sol a sol para dar de comer a sus hijos, sobrevivir, vivir el presente, con poco futuro. 

Es frecuente que a esos jóvenes sin horizonte se les acerque un “hijo de puta” y les ofrezca… 1.000 euros por esperar en la playa durante diez minutos y vigilar si hay alguna patrullera de la Guardia Civil que pudiera frustrar el cargamento de droga procedente del otro lado del estrecho. 

¿Y qué es lo normal que pase? Pues que, sin ningún problema, un chaval sin futuro consiga en diez minutos más dinero del que sus padres ingresan en todo un mes de duro trabajo.

Ese es el primer paso de un camino que le lleva a conducir una lancha, porque “pilotas genial”. Y de los 1.000 euros por diez minutos pasamos a 25.000 en media hora. No es que quieras hacerlo, es que no te dejan otra opción, y una vez que estás dentro…es lo único que te queda, no quieres volver a la miseria.

¿Y por qué lo haces? ¿Por tener dinero? Alfonso no cree que sea por eso, sino por “querer ser”. La vida te ha hecho sentir que no vales para nada y, de repente, alguien te hace sentir valorado, importante y, además, cobras mucho dinero por ello. Puede que tu moral dude de si es lo correcto pero “en la miseria es muy difícil educar”. 

Esto que estamos contando no es en un país tercermundista, sino en la rica y vieja Europa, cuna del progreso y del estado del bienestar. Pero , ¿qué pasa si no tenemos la suerte de nacer en el primer mundo? 

Para explicarnos algo de lo que ha vivido en otros países más complicados y peligrosos nos explicó con todo lujo de detalles algunos ejemplos.

De entre todos ellos, os vamos a compartir el de una mujer (permitidnos que no digamos su nombre) en un campo de refugiados en Bosnia. Alfonso ha tenido la suerte (o desgracia) de vivir en uno de ellos; un sitio que no era precisamente el paraíso, sino un lugar en el que se respiraba odio en cada rincón, entre serbios, ortodoxos, musulmanes, croatas…

La historia comienza con Alfonso pidiendo permiso a un serbio, que parecía ser el mandamás de todo aquello, para entrevistar a aquella señora. Ella era muy reacia a hacerlo, pero el “capo” del campo insistió en que era libre de hacerlo sin problema, porque por supuesto que querían contar todo lo que allí pasaba. Alfonso se llevó su reportaje, su exclusiva y su gran historia, lo que no sabía era que esa mujer recibiría una paliza que la dejaría al borde de la muerte. ¿Su pecado? Alfonso no sabe muy bien si fue contar mucho, contar poco, o simplemente pagó la ira y frustración de alguien que puede encarnar el puro mal hecho persona. 

Pero, ¿qué es peor, vivir como esclavos o vivir como animales? Es una pregunta que nos encogió el alma cuando nos contó la historia de los niños peruanos que morían como perros, llenos de pulgas y enfermedades. 

Porque, en pleno siglo XXI la gente sigue muriendo de enfermedades que algunos solo hemos visto u oído hablar de ellas en las películas o en los libros de historia. Porque, ¿sabíais que hay zonas del mundo en las que sigue habiendo leproserías? ¿Y que en ellas, miles de niños mueren por no tener medicamentos para tratarlo? 

Los ojos de Alfonso no volvieron a ser los mismos cuando vieron el efecto que la lepra hace en la piel de un niño. Lo peor fue que, al descubrir que por 50 céntimos, un litro de medicina podría salvar a decenas de niños, intentó hacerles llegar algo de ayuda, pero se dio cuenta que es imposible porque las mafias no lo permiten.

Alfonso, con todos estas historias nos mostró una realidad que la mayoría no quiere ver

“Nosotros vivimos, hay gente que intenta no morir”

Pero, ¿qué podemos hacer nosotros contra todo ese mal? 

Alfonso quiso lanzar una petición a los allí presentes para que ayuden a combatir las injusticias, cada día, sin tener que salir ni siquiera de su barrio.

Nos pidió que tuviéramos mucho cuidado con lo que hacemos y decimos, ya que muchas veces hacemos mucho daño a alguien sin pretenderlo, por hacer una gracia, por ser los “guays”, por ser más que otros. 

“No pongáis a nadie ninguna cruz, porque es posible que la carguen durante toda su vida”. 

Esto quiere decir no hacer “bullying”, no poner etiquetas que puedan generar unas risas a costa de una persona que lo va a pasar mal mucho tiempo, y quizás durante el resto de su vida. Con un “gordo”, “empollón”, “gafotas” o “tontaina” es probable que nos riamos un buen rato, pero no es menos probable que, esa persona a la que hemos hundido, un día alguien le ofrecerá SER alguien haciendo algo ilegal y, lo habrá pasado tan mal, que lo hará. 

Porque es seguro que uno solo no puede cambiar el mundo, pero 

“si todo el mundo se hiciera un examen de conciencia exhaustivo, el mundo cambiaría”.

 

JORGE BELMONTE
Veterano del Colegio Mayor
Estudiante de periodismo

 

ALFONSO RODRÍGUEZ
<< A contracorriente >> Encontrar el cielo desde el infierno
Reportero internacional

📆  21 de enero de 2021
Tertulia: 21:00 h.

COLEGIO MAYOR SANTILLANA
C/MARBELLA 60, 28034, MADRID