José Luis Hernández «Escribir el mundo, soñar la Historia; claves del oficio literario».
Uno de los principales retos de los escritores al finalizar una obra es encontrar el título que resuma, en pocas palabras, la esencia sin dejarse nada y, encima, que resulte atractivo a los lectores. Esa tarea se convierte, a menudo, en una compleja negociación con los editores, ya que ambos ven el libro desde distintos puntos de vista.
Fotografía: Rafael Parra
Sin embargo, el título del coloquio que mantuvimos con José Luis Hernández el 20 de enero de 2022 dentro del programa Héroe® del Colegio Mayor Santillana fue fácil de elegir, ya que resume lo que significa la literatura y la Historia para este autor.
Y es que José Luis visualiza lo que lee, lo vive como una película y se pone en el lugar de esos personajes para poder sentir cómo vivieron las guerras, las conquistas, las luchas de poder…
Nos contó con gran brillo en sus ojos cómo aprendió a amar la literatura gracias a un puñado de excelentes profesores que supieron mostrarle todo un «universo» hasta entonces desconocido para él, ya que en su casa no había tradición lectora. De igual manera, sus profesores de Historia supieron dar en la diana con su otra pasión al mostrarle el camino que debía recorrer para convertirse en lo que ahora desarrolla profesionalmente: unir ambas disciplinas y emplear la literatura como vehículo para divulgar la Historia (o servirse de la Historia como canal para llevar la literatura a un mayor número de personas).
Con un pequeño sentimiento de frustración nos constató que, en la actualidad, y fruto de la velocidad e inmediatez en la que vivimos y lo queremos todo, hemos dejado de observar nuestro entorno, de tener un libro en nuestras manos, o de pararnos a pensar….
Nos recordó lo gratificante que es leer una buena historia y lo que nos estamos perdiendo si no disfrutamos de ese regalo que la vida nos ofrece. Además, la generación actual puede ser la última en publicar en papel, así que…
Pero la parte más interesante de su discurso fue cuando nos contó con detalle cómo es el oficio de un divulgador histórico. Debe ser mucho más riguroso que un autor de ficción, pero no por ello aburrido, para nada. Y es que José Luis intenta contarnos la Historia de una manera amena, que es como a él le gusta que se la cuenten ya que así consiguieron despertar en él las ganas de compartirla, a su vez, con los demás.
¿Y eso cómo se consigue? Su truco es utilizar personajes, muchas veces secundarios y casi siempre antihéroes, para contarnos la Historia en torno a ellos. Por ejemplo, a través de la historia de cuatro presidentes asesinados y múltiples intentos en todas las presidencias, nos explica, en su obra Magnicidio, la cultura americana de conspiración contra el poder.
José Luis utiliza su influencia para poner voz a historias que no han sido apenas contadas. Por eso colabora con programas como Cuarto Milenio, en el que expuso aspectos como «el caso de los soldados sin rostro»; hombres que, en la Primera Guerra Mundial y debido a las heridas graves de guerra, perdieron parcial o totalmente su rostro. Estos hombres no solo sufrieron secuelas físicas o psicológicas, sino también el rechazo y la repudia de la sociedad y de sus propias familias al volver a casa no cómo héroes sino como monstruos mutilados y desfigurados por los horrores de la contienda.
Por último, enfatizó la relevancia de conocer más nuestra Historia, de la que no sabemos demasiado, y analizarla con rigor y objetividad, entendiendo el contexto de cada época sin mirarla desde nuestra sociedad actual. Debemos estar orgullosos de lo que somos y de lo que hicimos y no avergonzarnos por ello, sino poner en valor nuestro pasado.
Muchas gracias, José Luis, por todo lo que nos aportaste y enseñaste. Ojalá algún día consigamos hacer Historia y que alguien escriba sobre nosotros para que otros muchos lo lean.
«Vuelven las jornadas de puertas abiertas, los conciertos y, sobre todo, las actividades presenciales a la vida de los colegios mayores en Madrid».
Si bien es cierto que no hay que relajar el cumplimiento de ninguna medida sanitaria para evitar contagios tras el incremento de casos por la variante ómicron, también lo es que tras casi dos años de pandemia, las actividades presenciales vuelven a estar presentes, valga la redundancia, en la vida del Colegio Mayor Santillana y de todos los colegios y residencias universitarias de Madrid y España.
Precisamente este año regresó a Santillana el concurso universitario de bandas más famoso de Madrid, el INDIE FESTIVAL, que tuvo como título «#ElReencuentro», invitando a compartir la alegría de volver a juntarnos 644 días después de que se celebrase la última edición.
Y es que, siguiendo las recomendaciones sanitarias establecidas por la Comunidad de Madrid, usando mascarilla y manteniendo la distancia, se organizó un concierto al que pudieron acudir un buen número de invitados y bandas de música y que, sin duda, fue todo un éxito gracias a la colaboración de toda la organización, del público y los residentes.
Otro bonito ejemplo ocurrió el pasado martes 14 de diciembre en las instalaciones de nuestra residencia universitaria, con motivo de la visita del Colegio de Fomento Ahlzahir, de Córdoba, para complementar su viaje a Madrid, en el que conocieron, además, la Universidad ICADE y la Universidad Villanueva.
Durante su visita pudieron descubrir de la mano de nuestro gerente, Héctor Trinidad, el famoso plan formativo de Santillana; El programa de excelencia personal HÉROE®, que se viene desarrollando durante los últimos 5 años en nuestro Colegio Mayor y que cada año adquiere más prestigio gracias al incansable trabajo de nuestro coordinador académico Fernando Álvarez Flores.
Tras conocer un poco más de lo que significa nuestra institución, un gran número de veteranos de Santillana nos acompañaron en una tertulia con los alumnos y profesores de Ahlzahir que se desarrolló en la sala de estar principal del Colegio Mayor. En ella, contaron su experiencia y resolvieron todas las dudas de los alumnos de Córdoba. Una charla muy amena e interesante que sirvió para darle un toque más práctico a la sesión.
La visita finalizó con un recorrido por las principales instalaciones de Santillana: el salón de actos, lugar en el que se realiza, entre otros eventos, el INDIE FESTIVAL, la sala de la radio, el bar del Colegio Mayor e instalaciones deportivas como el campo de fútbol, pista de tenis, piscina, gimnasio, etc.
Podemos decir que, tras estos largos y complicados meses, la jornada presencial de puertas abiertas adquirió ese protagonismo que evidencia «lo bien que se está cuando se está bien», animándonos a seguir organizando más eventos como este.
Por eso esperamos y deseamos un 2022 con más convivencias, viajes por Europa, cenas y fiestas de Navidad, actividades de solidaridad y campos internacionales de trabajo de cooperación para el desarrollo… o sea, más y más reencuentros.
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