Si estás buscando un colegio mayor en Madrid que te brinde una experiencia universitaria completa y enriquecedora, has llegado al lugar indicado. En el Colegio Mayor Santillana, ofrecemos mucho más que alojamiento a universitarios. Nuestro compromiso es proporcionarte un entorno de calidad, con instalaciones de primer nivel y una amplia gama de servicios que incluyen formación personal, desarrollo espiritual, proyectos solidarios y actividades culturales y de ocio. Descubre por qué somos el colegio mayor de referencia en Madrid y cómo podemos hacer de tu estancia universitaria una experiencia inolvidable.
Alojamiento de calidad en el norte de Madrid: En el Colegio Mayor Santillana, entendemos la importancia de contar con un alojamiento cómodo y seguro durante tu etapa universitaria. Nuestras habitaciones individuales con aseo te brindarán privacidad y comodidad, creando un ambiente propicio para el estudio y el descanso. Además, nuestra pensión completa asegura que disfrutes de comidas nutritivas y equilibradas, sin tener que preocuparte por la preparación de tus alimentos. Todo esto en una ubicación privilegiada en el norte de Madrid, cerca de las principales universidades y con excelentes conexiones de transporte.
Programa de excelencia personal HÉROE: En el Colegio Mayor Santillana, nos preocupamos por tu desarrollo integral como estudiante y como persona. Por eso, hemos diseñado el programa de excelencia personal HÉROE (Habilidades, Ética, Responsabilidad, Orientación y Éxito). A través de talleres, conferencias y actividades prácticas, te brindaremos las herramientas necesarias para potenciar tus habilidades sociales, de liderazgo y de toma de decisiones. Nuestro objetivo es que alcances la excelencia en todas las áreas de tu vida y te prepares para enfrentar con éxito los desafíos académicos y profesionales que te esperan.
Formación espiritual y plan de trascendencia: En el Colegio Mayor Santillana, reconocemos la importancia de la dimensión espiritual en el desarrollo personal de nuestros residentes. Te ofrecemos un espacio para la reflexión y el crecimiento espiritual. Además, contamos con un plan de trascendencia que te invita a explorar tu propósito en la vida y a descubrir cómo puedes hacer una diferencia positiva en el mundo que te rodea.
Proyectos solidarios y compromiso social: Creemos en la importancia de contribuir al bienestar de la sociedad y formar ciudadanos comprometidos. En el Colegio Mayor Santillana, tendrás la oportunidad de participar en proyectos solidarios, colaborando con organizaciones locales y trabajando en equipo para generar un impacto positivo en nuestra comunidad. Esto te permitirá desarrollar habilidades de trabajo en equipo, empatía y responsabilidad social, aspectos fundamentales para tu formación integral como estudiante y ciudadano.
Instalaciones y servicios completos: En el Colegio Mayor Santillana, te ofrecemos instalaciones modernas y completas para que disfrutes al máximo de tu estancia. Contamos con salas de estudio equipadas, donde podrás concentrarte y aprovechar al máximo tus horas de estudio. Además, nuestras instalaciones deportivas te permitirán mantener un estilo de vida activo y saludable. También disponemos de salas de estar y espacios comunes donde podrás relacionarte con otros residentes, fomentando el compañerismo y la vida colegial.
En el Colegio Mayor Santillana, nos enorgullece ofrecer un alojamiento universitario de calidad en Madrid, con servicios que van más allá de lo tradicional. Nuestro compromiso con tu formación personal, desarrollo espiritual, proyectos solidarios y bienestar integral es lo que nos diferencia. Si estás buscando un colegio mayor en Madrid, te invitamos a unirte a nuestra comunidad y vivir una experiencia universitaria única. ¡Ven y descubre por qué somos la opción ideal para estudiantes universitarios exigentes como tú!
¿Qué es la dignidad humana? ¿Qué valores son realmente importantes?
Seguro que, si planteo estas preguntas, las respuestas serían bastante homogéneas y más teóricas que pragmáticas, pero, la clave no está en su definición, sino en «hacerlos» vida, y, si encima vienen a contarnos como es esa vida con valores… el resultado es una gran experiencia formativa, la que nos regaló Nino Redruello en su visita al colegio mayor Santillana el pasado 11 de mayo, dentro del ciclo de sesiones de desarrollo personal de nuestro Programa Héroe®.
Forografía: Rafael Parra
Nino procede de una familia humilde y trabajadora; tanto que su bisabuelo fue «vaqueiro de alzada», que así se llamaba a las personas que cuidaban del ganado en las montañas y a los que la sociedad consideraba como ciudadanos de segunda debido al escaso contacto que mantenían con la civilización al tener que permanecer tanto tiempo en el monte. Tanto era así que ni les dejaban entrar en las ciudades, ni tan siquiera libertad para sentarse donde gustaran en la iglesia.
Esta tesitura hizo que decidiera abandonar Asturias —hace más de cien años— y emigrara a Madrid en donde abrió una taberna a la que llamó «La Estrecha», por el diseño rectangular y estrecho tan característico de los locales de la época. Poco a poco y gracias al éxito del negocio, el resto de la familia se fue uniendo al proyecto, cambiando su lugar de residencia, pero sobre todo de trabajo (no menos de 16 horas al día). Y así hicieron crecer el negocio, abriendo nuevos locales que dieron de comer a las siguientes generaciones. Pero, el éxito, como las monedas, tiene dos caras y, tras una disputa familiar, su abuelo se vio obligado a cambiar la marca, creando «La Ancha», para poder continuar.
En la siguiente generación aparecen su padre y su tío. Ambos, y «gracias» a que el abuelo no les dejó estudiar, se incorporaron al negocio familiar a los 17 años para poder llevarlo adelante.
Fruto de ese pasado, lleno de esfuerzo, sacrificio y domingos de reuniones familiares contando historias tabernarias, llegó una vida más acomodaba, pero Nino decidió que quería seguir, con gran orgullo, con la tradición familiar, continuando con lo que había vivido toda su vida, pero con una enorme responsabilidad, la de no «cagarla» y destruir el legado construido con tanto esfuerzo durante tantos años.
A los 15 años comienza a pasar los meses de verano, al terminar el colegio, trabajando en la cocina, en una vida muy sacrificada sin librar ni un solo día. Después de hacer esto durante tres años se fue a ampliar estudios de cocina a San Sebastián. Fue una época de mucho aprendizaje, errores y dudas, al sentir que, a lo mejor, eso no era lo suyo, pero aprendió que la determinación es lo verdaderamente importante.
Volvió a casa y comenzó la época de probar cosas nuevas y con ellas, nuevos proyectos que funcionaron y otros que no lo hicieron en absoluto, lo que le hizo darse cuenta de la importancia de trabajar a su gente, hacer equipo e inspirar a los demás.
La realidad le mostró de manera cruel lo difícil que es creer y cómo, por muy buenas ideas que tengas, si no ejecutas todo con honestidad y con la máxima pasión, todo se puede ir rápidamente al garete.
Con los primeros fracasos llegó la frustración, pero luego asumió y aceptó que la vida es así: Cuanto aportas a la vida, a los demás, a la sociedad…te lo devuelven y si no aportas, no recibirás, porque no te van a regalar nada… y así tiene que ser. La vida es muy bonita, pero hay que luchar y sufrir, es inevitable. Lo bueno es que todo el esfuerzo tiene su recompensa.
Por eso hay que superarse cada día. Si no te llevas al límite en cada acción que emprendas en la vida, irás hacia atrás. Por eso Nino nos invitó a que nos preguntemos: ¿Qué haces cuando llegas al objetivo, te relajas o sigues apretando?
Si después de un reto, un sueño o un objetivo, sigues buscando y marcándote más metas, eso hace que siempre estés enchufado.
Nino busca ilusiones continuamente y, un ejemplo de ello es la técnica que ha desarrollado para saludar a una mesa y que se sustenta bajo 3 ideas:
Transmitir confianza: Gestiona los silencios, saluda, contacta visualmente, controla el volumen de la voz, conoce los platos.
Expresar gratitud: (De los 9.000 restaurantes en Madrid, han elegido su casa y por eso los clientes tienen que sentir su agradecimiento). Con la mirada, la expresión, inclinándose para dar las gracias. Servir a alguien es un acto de generosidad y de entrega, es algo muy bonito.
Enganchar emocionalmente con la gente, y trabajarlo cada día para hacerlo cada vez mejor.
Nino se emocionó al recordar cómo, durante la pandemia, consiguió llevar a las casas de las personas confinadas el «escalope Armando», invento de la familia con el que hizo feliz a miles de personas. Realmente sintió que estaba correspondiendo a esa responsabilidad que su familia había depositado en él. Y es que Nino cree firmemente que todos tenemos una capacidad de «superhéroe» para crear felicidad en los demás con el simple hecho de ser tú, con tu ejemplo, para que los demás quieran estar a la altura de lo que esperas de ellos.
Siempre ha intentado hacer locuras, probar cosas nuevas que nadie sabía si iban a funcionar, ser pionero y transgresor, pero también con mucho respeto a sus valores y a los de sus padres y abuelos: constancia, respeto, ilusión y esfuerzo.
En la actualidad se encuentra en un momento vital de agradecimiento, sobre todo a su equipo, por ayudarle a pasar de una empresa familiar a una empresa profesional, ya que, entre otras cosas, le permite dedicarse a nuevos proyectos.
Un ejemplo es el comedor social «A mesa puesta», en el que, a través de un trato personalizado, se trabaja para devolver la dignidad a una persona que no tiene ni siquiera cómo alimentar a su familia. Se trata de un restaurante donde te atienden, te acompañan y acomodan en tu mesa, pides a la carta, pides la cuenta y pagas con una tarjeta que tiene incorporados puntos. Solo el hecho de que un niño sienta que su padre puede llevarle a un restaurante, va a hacer que ese padre perciba que recupera su dignidad y Nino siente que está ayudando a cambiar el mundo.
Muchas gracias, Nino, por todo lo que nos has enseñado y porque, con tu ejemplo, nos damos cuenta de la importancia de llevar una vida heroica construida sobre unos principios fuertes y un gran respeto a tu herencia y a todas las personas que te rodean. Ojalá seamos capaces de llegar a ser unos auténticos Héroes® y estar a la altura de lo que la sociedad espera de nosotros.
¿Es la aristocracia un grupo social rancio que, en aras de la igualdad social, ya no tiene razón de ser? A lo mejor, visto así, muchos de los que lean estas líneas en pleno 2023 pueden pensar que sí, que estamos en una sociedad moderna en la que el hecho de que existan clases sociales no está justificado.
Sin embargo, el pasado jueves 27 de abril de 2023, Enrique García-Máiquez vino al colegio mayor Santillana, en el marco del ciclo de conferencias de desarrollo personal de nuestro programa Héroe® —un concepto muy aristocrático como veremos más adelante— para hablar sobre estas cuestiones, pero, sobre todo y según sus propias palabras, a «convencernos de que por nuestras venas corre sangre azul y tenemos que comportaros conforme a ello».
Fotografía: Rafael Para
Lo primero que hizo Enrique fue reconocer que hablar de aristocracia es un poco extraño en una sociedad, como la actual, enormemente «igualadora». Mucho más si lo acompañamos de conceptos que, en el presente, tienen una connotación negativa: honor, palabra, deber…
Sin embargo, y partiendo de la premisa de la igualdad, no podemos perder el horizonte personal de aspirar a más y tener ideales grandes en los que reflejarse. Y es en este punto en el que Enrique profundizó y desarrolló su intervención.
Porque, en una sociedad en la que «la clase trabajadora no tiene trabajo, la clase media no tiene medios y la clase alta no tiene clase» conseguimos, en lugar de aspirar a la excelencia, igualar a la sociedad por abajo, desde una perspectiva de mediocridad. Y eso no es bueno, ya que una democracia igualitaria funciona si existe una doble tensión: la que supone que todos somos iguales (en lo fundamental, por supuesto), y la que nos permite aspirar a ser mejores que otros gracias al esfuerzo y a los méritos de cada cual.
Enrique nos invitó a no confundir el «nadie es más que nadie» (concepto muy buenista pero irreal ya que «alguien es más que otro si hace más») con «nadie es menos que nadie», mucho más acertado para establecer una base social que evite desigualdades. De esta manera, Enrique defendió la constitución mixta como el mejor sistema de organización social: el que reúne monarquía, democracia y aristocracia.
Pero la aristocracia no es una clase social, sino una manera de ser, una forma de actuar y de entender la vida y el mundo. Y para que lo comprendiéramos, dedicó la segunda parte de su intervención.
Un caballero no se enfrenta al débil, lo defiende; igual que no miente o no concibe la corrupción. Y esto es fruto de su esquema ético y moral, compuesto por virtudes que han evolucionado a lo largo de la historia, adaptándose a los tiempos.
Y es que la aristocracia realmente es, según Aristóteles, «virtud y riquezas antiguas» que nos ayudan a alcanzar la nobleza de espíritu, que como bien refleja Dante en boca de Ulises en su paso por el infierno (La Divina Comedia), es lo siguiente:
«Considerad nuestra estirpe y nacimiento, (1)
para vivir cual bestias no se os hizo, (2)
sino para seguir virtud y conocimiento». (3)
Debo conocer qué virtudes he heredado yo de mi padre/madre/abuelo. Y como soy un caballero, qué mejor manera de hacer honor a esa herencia que aceptarla y actuar de acuerdo con ella.
Un aristócrata sabe que como se descuide puede vivir como una bestia. Por lo tanto, debo ser capaz de sacar lo mejor de mí, siendo consciente de que puedo dar lo peor.
Un noble de espíritu debe tener un empeño, es decir, tener un modelo (un marco de referencia) y seguirlo sin abandonarse.
¿Qué virtudes debemos trabajar y vivir? Enrique nos animó a apostar por las grandes, no por las pequeñas: «Ser magnánimos, no ahorrativos. Ser valientes, no prudentes. Ser ambiciosos, no humildes…», y sobre todo, agradecidos y sinceros.
Teniendo claro que «no hay mayor aristocracia posible que ser hijos de Dios», Enrique nos habló de la evolución hasta nuestros días siendo distintas las virtudes más valoradas en cada época:
Alta edad media:Ser capaz de defender su derecho.
Baja edad media:Ser gentil, tener una buena educación, enamorarse bien de una gran dama, ser fiel y tener buenas maneras.
Ilustración:Ser una persona culta.
Actualidad:La democracia nos ha hecho pueblo soberano y, por eso, tenemos la «obligación» de hacer honor a nuestra nobleza y aspirar a los más altos estándares virtuosos.
Aunque actualmente el relato es más atractivo si lo vestimos con historias épicas de caballeros Jedi o de la Tierra Media (en lugar del tradicional hidalgo o caballero), Enrique nos animó a no tener miedo a que nos miren como unos bichos raros si nos desmarcamos de la corriente social actual, ya que el peaje que tiene que pagar un Héroe® (y hay múltiples ejemplos a lo largo de la Historia) es que se rían de él.
Debido a eso, Enrique, no podemos hacer otra cosa que agradecerte la visión que nos diste, ya que nos embriagaste de ilusión por aspirar a los más altos ideales, llenarnos de grandes virtudes y, siendo conscientes de que somos capaces de lo peor, no descuidarnos para tener un ideal de vida que nos lleve a dar lo mejor de nosotros mismos y hacer honor a nuestro legado de Héroes®.
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