El próximo 15 de mayo celebramos en el Colegio Mayor Santillana el tradicional Taller de Veteranos, dirigido a los colegiales que renuevan su curso.
Será un espacio para reflexionar, compartir ideas y detectar juntos áreas de mejora. Una ocasión perfecta para seguir creciendo como comunidad y plantear nuevos proyectos, actividades y viajes para el próximo curso.
Tu participación es fundamental, porque formas parte esencial de esta gran familia Santillana.
Después de un año apasionante de la Liga del Colegio Mayor Santillana, los mejores equipos se enfrentarán en la gran final de la Copa del Director. Un evento lleno de emoción, rivalidad y deportividad, donde se decidirá el campeón de esta edición.
Tras el partido, para celebrar el final de la competición, todos los equipos están invitados a una fiesta en la piscina, con paella, música y la oportunidad de disfrutar de un buen baño para cerrar la temporada por todo lo alto.
Nuestro coordinador académico participa en un programa de radio y se abre sobre su historia personal, sus aprendizajes y el proyecto educativo de Santillana.
El programa Darle la vuelta a la tortilla contó recientemente con la participación de Fernando Álvarez, coordinador académico del Colegio Mayor Santillana. Lejos de ofrecer una charla convencional, Fernando compartió un testimonio vital marcado por el compromiso, la vulnerabilidad, la transformación personal… y una nueva manera de entender la educación universitaria.
A lo largo de la conversación, Fernando fue desgranando, con cercanía y profundidad, algunos de los momentos clave de su trayectoria. Desde sus años de trabajo en el ámbito de la consultoría y la cooperación internacional, hasta su etapa actual en Santillana, donde ha encontrado un modo diferente de poner su talento al servicio de los demás.
De ayudar a pedir ayuda
Fernando comenzó recordando una etapa intensa de su vida, en la que dirigió proyectos de desarrollo en Iberoamérica. Durante años, compaginó su pasión por formar equipos con un ritmo de vida insostenible: vuelos constantes, jornadas interminables y siete meses seguidos sin percibir salario. Todo ello sin dejar de cumplir sus responsabilidades.
Hasta que un día, su entorno más cercano le hizo ver que el primero que necesitaba ayuda… era él.
«Siempre fui el que ayudaba a los demás. Me costó mucho entender que también yo necesitaba pedir ayuda»
Aceptar esa realidad fue el punto de inflexión. «Siempre fui el que ayudaba a los demás. Me costó mucho entender que también yo necesitaba pedir ayuda». Con sinceridad, compartió cómo afrontó ese proceso, dejando de fumar, reorganizando su vida, y redescubriéndose poco a poco.
La llamada inesperada
Justo en ese periodo de reconstrucción personal, recibió una llamada de un amigo español, al que había conocido en uno de sus viajes a Colombia, y que ya estaba de vuelta en España. Le propuso una idea: diseñar un programa de formación complementaria para jóvenes universitarios en un colegio mayor de Madrid. Ese colegio era Santillana.
Aquella propuesta, en apariencia menor, se convirtió en el inicio de una nueva etapa profesional. Como él mismo cuenta, venía de una empresa donde le querían… pero no le pagaban. Y se iba a un lugar donde le ofrecían colaborar con jóvenes que, quizá al principio, no estaban deseando ser formados, pero sí necesitaban a alguien que creyera en ellos.
Un nuevo modelo educativo
Desde entonces, Fernando ha liderado el área académica del Colegio Mayor Santillana con una convicción clara: la educación universitaria no termina en las aulas. Bajo su coordinación, el colegio ha impulsado programas de desarrollo personal, tertulias profesionales, formación en competencias y sesiones de inspiración como las del programa HÉROE®. Siempre desde la experiencia, la cercanía y la autenticidad.
Pero su llegada a Santillana no solo marcó un punto de inflexión profesional, sino también personal. Empezó a cuidarse. Caminó cada mañana 10 kilómetros durante año y medio. Bajó más de 30 kilos. Aprendió a pedir ayuda, pero también a crear rutinas, a ganar en constancia, a comprometerse con su salud física y mental.
«No podemos decirle a un universitario que viva con orden, si nosotros no nos cuidamos. La juventud no escucha consejos: observa actitudes».
Y, sobre todo, aprendió a enseñar desde el ejemplo. «No podemos decirle a un universitario que viva con orden, si nosotros no nos cuidamos. La juventud no escucha consejos: observa actitudes».
Vivir con propósito, hablar con intención
Hoy, Fernando se muestra como es: con cicatrices, aprendizajes y sentido del humor. “Estoy enamorado de mí”, decía en la entrevista, no como una afirmación narcisista, sino como una declaración de principios: quien no se cuida, no puede cuidar. Quien no se quiere, difícilmente puede querer.
Su historia nos recuerda que hay otra forma de liderar: desde la verdad, desde la coherencia, desde el compromiso con uno mismo y con los demás. Y que a veces, darle la vuelta a la tortilla no significa empezar de cero, sino mirar lo que ya somos… con nuevos ojos.
“sin disciplina no hay libertad, y si no te quieres, no puedes querer”.
Su paso por el programa Darle la vuelta a la tortilla no solo nos permitió conocer su historia, sino también entender la visión que hoy inspira el proyecto académico de Santillana: una formación que nace del ejemplo, que cuida los procesos, y que impulsa en cada joven una mentalidad de crecimiento. Porque como bien recordó Fernando, “sin disciplina no hay libertad, y si no te quieres, no puedes querer”.
Ya termina la PAU: dos años de esfuerzo concentrados en unos pocos días de examen que marcarán el futuro académico inmediato de miles de estudiantes en toda España. ¿Y después, qué?
Madrid, como cada año, se prepara para recibir a una nueva oleada de universitarios. Las opciones de alojamiento, sin embargo, son limitadas: pisos saturados con precios por las nubes, residencias que se multiplican bajo un modelo cada vez más comercial… y los tradicionales Colegios Mayores, que resisten y evolucionan. Más que una cama y un escritorio, ofrecen comunidad, formación, desarrollo personal y verdadero acompañamiento.
Hoy entrevistamos a Rodrigo Ortega, colegial residente, decano actual del Colegio Mayor Santillana y estudiante de la Universidad Villanueva y a Carlos Lora, socio del club universitario y estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid. Nos cuentan por qué, en un mundo de opciones, ellos se quedan con la experiencia del Colegio Mayor.
Rodrigo Ortega, decano del Colegio Mayor Santillana
Rodrigo, ¿Qué fue lo que te llevó a elegir un colegio mayor como lugar para vivir durante la universidad?
«Nunca me planteé vivir en un piso. Quería aprovechar al máximo la universidad y sabía que un colegio mayor me ofrecería mucho más que alojamiento: amistades para toda la vida, actividades que te hacen crecer y conversaciones que te hacen pensar. En Santillana, además, puedo trabajar en mi desarrollo espiritual, algo que siempre ha sido clave para mí.»
¿Cómo ha influido tu paso por Santillana en tu desarrollo personal y académico?
«Académicamente, me ofrece un ambiente muy bueno para estudiar, pero donde más se nota es en lo personal. Convives con gente muy distinta, de otras carreras y formas de ver la vida, y eso te hace aprender mucho. Ya sea en una comida o en una charla del colegio, siempre estás sumando cosas que en la universidad no se enseñan.»
¿Qué significa ser decano? ¿Cómo se vive esa responsabilidad dentro del colegio mayor?
«Ser decano ha sido una experiencia increíble. Representas a los colegiales, organizas cosas, estás atento a lo que necesita la gente… y aunque a veces exige mucho, compensa. Aprendes a liderar con el ejemplo, a escuchar, a tomar decisiones. Es un reto que te hace crecer»
¿Qué dirías que es lo más importante que te llevas de tu experiencia como colegial residente?
«Sobre todo, las personas. Las amistades que he hecho aquí son para siempre. Y también estoy viendo cómo, poco a poco, me convierto en una versión mejor de mí mismo: más maduro, más comprometido y con más ganas de aportar.»
«Tengo amigos en pisos y residencias… y, sin duda, me quedo con el Colegio Mayor.»
«Aquí he encontrado algo más que compañeros: una comunidad que me está ayudando a crecer.»
Carlos Lora, socio del club universitario Santillana
“El club es, sobre todo, un grupo de gente con inquietudes parecidas y con ganas de crecer, de aprovechar al máximo la etapa universitaria”, explica Carlos. “Yo lo conocí buscando un sitio donde se fomentara el desarrollo personal y se respirara buen ambiente.”
¿Qué tipo de actividades ofrece el club y cuáles han sido las que más te han aportado personalmente?
“Hay de todo: desde charlas con profesionales, cursos de humanismo cristiano, tertulias sobre temas de actualidad o salidas de voluntariado, hasta planes más distendidos como partidos, barbacoas o escapadas. A mí me cuesta elegir una sola cosa porque todo suma. Lo que más valoro es que aquí todo está orientado a ayudarte a mejorar como persona, y lo que vives en una actividad te acompaña luego en tu día a día.”
En tu día a día como estudiante en la UAM, ¿cómo encaja tu vida académica con la participación en el club?
“Muy bien, la verdad. Tener un sitio con ambiente de estudio de verdad es una pasada. Cada vez somos más los que vamos a estudiar allí, y eso crea un ambiente que motiva. Además, convivir con gente que también está a tope con sus carreras te da mucha perspectiva y ganas de dar lo mejor de ti.”
¿Recomendarías el club a otros universitarios que buscan algo más que solo estudiar durante la carrera? ¿Por qué?
“Sin ninguna duda. Si no quieres que la universidad se te pase como un simple trámite, este es tu sitio. En Santillana no solo te ayudan a estudiar mejor, sino a descubrir otras formas de crecer y de implicarte con los demás. Y creo que eso, en el fondo, es lo que todos buscamos: que nuestra etapa universitaria tenga un poco más de sentido.”
Gracias a Rodrigo Ortega y Carlos Lora por abrirnos la puerta a la experiencia de vivir en un colegio mayor. En un panorama donde las opciones para estudiantes suelen reducirse a pisos saturados o residencias cada vez más impersonales, el colegio mayor sigue siendo una alternativa que va más allá del simple alojamiento. Ofrece comunidad, oportunidades de crecimiento personal y un acompañamiento que muchos estudiantes valoran, aunque no siempre es fácil encontrarlo. Para quienes buscan algo más que una habitación, el colegio mayor puede ser un lugar para aprender, conectar y construir redes que duran mucho más allá de la universidad.
El retiro mensual es un medio de formación para profundizar en algún aspecto de la vida cristiana y hacer oración. Suele consistir en una charla y un rato de adoración eucarística con predicación. Lugar: Colegio Mayor Santillana del sacerdote y espacios para el silencio que faciliten la oración personal y el examen de conciencia.
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdo