Si te pidieran una prueba de que Dios existe, ¿qué dirías? Difícil encrucijada, ¿verdad?
Si me lo preguntasen a mi diría que, pruebas, lo que se dice pruebas… eso es más cuestión de fe, ¿no?
Pero esa habría sido mi respuesta antes del jueves 14 de marzo, día en el que nos visitó José Carlos González-Hurtado, dentro del ciclo de sesiones Héroe®, el programa de excelencia personal del colegio mayor Santillana.
Fotografía: Gabriel Alvarado
José Carlos tiene claras 3 cosas:
Dios existe.
Jesucristo es Dios.
La Iglesia es de Jesucristo.
Pero como es mucho contenido para un solo día, su visita se centró en brindarnos pruebas de lo primero, rompiendo con esa idea de que Dios y ciencia están enfrentados, porque es todo lo contrario: nunca ha habido más pruebas de la existencia de Dios que en la actualidad y cuanto más nos acerquemos a la ciencia, más conscientes seremos de la existencia de Dios.
En primer lugar, y en contra de lo que cabría pensar, la mayor parte de los científicos no son ateos. En el último siglo, el 97% de premios Nobel de física, el 95% de química y el 93% de medicina son teístas o religiosos.
Pero, no hace falta ser creyente para convencerse de que Dios existe, ya que como decía San Agustín, «para creer, primero hay que pensar». A la existencia de Dios se puede llegar sin fe, gracias a la razón y a la observación de la naturaleza.
Por ejemplo, se suele pensar que el Big Bang refuta la existencia de Dios, cuando es lo contrario. La ciencia dice que de la nada, nada sale, y si el universo se ha creado desde la nada, entonces, ¿quién lo ha creado? La respuesta solo puede ser la existencia de una inteligencia que no es material, ni temporal ni espacial, preexistente al Big Bang, e iniciadora de todo; con lo cual, tuvo un comienzo (provocado por alguien), no es infinito y está en expansión.
Además, tendrá un final. La segunda ley de la termodinámica dice que la entropía (el desorden) siempre aumenta. Y esto va a hacer que el universo se acabe, por la decadencia de los protones, dentro de 2 mil trillones de trillones de trillones de años.
Más ejemplos: la aritmética, la matemática y toda la ciencia, son incompletas. Dentro de un sistema hay reglas que tienen que ser demostradas con un sistema superior. Esta escalada de sistemas hasta el infinito hace que para el sostenimiento de todo haya algo superior a todo lo demás, y eso no puede ser otra cosa que Dios.
Si nos fijamos en la vida y buscamos hasta llegar a su raíz, el genoma humano, el ADN, nos damos cuenta de que todo está estructurado en virtud de un lenguaje complejo y detrás del diseño de un lenguaje debe haber una inteligencia, que no puede ser otra cosa que Dios.
Además de ser conscientes de que todo tiene que haber sido creado por una inteligencia superior, creer en Dios te ayuda en tu vida ya que quiere decir que hay alguien que quiso que existieras hace 13.700 millones de años y quiere que existas ahora.
La alternativa a todo lo que José Carlos nos contó y que se nos vende como la verdad, es que todo se produjo por azar. Sin embargo, la probabilidad de que todo lo existente se haya producido así, es técnicamente 0. (Hay más probabilidad de que te toque la lotería primitiva todas las semanas durante miles de años a que todo haya surgido por azar, y a mí nunca me ha tocado ni el reintegro).
Parece claro que tiene mucha más lógica creer en Dios que no hacerlo. Pero, entonces, ¿cómo hemos llegado a pensar lo contrario?
Para esta pregunta hay muchas respuestas: por indefensión aprendida, por soberbia, ya que mucha gente está casada con sus ideas, o porque no quiere creer en un universo con un Dios, sino que quiere tener el control y el mando de todo, queriendo ser ese Dios. Pero también es bueno hacer autocrítica y ser conscientes del mal ejemplo que, históricamente, hemos dado los creyentes (y seguimos haciéndolo).
Es resumen, la gente que no cree es por voluntad, porque decide no creer, no por falta de entendimiento, porque ese entendimiento, tal y como hemos visto, debería acercarle a Dios.
Y una vez visto esto, deberíamos preguntarnos lo siguiente: si el ser humano es naturalmente teísta, si el conocimiento nos acerca a la idea de que tuvo que haber un creador y, a pesar de ello, la humanidad es la que quiere, deliberadamente, alejarse de la idea de Dios y no creer, ¿qué podemos hacer nosotros para revertir la situación?
Pues, llevando a cabo lo que nos animó a hacer nuestro invitado: no mirar para otro lado, no dejarnos llevar por lo socialmente aceptado y «tener valor para decir la verdad».
Muchas gracias, José Carlos, por romper mitos y mostrarnos tantas evidencias para que podamos defender lo que creemos. Ahora solo nos falta tener coraje, valor y determinación para ser unos auténticos Heroes®, conseguir que las cosas cambien con nuestro testimonio de vida, y ayudar a que la humanidad se acerque más a Dios, con nuestro ejemplo.
No todos los días se conoce a dos expertos en oratoria que, además, te impartan una lección experiencial sobre cómo hablar en público.
El pasado jueves 29 de febrero tuvimos la oportunidad, dentro del ciclo de conferencias de Héroe®, el programa de excelencia personal del colegio mayor Santillana, de vivir una sesión excepcional en la que Raquel Sánchez y Jesús Ripoll nos demostraron, de manera magistral, cómo es eso de contar una historia que enganche.
Porque igual de importante que el qué cuentas (yo pienso que más, pero… vamos a dejarlo en tablas) es el cómo cuentas las historias, y en esto ambos nos hicieron sentir una auténtica experiencia cinematográfica.
Jesús y Raquel ejecutaron una perfecta coreografía que nos recordó a las mejores parejas de patinaje artístico que se deslizan sobre el hielo; se complementan, se apoyan y se mejoran mutuamente en un espectáculo en el que no puedes hacer otra cosa que disfrutar con todos los sentidos.
Pero el contenido también tenía «proteína», así es que analicémoslo.
Raquel y Jesús hicieron un repaso de su trayectoria vital y profesional, un recorrido clave en la construcción de las personas que son actualmente y en el proyecto profesional que desarrollan.
Jesús es una persona emprendedora y visionaria, un tipo que es capaz, en su época universitaria, de organizar fiestas «amateurs» de nochevieja con más de 1000 personas, gracias a sus ideas revolucionarias y transgresoras que no se utilizaban en el ámbito «profesional» de la noche. Pero, como todo el mundo tiene que «sentar la cabeza», al terminar su carrera universitaria comenzó a trabajar «de lo suyo» aunque ya tenía claro que no existe ni el trabajo para toda la vida, ni la profesión para siempre. Sus comienzos fueron en el sector del retail, donde fue ascendiendo hasta llegar a ser director general en varias empresas.
Aquí conoció lo mejor de trabajar con equipos muy grandes: las personas (aunque también nos enseñó la otra cara de esta moneda, las decepciones y frustraciones que conlleva confiar en alguien que, a la postre, te falla).
Raquel, por su parte, comenzó su carrera profesional algo más tarde, en torno a la treintena. Después de estudiar historia del arte y hacer el doctorado, decidió que algo tenía que hacer con su vida y le ayudaron a incorporarse a una empresa que necesitaba a alguien «que no supiera de nada».
Como buena historiadora, sabía que ese inicio acabaría contándolo en lugares como Santillana, por lo que se centró en aprender, trabajar y mejorar, lo que le hizo crecer hasta llegar a trabajar de secretaria de presidencia.
Fueron épocas de mucho esfuerzo para ambos, mucho dinero y mucho aprendizaje, del que nos dejaron tres enseñanzas clave para nuestro crecimiento:
En primer lugar, desarrollar unos valores fuertes sobre los que construyamos nuestra vida y que sean coherentes con nuestro desempeño profesional.
Por otro lado, aprender a tener una gran red de amigos y a trabajar con otras personas. El 80% de los puestos de trabajo se cubren por contactos. Si nuestros amigos saben cómo somos, cómo trabajamos y cuáles son nuestros valores, no tendrán problema en recomendarnos para un trabajo. De igual manera, nos invitó a echar una mano a los amigos que nos necesiten e intentar que ninguno nuestro esté sin trabajar si quiere hacerlo. Es nuestra responsabilidad hacer todo lo posible para ayudarle.
Por último, a la hora de buscar trabajo no deslumbrarnos por el nombre de la empresa, sino que debemos tener claro que quien nos tiene que encantar es nuestro jefe o jefa, ya que va a ser la persona de la que tendremos que aprender y en quien nos debemos apoyar para crecer.
Pero sigamos con la historia de Jesús y Raquel. Se conocieron casi al final de su vida laboral por cuenta ajena, un momento en el que ambos ya pensaban que no les gustaba lo que estaban haciendo y soñaban con cambiar. Sin embargo, fueron dos giros del destino (una enfermedad del hermano de Jesús y una fiesta empresarial que organizó Raquel en la que contrató a David Meca) los que hicieron que buscaran la manera de dar el salto y emprender sin traicionar sus principios y valores.
Como no lo tenían del todo claro, se fueron a ver la luz a Etiopía, donde no solo tuvieron la visión de Helpers Speakers (su empresa actual) sino que descubrieron también la manera de participar activamente en el desarrollo de zonas rurales y comenzaron a hacer proyectos solidarios que continúan hoy en día.
Helpers Speakers surgió como una manera de acercar a las empresas mensajes y testimonios potentes que pudieran impactar y ayudar provocando cambios reales alineados con sus valores. En definitiva, «➖ Bla ➕ ❤️» en un sector donde hay mucho humo, tanto que muchas veces hace que pensemos que no hay testimonios auténticos que merezcan la pena ser escuchados.
En la actualidad tienen en cartera más de 300 conferenciantes, entre los que podemos destacar grandes referentes mundiales como Victor Küppers, Emilio Duró o Mario Alonso Puig.
Además, han rodado una serie de televisión, «El camino interior», y han publicado dos libros, «Una empresa redonda», que analiza el viaje alrededor del mundo de Elcano y Magallanes visto como una startup, y «Escuela de conferenciantes», un auténtico manual práctico y vivencial para ayudarte a hablar en público.
Todo lo que Jesús y Raquel nos contaron está perfectamente alineado con lo que un día descubrieron y que es fundamental para ellos: «las personas son el corazón de las empresas».
Muchas gracias, Raquel y Jesús por compartir toda vuestra sabiduría y experiencia con nosotros, es un gran privilegio teneros en Santillana, ya que intentamos cada día poner una semilla en el corazón de nuestros colegiales para que la rieguen y tengan unos valores y principios sólidos que les ayuden a construir una vida plena, hacer el bien a los demás y cambiar el mundo.
Skynet entra en línea el 4 de agosto de 1997 y logra tomar conciencia de sí misma el 29 del mismo mes a las 2:14 am.
Si sabes qué quiere decir esta frase, sin duda es que eres de mi generación y conoces lo que viene después: una guerra de la humanidad contra una tecnología que actúa de manera autónoma para extinguirnos.
Para ver cuánto de posible es este escenario vino desde el futuro, no John Connor, sino Óscar Corcho, catedrático y experto en inteligencia artificial (a partir de ahora IA, para que se note que estamos a la última), el pasado jueves 15 de febrero de 2024, dentro del ciclo de sesiones del programa Héroe de excelencia personal del colegio mayor Santillana.
Óscar, que lleva trabajando en IA más de 30 años, nos habló del origen, evolución y futuro de esta tecnología, de la que sabemos mucho menos de lo que creemos (aunque todos pensemos que estamos a la última).
Y es que, si términos como Chatbot, que a pesar de que pensemos que son recientes, coincidiendo con la aparición de Siri o Alexa, tiene su origen en 1964… ¿cuándo comenzó la humanidad a hablar de IA?
Fue en 1956, a raíz de la conferencia de Darmouth, donde se «acuña» este término como:
«Estudio que desarrolla la hipótesis de que cualquier aspecto del aprendizaje o cualquier característica de la inteligencia se puede describir de tal manera que una máquina lo puede simular».
Este fue el punto de partida para conseguir que las máquinas:
Entiendan y utilicen el lenguaje (por ejemplo, ChatGPT).
Puedan formar abstracciones y conceptos (ya lo hacen generadores de imágenes).
Resuelvan problemas que solo están reservados para los humanos, (¿qué crees?).
Puedan mejorarse a sí mismas (ya lo hacen y se denomina aprendizaje por refuerzo).
Después de 60 años todo ha evolucionado, incluso más rápido de lo que los expertos pensaban, de la siguiente manera:
Se produce un primer arranque donde se sientan las bases y se crean herramientas, como el test de Turing, que aún hoy se utiliza para determinar si el que contesta a un input es una máquina o una persona (por ejemplo, para los deepfakes).
Llega un momento en que la sociedad se desilusiona y comienza el «invierno» de la IA, un periodo de tres décadas (desde 1969 hasta 1996) en el que era hasta pernicioso decir que se estaba trabajando en IA, porque nadie creería en ti.
En 1996 resurge el interés de la IA, originado por su aplicación a juegos como el caso de Deep Blue y su competición de ajedrez con el gran campeón mundial Garri Kasparov (luego surgieron otros como Watson o AlphaGo). Esta fue una época liderada y patrocinada por IBM.
A partir de 2016-17, el Allen Institute de IA de Seattle y OpenAI (patrocinado por Microsoft) comienzan a crear modelos de lenguaje, sistemas entrenados para aprender a hablar, conversar y entender lo que decimos. Es en este momento cuando se cambian las reglas del juego, el statu quo y el liderazgo empresarial (IBM se ha quedado atrás).
2022. ChatGPT. Desde ese momento nos encontramos en una auténtica «primavera de la IA» porque esperamos que surjan muchas más cosas.
Óscar nos hizo entender cómo, tecnológicamente hablando, se ha producido esta evolución, gracias al desarrollo secuencial de 3 grandes ingredientes:
Modelos y algoritmos. ¿Cómo funciona eso para aprender? Hasta el «invierno», toda la inversión se focalizó en los modelos, pero no había capacidad de cómputo para poder ejecutar nada.
Infraestructura. Las máquinas. Deep Blue empezó a demostrar que el cómputo se podía hacer.
Los datos. La gran revolución llega en este momento porque los datos son fundamentales. GPT se entrena con BB.DD. abiertas (por ejemplo, Wikipedia), con personas que interactúan (aprendizaje por refuerzo), música (hay IA que son capaces de generar música), libros («María» se está creando con todos los fondos de la biblioteca nacional) …
Después de hacernos entender el contexto en el que estamos y la evolución hasta ahora, fue el momento de conocer si la rebelión de las máquinas va a ser similar a la «peli» Terminator.
Afortunadamente, según las predicciones de Óscar (esperamos que no falles), las máquinas no van a fabricar máquinas que maten humanos, pero sí puede haber riesgos como la generación de «desinformación», que las máquinas «manipulen» la realidad y generen una verdad alternativa.
A pesar de que no hay tantas diferencias entre los que las máquinas y los humanos podemos hacer, Óscar nos hizo ver que siempre ante cualquier avance tecnológico ha habido una tensión cuando las máquinas comienzan a hacer trabajos que anteriormente hacían humanos. Estas crisis han provocado cambios y el desarrollo de la IA también lo hará por lo que debemos adaptarnos, ya sea haciendo otras tareas, teniendo más tiempo libre…
Pero la sociedad ya está trabajando en la regulación y los límites al uso de la IA, además de su categorización, ya que no es lo mismo las de alto riesgo (que habrá que controlar y auditar) que las de bajo riesgo, desarrolladas para facilitarnos la vida ordinaria.
En resumen, hay pocas posibilidades de que, entre los colegiales de Santillana surja un líder de la resistencia que tenga de destruir una legión de Terminators, pero seguro que podremos ser unos auténticos Héroes que aprovechemos el desarrollo tecnológico y el auge de la IA para trabajar por una sociedad mejor que ayude y proporcione el bien a muchas personas.
Muchas gracias, Óscar, por tu visita; aquí viene la gran pregunta: ¿Este artículo lo ha escrito una IA o una persona? (a lo mejor hemos incluido errores gramaticales y de sintaxis para despistar, o a lo mejor es que somos malos redactando y escribiendo… ¡quién sabe 😉!).
¿Héctor Trinidad o IA? Colegio Mayor Santillana @HectorTrinidadQ
Óscar Corcho
«IA, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?»
Catedrático de Universidad
15 de febrero de 2024 Sesión a las 21 h COLEGIO MAYOR SANTILLANA
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