Antes de venir, muchos podrían pensar que este fin de semana no ha sido más que un momento de ocio, unos días que sirven de guinda para el largo y grato verano que muchos hemos tenido. Pero esta idea, aunque tiene algo de cierta, se haya incompleta.

Todos los colegiales llegamos fervorosos a La Pililla: por un lado, los veteranos, ansiosos de reencontrarnos con nuestros amigos y saber cómo han sido nuestros veranos; y los nuevos colegiales, deseosos de comenzar una vida completamente nueva y de conocer a quiénes serán sus compañeros durante el próximo curso.

Un día antes,  los veteranos estuvimos preparando las dinámicas que haríamos para presentar las comisiones a los nuevos colegiales. Pero antes de semejante tarea, que podría parecer abrumadora, tuvimos tiempo para relajarnos: una cata de cócteles de la mano de Arturo, y una visita al observatorio de la NASA de Robledo de Chavela a la mañana siguiente, donde pudimos aprender sobre el espacio y sobre la tecnología que nos ha permitido conocerlo y, sobre todo, inspirarnos por la célebre frase de Neil Amstrong, primer hombre en pisar la Luna, que nos enseña que los grandes avances de la humanidad no son tan difíciles de alcanzar si cada uno ponemos nuestra mejor parte, dedicándonos a nuestro objetivo con esfuerzo y aunando fuerzas.

Con esta idea volvimos a la residencia, poniéndonos manos a la obra y logrando que nuestro Colegio Mayor de un gran paso, teniendo unas comisiones mucho más profesionalizadas y eficientes y un PEP mucho más personalizado e instructivo. Objetivos, que nos habrían sido imposibles de alcanzar sin haber puesto todas nuestras fuerzas e ideas en común, ayudándonos los unos a los otros y, por supuesto, de la mano del personal de Santillana, sin los que todo esto hubiera sido imposible.

Ya presentes todos los colegiales, recibimos todo tipo de charlas de bienvenida de Manu, Chema, D. Alfonso, Héctor y Fernando, en las que se explicaron todo lo que se debía saber para vivir en Santillana, dando gran importancia a nuestra responsabilidad y al ambiente de piedad y familia que se busca en el Mayor. Asimismo, se nos alentó a aprovechar al máximo todo su potencial durante su vida universitaria, para desarrollarse personalmente, y no renunciar a nuestros sueños y pasiones.

Especial mención requiere la charla de Chema sobre el eneagrama, que nos ayudó a conocernos mejor a nosotros mismos, para controlar nuestros vicios y temores y potenciar nuestras virtudes; y, por otro lado, la charla para los residentes de segundo año de Arturo, destinada a conocer qué ámbito profesional se adapta mejor a nuestro perfil.

Y no olvidemos las partidas a “El lobo”, dirigidas por José Carlos; los partidos de fútbol; los chapuzones en la piscina; las partidas de paintball; las barbacoas y las paellas, sin las cuales, esta convivencia no hubiera sido lo que es: un pequeño paso para los colegiales, que supondrá que este curso sea inolvidable.

Pablo Cortina

Autor: Pablo Cortina
Veterano del Colegio Mayor

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