ROSAURA A LAS DIEZ

Este mes de marzo abrimos una nueva sección en la página web de Santillana con el fin de fomentar la lectura y sobre todo la cultura.
La recomendación mensual de Javier Sánchez Collado , licenciado en Filosofía y Máster en Gestión Cultural por la Universidad Complutense de Madrid.

Estrenamos la sección con el libro de Marco Denevi, Rosaura a las diez. 

En palabras de Javier: «Emblemática novela policial. Cómo cambia la realidad según quien la cuente.»
Recomendado para: investigadores con sentido del humor y un toque filosófico.

Añadimos aquí una sinopsis de la web de lectura, www.bienvenidosalafiesta.com

  • En ella, como si fueran las declaraciones en una investigación policial, cuatro personajes hablan de lo que saben acerca de la muerte de una chica llamada Rosaura. Empieza con un largo monólogo de doña Milagros, la dicharachera patrona de la pensión donde se aloja el supuesto homicida, el pusilánime pintor Camilo Canegato. Continúa con las pedantes observaciones que, a las preguntas que se le han hecho, da el estudiante David Réguel, un huésped de la misma pensión que no puede soportar a Canegato. Viene luego el testimonio de Canegato en forma de diálogo con el inspector Julián Baigorri. El cuarto testimonio es el de otra huésped que no se lleva nada bien con la patrona, la señora Eufrasia Lagarto, pero que viene formulado y resumido por alguien en tercera persona. Y, por último, se ofrece una carta inconclusa de la misma Rosaura. La estructura tan inteligente de la novela y el atractivo de cada una de las voces narrativas sostienen la trama policial. Al final, tanto el andamiaje constructivo como la singularidad de los personajes —sus puntos de vista tan distintos, acentuados por las rivalidades que mantienen entre sí; y sus modos de hablar, unos coloquiales y otros pedantes—, pesan más en el ánimo del lector que los deseos de saber cómo pudo suceder el asesinato que se investiga. A quienes conocen el famoso microcuento de Augusto Monterroso —«Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí», publicado en 1959— les gustará saber que Canegato, al contar su historia y hablar de que había aparecido el cadáver de Rosaura en su habitación, se pregunta que por qué tal cosa le compromete: «¿Qué culpa tengo yo de que haya aparecido el cadáver? Cuando desperté el cadáver ya estaba allí. Si usted sueña que se robaba cien mil pesos, y cuando despierta ve que hay cien mil pesos debajo de su almohada, ¿qué culpa tiene? ¿Lo van a meter preso por eso? ¿Lo van a condenar por ladrón?».
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