Muzhda Hotak
«Derechos humanos y mujeres en un régimen talibán»
Afganistán, país de desiertos y montañas, fue durante siglos enclave estratégico de la Ruta de la Seda. En la actualidad, evoca guerra, pobreza y silencio. Bajo el dominio talibán, las mujeres han perdido hasta el derecho fundamental de vivir con dignidad.
El pasado jueves 16 de octubre, el Colegio Mayor Santillana acogió el testimonio de Muzhda Hotak, refugiada afgana, abogada y activista social, con la colaboración de Cooperación Internacional y el apoyo incondicional de Mª José Rodríguez, que, desde hace años, dedica buena parte de su tiempo a ayudar a la integración social y laboral de mujeres afganas en situación de asilo y refugio en España.
Con una voz serena y agradecida, Muzhda comenzó su historia dando las gracias a «Virgi» y «Mariajo». Tiene veintisiete años, lleva tres en España y trabaja en Inditex como operadora logística. Su camino hasta aquí no fue fácil.
Una infancia entre prohibiciones
Creció en un entorno en el que las mujeres no podían estudiar más allá de los doce años, ni, por supuesto, trabajar o salir solas a la calle. Su padre murió en un atentado terrorista y, tras su muerte, sus tíos y hermanos le prohibieron ir a la universidad. Pero su madre —una mujer valiente— luchó por ella para que pudiera cumplir un sueño, estudiar Derecho.
A escondidas, con solo 19 años, Muzhda empezó a trabajar para ayudar a su familia. Encontró a una abogada que la animó a defender su derecho al trabajo. Desde entonces, nada volvió a ser igual: empezó a implicarse en proyectos sociales, ayudando a huérfanos y mujeres en situación de exclusión.
Durante siete años fue activista social hasta que, en agosto de 2021, los talibanes usurparon, por segunda vez en 40 años, el poder. «La situación se volvió insoportable», contó. «Las mujeres no podían salir de casa, ni estudiar, ni reír». Su nombre apareció en una lista negra. Tenía que huir.
La huida
Estando detenida y presa, tuvo que firmar, para recuperar su libertad, un documento en el que la obligaban a casarse y renunciar a su trabajo. Era su última oportunidad; con un pasaporte falso y 700 Euros, se desplazó, con burka, hasta Pakistán. Tras varias semanas, de las que 17 días tuvo que «vivir» en un parque, el 10 de agosto de 2022 logró embarcar en un vuelo especial de ACNUR rumbo a España.
Al aterrizar, miró al cielo y sintió lo que llevaba años soñando: libertad.
Reconstruir la vida
Hoy, en España, Muzhda estudia el idioma, trabaja, conduce su vida con autonomía y ha conseguido traer a su madre y a dos de sus hermanos, aunque su madre ha tenido que regresar. Sueña con volver a estudiar Derecho, obtener la nacionalidad española y, mientras tanto, continuar ayudando a más mujeres en situación similar.
«Aquí tengo todos los derechos», explicó. «Puedo salir sin miedo, hablar sin vergüenza, vivir sin esconderme. Pero todavía no es suficiente: quiero ser una mujer fuerte y ayudar a cambiar Afganistán».
Contó también cómo las familias, desesperadas por la pobreza extrema, están vendiendo a sus hijas adolescentes, con 13 años, para sobrevivir. Mujeres que no pueden elegir ni su ropa ni su destino. «Los talibanes dicen que lo hacen por religión», señaló, «pero el Corán no prohíbe que las mujeres estudien o trabajen. Ellos usan la religión para justificar su tiranía».
Cambiar desde fuera
Muzhda lo tiene claro: la clave para transformar Afganistán está en quienes ya están fuera. «Si ayudamos a los refugiados a aprender el idioma y encontrar trabajo, ellos podrán ayudar a otros afganos y traerlos aquí».
Su mensaje final fue directo: «No necesitamos lástima, necesitamos oportunidades. Si nos acogéis, si nos hacéis sentir parte, podremos cambiar las cosas».
Gracias, Muzhda, por tu coraje, tu testimonio y tu esperanza.
Gracias por recordarnos que la libertad no es un privilegio, sino una responsabilidad compartida. Por un día, abandona
Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ
Muzhda Hotak
«Derechos humanos y mujeres en un régimen talibán»
Refugiada Afgana | Abogada | Activista social
Sobre ella:
Mujer afgana que vivió bajo el régimen talibán, experiencia que marcó profundamente su visión sobre la libertad, la educación y los derechos humanos. Tras lograr ponerse a salvo en España, comparte su testimonio sobre la realidad de las mujeres que siguen viviendo bajo ese régimen, dando voz a su lucha por la dignidad, la educación y la esperanza.
16 de octubre de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA
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