María Calvo Charro

«Ser varón; naturaleza y cultura en la configuración de la masculinidad»

¿Quién soy yo?

Es la pregunta que formuló María Calvo nada más comenzar la tertulia el pasado 28 de abril de 2022 en su visita al Colegio Mayor Santillana, dentro de las sesiones de formación de HÉROE®, nuestro programa de excelencia personal.

Y es que es una de las grandes preguntas que se están haciendo prácticamente la totalidad de los jóvenes hoy en día, ya sean hombres o mujeres.

Si, además, transmites a nuestros adolescentes que estamos viviendo tiempos de mujeres en un mundo difícil para ser hombre, ya que hay una crisis del varón, de la masculinidad y del ser humano, esto, indudablemente, captó la atención de todos los presentes desde el primer minuto.

Esta crisis no ha surgido de la noche a la mañana, sino que es fruto de la erosión social originada tras la revolución del 68. En ese momento las mujeres exigieron no solo la igualdad en derechos y oportunidades, sino también en la procreación y he aquí la clave: si la mujer asume íntegramente cuándo tener hijos, el hombre sobra.

Además, el sexo se separó del amor, del compromiso, de la reproducción y, por lo tanto, del hombre. El sexo se convierte en algo meramente lúdico lo que, a la larga, resulta frustrante.

Debido a eso, la masculinidad «tradicional» queda devaluada en beneficio de una evolución hacia otra más suave y emocional como respuesta de adaptación a la «nueva realidad». El hecho de que los hombres se preocupen por el desarrollo de la inteligencia emocional es algo muy favorable (llorar, expresar tus sentimientos, decir te quiero…). El problema es si esta circunstancia se lleva hasta tal punto o límite que haga que los hombres pierdan parte de su esencia.

Y aquí surge el problema de la sociedad actual, la ideología de género, que es la que lleva las situaciones al límite. Según estas leyes, la biología no tiene ninguna influencia en las personas. Uno no nace hombre o mujer, sino que es una elección personal de acuerdo con los sentimientos individuales de cada momento.

Esto está calando con muchísima fuerza en los jóvenes y niños gracias a una intensa propaganda encargada de hacer este planteamiento muy atractivo para los adolescentes porque, todos los problemas que ellos tienen (y que todos hemos tenido a su edad), se pueden achacar a que se sienten algo que no son. Esto representa un gran riesgo ya que les priva de las herramientas para gestionarlos a cambio de una excusa para huir de ellos en lugar de hacerles frente.

Por otro lado, las políticas identitarias y la cultura woke, más que igualdad reclaman «justicia», algo así como que los hombres de hoy «deben pagar» los platos rotos por todo lo que sus antecesores han oprimido a las mujeres a lo largo de los siglos.

Este odio al hombre está afectando a la familia y destrozando parejas, además de generar adolescentes frustrados con grandes tasas de fracaso escolar, ya que el sistema educativo actual solo tiene un ideal bueno, el femenino, y no se tiene en cuenta que, biológicamente, hombres y mujeres son diferentes y ven el mundo de manera diferente. Ser varón, igual que ser mujer, son realidades muy complejas.

Porque esto no va de igualdad legal o social. Nadie discute que hombres y mujeres son iguales en derechos y obligaciones, pues ya es una gran conquista social cada vez más consolidada.

La masculinidad es una mezcla de naturaleza y cultura, por eso el modelo masculino puede (y debe) evolucionar igual que lo hace la sociedad. Hace falta que el hombre se convenza del valor de su naturaleza, del valor que representa «ser hombre hoy en día». Porque hay una cosa de la naturaleza que no se puede cambiar: la sexualidad; cada una de nuestras células está sexuada desde la octava semana de gestación.

Eso sí, a través de la educación, esta sexualidad puede ser encauzada maravillosamente. Por ejemplo, habría que aprovechar y canalizar la agresividad que genera la testosterona para conseguir logros laborales, sociales, tecnológicos, alejándola así de comportamientos violentos.

En definitiva, María nos resumió su discurso en que hombres y mujeres deben ser iguales en derechos y obligaciones, y a su vez complementarios socialmente. En su opinión, la clave está en huir de luchas y venganzas y trabajar para que todos los hombres aprendan de lo femenino y todas las mujeres aprendan de lo masculino para enriquecerse como personas y enriquecer nuestra sociedad.

Por último, nos dio un gran consejo a los hombres que somos padres y que tenemos hijas: 

«A las hijas les hace falta el abrazo de un padre, especialmente a partir de la pubertad, porque eso les infiere SEGURIDAD, evitando que la tengan que buscar fuera del entorno familiar».

Ojalá todos nuestros colegiales puedan convertirse en grandes hombres que se complementen con grandes mujeres y puedan ser, todos juntos, los verdaderos HEROES® (y Heroínas) de la sociedad del futuro.

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

María Calvo Charro

«Ser varón; naturaleza y cultura en la configuración de la masculinidad»

Profesora titular Universidad Carlos III Madrid y escritora
 

28 de abril de 2022
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

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