María Calvo
Amor en tiempos de sexo

La noche del jueves 20 de noviembre del 2025, el Colegio Mayor Santillana volvió a detenerse para escuchar una voz valiente y afilada. María Calvo —jurista, escritora, e investigadora del ser humano, del varón y la mujer— se presentó ante nuestros colegiales con una idea tan sencilla como revolucionaria: la libertad mal entendida nos está dejando más solos que nunca. Y que en esa soledad, disfrazada de independencia, muchos jóvenes están perdiendo la capacidad más honda y más humana de todas: amar de verdad.

La soledad que no libera

María comenzó con un dato inquietante. Hoy hay 100 millones de personas más sin pareja que en 2017. El Washington Post asegura que cada segundo se rompe una pareja. Todo podría parecer fruto del azar, del infortunio, pero no es así: el 62% de las mujeres encuestadas afirman querer estar solas toda la vida. Quieren su tiempo, su espacio, su libertad.

Maria Calvo en el Colegio Mayor Santillana

Y, sin embargo, junto a esta soledad voluntaria aparece otro fenómeno silencioso: la «tristeza de la mujer de éxito», o esa «depresión del éxito» que afecta a personas brillantísimas, hiperformadas, viajeras, admiradas… pero profundamente rotas por dentro. Rostros perfectos en redes, vidas fragmentadas por dentro.

María lanzó entonces una pregunta que flotó en el aire como un eco incómodo:
¿Esta soledad buscada… realmente nos hace libres?

Ella misma confesó que quiso estar sola en su adolescencia. Sola, no para crecer, sino para «desparramar», como dijo con humor. Y descubrió pronto que la soledad sin raíces no ordena: desordena. Que la libertad absoluta no proporciona aire: ahoga.

«El hielo es muy fino —explicó— y cuando el hielo es fino, solo puedes patinar muy rápido porque si no, el hielo se rompe».
Por eso vivimos así: a gran velocidad, en superficie, llenando el tiempo de ruido porque si paramos, nos hundimos.

La mutación del ser humano

Para ella, el problema es más profundo que un cambio cultural: es una mutación antropológica. El ser humano está negando sus tres dimensiones esenciales:

  • La física, porque hemos roto los puentes y las diferencias entre los sexos.

  • La intelectual, porque dejamos que el deseo sea ley y la emoción desplace a la razón.

  • La espiritual, porque cuando Dios desaparece… todo parece permitido.

El resultado: no sabemos amar. El deseo sexual ha sido sublimado, el amor diluido, y el matrimonio reducido a un relato de sacrificio y renuncia, cuando debería ser —según María— una de las realidades más luminosas de la existencia.

«Los matrimonios no hemos sabido mostrar la belleza del amor», lamentó. «Hemos dejado que los jóvenes vean el compromiso como una cárcel, cuando es el lugar de la verdadera libertad».

El orden olvidado

Para reconstruir el amor, María recurrió al Cantar de los Cantares, donde Salomón explica que el amor humano se sostiene sobre tres pilares inseparables y en un orden muy concreto:

  1. Amistad.

  2. Compromiso.

  3. Sexualidad.

Pero hoy lo hacemos al revés. Empezamos por el final, sin raíces, sin historias compartidas, sin intimidad verdadera. Y, como empezamos por el cuerpo, nunca llegamos al alma.

1. Amistad: el arte de conocer y conocerse

Aquí María fue especialmente luminosa. En el noviazgo —decía— hay que contarlo y observar todo, no para juzgar ni para idealizar, sino para ver al otro con ojos limpios. Para descubrir su esencia, no para buscar un suplemento emocional.

«No busquéis a nadie que os complete», repitió varias veces. «Buscad a alguien que no os necesite para nada, pero que os quiera para todo».

Y advirtió algo esencial que resonó en la sala: Las parejas fracasan porque ninguno de ellos se conoce a sí mismo. Solo ofrecemos la parte bonita y escondemos la parte oscura. Esa parte que, si no la conocemos, termina dominándonos.

Conocerse es descender al fondo, es «navegar mar adentro», es sacar las redes y encontrar lo que preferiríamos no ver… para poder abrazarlo y aceptarlo.

2. Compromiso: el amor que empieza cuando cuesta

El segundo pilar es el más malentendido. Para María, el compromiso no es la cárcel del amor: es su escalera. Es lo que permite que el sentimiento cambie sin que la historia se rompa.

«El día que tu pareja es un cretino —dijo con ironía— ese día empieza el compromiso».

No huyes, no te vas, te quedas para reconstruir. Y en ese quedarse, en ese insistir, en ese hacer cosas de enamorado cuando menos apetece, es donde se forja el amor verdadero.

El matrimonio, explicó, es un rito público que nos desconecta de la familia de origen y nos une para siempre a otra persona. Es un acto civil o religioso, pero siempre un acto de identidad: «tú eres mi primero».

3. Sexualidad: el cielo en la tierra

Finalmente, habló de la sexualidad como la plenitud espiritual del cuerpo. No un impulso, no un desahogo, no una necesidad biológica: una unión de intimidades. Un altar. Cada sexo llega por caminos distintos —la mujer por el oído y el corazón; el hombre por la vista y el cuerpo—, y entender esto es clave para una vida sexual sana y luminosa. Si invertimos el orden, lo que queda es una unión mamífera, sin alma, sin plenitud… y sin libertad.

«No es sexo. Es amor», concluyó. 

Recuperar el amor humano

La intervención de María Calvo fue, en definitiva, un viaje hacia algo que todos intuimos pero que a veces olvidamos: que la libertad no es estar solo, que el amor no es sentimiento, que la plenitud no es velocidad, y que el cuerpo sin alma no llena, sino que cansa.

Gracias, María, por recordarnos —con tanta valentía— que en tiempos de sexo, hablar de amor es una revolución necesaria. Que elegir amar es elegir crecer. Y que, quizás, la verdadera libertad esté precisamente ahí:

  • En una vida compartida; no perfecta, pero sí plena.
  • En un amor que construye, que ordena, que sostiene.
  • En ser capaces de decir, algún día, de verdad:

«Donde estabas tú… ahí estaba mi paraíso».

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

María Calvo
Amor en tiempos de sexo

Escritora y conferenciante
Investigadora del ser humano; varón y mujer

Sobre ella:
Jurista y profesora universitaria, combina la docencia con una intensa labor de divulgación sobre familia, educación y antropología de la diferencia sexual. Doctora en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid, donde es profesora titular de Derecho Administrativo, ha sido investigadora visitante en las universidades de Harvard y William & Mary (EE. UU.). Es una de las principales voces en defensa de la educación diferenciada. Autora de varios ensayos sobre libertad de enseñanza y desarrollo personal, colabora habitualmente en medios como ABC, El Mundo o El Confidencial, con una mirada humanista y crítica sobre la cultura contemporánea.

20 de noviembre de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ® 

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