Manuel Echanove
«Familia y profesión; lecciones aprendidas».

Si una persona con gran experiencia vital y profesional comienza su intervención diciendo: «He aprendido muchísimo de mis errores y de las personas que he tenido a mi alrededor, porque hay que ver el error como una oportunidad de mejora», tienes claro que lo que escucharás en la siguiente hora te va a aportar, y bastante.

Fotografía: Manuel Echanove

Y es que Manuel Echanove, el pasado jueves 24 de febrero dentro de nuestro programa Héroe® de excelencia personal, nos dejó claro que la vida es equilibrio: familia, amigos, trabajo, deporte, espiritualidad… y que cuando tu vida se desequilibra y le concedes demasiada importancia a una parte a costa de descuidar el resto, en lugar de convertirse en una faceta que aporta se convierte en algo que te hace daño. Por eso nos recordó que debemos pasar nuestra vida analizando y reequilibrando.

Y eso nos lo dice una persona que tiene una familia enorme (10 maravillosos hijos) y una exitosa vida profesional, con puestos de responsabilidad en España e Hispanoamérica, dirigiendo proyectos apasionantes de desarrollo tecnológico y liderando equipos de miles de personas.

¿Cómo lo ha conseguido? Pues de eso fue su charla: nos dio «tips» y consejos para sentar las bases y luchar por conseguir lo que nos propongamos.

Nos dejó claro que es fundamental encontrar nuestro propósito y entender para qué hacemos las cosas, desde lo más simple hasta lo más grande: para qué vivimos. Debemos dedicar tiempo a conocer a los demás, porque todo el mundo tiene algo bueno; cada persona es única e irrepetible y hay que querer a los demás «por cómo son» (con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, como nosotros mismos).

Nos invitó a afrontar el futuro con confianza y a no querer tenerlo todo controlado porque muchas veces hay que arriesgar. Y, por supuesto, a disfrutar de y con nuestra familia, a compartir aficiones con nuestros hijos (y nuestros padres), dedicándoles todo el tiempo necesario, porque merece la pena.

En este punto quizá penséis que no nos dijo nada nuevo que no sepamos ya, pero es que lo que Manuel dice, es con pleno conocimiento de causa, porque toda la familia, en mayor o menor medida, colabora en los grandes retos como, por ejemplo, participar (y terminar) en competiciones «Ironman» en distintas partes del planeta; algo que cada vez les une más ya que comprende desde el entrenamiento y la organización hasta la logística y la competición, sin olvidar la celebración… No es un logro personal, sino una satisfacción colectiva entender que, unidos, se puede conseguir lo que se propongan y, lo más importante, disfrutar y ser inmensamente felices en el proceso.

De su trayectoria profesional nos dejó otra batería de impagables consejos, todos centrados en la persona:

  • Respecto de uno mismo: Entender cuál es tu aportación en la cadena de valor, hacer bien las cosas, adaptarse a los cambios de rol a lo largo de tu carrera…
  • Respecto de tus compañeros: Si tienes un buen jefe, aprovéchalo y aprende mucho de él. Céntrate en el equipo y no tengas miedo a conversaciones incómodas.
  • Respecto de tus clientes: Piensa siempre en sus necesidades y en lo que pensaría o sentiría con las decisiones que adoptas.

En definitiva, valora a todas las personas que tienes en tu vida (empezando por ti mismo) y comprende sus necesidades.

Por último, nos habló de los retos del siglo XXI, una época que ha trastocado todo lo conocido anteriormente. Una era en la que las personas, que hemos nacido para ser amadas, somos usadas y en la que las cosas, que han nacido para ser usadas, son amadas.

Y es que estamos demasiado preocupados por nosotros mismos y enfocados en la inmediatez (cultura del YO y el YA), y eso es una «actitud totalmente adolescente».

Por eso nos invitó a trabajar para alcanzar la madurez, una fase vital en la que nuestro YO esté al servicio de los demás, una fase en la que aspiremos a alcanzar la trascendencia. Un camino que se recorre con dos pies: confianza en mi pie derecho (fortalezas) y humildad para aceptar en mi pie izquierdo (debilidades).

Manuel nos dejó claro que, en la sociedad actual, el currículo es importante pero lo que marcará la diferencia será nuestra forma de ser y de servir; por eso nos invitó a trabajar nuestro corazón.

Muchas gracias, Manuel, por todo lo que nos regalaste. Ojalá consigamos, como tú bien dices, «servir para servir». No dudes que nunca olvidaremos que «aunque a veces sintamos que lo que hacemos es solo una gota en el mar, el mar sería menos si le faltase esa gota».

Héctor Trinidad

Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

Manuel Echanove
«Familia y profesión; lecciones aprendidas».

Socio Liderware

24 de febrero de 2022
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

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