Llega la época clave y se siente en el ambiente del Colegio Mayor. Esa en la que en unos pocos días nos jugamos todo el esfuerzo de un semestre (de cuatro meses), unos momentos en los que nos toca enfrentarnos a una prueba que va a determinar nuestro futuro inmediato, ¿O no?

Si en estos momentos estás leyendo este artículo y estudiando para tus exámenes, estoy seguro de que puedes pensar:
– ¡Cómo se nota que este tío no se examina mañana de Derecho Constitucional (cada uno que ponga aquí la asignatura que le trae por la calle de la amargura)!

Y tienes toda la razón, no me examino, pero yo ya me examiné de muchos “ladrillos” de asignaturas, pensaba como tú y, mi querido amigo, al pasar el tiempo me he dado cuenta de lo equivocado que estaba.

¿Equivocado? ¿No hay que estudiar para los exámenes?
Por supuesto que sí, pero en mi época universitaria, los meses de exámenes me cambiaba el carácter, mis nervios se disparaban, mi olor corporal se intensificaba debido a la falta de higiene y mi vello facial brotaba sin control mientras mi madre me decía:
!Hijo mío, creo que deberías asearte y afeitarte un poco, pareces un delincuente!

Y con el tiempo me he preguntado, ¿Realmente estaba haciendo lo correcto afrontando los exámenes de esa manera? Y aquí sí que te digo que la respuesta es NO. Un examen no es el fin del mundo, no es blanco o negro, no es todo o nada, y a medida que creces y vas viviendo la vida te das cuenta que (aunque ahora no lo veas), los exámenes son etapas necesarias que debes pasar para llegar a tu objetivo, que no debe ser aprobar, sino…– Espera, espera, espera… ¿Qué mi objetivo no es aprobar? ¿Entonces cuál, Flower Power?
¡Pues No! Tu objetivo debe ser otro, crecer, aprender, formarte y llegar a ser un profesional y una PERSONA por encima de todo y, como te digo, los exámenes son una de las etapas que debes recorrer para serlo.

Por eso, no te agobies por esas pruebas infernales que van a determinar tu éxito o fracaso en la vida. No es así, te lo aseguro, la VIDA es algo que debes disfrutar en todos los aspectos y te recomiendo que levantes la vista para gozar el viaje que estás emprendiendo.

Porque lo bueno no llegará después, después vendrá terminar de estudiar, luego encontrar un trabajo, luego promocionar, luego trabajar hasta que te jubiles y cuando lo hagas te darás cuenta de que tu vida ha pasado esperando a que llegue algo que NUNCA llega.

En definitiva, no pierdas ningún minuto de tu vida, échale PASIÓN a todo lo que haces, porque incluso puedes disfrutar enormemente estudiando intensamente para los exámenes, si los afrontas de una manera correcta, como un medio para conseguir tu objetivo, que debería ser construir una vida plena en la que disfrutes con lo que haces, disfrute cómo lo haces y disfrutes con las consecuencias que tiene tu esfuerzo, tu estudio, tu trabajo, tu superación, tu VIDA.

Te deseo mucha fuerza y determinación para conseguir tus objetivos, la suerte para los demás.

Héctor Trinidad
Héctor Trinidad – Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ

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