Javier Puente, terapeuta experto en adicciones.

«¿Conectado o atrapado?»

El pasado jueves 27 de marzo, dentro del programa Héroe® de excelencia personal del Colegio Mayor Santillana, recibimos la visita de Javier Puente, terapeuta con más de 15 años de experiencia profesional, y especialista en adicciones, que trabaja en la Clínica Recal.

Javier Puente en el Colegio Mayor Santillana

Javier no vino a hablarnos de drogas, alcohol o pantallas como realidades abstractas, ni a proporcionarnos fórmulas magistrales e infalibles para desengancharnos. Su objetivo fue ayudarnos a conectar con nosotros mismos, para que nos fuéramos con la idea de que, quizá, algo podía haber cambiado en nosotros. Según afirmó, «en esta sala hay alguien que se va a identificar con algún grado del problema, y probablemente también, con alguna parte de la solución».

El cerebro, entre la gratificación y el caos

Nos dejó claro que, para detectar una adicción lo mejor es no mirarla como algo en blanco o negro, sino como una escala gradual. «La pregunta adecuada, si detecto algún problema respecto de cualquier forma de consumo, no es si soy o no adicto, sino cuánto de adicción tengo». Por otro lado, nos recordó que, en la mayoría de las ocasiones, el problema viene unido a una desconexión, tanto emocional como con la vida. El abuso de sustancias o comportamientos ha existido siempre, pero lo que ha cambiado, es la forma en la que nos relacionamos con lo que nos hace daño. Un ejemplo muy claro fue el del teléfono: «no conocemos a casi nadie que sea capaz de estar sin su móvil durante un período largo de tiempo».

Para entender qué es exactamente una adicción, nos invitó a que, además de las circunstancias personales y familiares, prestásemos atención al cerebro. Cuando una persona no presenta signos de adicción, su cerebro puede controlar el uso de sustancias o comportamientos de manera funcional, gratificándole suficiente y equilibradamente. Pero, cuando una persona empieza sufrir algún grado de adicción, como se produce un desequilibrio interno, lo que sucede es que la persona comienza a gravitar alrededor de sustancias, otras personas o comportamientos para corregir dicho desequilibrio interno, lo que provoca que el cerebro empiece a interpretar algo dañino (drogas y abuso de comportamientos), como esencial para la supervivencia».

La manifestación de cualquier adicción se produce al observar componentes prácticos: la obsesión y la compulsión. La obsesión aparece cuando no estamos consumiendo, pero un pensamiento recurrente, relativo al deseo de consumir o llevar a cabo la conducta en cuestión, ocupa nuestra mente sin descanso. El grado más intenso de la obsesión, es el fenómeno conocido como craving o deseo imperioso de consumir una sustancia o realizar un comportamiento adictivo. Por otro lado, la compulsión surge durante el consumo, como una especie de hambre insaciable e involuntaria que hace imposible consumir con mesura, haciendo certero el dicho de «una es demasiado y mil no son suficientes».

¿Por qué unas personas desarrollan adicciones y otras no?

La respuesta no es sencilla porque, por ejemplo, «la genética juega su papel», ya que hay personas que tienen una tendencia natural a sentirse desregulados y, por lo tanto, a compensarse mediante comportamientos adictivos, pero también las experiencias traumáticas y las condiciones personales y sociales constituyen factores de peso que pueden disparar la tendencia a la adicción: «Cuando alguien atraviesa un trauma profundo, y tiene una tendencia en algún grado a desarrollar una adicción, el consumo se convierte ya en una forma de anestesiar el dolor». Con solo este par de ejemplos, nos dejó claro que hay una gran variedad de factores influyentes.

También nos dio la mala noticia que «una vez que se desarrolla una adicción, esta es crónica. No se cura, y ese es el verdadero peligro». La tolerancia a esa sustancia o comportamiento queda alterada para siempre y, aunque cuesta creerlo, si una persona vuelve a consumir después de mucho tiempo, la pérdida de control y las consecuencias negativas vuelven a aparecer en su vida.

Nos explicó el drama social de la adicción, ya que una persona con adicción afecta indirectamente a un promedio de veinte personas de su entorno. Por eso, más allá del individuo, el proceso de recuperación implica también al círculo más cercano.

Profundizando en el proceso de reconstrucción, Javier Puente añadió que las personas no cambiamos de golpe sino de manera paulatina o en fases, y siempre cuando conectamos con la motivación intrínseca y los valores personales. Y que muchas veces, las personas no pueden querer recuperarse y que. es importante que la persona reciba ayuda para que conecte con la verdadera motivación interna que hace sostenible cualquier proceso de recuperación a largo plazo. 

La adicción nos conduce a una doble vida que comienza mintiendo, sobre todo a uno mismo, y progresa con el deterioro progresivo de nuestro estado mental, emocional y físico.

En el caso de las mujeres, el problema se suele soportar con una mayor dosis de secretismo y en otras, con mayor presencia en lo que llamamos coadicción o adicción a prestar ayuda disfuncional a otras personas que requieren ayuda, como las personas que sufren de otra adicción.

Mirar hacia dentro

Javier Puente terminó la sesión Héroe® lanzándonos una pregunta: «¿qué tal nos sentaría dedicarnos, de verdad, 90 días a nosotros mismos?». Muchos lo hacen, únicamente, cuando han atravesado un infierno y deciden ingresar para realizar tratamiento.

Gracias a esta nueva sesión del programa Héroe®, fuimos conscientes del poder que tiene dedicarse tiempo a uno mismo. Para lograr vivir una vida más auténtica, todo comienza por dejar de huir de nosotros mismos, y conocernos para vencer a nuestros ogros y dragones, como auténticos héroes.

Javier Ruíz Arregui
Residente del Colegio Mayor Santillana
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Javier Puente, terapeuta experto en adicciones.

«¿Conectado o atrapado?»

Abandona las pantallas y recupera tu calma

Sobre él:
Terapeuta con más de 15 años de experiencia especializado en adicciones comportamentales, especialmente en el abuso de la tecnología. Ha acompañado a personas de todo el mundo a transformar su relación con el uso excesivo de dispositivos digitales, redes sociales y otras conductas relacionadas.

Con un enfoque integral y personalizado, trabaja en colaboración con psicólogos y psiquiatras para ofrecer un tratamiento adaptado a cada paciente, ayudándoles a recuperar el equilibrio y mejorar su bienestar digital.

27 de marzo de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA

C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®

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