Israel Bloesch
«Mercado laboral oculto; puertas de entrada, y claves de acceso»
Dentro del programa Héroe® de excelencia personal, el Colegio Mayor Santillana acogió, el pasado jueves 29 de enero de 2026, la sesión «Mercado laboral oculto; puertas de entrada, y claves de acceso», una reflexión profunda —y poco complaciente— sobre una de las preguntas más decisivas de nuestra vida adulta: qué tipo de vida queremos vivir y cómo nos la vamos a ganar.
Porque, como subrayó Bloesch desde el inicio, esa respuesta no depende solo del mercado, ni siquiera de las oportunidades externas, sino, sobre todo, de la idea que cada uno tiene del mundo y de cómo decide situarse en él.
Encajar o no encajar: una cuestión de mirada
Israel planteó una distinción tan sencilla como incómoda: la diferencia entre las personas que encajan y las que no encajan no suele estar en el talento, sino en la manera de afrontar la vida. La decisión de seleccionar a alguien, explicó, es solo un 20 % técnica; el otro 80 % es una decisión moral.
La moral entendida no como un discurso abstracto, sino como el conjunto de reglas —a veces implícitas— que guían nuestras decisiones cotidianas. De ahí nacen los valores. Y de los valores, la cultura de las organizaciones.
Por eso, en los procesos de selección, las empresas no buscan simplemente al mejor candidato, sino a «uno de los nuestros». La gran pregunta, casi siempre silenciosa, es esta: ¿esta persona encaja aquí o no?
El proceso de selección como proceso de descarte
Bloesch describió el proceso de selección como lo que realmente es: un proceso de eliminación. No se elige al mejor de todos, sino al que queda cuando los demás han ido cayendo. Y si no queda nadie, se vuelve a empezar.
Ese camino pasa por cinco grandes dudas que toda empresa desea resolver:
- ¿Va a saber hacer el trabajo?
Aquí entra el capital simbólico: títulos, prestigio académico, experiencia previa, prácticas, voluntariado. - ¿Lo va a hacer como nosotros lo hacemos aquí?
No basta con saber hacer algo; importa si la experiencia es similar o, al menos, transferible a la cultura concreta de la organización.
Estas son las dudas más técnicas. Pero a partir de ahí empieza lo verdaderamente decisivo.
- ¿Va a encajar con el equipo?
La forma de hablar, de presentarse, la energía, la seguridad, incluso el outfit. En este punto aparecen sesgos de todo tipo —edad, clase social, género— y la cultura actúa como un potente marcador de pertenencia. - ¿Mantendrá el rendimiento y la motivación con el tiempo?
¿O se desinflará cuando pase la novedad? - ¿Se irá pronto?
¿Nos va a dejar por otra empresa antes de tiempo?
Quien logra resolver satisfactoriamente estas cinco dudas, forma parte de la terna final.
Seleccionarnos a nosotros mismos
La propuesta más exigente de la sesión llegó cuando Israel invitó a los asistentes a hacerse una pregunta incómoda: ¿y si hacemos el proceso de selección con nosotros mismos?
Ser seleccionadores duros, detectar nuestras propias incoherencias, identificar lo que generaría dudas reales. Un ejercicio de sinceridad —incluso de «sincericidio»— que, aunque pueda llevar a la autoeliminación, es una forma sana de cuidar la propia salud mental. Porque entrar en un lugar que no encaja con lo que somos acaba, tarde o temprano, en frustración.
Elegir un trabajo no es solo elegir un puesto: es elegir una forma de vida, una manera concreta de ganarse la vida y, sobre todo, de compartirla con determinadas personas.
Seguir caminos ya recorridos
Bloesch recordó que quienes hoy «son de los nuestros» en una organización concreta representan un atajo valioso. No hay que convertirse en alguien distinto, sino recorrer el camino que otros ya han recorrido, desde el punto en el que uno se encuentra ahora hasta el lugar al que quiere llegar.
Y cerró con una idea tan realista como liberadora: en un proceso de selección, las empresas nunca sabrán si los candidatos descartados eran mejores que el elegido. La decisión no es absoluta, es contextual. Por eso, comprender el mercado laboral oculto no consiste en fingir ser otro, sino en entender dónde —y con quién— tiene sentido ser uno mismo.
Una sesión que dejó una certeza clara: elegir bien no siempre es entrar, a veces es saber no quedarse, y eso muchas veces significa ser un auténtico Héroe. Muchas gracias Israel por hacernos ver que una buena vida es mucho mejor que un buen trabajo.
Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ
Israel Bloesch
«Mercado laboral oculto; puertas de entrada, y claves de acceso»
Consultor talento humano | Creador red JobHunters
Sobre él:
Profesional de la comunicación y el desarrollo del talento, con más de 20 años de experiencia en educación, recursos humanos y tercer sector. Cuenta con formación en filología, pedagogía, administración y marketing, y ha dirigido proyectos y unidades de negocio, muchos de ellos creados desde cero, combinando visión experta y capacidad de gestión. Ha colaborado con empresas e instituciones de Europa y Latinoamérica. Ha participado en el desarrollo de plataformas de aprendizaje y en procesos de construcción de narrativas profesionales, trabajando desde una mentalidad de equipo basada en el diálogo y la cooperación.
29 de enero de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA
C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®








