¿Es Marruecos un socio fiable?
El 24 de septiembre, Ignacio Cembrero visitó el Colegio Mayor Santillana para explicarnos la naturaleza de las relaciones entre España y Marruecos que derivaron en el hecho de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta el pasado 30 de julio, y su posterior evolución. Periodista especializado en el Magreb, ha sido corresponsal en la región y lleva buena parte de su carrera ligado tanto a Marruecos como a la política exterior española.
Planteó la pregunta que todos los españoles nos hacemos: ¿cómo se explica lo que ocurrió este verano cuando, según el propio Gobierno, las relaciones entre España y Marruecos atravesaban uno de sus mejores momentos?

Una relación difícil
Para responder, Cembrero se remontó a la crisis diplomática de 2021. España permitió la entrada de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, para ser tratado en un hospital de Logroño. El Polisario reclama la independencia del Sáhara Occidental, antigua colonia española ocupada en su mayor parte por Marruecos, que considera el territorio como propio.
La acogida de Ghali provocó un fuerte enfrentamiento con Marruecos. En mayo de aquel año, más de 10.000 personas entraron en Ceuta desde territorio marroquí.
El intento de reconciliación por parte de España vino unos meses después. En marzo de 2022, Pedro Sánchez envió una carta a Mohamed VI en la que consideraba la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental como la opción «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. Era un cambio drástico en la posición que España había mantenido hasta entonces.
Cembrero repasó otros gestos del Gobierno español hacia Marruecos. Entre ellos, la incorporación del país vecino a la candidatura que España y Portugal preparaban para organizar el Mundial de fútbol de 2030.
¿Qué ha obtenido España a cambio? Cembrero reconoció que Marruecos ha reforzado su colaboración para frenar la inmigración irregular. La excepción, señaló, es Ceuta, donde la presión migratoria continúa siendo un problema. También recordó las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla, presentadas por el Gobierno como uno de los avances de la nueva relación, pero cuyo funcionamiento solamente existe sobre el papel.

¿Qué ocurrió en Ceuta?
La sesión se centró en lo sucedido el 30 de julio. Unas 72.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos, muchas de ellas a nado o bordeando el espigón del Tarajal. En los días anteriores habían circulado por redes sociales mensajes que animaban a cruzar la frontera, difundiendo información falsa sobre las posibilidades de permanecer en España.
La prensa española e internacional desplazada hasta Ceuta constató la falta de control en algunos puntos del lado marroquí y recogió testimonios de personas que aseguraban haber recibido indicaciones para dirigirse hacia la frontera.
Su interpretación es que Marruecos permitió la entrada como una forma de presión sobre España. Para explicarlo, Cembrero habló de otro asunto que ha marcado durante años la relación entre los dos países: el espionaje.
Pegasus
Pegasus es un programa de espionaje que permite acceder de forma remota a un teléfono móvil, leer sus mensajes y obtener otra información almacenada en el dispositivo. El programa ha sido utilizado por distintos gobiernos y servicios de inteligencia.
Cembrero contó que él mismo fue uno de los objetivos. Sus primeras sospechas llegaron en junio de 2021, cuando un medio marroquí publicó el contenido de dos mensajes de WhatsApp que había intercambiado de forma privada con miembros del Gobierno español. Según explicó, no había compartido esas conversaciones con nadie más.
Poco después supo que su número figuraba entre los posibles objetivos de Pegasus identificados en una investigación periodística internacional. Cembrero acudió entonces al CNI, aunque aseguró que no recibió la ayuda que esperaba.
Con el tiempo se conoció que los teléfonos de Pedro Sánchez y varios miembros del Gobierno también habían sido infectados con Pegasus. Cembrero considera que Marruecos estuvo detrás de esos espionajes, aunque hizo una distinción durante la sesión: una cosa es espiar y otra utilizar después esa información para chantajear. No cree que existan pruebas suficientes para afirmar que se haya producido ese chantaje.

Necesitamos a Marruecos
Cembrero terminó defendiendo que España necesita mantener una buena relación con Marruecos. La cooperación entre ambos países es necesaria en cuestiones como la inmigración, la seguridad o el comercio.
Eso no significa que España deba aceptar todas las exigencias de su vecino. Cembrero considera que España tiene más instrumentos para presionar a Marruecos que Marruecos para presionar a España, pero cree que no los utiliza.
También habló de Ceuta y Melilla. Aunque algunos dirigentes marroquíes reivindican ambas ciudades, explicó que la prioridad territorial de Marruecos sigue siendo el Sáhara Occidental y que, por el momento, no cree que Ceuta y Melilla ocupen el primer lugar de su agenda.
Tampoco espera que una entrada como la de este verano vuelva a repetirse a corto plazo. España necesita a Marruecos, concluyó, pero Marruecos también necesita a España.
Colegio Mayor Santillana
Sobre él:
Periodista y escritor especializado en el Magreb y el mundo árabe, Ignacio Cembrero cuenta con una extensa trayectoria dedicada al periodismo internacional. Durante más de tres décadas trabajó en El País, donde ejerció como corresponsal en Oriente Próximo, el Magreb y Bruselas, siguiendo de cerca algunos de los principales acontecimientos políticos y sociales de estas regiones.
Su conocimiento del norte de África y de las relaciones entre España y sus vecinos mediterráneos le ha convertido en una voz de referencia en el análisis del Magreb, con especial atención a Marruecos, Argelia y el Sáhara Occidental. Autor de Vecinos alejados y La España de Alá, combina la experiencia sobre el terreno, el análisis político y la investigación periodística para acercar las claves de una región fundamental para comprender la política exterior española.






