Nuestro coordinador académico participa en un programa de radio y se abre sobre su historia personal, sus aprendizajes y el proyecto educativo de Santillana.

El programa Darle la vuelta a la tortilla contó recientemente con la participación de Fernando Álvarez, coordinador académico del Colegio Mayor Santillana. Lejos de ofrecer una charla convencional, Fernando compartió un testimonio vital marcado por el compromiso, la vulnerabilidad, la transformación personal… y una nueva manera de entender la educación universitaria.

A lo largo de la conversación, Fernando fue desgranando, con cercanía y profundidad, algunos de los momentos clave de su trayectoria. Desde sus años de trabajo en el ámbito de la consultoría y la cooperación internacional, hasta su etapa actual en Santillana, donde ha encontrado un modo diferente de poner su talento al servicio de los demás.

De ayudar a pedir ayuda

Fernando comenzó recordando una etapa intensa de su vida, en la que dirigió proyectos de desarrollo en Iberoamérica. Durante años, compaginó su pasión por formar equipos con un ritmo de vida insostenible: vuelos constantes, jornadas interminables y siete meses seguidos sin percibir salario. Todo ello sin dejar de cumplir sus responsabilidades.

Hasta que un día, su entorno más cercano le hizo ver que el primero que necesitaba ayuda… era él.

«Siempre fui el que ayudaba a los demás. Me costó mucho entender que también yo necesitaba pedir ayuda»

Aceptar esa realidad fue el punto de inflexión. «Siempre fui el que ayudaba a los demás. Me costó mucho entender que también yo necesitaba pedir ayuda». Con sinceridad, compartió cómo afrontó ese proceso, dejando de fumar, reorganizando su vida, y redescubriéndose poco a poco.

La llamada inesperada

Justo en ese periodo de reconstrucción personal, recibió una llamada de un amigo español, al que había conocido en uno de sus viajes a Colombia, y que ya estaba de vuelta en España. Le propuso una idea: diseñar un programa de formación complementaria para jóvenes universitarios en un colegio mayor de Madrid. Ese colegio era Santillana.

Aquella propuesta, en apariencia menor, se convirtió en el inicio de una nueva etapa profesional. Como él mismo cuenta, venía de una empresa donde le querían… pero no le pagaban. Y se iba a un lugar donde le ofrecían colaborar con jóvenes que, quizá al principio, no estaban deseando ser formados, pero sí necesitaban a alguien que creyera en ellos.

Un nuevo modelo educativo

Desde entonces, Fernando ha liderado el área académica del Colegio Mayor Santillana con una convicción clara: la educación universitaria no termina en las aulas. Bajo su coordinación, el colegio ha impulsado programas de desarrollo personal, tertulias profesionales, formación en competencias y sesiones de inspiración como las del programa HÉROE®. Siempre desde la experiencia, la cercanía y la autenticidad.

Pero su llegada a Santillana no solo marcó un punto de inflexión profesional, sino también personal. Empezó a cuidarse. Caminó cada mañana 10 kilómetros durante año y medio. Bajó más de 30 kilos. Aprendió a pedir ayuda, pero también a crear rutinas, a ganar en constancia, a comprometerse con su salud física y mental.

«No podemos decirle a un universitario que viva con orden, si nosotros no nos cuidamos. La juventud no escucha consejos: observa actitudes».

Y, sobre todo, aprendió a enseñar desde el ejemplo. «No podemos decirle a un universitario que viva con orden, si nosotros no nos cuidamos. La juventud no escucha consejos: observa actitudes».

Vivir con propósito, hablar con intención

Hoy, Fernando se muestra como es: con cicatrices, aprendizajes y sentido del humor. “Estoy enamorado de mí”, decía en la entrevista, no como una afirmación narcisista, sino como una declaración de principios: quien no se cuida, no puede cuidar. Quien no se quiere, difícilmente puede querer.

Su historia nos recuerda que hay otra forma de liderar: desde la verdad, desde la coherencia, desde el compromiso con uno mismo y con los demás. Y que a veces, darle la vuelta a la tortilla no significa empezar de cero, sino mirar lo que ya somos… con nuevos ojos.

“sin disciplina no hay libertad, y si no te quieres, no puedes querer”.

Su paso por el programa Darle la vuelta a la tortilla no solo nos permitió conocer su historia, sino también entender la visión que hoy inspira el proyecto académico de Santillana: una formación que nace del ejemplo, que cuida los procesos, y que impulsa en cada joven una mentalidad de crecimiento. Porque como bien recordó Fernando, “sin disciplina no hay libertad, y si no te quieres, no puedes querer”.


Salvador Parrilla
Comunicación y RRII

 

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