“EXORCIZANDO DEMONIOS”

D. Alfonso Sánchez-Rey López de Pablo
· Ha sido durante un tiempo exorcista, designado en 2013 por el cardenal Rouco.
· Párroco de Nuestra Señora de la Moraleja en Alcobendas

📆 21 de Marzo
⌚ 20:20h Cena 21h Tertulia
📍 C/Marbella 60,  28034, Madrid

Exorcizando demonios

Pocas veces se ha tenido un aforo igual para una tertulia en Santillana. Residentes, adscritos e invitados de todas las edades ocupan hasta la última butaca de la sala de estar. Los murmullos de la gente llenan el ambiente de expectación e incredulidad. Y no es para menos: estamos por ver en persona a un testimonio del que quizá sea el trabajo más aterrador del mundo. Hoy nos visita un exorcista.

Apenas llegar, es el mismo Alfonso Sánchez-Rey, exorcista de Madrid, quien rompe cualquier pretensión de venir a causar polémica. “Un sacerdote al que le confié que iba a hablar de estos temas me dijo: háblales de santidad.” En un tiempo tan adverso para la fe católica, el ser conscientes de la presencia del Maligno y saber resguardarnos de sus intrigas se convierte en máxima necesidad.

Don Alfonso nos pide partir de tres premisas:
1) El demonio existe
2) Él no es opuesto a Dios, sino una criatura que no quiso servirle; y
3) Él tiene mucho poder para hacer el mal. “El maligno” nos dice, “le tiene celos al hombre por ser el predilecto de Dios, y nos conoce al dedillo para saber dónde hacernos cosquillas.” Es un ser audaz, sutil, meticuloso e incansable, siempre listo para meterse por nuestras heridas.

El afirmar que no hay infierno, la idolatría, los juegos y ritos satánicos, todas son puertas que dan vía libre a su influencia. Su actuar, sea por permisión de Dios o por nuestra persistencia en el pecado, va desde la tentación – curable mediante oración y penitencia – hasta la infestación y las posesiones, en las que es necesario el exorcismo y la oración de liberación.

El padre se muestra incómodo al ahondar en detalles, pero el interés del público le obliga a claudicar. “He visto posesos que puede hablar en lenguas extintas, mostrar fuerza sobrehumana, todos con una mirada que rebosa maldad.” No siempre ha tenido éxito al sacar algún demonio; en ocasiones, ha debido usar fuerza para controlarlos. Contestando a una pregunta de la audiencia:

“No ha sido mi caso, pero compañeros míos han presenciado levitaciones.”

Es una realidad capaz de turbar hasta al cineasta más morboso, contada de primera mano por alguien que, en su momento, nunca hubiera imaginado tener la entereza para afrontarla. “Al coger la llamada del obispo de Madrid,” recuerda entre risas el padre, “lo primero que dijo fue: ‘Alfonso, ¿estás sentado?’ ‘No’ ‘Pues siéntate, que te tengo un nuevo encargo.’ “

“Nada puede prepararte para ser exorcista” dice don Alfonso. Son los horrores que ha presenciado lo han dado la certeza de que “cuando Dios da un encargo, da la fuerza para llevarlos a cabo.” ¿Que qué podemos hacer nosotros para defendernos? Tan sólo ser firmes en nuestra fe y tener siempre presentes a oración, el rosario, la santa misa, la cercanía al Espíritu Santo y la custodia constante del Ángel de la Guarda y San Miguel Arcángel.

“Cristo tiene pleno poder sobre el demonio. Por eso en un exorcismo, ante el Señor personificado en el sacerdote, el demonio no tiene más remedio que obedecer.” Así, el que don Alfonso nos confíe que, aún con todo lo que ha visto, pueda dormir a pie tendido por las noches no tiene por qué sorprender. Aquello que alimenta nuestras pesadillas, a él le ha dado la certeza que todos esperamos algún día alcanzar: el saberse Cristo al enfrentar la oscuridad.

Autor: Ricardo Sebastián Nieto
Ingeniero Físico Industrial

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