Coronavirus, mascarillas, distancia social, geles… nada de esto es capaz de frenar la meteórica misión del Colegio Mayor Santillana de formar y llevar hasta su máximo potencial a sus colegiales.

La convivencia de inicio ha sido la demostración de que no hay rival más peligroso que el apalancamiento. En las circunstancias actuales y cumpliendo con la normativa sanitaria vigente, ya hemos puesto fin a una nueva convivencia de inicio que sin temor de ser exagerados, podemos catalogar como una de las mejores de la historia del centro.

La convivencia de inicio ha sido la demostración de que no hay rival más peligroso que el apalancamiento.

La palabra que podemos usar para definir esta convivencia y en general el curso académico que se nos viene por delante sería “Héroe”, es el nombre que recibe el nuevo plan formativo del colegio mayor, y a su vez, es la aspiración que tiene cada uno de nosotros.

Los veteranos ya estamos algo más avanzados en ese camino heroico que supone llegar a Madrid y desarrollarse tanto laboral como personalmente, por eso la convivencia empezó el jueves solamente con nosotros. Durante esa primera jornada. se explicó cómo debe ser un veterano, lo que conlleva el viaje del héroe que ya hemos comenzado y que otros están a punto de empezar y sin más demora un cinefórum muy bien acompañado por los exóticos cocteles de nuestro subdirector Arturo Peris, una gran forma de acabar el primer día de convivencia.

El día siguiente se puede definir con dos palabras: vértigo y adrenalina.

Son aplicables tanto a la actividad de tirolinas, que dejó a tanto a colegiales lanzándose velozmente por encima de un extenso lago, como a otros sufriendo víctima de la impresión de semejante altura. Y a su vez también son aplicables a los sentimientos que probablemente estarían experimentando los nuevos colegiales que en muchos casos conocieron a los más veteranos después de la comida.

El vértigo se les pasó muy deprisa gracias a que los veteranos les explicamos el camino del héroe dentro de sus propias pieles, es decir no solamente hablando de sus éxitos, si no también haciendo mención a la necesidad de levantarse cada vez que te caes.

Una vez eliminado el vértigo como una de las emociones, queda la adrenalina, la cual estuvo presente durante todo el visionado de la lista de Schindler, la película correspondiente al cinefórum del día, de la cual se pueden extraer tantas conclusiones y reflexiones que hicieron que la tertulia posterior fuera cuanto menos enriquecedora.

Si el viernes fue caracterizado por la adrenalina y el vértigo, el sábado lo fue por la reflexión y la toma de notas. No es que hubiera un examen al final del día, sino que es bastante importante recordar, y para los nuevos aprender, cómo uno se tiene que apuntar a comer, cómo tiene que echar a lavar su ropa, saber quiénes son los guardianes o tutores, cuál es la normativa y cuáles son las bases solidarias que arropan a este colegio mayor. El punto reflexivo los marcó la explicación de, el ya famoso para los veteranos, eneagrama, que explica ampliamente los diferentes tipos de personas que existen y hacía que puntos puede y debe desarrollarse y evolucionar.

Después de la comida fueron las elecciones para decano, con la sorpresiva candidatura de Rafa Parra y su slogan felipista “por el cambio”. También podemos destacar las candidaturas para vicedecano de solidaridad y de vida colegial.

El domingo hizo que los colegiales conocieran cada uno de los rincones de Villaviciosa de Odón por razón de la rebuscada, aunque intrigante, búsqueda del tesoro por el pueblo, organizada por nuestro coordinador académico Fernando Álvarez. Una serie de pistas muy trabajadas que llevó al máximo el intelecto de muchos, y a otros los llevó a el pueblo de al lado al estar excesivamente finos en la comprensión de las pistas.

Después de la comida y de la sonora presentación del coro, llegó el momento de las elecciones a decano, y a la confirmación de que lo único que fue “por el cambio” fue la candidatura de Rafa Parra, que tras ser derrotado por el anterior decano que conserva el cargo, Javier Juárez , decidió plantarle frente a Nicolás Zabala y a Samuel López en las elecciones a vicedecano de vida colegial, y esta vez sí salió victorioso.

En la votación de vicedecano de solidaridad, José María Blanco remontó en el recuento final dejando a Paco del Valle sin premio, pero con un derrota bastante honrosa.

Esperamos que los tres ganadores den lo mejor de sí y tengan un año muy tranquilo, aunque viendo el éxito de esta convivencia, los presagios son ilusionantes.

JORGE BELMONTE
Veterano del Colegio Mayor
Estudiante de periodismo

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