Alberto Fadón Duarte, poeta reaccionario
Escritor | Intelectual de la literatura española
«La poesía como escuela de virtudes»
El redescubrimiento del asombro a través de la palabra
Alberto Fadón Duarte, poeta y joven autor del libro Príncipes y principios, visitó, el pasado jueves 27 de noviembre, el Colegio Mayor Santillana dentro del programa Héroe® de excelencia personal para recordarnos algo que, en la vida acelerada de hoy, solemos olvidar: que la poesía sirve, ante todo, para educar la mirada. «Hemos perdido la capacidad de asombro», afirmaba, «y la poesía es una escuela de virtudes que nos devuelve esa mirada agradecida ante lo real».
Le preguntamos qué palabras le vienen a la cabeza cuando piensa en poesía, y confesó que, para él, la palabra clave es sorpresa. Desde el Siglo de Oro hasta nuestros días, el ingenio ha sido uno de los grandes motores del verso: divertir, enseñar, criticar, celebrar… Todo cabe en el poema, todos los tonos, todos los temas —incluso la publicidad, decía entre risas— porque la poesía es una red que intenta atrapar un instante de vida.
Leer para comprenderse
Alberto compartió cómo la poesía no sólo le enseñó a escribir, sino a entenderse. Comenzó a leer para descubrir su personalidad, su vocación, sus heridas. «La poesía me ayudó a ver que no era el único incomprendido», contaba; otros antes que él habían sentido lo mismo, y eso le aportó consuelo y dirección. La palabra escrita se convirtió así en una forma de ordenar sus emociones, de reconocer que hay vivencias que necesitan silencio… y otras verso.
El amor tuvo un papel decisivo en esa transformación creativa. Cuando conoció a la que es hoy su pareja, su escritura tomó un nuevo rumbo: quiso inmortalizar momentos, elevar lo cotidiano, convertir la realidad en algo más grande. Y de ahí nació su libro.
«La poesía y el amor están estrechamente unidos —admitía— porque uno escribe para comprender lo que siente, y para agradecerlo».
«Yo, poeta reaccionario»
Entre risas, Alberto explicó por qué se define poeta reaccionario. Estaba cansado de cierto ambiente universitario —«del progresismo obligatorio», decía con ironía— y decidió escribir un poema que fuera, literalmente, a la contra. «Yo, poeta reaccionario» no nació para provocar, sino para tener gracia, para molestar un poco, para recordarnos que también en la literatura existe el derecho a no seguir la corriente.
Ese espíritu crítico también aparece en sus poemas más humorísticos, donde se ríe del postureo juvenil que él mismo asumió en su día. Pero junto a la sátira, conviven la ternura, el asombro y la alegría. Citando a Concha Velasco, repetía: «Hemos nacido para la alegría». Y su poesía, en cualquiera de sus formas, intenta recordarlo.
La poesía como disciplina interior
En un encuentro muy cercano, los colegiales le preguntaron por su proceso creativo.
¿Cuánto tardas en escribir un poema? «A veces sale rápido… pero lo normal es que ocupe varios días dando vueltas a una idea hasta que, de pronto, me absorbe durante horas». También le preguntaron si sirve para conquistar a alguien: «Puede ayudar, pero hace falta más suerte que talento», respondió entre aplausos.
Sobre el aprendizaje poético, insistió en una idea clara: para escribir bien hay que leer bien.
«Leer poesía, leer poesía y leer poesía», repetía. Interiorizar a los grandes, imitar, equivocarse, corregir… hasta que un día surge lo que todo poeta busca: su propia voz. Ese momento en el que alguien, al leer un texto, reconoce que es tuyo. Ese sello personal que, según Alberto, es lo que cualquier autor debería anhelar.
¿Todo cabe en un poema?
Hablamos también de si se puede hacer poesía del horror, si cualquiera puede escribir poesía y si es posible enseñar a leerla. Para él, la respuesta pasa por la mirada: la poesía enseña a detenerse, a fijarse, a no volver a ver la realidad de la misma forma. Después de leer un buen poema, algo en nosotros cambia; somos otros, aunque sea ligeramente.
Gracias a esta nueva sesión del programa Héroe®, los colegiales descubrieron no solo a un poeta, sino a un joven que ha hecho de la palabra una forma de vivir más atentos y agradecidos. Una invitación a recuperar el asombro, a mirar con más profundidad y a encontrar en la poesía un lugar donde comprender y comprenderse.
Muchas gracias, Alberto, por tu alegría, por tu ingenio y por recordarnos que mirar mejor también es una forma de vivir mejor. Ojalá sepamos detenernos, escuchar la realidad con calma y quizá, quién sabe, atrapar algún instante en forma de poema. Porque solo así podremos seguir construyéndonos como auténticos héroes capaces de transformar el mundo con una palabra justa, una mirada atenta y un corazón que sabe agradecer.
Héctor Trinidad
Colegio Mayor Santillana
@HectorTrinidadQ
Alberto Fadón Duarte, poeta reaccionario
Escritor | Intelectual de la literatura española
Sobre él:
Poeta e investigador salmantino, combina la creación literaria con la investigación universitaria en el ámbito de la poesía española del Siglo de Oro. Graduado en Literatura General y Comparada y doctorando en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, ejerce como investigador FPU en su Departamento de Literaturas Hispánicas y Bibliografía. Con un profundo dominio del ritmo y la métrica clásica, ha editado textos de Lope de Vega y publicado diversos estudios sobre la tradición barroca. En 2024 debutó como autor con su primer poemario, Príncipes y principios.
27 de noviembre de 2025
Sesión a las 21 h
COLEGIO MAYOR SANTILLANA
C/MARBELLA 60, 28034, MADRID
Programa de excelencia personal HÉROE ®








